Moody´s explica por que a aumentado el consumo y como se esta pagando

El PIB creció por el consumo. Moody’s acaba de explicar con qué se está pagando

Por Redacción LYP / Negocios

El jueves pasado, el INEGI publicó el mejor dato trimestral de la economía mexicana desde 2020: el PIB creció 1.5% respecto al trimestre anterior y 2.1% anual, muy por encima del 1.6% que anticipaba el consenso de analistas. La presidenta Claudia Sheinbaum lo celebró desde Palacio Nacional y atribuyó el resultado al avance de las actividades primarias y terciarias, es decir, al campo y a los servicios.

Tres días antes, Moody’s Ratings había publicado un reporte que casi nadie leyó junto con esa cifra. Y leídos en conjunto, ambos documentos cuentan una historia distinta a la del titular: buena parte del consumo que empujó el mejor trimestre en seis años no salió del ingreso de los hogares. Salió del crédito.

Lo que dice Moody’s

En su análisis sobre la calidad de los activos bancarios en América Latina, publicado el 27 de julio, la calificadora documentó que la deuda de los hogares mexicanos pasó de representar 16.2% del PIB en 2023 a 17.4% en 2025. En paralelo, los castigos de cartera en crédito al consumo aumentaron casi 100 puntos base en los últimos tres años, hasta ubicarse en 8% en mayo de 2026.

El diagnóstico de la firma es explícito: la expansión del crédito ha sido más rápida que la mejora en la capacidad de pago de los acreditados, en un entorno de menor crecimiento económico, desaceleración del empleo formal y salarios con menor ritmo de avance. Felipe Carvallo, vicepresidente senior y analista de instituciones financieras de Moody’s, lo resumió así: aumentó el endeudamiento de los mexicanos en un momento complicado, y eso es lo que preocupa hacia adelante. Agregó un dato de contexto que dimensiona el fenómeno: el crecimiento del crédito al consumo alcanzó niveles que no se observaban desde 2015.

De cara al cierre de 2026, la calificadora anticipa que la calidad de los activos seguirá bajo presión por el débil crecimiento, un mercado laboral más moderado y tasas de interés que permanecen elevadas.

Los números de la CNBV confirman el diagnóstico

La advertencia de Moody’s no es una proyección abstracta. Los registros de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores ya muestran el deterioro:

  • El índice de morosidad de la cartera de consumo de la banca se ubicó en 3.35% al cierre de mayo, su nivel más alto para un mismo mes desde 2021.
  • En tarjetas de crédito, la morosidad llegó a 3.51%, el dato más alto en 19 meses.
  • La cartera vencida de créditos al consumo alcanzó 61,695 millones de pesos en abril de 2026, máximo histórico para un mes comparable, un crecimiento nominal de 35.4% frente a abril de 2025.
  • Solo en tarjetas de crédito, el impago sumó 24,018 millones de pesos, 48.2% más que un año antes.

Al mismo tiempo, el número de plásticos vigentes llegó a 45.8 millones al cierre de abril, la cifra más alta registrada para ese mes. Es decir: más tarjetas en circulación, más saldo vencido y morosidad en máximos de varios años, todo simultáneamente.

El mecanismo: qué está pasando dentro del hogar

Banxico ofreció, en su Reporte de Estabilidad Financiera, la pieza que explica cómo funciona esto en la práctica. El banco central identificó que la expansión del crédito personal se explica por un mayor otorgamiento a clientes de mayores ingresos, mientras que el aumento del crédito de nómina se concentra entre acreditados de menores percepciones.

Esa distinción importa más de lo que parece. El crédito de nómina —el que crece entre quienes ganan menos— no suele destinarse a bienes duraderos ni a inversión: es liquidez para sostener el gasto corriente cuando el ingreso no alcanza. Cuando la inflación acumulada comprime el poder adquisitivo y los gastos fijos no ceden, las tarjetas y los préstamos de nómina son el primer recurso del hogar y, por lo mismo, el primero en reflejar deterioro.

Traducido a la lectura del PIB: una parte del consumo que el INEGI registró como crecimiento en el segundo trimestre es, en los libros de la banca, un pasivo de los hogares que todavía no se paga.

El contrapunto: no todo el sistema está igual

Sería impreciso —y alarmista— presentar esto como una crisis bancaria en gestación. Hay tres matices que conviene sostener con la misma firmeza que la advertencia.

Primero, Moody’s fue clara en que la cartera corporativa mantiene un desempeño sólido, con niveles estables de préstamos morosos. Las grandes empresas mexicanas siguen beneficiándose de ingresos diversificados y acceso a mercados de capitales. El problema está en los hogares, no en el crédito empresarial.

Segundo, los grandes bancos muestran indicadores notablemente mejores que el promedio del sistema. BBVA México reportó un índice de morosidad de 1.7% a junio de 2026, frente al 2.3% del sistema bancario a mayo, con un índice de cobertura de cartera etapa 3 de 195.2%. El banco colocó más de 1.5 millones de tarjetas nuevas en el semestre —19% de ellas primer crédito para esas personas— y 1.4 millones de créditos al consumo.

Tercero, México mantiene un nivel de endeudamiento de los hogares relativamente bajo frente a otros países de la región. Moody’s identificó deterioros más marcados en Brasil, presiones persistentes en Chile y afectación por lento crecimiento en Colombia.

El elemento que cambia el perfil de riesgo

Hay un factor que ninguna comparación histórica captura del todo: quién está otorgando el crédito nuevo. Moody’s señaló que las fintechs, neobancos y Sociedades Financieras Populares están transformando el mercado al ampliar el acceso al financiamiento, pero también modificando el perfil de riesgo de las carteras, especialmente entre prestatarios de menores ingresos. Las Sofipos ya concentran 3% del mercado de préstamos personales, prácticamente el doble que hace dos años, en una tendencia que la calificadora compara con lo ocurrido con los bancos digitales en Brasil.

El dato más revelador sobre este punto vino de un análisis del sector: si se descuentan los saldos reportados por neobancos que comenzaron a informar a la CNBV en 2025 y 2026, el crecimiento real anual del crédito al consumo en el primer trimestre baja de 7.3% a 6.2%. Es decir, parte del dinamismo visible del consumo proviene de jugadores digitales nuevos, no de una aceleración pareja de la banca tradicional. Y ese segmento no tiene historial de comportamiento a través de un ciclo económico completo.

Por qué importa para las empresas

Para el sector financiero, la lectura es de gestión de riesgo: el deterioro se concentra en carteras de consumo no garantizado y en instituciones enfocadas en clientes de menores ingresos. Moody’s anticipa criterios de otorgamiento más selectivos durante el resto del año, lo que implica menor colocación y márgenes bajo presión en ese segmento.

Para las empresas de consumo, retail y servicios —las que más celebraron el dato del PIB— la advertencia es de sostenibilidad de la demanda. Si una porción relevante de las ventas del segundo trimestre se financió con crédito de hogares cuya capacidad de pago se está estrechando, y si la banca endurece el otorgamiento como anticipa Moody’s, esa demanda no se repite automáticamente en el tercero y cuarto trimestre. Cualquier proyección del segundo semestre construida sobre la extrapolación del 1.5% trimestral debería incorporar ese matiz.

Para las áreas de crédito y cobranza de cualquier empresa que venda a plazos o financie a sus clientes finales —automotriz, mueblería, electrónica, servicios por suscripción— los indicadores de la CNBV son una señal adelantada: la morosidad en máximos desde 2021 no se queda en la banca, se traslada a toda la cadena de crédito al consumidor.

Y para tesorería: con la decisión de política monetaria de Banxico programada para este jueves 6 de agosto, el escenario de tasas elevadas que Moody’s identifica como uno de los factores de presión sigue vigente. La inflación subyacente en 3.95% no le da al banco central margen para aliviar ese costo en el corto plazo.

La pregunta para el consejo directivo

Si una parte de las ventas de su empresa en el segundo trimestre se financió con crédito al consumo, ¿su proyección del segundo semestre asume que ese financiamiento seguirá disponible en las mismas condiciones, o ya incorporó un escenario de otorgamiento más restrictivo?

México tuvo su mejor trimestre en seis años y merece reconocerse. Pero el consumo que lo impulsó tiene, en los libros de la banca, una contraparte que crece más rápido: 61,695 millones de pesos en cartera vencida, morosidad en máximos desde 2021 y un endeudamiento de los hogares que avanza por delante de su capacidad de pago. El dato del PIB mide lo que se gastó. El reporte de Moody’s mide lo que todavía se debe. Ambos son ciertos, y solo uno de los dos aparecerá en la próxima conferencia matutina.