Por: Redacción LYPmultimedios Sede: Ciudad de México / Querétaro
A tres décadas de la apertura comercial, el campo mexicano enfrenta uno de sus escenarios más críticos. Datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) revelan que la dependencia del maíz estadounidense ha alcanzado niveles sin precedentes: de las 286 mil toneladas importadas en 1993 (previo al TLCAN), la cifra se disparó a 26.1 millones de toneladas en 2025.
Este incremento del 9,000% ha transformado la dieta nacional: hoy, uno de cada dos kilogramos de maíz consumidos en México proviene de los campos de Estados Unidos, principalmente en variedades amarillas y transgénicas destinadas al sector industrial y ganadero.
El negocio de la dependencia
Lo que en 1993 representaba un negocio de 35 millones de dólares para los productores estadounidenses, hoy supera los 5 mil 900 millones de dólares. Este auge de las importaciones, según especialistas, fue impulsado por la liberalización total del sector agropecuario establecida en el Capítulo VII del actual T-MEC y la previa reforma al Artículo 27 constitucional, que facilitó la privatización de tierras ejidales y colectivas.
Ana de Ita, directora del Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano, señala a gigantes agroindustriales como Archer Daniels Midland, Bartlett y Cargill como los principales beneficiarios de este esquema, ocupando el vacío que dejó la desaparición de Conasupo.
Protesta nacional: Productores contra el «Dumping»
Ante el desplome de los precios nacionales y la inseguridad en carreteras, diversas organizaciones agrícolas han iniciado un paro nacional e indefinido. Los productores exigen que el maíz blanco y otros granos básicos sean excluidos del T-MEC para frenar la competencia desleal (dumping) que asfixia a los pequeños agricultores.
Sin embargo, desde el Gobierno Federal, la postura es cautelosa. Marcelo Ebrard, secretario de Economía, calificó la petición como «inviable».
«No nos conviene. Sacar granos del tratado pondría en riesgo productos de exportación clave como berries y aguacates. La vía es acelerar la competitividad y amortiguar daños», afirmó el funcionario.
El laberinto de la renegociación
Expertos como Carlos Bautista, de la Universidad La Salle, advierten que cambiar las reglas del juego a estas alturas es sumamente complejo. Si México impusiera aranceles al maíz, Estados Unidos respondería con sanciones en sectores estratégicos como el automotriz o manufacturero. Una alternativa viable, sugieren especialistas, sería la aplicación de «cupos de importación» para limitar el ingreso de grano con aranceles preferenciales y proteger así la producción interna.
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