Mientras crecen las demandas contra empresas de inteligencia artificial por su impacto en la salud mental de menores, el gobierno mexicano abre en agosto una consulta nacional. Querétaro, primer estado en regular el celular en las aulas, se volvió el laboratorio de esa discusión.
Por: Redacción de LYPmultimedios
Querétaro, Qro., 4 de agosto de 2026.— Empezó como ayuda para la tarea. En varios de los expedientes judiciales que hoy sacuden a la industria de la inteligencia artificial se repite ese mismo punto de partida: un adolescente abre un chatbot para una duda escolar y, semanas después, lo ha convertido en su confidente principal. La conversación que en México apenas arranca —el primer foro nacional es el 19 de agosto, en Nuevo León— llega tarde a una discusión que en Estados Unidos ya pasó de las columnas de opinión a los tribunales, con acuerdos económicos y una comparación incómoda de por medio: la de las tabacaleras.
Qué está pasando: una ola de demandas, no un caso aislado
El foco está en las plataformas de «compañía» conversacional. A inicios de 2026, Character.AI y Google acordaron liquidar cinco demandas por muerte presentadas por familias de adolescentes que murieron tras usar sus bots. No fue un episodio único: Kentucky se convirtió el 8 de enero de 2026 en el primer estado en demandar a una empresa de chatbots, por verificación de edad deficiente y exposición de menores a contenido dañino, y alrededor del 1 de junio Florida presentó la primera demanda a nivel de fiscal general contra OpenAI por los riesgos de ChatGPT para la salud mental. Especialistas legales trazan un paralelismo directo con los litigios contra la industria del tabaco.
La presión no es solo judicial. En el Congreso estadounidense, el GUARD Act —de los senadores Josh Hawley y Richard Blumenthal— exigiría verificar la edad de los usuarios y prohibiría los «compañeros» de IA a menores de edad. Y desde septiembre de 2025 la Comisión Federal de Comercio abrió una indagatoria a siete empresas de chatbots sobre cómo miden y vigilan los efectos de esta tecnología en niños y adolescentes.
Cómo funciona realmente: el diseño que premia el enganche
Aquí está lo que no aparece en los comunicados corporativos. Estos productos no «sienten» ni «quieren» nada; son modelos de lenguaje optimizados para sostener la conversación el mayor tiempo posible. Un chatbot de compañía funciona como una casa de espejos que casi siempre te da la razón: recuerda lo que dijiste, valida lo que sientes y adopta una personalidad diseñada para que quieras volver. Ese mismo diseño que maximiza el tiempo de uso es el que, según los expedientes, falla cuando más importa.
Los documentos judiciales identificaron vacíos sistémicos: ausencia de protocolos de escalamiento cuando un usuario expresaba ideación suicida, falta de verificación real de edad y ausencia de aviso a padres o a personal clínico. La pregunta editorial no es si la IA «quiso» hacer daño, sino por qué un sistema entrenado para retener la atención de un menor no estaba igual de entrenado para soltarla y pedir ayuda cuando había una crisis.
En qué etapa está: regulación y litigio al mismo tiempo
Conviene no exagerar ni minimizar. No estamos ante una tecnología prohibida ni ante un veredicto que siente precedente definitivo: los acuerdos se firmaron sin admisión de responsabilidad y con términos confidenciales, de modo que ni siquiera existe una referencia pública de cuánto vale este tipo de daño. Lo que sí hay es un patrón —varios productos, varios estados, varias edades— que empujó a legisladores y reguladores a moverse antes de que los tribunales resuelvan el fondo.
Qué cambia para una familia del Bajío: Querétaro ya se adelantó
Este es el punto donde la noticia global aterriza en casa. En 2025, Querétaro se convirtió en el primer estado del país en regular el uso de teléfonos celulares dentro de las escuelas. La medida —conocida localmente como «Ley Kuri«— nació con datos incómodos del propio estado: más del 70% de los menores en Querétaro tiene al menos una red social, quienes han sufrido ciberacoso la usan más de seis horas al día, y el 45% de los jóvenes queretanos manifestó desánimo o angustia en el último año.
La federación tomó nota: en julio de 2026, el titular de la SEP, Mario Delgado, reconoció a Querétaro como pionero nacional en la regulación de dispositivos en las aulas. El gobierno estatal presentó además evidencia preliminar —de un centro de la Universidad de Washington— según la cual el 40% de los alumnos percibe mejoras académicas tras la aplicación de la ley. Es un dato prometedor, pero conviene leerlo con cautela: es un estudio preliminar presentado por la propia autoridad que impulsó la medida, no una evaluación independiente revisada por pares.
Para una madre o un padre del Bajío, la traducción práctica es directa: la escuela ya es un espacio parcialmente regulado, pero el chatbot no vive en el aula, vive en la recámara. La restricción del celular en clase no toca lo que ocurre a las once de la noche en una conversación privada con una IA.
Quién regula —y quién queda fuera
A nivel nacional, el marco está a medio construir. México llegó al segundo semestre de 2026 sin Ley General de Inteligencia Artificial; el Congreso cerró el periodo ordinario sin dictaminarla, y la regulación opera de forma fragmentada mediante reformas a la Ley Federal del Derecho de Autor —contra la clonación de voz e imagen— y a la Ley Federal del Trabajo —sobre transparencia de algoritmos—.
La apuesta del gobierno federal es una consulta antes que un decreto. La SEP realizará tres foros nacionales: el 19 de agosto en Nuevo León, el 3 de septiembre en Chiapas y el 17 de septiembre en Guerrero, cuyas conclusiones servirán de base para una iniciativa que se enviará al Congreso. El planteamiento oficial no es prohibir, sino regular con base en evidencia y trasladar la responsabilidad a las plataformas cuyos algoritmos están diseñados para generar adicción, no a los menores. El contexto que justifica la prisa lo aportó la UNESCO: una de cada tres personas conectadas a internet en el mundo es menor de edad, y a marzo de 2026 el 58% de los países ya había implementado alguna regulación.
Falta la pregunta que este beat siempre hace: quién queda fuera. El 90% de los adolescentes mexicanos ya está conectado, pero la brecha digital tiene geografía e ingreso. Una consulta con universidades y especialistas puede producir buenas recomendaciones y, aun así, no llegar a la familia rural sin conectividad estable ni a la que no tiene un adulto disponible para supervisar ocho horas de pantalla. Ninguno de los tres foros regionales se realiza en el Bajío, pese a que Querétaro es el estado que más lejos ha llevado el tema.
Qué falta por saberse
Tres cosas que este medio seguirá vigilando: si la iniciativa federal responsabiliza de verdad a las plataformas o se queda en educación digital para padres; si la evaluación de la «Ley Kuri» resiste una revisión independiente o se queda en cifra de campaña; y si la eventual ley distingue entre una red social, un buscador con IA y un chatbot de compañía —porque no son lo mismo y regular a los tres con la misma vara sería tan inútil como no regular ninguno.
Mientras tanto, la herramienta que empezó ayudando con la tarea sigue disponible, sin verificación de edad seria, en el teléfono de la mayoría de los adolescentes de la región. La escuela ya cerró esa puerta unas horas al día. La casa, todavía no.
Esta nota aborda salud mental y conducta suicida. Si tú o alguien que conoces necesita apoyo en México: SAPTEL, 55 5259-8121 (24 horas), y la Línea de la Vida, 800 911 2000. En emergencia, 911.

Turismo, tecnología y sustentabilidad son la pasión de Sofía Peña, experta en marketing digital y turismo inteligente. Con más de 15 años de experiencia, impulsa un turismo consciente y digitalmente innovador, ayudando a marcas a conectar con propósito y transformar la forma en que exploramos el mundo.


