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Unidad, territorio y activación política: Bety Robles y Noroña miden fuerza en Querétaro

El fin de semana político en Querétaro dejó una escena clara: territorio, narrativa y confrontación discursiva rumbo al siguiente ciclo electoral. La senadora Beatriz Robles y el senador Gerardo Fernández Noroña encabezaron un recorrido por Cadereyta, Peñamiller y San Juan del Río que, más que un acto protocolario, operó como un ensayo de movilización y cohesión interna para la militancia de la 4T.

La ruta comenzó en Cadereyta con encuentros comunitarios y derivó en una visita no prevista a Peñamiller, municipio donde sectores ciudadanos han manifestado inconformidad con el gobierno local y demandan mecanismos de evaluación política. El mensaje fue político desde el arranque: presencia territorial y escucha como antesala de organización.

El momento de mayor carga simbólica ocurrió en San Juan del Río. La convocatoria desbordó el espacio y el encuentro se transformó en una asamblea donde la militancia y simpatizantes expusieron un diagnóstico duro sobre la realidad municipal: inseguridad, abandono urbano y una percepción creciente de falta de gobernabilidad en la administración encabezada por Roberto Cabrera. Las quejas no fueron aisladas; se repitieron como un eco entre intervenciones y consignas.

Fernández Noroña tomó el micrófono con el tono frontal que lo caracteriza. Defendió la política energética del gobierno federal, habló de soberanía nacional y lanzó críticas directas contra gobiernos locales de oposición, a quienes calificó como incapaces de responder a las necesidades sociales. En su discurso, utilizó términos como “paniaguados” para referirse a adversarios políticos, encendiendo a la audiencia y marcando una línea clara de confrontación ideológica.

La asamblea vivió un episodio que retrató el clima político del momento: un sujeto, descrito por asistentes como “calderonizado” —en evidente estado inconveniente— intentó irrumpir en el encuentro tras no encontrar lugar para sentarse. El incidente no pasó a mayores, pero provocó reacciones inmediatas de la militancia con consignas contra el PAN y mensajes de respaldo a la 4T. El episodio dejó ver la tensión política y el alto nivel de participación que se vive en el municipio.

Por su parte, Beatriz Robles centró su intervención en la organización política y en su trayectoria legislativa. Recordó su paso por la Cámara de Diputados en 2018 y las iniciativas impulsadas desde el Senado, particularmente en materia energética, donde preside la comisión correspondiente. En diálogo con los asistentes, reiteró el compromiso de traducir las demandas locales en agenda legislativa y trabajo territorial.

El cierre de la jornada estuvo cargado de emotividad política. Los vítores de “unidad” y “senadora-gobernadora” marcaron el pulso de una militancia que ya mira el siguiente proceso electoral. El recorrido, más que un acto aislado, funcionó como un termómetro: movilización territorial, discurso ideológico y una ciudadanía que exige respuestas frente a problemas cotidianos.

Querétaro entra así en una etapa donde la política vuelve a la plaza pública, a la asamblea y al contacto directo. La narrativa se construye desde el territorio, entre reclamos ciudadanos, estrategias partidistas y liderazgos que buscan posicionarse en un escenario donde la gobernabilidad local, la seguridad y el rumbo político del estado serán los ejes inevitables del debate que viene.

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