Por Redacción LYPmultimedios
SANTIAGO DE QUERÉTARO. – El millonario «boom» inmobiliario en Querétaro ha transformado a la capital en una ciudad de bardas perimetrales y casetas de vigilancia. Ante esta privatización de la vida urbana, el diputado local de Movimiento Ciudadano (MC), Paul Ospital Carrera, anunció una iniciativa de ley que busca poner un alto a los constructores: por cada nuevo fraccionamiento autorizado, estarán obligados a garantizar infraestructura pública de calidad, como parques y áreas de esparcimiento.
El legislador emecista puso el dedo en la llaga de una crisis urbana silenciosa. Si bien reconoció que el aislamiento en «privadas» responde a una legítima crisis de seguridad donde las familias buscan proteger su patrimonio, advirtió que el modelo actual está matando el espacio público, dejándolo en el abandono, sin presupuesto y carente de mantenimiento.
El negocio de las bardas vs. el derecho a la ciudad
«No podemos seguir creciendo hacia adentro, encerrándonos, mientras los espacios públicos se quedan atrás», sentenció Ospital Carrera. La crítica apunta directamente al jugoso negocio del desarrollo urbano, donde las autoridades aprueban incesantemente nuevos complejos habitacionales cerrados, pero no se invierte en la misma proporción en áreas verdes abiertas a toda la población.
La iniciativa de MC busca cambiar las reglas del juego para los inversionistas inmobiliarios. El objetivo es que la autorización de uso de suelo y construcción esté condicionada a la creación de infraestructura recreativa digna y accesible. Con esto, se pretende que el crecimiento de la mancha urbana vaya de la mano con el bienestar social y no solo con la rentabilidad de aislar a la población detrás de cámaras de seguridad.
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