Capacitación a empresarios

Querétaro fortalece a productores vitivinícolas con capacitación empresarial y enfoque humanista

Por: Redacción de LYPmultimedios
Querétaro, Qro., 25 de junio de 2026.— La competitividad del vino queretano no solo se cultiva en la tierra: también se construye en la capacitación, la administración, el liderazgo y la capacidad de contar una historia con valor económico. Bajo esa lógica, la Secretaría de Desarrollo Sustentable clausuró el Diplomado Humanista para Productores Queseros y Vinos, mediante el cual fueron capacitados 18 empresarios queretanos.

El programa forma parte de una estrategia para fortalecer la cadena productiva del sector vitivinícola, uno de los motores turísticos, culturales y económicos con mayor identidad territorial en Querétaro. La capacitación fue impulsada a través del Programa para la Competitividad, con el objetivo de elevar las capacidades empresariales de quienes participan en la industria del vino y el queso.

El titular de la SEDESU, Marco Antonio Del Prete Tercero, destacó que la formación empresarial dejó de ser un valor agregado para convertirse en una condición indispensable dentro de mercados cada vez más exigentes.

“Hoy celebramos la decisión de seguir aprendiendo, la capacitación dejó de ser una opción para convertirse en una condición indispensable para ser competitivos; y este diplomado tiene la visión de fortalecer, no solamente las capacidades técnicas de quienes participan, sino también sus habilidades humanas, de liderazgo, administración y gestión empresarial”, señaló.

El mensaje coloca una idea central para el sector: producir vino ya no basta. Para competir, los proyectos deben saber administrar, innovar, construir marca, profesionalizar procesos, narrar su origen y conectar con visitantes que buscan experiencias auténticas, no solo productos.

Del Prete explicó que Querétaro cuenta actualmente con 89 proyectos vitivinícolas, de los cuales 36 forman parte del clúster y representan alrededor del 85% de la producción estatal. Este ecosistema ha convertido a la entidad en un referente nacional en enoturismo, con miles de visitantes cada año.

La fuerza del sector no depende únicamente del clima o del suelo, sino de una comunidad productiva que ha aprendido a convertir territorio en experiencia. Detrás de cada botella hay inversión, trabajo familiar, capacitación, identidad regional y una apuesta por posicionar a Querétaro en el mapa turístico y gastronómico del país.

“Nada de esto ocurre únicamente porque tenemos un clima privilegiado o buenos suelos, sucede porque detrás de cada botella hay familias que decidieron prepararse, innovar, invertir y mejorar todos los días, ese es el verdadero valor de este sector”, afirmó Del Prete.

El funcionario sostuvo que, desde la SEDESU, existe la convicción de que la mejor inversión que puede hacer un gobierno es invertir en las personas. La frase marca el sentido del diplomado: fortalecer productores no solo desde la técnica, sino desde una visión integral que incluya capacidades humanas, gestión y sostenibilidad empresarial.

El presidente del Clúster Vitivinícola, Eugenio Parrodi Wiechers, reconoció el respaldo del Gobierno estatal y de la academia. Señaló que, bajo el modelo de la triple hélice, la colaboración entre gobierno, sector productivo y universidades permite generar impacto en la comunidad y en la industria.

Ese modelo es clave para un sector que necesita algo más que promoción turística: requiere conocimiento, innovación, profesionalización y articulación institucional. En la economía contemporánea, los destinos que logran diferenciarse son aquellos que conectan producción, cultura, academia, experiencia del visitante y cadenas de valor locales.

Como representante de la Universidad Anáhuac, Gerardo Felipe Bohórquez González señaló que el diplomado permitió a los participantes explorar sus retos y valorar la identidad que los hace distintos, un elemento fundamental para consolidar proyectos empresariales con historia.

La frase “un producto con historia es patrimonio” resume el fondo del sector vitivinícola queretano. En una industria donde la competencia nacional e internacional es intensa, la identidad puede convertirse en ventaja: no se vende únicamente una botella, sino el paisaje, la tradición, la mesa, la conversación y el territorio que la hicieron posible.

Querétaro ha encontrado en el vino y el queso una narrativa económica poderosa: turismo de experiencia, desarrollo local, gastronomía, cultura y emprendimiento familiar. Sin embargo, el crecimiento del sector exige sostener calidad, profesionalización, infraestructura turística y una estrategia que permita que los beneficios lleguen también a comunidades, trabajadores y productores pequeños.

La clausura del diplomado deja una señal clara: el futuro del enoturismo queretano dependerá menos de la improvisación y más de la formación empresarial, la cooperación institucional y la capacidad de transformar la identidad regional en una economía sostenible.

Porque en Querétaro, cada copa también cuenta una historia productiva: la de familias que han decidido aprender, innovar y demostrar que el vino no solo se bebe; también se cultiva como proyecto de territorio.

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