Por: Redacción de LYPmultimedios
Santiago de Querétaro, Qro., 15 de julio de 2026.— Hay una manera de medir la paridad que no aparece en las estadísticas de candidaturas: cuánto presupuesto y cuánta población gobiernan, en los hechos, las mujeres que sí llegan al poder. Con ese argumento, la diputada Adriana Elisa Meza Argaluza, coordinadora de la fracción del PRI en la LXI Legislatura, presentó ayer una reserva al artículo 166 de la nueva Ley Electoral del Estado, durante la discusión que el Congreso de Querétaro sostuvo sobre el paquete de reformas electorales.
La propuesta: de dos a tres municipios grandes
La reserva de Meza Argaluza proponía que los partidos políticos estuvieran obligados a postular mujeres para encabezar las planillas de ayuntamiento en al menos tres de los seis municipios con mayor población del estado, y no solo en los de menor competitividad electoral, como ha ocurrido históricamente. Es una propuesta que fue más allá de lo que finalmente quedó aprobado en el dictamen: el texto que el Pleno avaló establece la obligación en al menos dos municipios donde ninguna mujer ha gobernado nunca, sin especificar que deban estar entre los de mayor peso poblacional o presupuestal.
El argumento detrás de la cifra
Desde tribuna, la legisladora fue clara en distinguir entre paridad formal y paridad real: dijo que la igualdad no puede limitarse al cumplimiento numérico en las postulaciones, sino que debe traducirse en oportunidades efectivas para que las mujeres compitan y gobiernen en los municipios de mayor peso económico y presupuestal. Para sostenerlo, ofreció un dato: aunque actualmente cuatro municipios de Querétaro son gobernados por mujeres, esos cuatro municipios concentran apenas el 5.67% de la población del estado, además de administrar una proporción de presupuesto público significativamente menor a la de los municipios más grandes.
«La congruencia política no se predica; se demuestra con decisiones», afirmó Meza Argaluza, al pedir a sus colegas legisladores respaldar la reserva. Sustentó su propuesta en la Constitución, en tratados internacionales de derechos humanos y en criterios de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que reconocen la facultad legislativa de establecer acciones afirmativas para hacer efectiva la igualdad sustantiva.
Una exigencia que no fue exclusiva del PRI
Vale la pena un dato de contexto: la de Meza Argaluza no fue la única voz que, en esa misma sesión, pidió llevar la paridad más allá del texto finalmente aprobado. Las diputadas morenistas Rosalba Vázquez Munguía y Blanca Benítez plantearon, cada una por separado, exigencias en la misma dirección —ampliar de dos a tres los municipios con obligación de candidatura femenina—, aunque con propuestas técnicamente distintas a la de la legisladora priista. Que legisladoras de bancadas distintas coincidieran, el mismo día, en que el dictamen se quedaba corto, retrata una discusión que cruzó las líneas partidistas más de lo que suele reconocerse.
Lo que ocurrió después
La reserva de Meza Argaluza fue sometida a votación en el propio Pleno y no alcanzó los votos necesarios para incorporarse al dictamen final: se registraron 19 votos en contra y 6 a favor. El artículo 166 quedó, finalmente, con la obligación de dos municipios sin especificar su peso poblacional o presupuestal. «Esta reserva no concede privilegios; corrige una desigualdad histórica y fortalece nuestra democracia», había dicho la legisladora antes de la votación, insistiendo en que la paridad debe reflejarse en el acceso real al poder y no únicamente en las estadísticas. La ley que Querétaro estrena de cara al proceso 2026-2027 no recogió esa exigencia esta vez; la conversación, sin embargo, quedó planteada para la siguiente.