Por Redacción LYPmultimedios
SANTIAGO DE QUERÉTARO. – En la iniciativa privada, un error de cálculo en un megaproyecto significa demandas, quiebras o rescisiones de contrato. Sin embargo, en el gobierno federal, un desfase financiero de miles de millones de pesos parece ser la norma. Así lo denunció el diputado local de Movimiento Ciudadano, Paul Ospital Carrera, al exponer la grave crisis de planeación y opacidad que envuelve a la obra pública en el país.
El legislador puso el dedo en la llaga al analizar las cifras del Tren México-Querétaro. Según expuso, el proyecto ferroviario arrancó con un presupuesto inicial proyectado en 200 mil millones de pesos, pero hoy la cifra ya se disparó a 265 mil millones.
Un barril sin fondo: el equivalente al presupuesto de todo el estado
Lo alarmante, señaló Ospital, es que este incremento del 20% (65 mil millones de pesos extra, lo equivalente al presupuesto anual de todo el estado de Querétaro) ocurre cuando la obra apenas reporta un minúsculo 9% de avance físico.
“A esto se suman otros proyectos emblemáticos del gobierno federal, como el Tren Maya, que pasó de 120 mil a más de 500 mil millones de pesos y la refinería Olmeca, que de 160 mil millones proyectados, ya supera los 400 mil millones y que además, derrama petróleo”, fustigó el diputado emecista.
Ospital Carrera advirtió que el verdadero problema es sistémico: la absoluta falta de consecuencias legales. Cuestionó que ningún funcionario, empresa o contratista termine en la cárcel o enfrente responsabilidades jurídicas por esta fuga de capital.
Finalmente, el legislador alertó que la impunidad fomenta el despilfarro de los impuestos ciudadanos, agravado por el modelo de opacidad del actual gobierno, que permite reservar la información financiera argumentando seguridad nacional cuando las obras están en manos de instancias como la Sedena.
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