San Juan del Río es una de las ciudades más antiguas del Bajío: fundada el 24 de junio de 1531, fue durante siglos la puerta del Camino Real de Tierra Adentro y hoy es el segundo municipio de Querétaro. En 2026 celebra el 495 aniversario de su fundación.

El siguiente recuento histórico es una adaptación al español del texto de Ubaldo Neftalí Sáenz Bárcenas, Cronista Municipal de San Juan del Río, publicado originalmente por LYPmultimedios en inglés y en francés.

Antes de la fundación: Chupícuaro, el Cerro de la Cruz e Iztacchichimecapan

En el actual territorio de San Juan del Río, a orillas del afluente que lleva su nombre, se han encontrado vestigios de la cultura Chupícuaro, que indican que la zona estuvo habitada hacia el año 400 a.C. Sus antiguos pobladores eran recolectores sedentarios, portadores de una cultura compleja, considerada una de las organizaciones sociales más antiguas del altiplano mexicano.

Tras avances importantes en la agricultura, estos habitantes se asentaron alrededor del cerro Techimacit, hoy conocido como Cerro de la Cruz, ocupado desde aproximadamente el año 500 d.C. y cuya última etapa constructiva en la cima data de entre 1100 y 1200 d.C. El historiador sanjuanense Rafael Ayala Echávarri identifica el topónimo Techimacit con «roca blanca, fuerte y redonda de los mecos, o chichimecas», aunque se sospecha que varios de los nombres registrados son de origen otomí.

Hacia el siglo XVI, diversos documentos identifican el asentamiento como Iztacchichimecapan —«tierra blanca de chichimecas» en náhuatl—, integrado al altépetl de Jilotepec, tributario a su vez de la Triple Alianza hasta la caída de México-Tenochtitlan el 13 de agosto de 1521.

Mexici, el cacique otomí que anticipó la fundación

La principal referencia histórica del siglo XVI es la Relación de Querétaro de 1582, escrita por Francisco Ramos de Cárdenas. Según ese documento, el poblado fue fundado por un indígena de linaje otomí, natural de Jilotepec, llamado Mexici, quien al ser bautizado tras la conquista recibió el nombre cristiano de Don Juan.

Hacia 1526, Mexici asentó a su gente en tierras calcáreas y de tepetate, junto a unos sabinos a la orilla del río. Cuando los pacificadores llegaron al sitio, ahí vivía desde años atrás una población que les era conocida — y fue el propio Mexici quien entregó su pueblo, sin resistencia, a la delegación que venía en nombre de la Corona de Castilla.

El 24 de junio de 1531: la fundación

La fundación española de San Juan del Río ocurrió el 24 de junio de 1531, sin resistencia indígena: una conquista pacífica de los europeos y sus aliados indígenas, que llegaron días antes y esperaron hasta la festividad de San Juan Bautista para establecer el pueblo. Según la Relación de méritos de Don Nicolás de San Luis Montañez —el capitán indígena aliado de los europeos—, la expedición llegó a un sitio de río caudaloso rodeado de sabinos y manantiales, junto a un cerro rodeado de rocas, y aguardó en él la fecha señalada.

Ese mismo día se celebró la primera misa. Al mediodía se ordenó el recorrido ceremonial y se trazaron las calles en cuadrícula sobre la pequeña planicie; se levantó la primera capilla en una enramada, se fijó el fundo legal en dos mil quinientas varas cuadradas, y en cada esquina se plantaron cruces de madera verde de sabino. Sonaron las campanas, los clarines y los tambores de guerra, y con el estandarte blanco de la paz al frente se proclamó en voz alta: «Pueblo de San Juan del Río, en nombre de Dios Nuestro Señor, del cielo y de la tierra, quedas fundado».

De inmediato comenzó el trazo del presidio, con treinta y dos troneras coronadas por la bandera blanca de la paz con las armas de Castilla. Las cuatro esquinas del fundo quedaron a cargo de los principales Don Nicolás de Mora (norte), Don Juan Juárez (oriente), Don Marcelo Chimal (sur) y Don Alfonso de Guzmán (poniente), nombrados alcaldes, alguaciles mayores y doctrineros. El ejército partiría después hacia lo que hoy es La Cañada y Santiago de Querétaro — cuya fundación mítica, el 25 de julio, ocurrió un mes después de la de San Juan del Río.

Por qué aquí: la frontera y el camino de la plata

La fundación respondió a una necesidad estratégica: marcar una frontera de protección frente a los grupos chichimecas, apoyar el expansionismo virreinal y facilitar el traslado de la riqueza minera del norte hacia la Ciudad de México. El río San Juan puede considerarse, en aquel momento, la frontera entre los grupos cazadores-recolectores del norte y los pueblos agrícolas del sur.

Desde su fundación, San Juan del Río ocupó un lugar central en el avance español hacia el norte, y al erigirse la Alcaldía Mayor de Querétaro en 1578 se consolidó como el segundo asentamiento en importancia de la jurisdicción: por su ubicación en el camino entre la capital de la Nueva España y la ruta de la plata, por ser paso hacia la Sierra Gorda y por la riqueza agrícola de sus valles.

De pueblo a ciudad patrimonio

San Juan del Río fue Pueblo del siglo XVI al XVIII (categoría que obtuvo formalmente en 1558), se convirtió en Villa en 1830 y adquirió la categoría de Ciudad en 1847. En el siglo XXI conforma, junto con Tequisquiapan, una de las zonas metropolitanas más importantes de México, y es reconocida como parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO gracias al Camino Real de Tierra Adentro.

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