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Fractura en la 4T y pacto de cúpulas: El Pleno corona a Piedragil y aplasta la rebelión en el Congreso de Querétaro

Por Redacción LYPmultimedios

SANTIAGO DE QUERÉTARO. – La elección de la nueva Mesa Directiva del Congreso de Querétaro dejó al descubierto una profunda fractura en el bloque de la Cuarta Transformación y la implacable operación política de la alianza mayoritaria. En una jugada de «pacto de cúpulas», el Pleno ungió al morenista Sinuhé Arturo Piedragil Ortiz y a la priista Adriana Elisa Meza Argaluza para presidir la LXI Legislatura durante el próximo año, aislando por completo al ala dura de la izquierda.

El operador de la maniobra fue el panista Guillermo Vega Guerrero, presidente de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO). Apelando a la pluralidad política y la alternancia, Vega presentó una planilla «institucional» que otorgaba la presidencia a Piedragil (del 2 de abril al 1 de octubre de 2026) y posteriormente a Meza Argaluza (del 2 de octubre de 2026 al 1 de abril de 2027).

La rebelión aplastada y el «portazo» judicial

La propuesta oficial desató la molestia de la facción radical de la 4T. La diputada Claudia Díaz Gayou (PT), alegando haber sido ignorada en la JUCOPO, intentó armar un «motín» legislativo y presentó una planilla alterna y purista, encabezada por el morenista Eric Silva.

Sin embargo, los números fueron letales y exhibieron la división interna: el acuerdo impulsado por Memo Vega, y arropado por la facción moderada de Morena, aplastó a la rebelión petista con 20 votos a favor frente a unos raquíticos 5 votos disidentes.

La derrota de Silva y Díaz Gayou había comenzado minutos antes, cuando intentaron modificar el acta de la sesión anterior para revivir la polémica sobre los vicios legales en la Reforma al Poder Judicial. En un acto de estricto apego al reglamento, la aún presidenta de la Mesa, Georgina Guzmán, les cerró la puerta en la cara, aclarando que las actas no requieren aprobación del Pleno y negando su solicitud.

Con esta reconfiguración de fuerzas, el PAN y el PRI demuestran que mantienen el control de la gobernabilidad en el Congreso, tendiendo puentes con los perfiles más negociadores de Morena (como Piedragil) y dejando en clara inoperancia a la disidencia petista.

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