Por: Redacción LYP Multimedios Sede: Washington, D.C.
Ni la lealtad absoluta ni el alineamiento total con la retórica de la Casa Blanca fueron suficientes para salvar a Pam Bondi. La fiscal general de Estados Unidos fue destituida de manera fulminante este jueves, sumándose a la lista de bajas de una administración que no perdona la falta de resultados. La abogada de Florida, que llegó al cargo prometiendo instrumentalizar la justicia contra los adversarios del presidente, termina su gestión «aplastada» por las mismas estructuras que intentó manipular.
Las dos caras de la caída
Analistas y fuentes cercanas al Ala Oeste coinciden en que la salida de Bondi responde a una combinación de ineficacia política y errores estratégicos en casos de alto perfil:
Incapacidad punitiva: Bondi falló en la misión principal encomendada por Trump: lograr condenas contra sus «bestias negras». Magistrados federales desestimaron las causas impulsadas por su departamento contra figuras como James Comey (exdirector del FBI), Letitia James (fiscal de Nueva York) y Jerome Powell (presidente de la Reserva Federal).
El «Elefante» Epstein: Sus tropiezos en la gestión del escándalo de Jeffrey Epstein le valieron la animadversión de las bases del movimiento MAGA. Lo que inició como una promesa de transparencia terminó en un «fracaso absoluto», según palabras de la jefa de gabinete, Susie Wiles.
El laberinto de los «Archivos Epstein»
En febrero de 2025, recién nombrada, Bondi aseguró tener en su escritorio la lista de clientes del pederasta Jeffrey Epstein. Sin embargo, la estrategia de comunicación se tornó contraproducente cuando el Departamento de Justicia entregó a influencers conservadores carpetas tituladas «Fase 1» que contenían información que ya era pública.
Para julio, el departamento tuvo que admitir que no existía tal lista de clientes, provocando la furia de los sectores más radicales de Turning Point USA, quienes acusaron a Bondi de incompetencia y de alimentar teorías conspirativas que luego no pudo sostener.
Un departamento en rebeldía
Bajo el mando de Bondi, el Departamento de Justicia enfrentó un éxodo masivo de funcionarios. Cientos de fiscales y agentes del FBI renunciaron o se declararon en rebeldía ante lo que consideraron una «injerencia política sin precedentes». Además, se revelaron intentos sibilinos de obtener datos sensibles de votantes estatales para compartirlos con Seguridad Nacional en el marco de la ofensiva migratoria, situando la gestión de Bondi siempre en el «alambre» de la legalidad.
El futuro: El escrutinio del Congreso
Aunque Trump le ha prometido un «fantástico empleo en el sector privado», la agonía pública de Bondi no ha terminado. El próximo 14 de abril deberá comparecer ante el comité de Supervisión de la Cámara de Representantes para responder precisamente por su manejo del caso Epstein.
Para muchos en Washington, su cese 12 días antes de la audiencia es una maniobra de la Casa Blanca para desvincularse de una funcionaria que quedó «peligrosamente expuesta» y cuya imagen de porcelana se ha cuarteado definitivamente.
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