Por: Redacción de LYPmultimedios
Ciudad de México, 30 de junio de 2026.— Morena elevó el tono frente a El Universal y exigió una disculpa pública, formal y directa a Andrés Manuel López Obrador, luego de la polémica generada por la publicación de una entrevista atribuida a Carlos Monsiváis que fue cuestionada por la familia del escritor.
La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, sostuvo que el medio debe asumir su responsabilidad editorial y no limitarse a retirar contenidos o emitir disculpas parciales.
El caso ya no se discute solo como un error periodístico. Para Morena, se trata de un episodio de desinformación con daño político y personal contra el fundador de la Cuarta Transformación.
“La libertad de expresión jamás puede ser pretexto para difundir mentiras ni para dañar la dignidad de ninguna persona”, afirmó Montiel durante conferencia de prensa.
La dirigente morenista acusó que la publicación no fue un simple descuido, sino una muestra de lo que calificó como una estrategia de sectores conservadores para golpear a López Obrador y al movimiento que encabeza Morena.
El centro de la controversia está en una entrevista atribuida a Carlos Monsiváis, con señalamientos personales contra López Obrador. La familia del escritor rechazó públicamente la autenticidad de esos dichos y pidió pruebas. El Universal ofreció disculpas a la familia Monsiváis y a sus lectores, pero Morena considera que eso no basta.
Para el partido, el principal afectado fue López Obrador, por lo que la rectificación debe estar dirigida también a él.
Montiel afirmó que la ética periodística exige el mismo rigor para publicar que valentía para corregir. Ese punto toca una discusión más amplia: qué debe hacer un medio cuando publica información grave que no puede sostener plenamente.
En democracia, la libertad de expresión es indispensable. Pero también lo es la responsabilidad editorial. Publicar una acusación sin pruebas suficientes puede dañar reputaciones, contaminar la conversación pública y convertir un error en arma política.
La dirigente de Morena también acusó que en el texto se recurrió a insinuaciones personales, prejuicios y discursos de odio. Señaló que utilizar el nombre de Monsiváis para atacar a López Obrador representa una falta ética y una agresión a la memoria del escritor.
El caso resulta especialmente sensible porque involucra a dos figuras de enorme peso simbólico para la izquierda mexicana: Carlos Monsiváis, referente cultural y crítico del poder, y López Obrador, dirigente histórico del movimiento que hoy gobierna el país.
Montiel sostuvo que a Morena le corresponde defender el legado de quien sentó las bases de la Cuarta Transformación. En ese marco, la exigencia de disculpa no solo busca reparar una publicación específica, sino fijar una postura política frente a lo que el partido describe como una campaña de desprestigio.
La conferencia también abordó otros temas. Sobre una publicación de The New York Times relacionada con presuntos contactos de integrantes de Morena con autoridades de Estados Unidos, Montiel afirmó que se trata de una campaña de desinformación sin pruebas suficientes.
“Quien tenga las pruebas, que las presente y que las autoridades juzguen a quienes tienen que juzgar”, sostuvo.
Con ello, Morena intenta ordenar una narrativa de defensa frente a dos frentes mediáticos: uno nacional, por el caso El Universal-Monsiváis-AMLO; y otro internacional, por reportes que involucran a integrantes del movimiento en versiones sobre colaboración con autoridades estadounidenses.
La dirigente morenista también celebró la consulta sobre la iniciativa de Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al señalar que la Cuarta Transformación ha avanzado en el reconocimiento de comunidades como sujetos de derechos colectivos.
Además, destacó la realización de 640 asambleas informativas en defensa de la soberanía nacional, que Morena presenta como una tarea estratégica para fortalecer presencia territorial, informar a la ciudadanía y combatir la desinformación.
El mensaje de fondo es claro: Morena está colocando la batalla por la información como un eje central rumbo al próximo ciclo político.
La dirigencia también criticó el proyecto presentado por el PAN, al que calificó como una propuesta de regreso al pasado, de derecha y contraria a los derechos humanos.
Más allá del tono partidista, el caso deja una pregunta relevante para medios, partidos y ciudadanía: ¿cómo se protege la libertad de expresión sin normalizar publicaciones no verificadas que pueden dañar la dignidad de una persona?
La respuesta no puede ser censura. Pero tampoco puede ser impunidad editorial.
Un medio tiene derecho a investigar, publicar y cuestionar al poder. Pero también tiene obligación de verificar, corregir y reparar cuando un contenido no se sostiene.
Morena ya fijó su exigencia: disculpa pública directa a López Obrador.
Ahora el debate queda en dos planos. En el periodístico, sobre el rigor necesario para publicar documentos o entrevistas de alto impacto. En el político, sobre cómo la desinformación puede convertirse en combustible para la polarización.
Porque en tiempos de ruido, una rectificación no debería verse como debilidad. Debería ser parte básica de la ética pública.