Por Redacción LYPmultimedios
MÉRIDA, YUCATÁN. – La majestuosidad del flamenco rosa yucateco cautivó a cientos de personas que se dieron cita en la Sala Mayamax del Gran Museo del Mundo Maya. La segunda proyección gratuita de «Flamingos: la vida después del meteorito», impulsada por la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta), registró la mayor asistencia desde su estreno, superando la capacidad del recinto y reafirmando el interés de la ciudadanía por la conservación y el cine de naturaleza.
El cineasta mexicano Lorenzo Hagerman, quien reside en la entidad desde hace más de dos décadas, estuvo presente para compartir el detrás de cámaras de una obra que tomó diez años de trabajo y más de 700 días de grabación en las reservas de Celestún y Sisal.
Una década tras el rastro rosado
El documental, que cuenta con la narrativa de la reconocida cantante Julieta Venegas y la música de Bryce Dessner, ofrece una mirada poética y científica sobre la vida silvestre local. Hagerman confesó ante el público que al inicio del proyecto desconocía el comportamiento de estas aves, lo que lo llevó a realizar jornadas de hasta 14 horas de espera para capturar momentos únicos que hoy componen esta pieza cinematográfica.
«Los flamencos son un ejemplo de resiliencia, nos inspiran. Contar la vida silvestre y lograrlo con una sola especie para la gran pantalla fue todo un reto», expresó el director durante la charla posterior a la función.
Alerta ambiental: El desplazamiento de la especie
Más allá de la belleza visual, el documental pone sobre la mesa una realidad preocupante: el impacto ambiental. Hagerman explicó que los cambios en el ecosistema han provocado modificaciones en las zonas de anidación tradicionales. Ante la falta de condiciones óptimas en sitios como Río Lagartos, los flamencos han comenzado a desplazarse hacia las costas de Campeche para buscar refugio y alimento.
La producción es una colaboración internacional entre Cactus Docs, La Vaca Independiente y el Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell. Con esta serie de proyecciones que también recorrieron Celestún y Sisal, Sedeculta busca no solo acercar el cine de alta calidad al público, sino fomentar un vínculo emocional y de responsabilidad con la biodiversidad del estado.
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