Por Redacción LYPmultimedios
XI’AN, CHINA (19 de mayo de 2026). – El sueño de capturar la energía inagotable del sol en el espacio y enviarla directamente a la Tierra está un paso más cerca de materializarse. Un equipo de científicos de la Universidad de Xidian, en el noroeste de China, anunció un avance técnico decisivo en la segunda fase del ambicioso proyecto «Zhuri»(Persiguiendo el Sol, por su traducción del chino), sentando las bases operativas para la primera estación de energía solar espacial del mundo.
Los investigadores, liderados por Duan Baoyan —miembro de la Academia de Ingeniería de China—, lograron desarrollar un sistema de prueba terrestre de transmisión inalámbrica capaz de cargar múltiples objetivos en movimiento de manera simultánea.
Durante los ensayos más recientes, el sistema alcanzó una inédita eficiencia de transmisión del 20.8 por ciento de corriente continua a distancias de 100 metros, suministrando 1,180 vatios de potencia. Como demostración de su viabilidad táctica, el equipo logró cargar un dron que volaba a 30 kilómetros por hora, inyectándole 143 vatios de potencia estable desde 30 metros de distancia.
Energía infinita: El diseño OMEGA y el adiós a las nubes
A diferencia de los parques solares terrestres, que sufren la intermitencia del clima, las nubes y el ciclo de día y noche, una central en órbita geoestacionaria recibiría radiación solar pura las 24 horas del día.
Para lograrlo, el equipo de Duan Baoyan ha perfeccionado el diseño OMEGA, una arquitectura esférica que concentra la luz solar, la convierte en electricidad y luego la transforma en haces de microondas o láseres de alta precisión que viajan a través de la atmósfera hasta antenas receptoras en la Tierra o hacia otros satélites.
«Esto implica que, en el futuro, una estación de energía espacial podría suministrar electricidad a varios satélites o vehículos terrestres al mismo tiempo, funcionando como un ‘poste de carga inalámbrico’ en el cosmos», precisó Duan.
El cronograma espacial: La ruta hacia 2050
Aunque el proyecto «Zhuri» comenzó su primera fase terrestre en 2018 (completando la validación de enlace completo en 2022), el avance de hoy desbloquea la viabilidad de la segunda fase: transmitir altas potencias a largas distancias minimizando la pérdida de energía.
De acuerdo con las proyecciones aeroespaciales de China reveladas en la planificación del proyecto, la hoja de ruta hacia el dominio de esta tecnología es agresiva:
- 2028: Lanzamiento de un satélite experimental en órbita terrestre baja (LEO) a 400 km de altura para probar la transmisión de energía por microondas en el espacio.
- 2030: Despliegue de una estación base de 1 megavatio (MW) en órbita geoestacionaria a 36,000 kilómetros de la Tierra.
- 2050: Construcción de una planta solar comercial a gran escala capaz de generar 2 gigavatios (GW) de electricidad, el equivalente a una central nuclear moderna, suficiente para abastecer a millones de hogares.
Duan Baoyan concluyó que, si bien aún queda camino por recorrer para alcanzar la viabilidad comercial absoluta, el próximo gran paso ya está definido: llevar las pruebas del laboratorio a la órbita. «Esperamos aportar el conocimiento y las soluciones chinas a la transición energética global y al desarrollo sostenible», afirmó.
Si China logra este hito, no solo mitigará la escasez de energía en la Tierra, sino que asegurará una ventaja geopolítica y tecnológica sin precedentes en la carrera por las energías limpias del futuro.
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