lallave

Nulidad por intervención extranjera

¿Te acuerdas que estos días se empezó a hablar de que una elección podría anularse por intervención extranjera?

Suena fuerte, ¿no?

Porque dicho así, parece que cualquier comentario de afuera, cualquier nota internacional o cualquier publicación en redes podría tumbar una elección.

Pero no es así de sencillo.

Soy Daniel Dorantes y esto es La Llave.

Lo que se aprobó es una reforma constitucional que agrega una nueva causal de nulidad cuando se acrediten actos de intervención o injerencia extranjera que influyan en los resultados electorales.

Pero para llegar a eso hay que probar varias cosas: que existió una conducta externa indebida, que fue grave, que tuvo impacto real y que ese impacto fue determinante para el resultado.

En materia electoral eso se llama determinancia. Puede ser por números, cuando afecta la diferencia de votos; o por la gravedad de la conducta, cuando golpea la autenticidad de la elección.

La exposición de motivos habla de riesgos concretos: financiamiento extranjero, ciberataques, campañas coordinadas de desinformación, presiones diplomáticas o estrategias externas para influir indebidamente en una elección mexicana.

Eso sí debe prender las alertas.

Además, esta reforma no se queda solo en el texto constitucional. El Congreso de la Unión, las legislaturas locales, el INE, los organismos públicos locales electorales y los tribunales tendrán que ajustar reglas, procedimientos y criterios.

Rumbo a 2027, las elecciones ya no se cuidan solamente contando votos o revisando casillas. También habrá que mirar el dinero indebido, la manipulación digital, las campañas coordinadas y cualquier intento externo de empujar una decisión que le corresponde tomar a la ciudadanía mexicana.

Pero la brújula debe ser la misma: primero se protege el voto.

Anular una elección debe ser la última salida.

Si alguien afirma que hubo intervención extranjera, tendrá que demostrar qué ocurrió, quién intervino, cómo intervino y de qué manera eso cambió de forma determinante la voluntad ciudadana. Así pasa con cualquier causal de nulidad: no basta señalarla, hay que probarla.

Porque una elección mexicana debe decidirse aquí, por la gente de aquí, incluyendo a las mexicanas y mexicanos que votan desde el extranjero conforme a la ley.

Si alguien de fuera intenta cambiar eso indebidamente, debe investigarse.

Pero si no se prueba, el voto debe sostenerse.

Soy Daniel Dorantes y esto fue La Llave.