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Luis Humberto Fernández llama a la unidad de Morena en San Juan del Río

Luis Humberto Fernández llama a la unidad de Morena y cuestiona 25 años de gobiernos del PAN en Querétaro

Durante una asamblea informativa en San Juan del Río, el diputado federal con licencia convocó a fortalecer la organización territorial de Morena, respaldó los programas sociales del Gobierno federal y atribuyó a las administraciones panistas el rezago económico y de seguridad en el estado.

San Juan del Río, Qro. El diputado federal con licencia Luis Humberto Fernández Fuentes convocó a la militancia de Morena a fortalecer la unidad interna y la organización territorial del partido durante una asamblea informativa realizada en el Parque Fátima, donde también lanzó críticas a los gobiernos del Partido Acción Nacional (PAN) por el desarrollo económico y las condiciones de seguridad en Querétaro.

Ante simpatizantes del movimiento, el legislador sostuvo que el país atraviesa un momento que, a su juicio, exige defender la soberanía nacional y respaldar las políticas impulsadas por la presidenta Claudia Sheinbaum.

Durante su intervención destacó programas federales como la pensión para personas adultas mayores, las becas educativas y La Escuela es Nuestra, los cuales, afirmó, representan un cambio respecto a administraciones anteriores.

Cuestiona desarrollo económico y seguridad en Querétaro

Fernández Fuentes centró parte de su mensaje en señalar que, según su valoración, durante los gobiernos panistas la inversión pública se ha concentrado principalmente en la zona metropolitana de Querétaro, mientras otros municipios han enfrentado rezagos.

Como ejemplo mencionó a San Juan del Río, municipio que, dijo, acumula cerca de 25 años sin una estrategia efectiva de desarrollo económico.

Asimismo, afirmó que la ciudad enfrenta actualmente problemas relacionados con la seguridad, el deterioro de la infraestructura urbana, los servicios públicos y la gestión del agua.

Estas declaraciones corresponden a los posicionamientos expresados por el legislador durante la asamblea y no incluyen una postura del Gobierno del Estado.

Llama a fortalecer la unidad de Morena

En el plano interno, Luis Humberto Fernández hizo un llamado a privilegiar la unidad entre quienes integran Morena y evitar confrontaciones internas.

«Al interior del movimiento no hay enemigos, hay compañeros», expresó.

El diputado señaló que las diferencias internas no deben favorecer a las fuerzas políticas opositoras y planteó tres ejes para fortalecer la organización del partido: consolidar la unidad, ampliar la integración de comités seccionales junto con la credencialización de militantes y reforzar el compromiso ciudadano.

Regidor Óscar Sandoval destaca participación ciudadana

Durante la asamblea también participó el regidor Óscar Mauricio Sandoval García, conocido como «El Gallo», quien afirmó que la transformación del municipio requiere la participación organizada de la ciudadanía.

El edil señaló que continuará impulsando la representación de las demandas ciudadanas dentro del Ayuntamiento y sostuvo que fortalecer los servicios públicos y combatir la corrupción forman parte de los retos que enfrenta San Juan del Río.

Asimismo, invitó a las y los asistentes a mantener el trabajo territorial mediante la organización de comités vecinales y la difusión de la información dentro de sus colonias.

Morena continúa con actividades de organización en Querétaro

La asamblea forma parte de las actividades de organización política que Morena desarrolla en distintos municipios del estado rumbo a la consolidación de sus estructuras territoriales.

Durante el encuentro, los participantes reiteraron llamados a fortalecer la participación ciudadana y respaldar las acciones del movimiento de la Cuarta Transformación en Querétaro.

Lo que sigue es cuidar al maximo y fortalecer todos los mantos acuíferos

Acuíferos en números rojos: el subsuelo que Querétaro ya no puede seguir ignorando

Aunque las lluvias pueden sacar temporalmente al estado de la sequía, el problema profundo está bajo tierra: siete de los 11 acuíferos de Querétaro registran disponibilidad negativa. La crisis hídrica no solo se mide en presas o nubes; se mide en el déficit invisible que sostiene a la ciudad, al campo, a la industria y al futuro digital.

Por Redacción LYPmultimedios
Querétaro, Qro., domingo 26 de julio de 2026.

Querétaro suele medir su angustia hídrica mirando hacia arriba. Si llueve, respira. Si las presas suben, se tranquiliza. Si el Monitor de Sequía mejora, la conversación pública baja de intensidad. Pero el verdadero termómetro del futuro no está solamente en el cielo ni en los embalses: está bajo tierra.

Ahí, debajo de la ciudad que crece, de los parques industriales que se expanden, de los fraccionamientos que se multiplican y de los data centers que prometen futuro, hay un dato que debería ordenar toda la política pública del estado: siete de los 11 acuíferos de Querétaro tienen disponibilidad media anual negativa.

Eso significa que el problema no es únicamente si llueve este mes. El problema es que varias de las reservas subterráneas que sostienen al estado están operando en déficit. Querétaro no solo enfrenta una crisis de agua visible. Enfrenta una crisis de saldo.

De acuerdo con la información oficial de CONAGUA, el Valle de Querétaro registra una disponibilidad negativa de -65.56 hectómetros cúbicos anuales; el Valle de San Juan del Río, -56.89 hm³; Amazcala, -22.16 hm³; Buenavista, -13.87 hm³; Tequisquiapan, -5.14 hm³; Tolimán, -4.93 hm³, y Huimilpan, -4.53 hm³. Los acuíferos con saldo positivo son Tampaón-Zona de Sierra, Valle de Amealco, Valle de Cadereyta y Moctezuma.

Dicho sin el lenguaje técnico que suele esconder la dimensión política del dato: Querétaro está gastando agua subterránea que no alcanza a reponer.

Esa es la frase que debería estar en el centro de cada autorización inmobiliaria, de cada ampliación industrial, de cada proyecto de infraestructura, de cada centro de datos, de cada parque logístico y de cada discusión presupuestal. Porque un acuífero no es una alcancía infinita. Es una reserva viva, lenta y vulnerable. Cuando se extrae más de lo que se recarga, el problema no aparece de inmediato en forma de espectáculo. No truena una alarma. No se seca una fuente pública en cadena nacional. No hay un video viral del subsuelo bajando.

Pero el daño avanza.

La paradoja de 2026 es que Querétaro puede tener semanas de alivio climático y, al mismo tiempo, conservar intacta su crisis estructural. El Monitor de Sequía de México se actualiza de manera quincenal y permite determinar la presencia e intensidad de sequía en el territorio; a finales de junio, reportes basados en ese monitoreo señalaron que Querétaro llegó a estar con 100% de su superficie libre de sequía o condición anormalmente seca, después de un junio con 140.9 milímetros de lluvia acumulada, tres veces más que mayo.

Pero esa mejoría no debe confundirse con seguridad hídrica.

Apenas unas semanas después, durante la primera quincena de julio, se reportó el regreso de superficie anormalmente seca en siete municipios: Cadereyta de Montes, Colón, Ezequiel Montes, Jalpan de Serra, Landa de Matamoros, San Juan del Río y Tequisquiapan. Es decir, el mapa climático se mueve rápido; el déficit subterráneo, en cambio, es más profundo y más difícil de revertir.

Ahí está el riesgo político de las lluvias: pueden producir una sensación falsa de normalidad.

Cuando llueve, el discurso público se relaja. Cuando suben algunas presas, la urgencia se diluye. Cuando desaparece temporalmente la mancha roja de sequía en un mapa, las autoridades pueden administrar la narrativa. Pero un acuífero en déficit no se recupera con una buena semana de lluvia. Y menos si la ciudad sigue expulsando agua por drenajes, sellando zonas de recarga con concreto, perdiendo agua en fugas y extrayendo más de lo que infiltra.

La crisis de Querétaro no es solo meteorológica. Es hidrogeológica, urbana, industrial y política.

El crecimiento poblacional añade otra capa al problema. El Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI registró 2 millones 368 mil 467 habitantes en Querétaro; los municipios más poblados fueron Querétaro, con 1 millón 49 mil 777 habitantes, San Juan del Río, con 297 mil 804, y El Marqués, con 231 mil 668. Entre 2010 y 2020, la tasa media de crecimiento anual del estado fue de 2.7%, una presión demográfica que se traduce en más vivienda, más servicios, más vialidades, más consumo y más demanda de infraestructura.

Pero la pregunta incómoda no es cuánta gente llega. La pregunta es bajo qué modelo territorial se recibe ese crecimiento.

Porque no todo crecimiento pesa igual sobre el agua. Una ciudad compacta, con captación pluvial, reúso, parques infiltrantes, medición inteligente y red eficiente no se comporta igual que una ciudad extendida, impermeable, dependiente del pozo, fragmentada por fraccionamientos, estacionamientos, vialidades y desarrollos que convierten el suelo en una superficie que expulsa lluvia.

Querétaro se ha vendido como una historia de éxito económico. Y en muchos sentidos lo es. Tiene industria, logística, conectividad, servicios, universidades, crecimiento tecnológico y capacidad de atracción. Pero el éxito económico sin contabilidad hídrica puede convertirse en una deuda ambiental que termine pagándose como conflicto social.

El agua ya no puede tratarse como una variable secundaria del desarrollo. Debe ser el filtro principal.

Ese filtro toca al campo, donde el agua define productividad y sobrevivencia. Toca a la vivienda, donde la falta de continuidad se vuelve tinaco, cisterna, pipa y gasto familiar. Toca a la industria, donde la seguridad hídrica condiciona competitividad. Toca a la salud pública, porque la confianza en la calidad del agua no es un lujo. Y toca a la tecnología, porque la llegada de data centers exige algo más que inversión: exige compatibilidad territorial.

La ciudadanía ya vive señales de ese desgaste. La ENCIG 2025 del INEGI reporta que, en zonas urbanas queretanas de más de 100 mil habitantes, 92.2% de la población recibe el servicio de agua potable de la red pública, pero solo 65.7% reporta suministro constante. Es decir, la cobertura existe, pero la continuidad no está garantizada para una parte importante de la población.

Ese dato cambia la discusión. Tener red no equivale a tener seguridad hídrica. Tener infraestructura no equivale a tener confianza. Tener acceso formal no equivale a tener un servicio robusto frente al crecimiento y al estrés climático.

Y entonces vuelve la pregunta de fondo: si el subsuelo está en déficit, si la ciudad crece, si la red pierde agua, si la ciudadanía no siempre recibe suministro constante y si la economía exige más infraestructura, ¿qué sigue?

La respuesta más cómoda es buscar más agua. La más responsable es revisar el modelo completo.

El Sistema Batán se presenta como una de las apuestas más ambiciosas del gobierno estatal: regenerar y reutilizar 1,800 litros por segundo de agua previamente tratada para abastecer a la Zona Metropolitana de Querétaro, mediante procesos como MBR, carbón activado y ozonificación. El propio portal del proyecto reconoce que la demanda de agua en la zona metropolitana supera la oferta disponible y estima un déficit de al menos 0.21 m³/s para 2026.

El reúso será indispensable. El agua regenerada será parte de cualquier futuro serio. Pero Batán no debe convertirse en coartada para seguir urbanizando como si el subsuelo fuera infinito. Si una nueva fuente entra a una ciudad que pierde agua, impermeabiliza suelo y no protege zonas de recarga, la solución termina funcionando como anestesia, no como transformación.

La política hídrica que Querétaro necesita debe empezar por una frase sencilla: los acuíferos no son un trámite técnico; son el límite físico del desarrollo.

Eso implica tomar decisiones que incomodan. Mapas de recarga con valor vinculante. Restricciones reales a cambios de uso de suelo en zonas estratégicas. Obligación de captación pluvial en vivienda nueva, escuelas, edificios públicos, plazas y parques industriales. Reúso de agua tratada para usos que no requieren agua potable. Auditoría pública de fugas. Metas anuales de reducción de pérdidas. Medición abierta por zona. Incentivos para infiltración urbana. Sanciones al desperdicio sistémico. Y una regla básica para grandes consumidores: ninguna inversión debe recibir aplauso público si no presenta su balance hídrico local.

La conversación sobre data centers, por ejemplo, no puede quedarse en el titular de “enfriamiento sin agua”. Eso puede ser relevante y positivo si se verifica, pero no agota la discusión. La huella territorial incluye energía, suelo, infraestructura, permisos, presión urbana y legitimidad social. Si Querétaro quiere ser sede de la economía digital, debe construir también una economía de reparación hídrica: que mida, compense, infiltre, reutilice y transparente.

El dilema no es desarrollo contra agua. El dilema es desarrollo con contabilidad o desarrollo con deuda.

La historia del Acueducto debería recordarle al estado que el agua siempre ha sido política, ingeniería y poder. Querétaro no nació ajeno a la escasez. La ciudad aprendió históricamente que el agua debía traerse, conducirse, cuidarse y administrarse. La diferencia es que hoy el reto ya no es solo llevar agua a una ciudad colonial: es sostener una metrópoli industrial, tecnológica y demográfica en un territorio con acuíferos en números rojos.

Por eso el debate público debe abandonar la comodidad de la coyuntura.

No basta con preguntar si las presas subieron.
Hay que preguntar si los acuíferos se recuperan.
No basta con celebrar que llovió.
Hay que preguntar cuánta lluvia se infiltró.
No basta con anunciar nuevas obras.
Hay que preguntar cuánta agua se pierde.
No basta con atraer inversión.
Hay que preguntar qué devuelve al territorio.
No basta con pedir ahorro ciudadano.
Hay que exigir rendición de cuentas institucional.

El problema hídrico de Querétaro no se resolverá con una sola obra, una sola campaña ni una sola temporada de lluvias. Se resolverá cuando el estado deje de tratar el agua como un insumo administrativo y empiece a tratarla como el eje rector del territorio.

La provocación es necesaria: Querétaro no está en crisis porque no sepa crecer. Está en crisis porque todavía no decide qué crecimiento cabe dentro de sus límites hídricos.

El subsuelo ya puso el dato.
Siete acuíferos en déficit.
Una metrópoli en expansión.
Una ciudadanía con suministro irregular.
Una economía que quiere más futuro.
Un territorio que exige contabilidad.

La pregunta ya no es si Querétaro puede seguir creciendo. La pregunta es más seria:

¿Puede crecer sin seguir vaciando el suelo que lo sostiene?

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La fondation de la ville de San Juan del Río, Querétaro

Ubaldo Neftalí Sáenz Bárcenas
Chroniqueur municipal de San Juan del Río, Querétaro

Sur le territoire qu’occupe aujourd’hui San Juan del Río, au bord de l’affluent qui porte le même nom, des vestiges d’une ancienne culture, la Chupícuaro, ont été découverts. Ces traces indiquent que la région était habitée vers l’an 400 av. J.-C., époque où commença l’activité constructive sur ce site.

Les anciens habitants étaient des cueilleurs sédentaires, porteurs d’une culture et d’un mode de vie complexes. On considère cette organisation comme l’une des plus anciennes du haut plateau mexicain.

Après d’importantes avancées en agriculture, ces habitants se regroupèrent dans la région autour du cerro Techimacit, aujourd’hui connu sous le nom de Cerro de la Cruz. Son occupation commença vers l’an 500 apr. J.-C. D’autres toponymes semblent également faire référence à cette colline, tels que Texmaccu, Texmachu et Anttaxmachu. L’historien sanjuanense Rafael Ayala Echávarri, dans son livre San Juan del Río, géographie et histoire, identifie le Cerro de la Cruz avec le toponyme Techimacit, qui, selon lui, signifie « rocher blanc, fort et rond des Mecos, ou Chichimèques ». Cependant, bien qu’aucun des derniers toponymes n’ait pu être identifié linguistiquement, on soupçonne qu’ils sont d’origine otomie. La dernière étape constructive au sommet de cette colline se situe entre les années 1100 et 1200 apr. J.-C.

Concernant la toponymie et la population autochtone de San Juan del Río au XVIe siècle, plusieurs documents historiques identifient le peuplement sous le nom d’Iztacchichimecapan, appellation qui semble parfois correspondre au Cerro de la Cruz et, dans d’autres cas, au Cerro de la Venta, situé à l’ouest du premier. Iztacchichimecapan, avec d’autres villages, faisait partie de l’Altépetl —unité géographique, politique et économique composée de plusieurs villages organisés hiérarchiquement— appartenant à Jilotepec, qui était à son tour tributaire de la Triple Alliance; c’est-à-dire de la dernière confédération d’États autochtones situés dans la vallée de Mexico, les Mexicas, jusqu’à la chute de Mexico-Tenochtitlan, le 13 août 1521.

Les principales références historiques du XVIe siècle concernant le village de San Juan del Río se trouvent dans la Relación de Querétaro de 1582, document rédigé par Francisco Ramos de Cárdenas, où sont mentionnées des données sur les personnes qui habitaient ces régions, leurs coutumes, leur langue et d’autres aspects. Ce rapport indique que San Juan del Río fut peuplé peu après la conquête de Tenochtitlan par des Otomis provenant de Jilotepec et, selon la description, l’ancien nom du Cerro de la Cruz peut être identifié comme Iztac Chichimecapan en nahuatl.

Iztacchichimecapan était contrôlé par son cacique, un Autochtone nommé Mexici, qui reçut par la suite le nom chrétien de Juan lorsqu’il fut baptisé immédiatement après la conquête espagnole. Dans le rapport de 1582, on peut lire : « Le village de San Juan del Río fut fondé par un Indien de la génération des Otomis, natif du village et chef-lieu de Jilotepec, qui, après avoir reçu l’eau du saint baptême, fut appelé Don Juan, et prit comme surnom le premier nom qu’il avait dans sa gentilité, qui était Mexici, ce qui veut dire “mexicain” et, sous un autre nom, “petit”. »

Vers 1526, Mexici installa son peuple sur une terre calcaire et tepetateuse, près de sabinos situés au bord du fleuve. Ainsi, lorsque les pacificateurs arrivèrent sur les lieux, des gens qu’ils connaissaient y habitaient déjà depuis plusieurs années, et ce fut Mexici lui-même qui remit son peuple à la délégation venue au nom de la Couronne de Castille. Le même rapport mentionne : « Celui-ci, Mexici, voyant que les Espagnols avaient conquis Mexico et sa province de Jilotepec, décida de se retirer vers la terre des Chichimèques, et peupla un lieu près d’un fleuve, là où se trouve aujourd’hui ledit village de San Juan, où il y a une petite colline quelque peu dénudée qui, en langue mexicaine, se nomme Iztac Chichimecapan, ce qui veut dire en langue espagnole “Chichimèques blancs” et, plus justement, “terre blanche de Chichimèques”; car la terre où est établi ledit village de San Juan est une terre blanche très dure, que l’on ne peut rompre avec des pics qu’avec difficulté. »

La fondation espagnole de San Juan del Río eut lieu le 24 juin 1531, sans résistance de la part des Autochtones. Il s’agit d’une conquête pacifique menée par les Européens et leurs alliés autochtones, qui étaient arrivés les jours précédents et avaient attendu le jour de saint Jean-Baptiste pour établir le village. Au moment de l’arrivée des Espagnols, il existait déjà un petit noyau de population installé sur ces terres depuis au moins vingt ans, héritier d’un établissement plus important à l’époque classique.

La fondation de San Juan del Río répondait à une nécessité stratégique : elle marquait une frontière de protection contre les Chichimèques, soutenait l’expansionnisme vice-royal et facilitait le transfert des richesses des fonds miniers du nord du pays vers la ville de Mexico. Le nord de la Mésoamérique fut abandonné par les groupes agricoles au début du deuxième millénaire, et ces territoires furent occupés par des groupes de chasseurs-cueilleurs connus sous le nom de Chichimèques, jusqu’à l’arrivée des Espagnols. On peut considérer le río San Juan —au moment de la fondation espagnole— comme la frontière entre ces groupes chichimèques et les agriculteurs établis au sud de ce fleuve.

La fondation de San Juan del Río fut antérieure à celle de Santiago de Querétaro; toutefois, comme cette population, ses origines remontent à la période préhispanique.

Entre 1536 et 1541, il est fort probable que les autorités espagnoles se soient établies à San Juan del Río, y construisant leurs premières maisons et développant le village comme tel. Les premières concessions de terres aux Européens commencèrent alors dans le territoire, de même que le développement des gouvernements autochtones et espagnols. Ce n’est qu’en 1558 qu’il reçut la catégorie de Pueblo.

Depuis sa fondation, San Juan del Río occupa une place importante dans l’avancée espagnole vers le nord, rôle qu’il conserva avec l’établissement, en 1578, de l’Alcaldía Mayor de Querétaro. Il devint la deuxième population en importance de la juridiction pour plusieurs raisons : en raison de son emplacement sur la route entre la capitale de la Nouvelle-Espagne et la route de l’argent; pour ceux qui voulaient pénétrer dans la Sierra Gorda; et, enfin, grâce à la richesse agricole des vallées qui l’entourent.

Selon la Relación de méritos de Don Nicolás de San Luis Montañez, pacificateur autochtone allié aux Européens, la fondation de San Juan del Río est décrite ainsi :

C’est de cette manière qu’ils arrivèrent sur les lieux. Après avoir parcouru plusieurs lieues, ils arrivèrent à un endroit où se trouvait un fleuve abondant, entouré de sabinos et de sources. Il y avait également une colline entourée de rochers. Là s’installèrent les vingt-cinq mille trois cent vingt-neuf soldats. Le Capitaine resta au sommet du rocher avec tous les principaux qui l’accompagnaient, afin d’attendre le jour de saint Jean-Baptiste et de donner ce nom au village qui allait être fondé, et de célébrer ce même jour la première messe pour la première fois en ce lieu.

Ils entrèrent dans ce qui est aujourd’hui le centre de la ville le 24 juin 1531, et ce même jour la messe fut dite. Après la célébration, tous se rassemblèrent, puis le Fiscal Mayor se leva et déclara que c’était le jour de saint Jean-Baptiste et que, dans le lieu où ils se trouvaient, il y avait des sources; par conséquent, le village devait y être fondé et devait s’appeler San Juan del Río.

À midi, on ordonna de faire la procession, en traçant les rues, qui furent au nombre de quatre, dans la petite plaine où la messe avait été dite. Les rues devaient être tracées en formant un carré, ce qui donna huit rues. On établit le fonds légal du village et, dans une tonnelle également construite, on érigea la première chapelle. Son fonds devait avoir deux mille cinq cents varas carrées, et l’on signala à chacune de ses extrémités des croix de sabino vert. C’est ainsi que fut fondé le village de San Juan del Río. À ce moment, le capitaine Nicolás de San Luis Montañez ordonna que l’on fasse sonner les deux cloches qu’ils portaient, que l’on joue des clairons et des caisses de guerre, et que l’on sorte parcourir le fonds légal. Le porte-étendard qui portait le drapeau blanc de paix accompagna la procession. Les capitaines sortirent à cheval et à pied; le capitaine Montañez y allait aussi, ainsi que frère Juan Bautista, chargé de l’évangélisation. Après avoir parcouru le fonds, les rues bien tracées et tous réunis, ils crièrent à haute voix : Village de San Juan del Río, au nom de Dieu Notre Seigneur, du ciel et de la terre, tu es fondé!

Immédiatement, on procéda au tracé du presidio. À chacune des extrémités du fonds, on construisit des meurtrières, ainsi que d’autres à différents intervalles, pour un total de trente-deux, toutes portant le drapeau blanc de paix avec les armes de Castille. Chacune des meurtrières situées aux extrémités du fonds fut habitée : au nord, par Don Nicolás de Mora, principal; à l’est, par Don Juan Juárez; au sud, par Don Marcelo Chimal; et à l’ouest, par Don Alfonso de Guzmán. Ces hommes furent nommés maires, grands alguazils et doctrineros, et cent Indiens catholiques demeurèrent avec eux.

L’armée installée à San Juan del Río partirait ensuite vers ce qui est aujourd’hui La Cañada et Santiago de Querétaro, avant le 25 juillet, date mythique de la fondation de la capitale de l’actuel État de Querétaro; c’est-à-dire un mois après la fondation de San Juan del Río.

Ainsi, San Juan del Río fut un pueblo du XVIe au XVIIIe siècle. Au XIXe siècle, grâce à son vif essor, il devint Villa en 1830 et acquit en 1847 la catégorie de Ville. En plein XXIe siècle, San Juan del Río, avec Tequisquiapan, a été élevé au rang de l’une des plus importantes zones métropolitaines du Mexique.

San Juan del Río, ville reconnue comme patrimoine mondial de l’UNESCO grâce au Camino Real de Tierra Adentro, célèbre en 2026 les 495 ans de sa fondation. À l’approche de ses cinq siècles, sa grandeur a été démontrée et l’a établie comme une référence nationale.

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The Founding of the City of San Juan del Río, Querétaro

The Founding of the City of San Juan del Río, Querétaro

Ubaldo Neftalí Sáenz Bárcenas
Municipal Chronicler of San Juan del Río, Querétaro

In what is now the territory of San Juan del Río, along the banks of the tributary that bears the same name, remains of an ancient culture, the Chupícuaro, have been found. These traces indicate that the area was inhabited around 400 B.C., a period in which construction activity began at the site.

Its ancient inhabitants were sedentary gatherers, bearers of a complex culture and way of life. It is considered one of the oldest social organizations of the Mexican highlands.

After major advances in agriculture, these inhabitants settled in the region around Techimacit Hill, now known as Cerro de la Cruz. Its occupation began around 500 A.D. Other place names have been found that appear to refer to this hill, such as Texmaccu, Texmachu, and Anttaxmachu. San Juan historian Rafael Ayala Echávarri, in his book San Juan del Río, Geography and History, identifies Cerro de la Cruz with the place name Techimacit, which, according to him, means “white, strong, and round rock of the Mecos, or Chichimecas.” However, although none of the latter place names has been linguistically identified, they are suspected to be of Otomi origin. The final construction stage at the top of this hill took place between 1100 and 1200 A.D.

Regarding the toponymy and Indigenous population of San Juan del Río in the 16th century, several historical documents identify the settlement as Iztacchichimecapan, a name that sometimes appears to correspond to Cerro de la Cruz and at other times to Cerro de la Venta, located west of the former. Iztacchichimecapan, together with other towns, formed part of the Altépetl —a geographic, political, and economic unit composed of several towns organized hierarchically— belonging to Jilotepec, which in turn was tributary to the Triple Alliance; that is, to the last confederation of Indigenous states located in the Valley of Mexico, the Mexica, until the fall of Mexico-Tenochtitlan on August 13, 1521.

The main 16th-century historical references to the settlement of San Juan del Río are found in the Relación de Querétaro of 1582, a document written by Francisco Ramos de Cárdenas, which includes information about the people who inhabited these regions, their customs, language, and other aspects. This report indicates that San Juan del Río was populated shortly after the conquest of Tenochtitlan by Otomi people from Jilotepec and, according to the description, the ancient name of Cerro de la Cruz can be identified as Iztac Chichimecapan in Nahuatl.

Iztacchichimecapan was controlled by its cacique, an Indigenous man named Mexici, who later received the Christian name Juan when he was baptized immediately after the Spanish conquest. The 1582 account states: “The town of San Juan del Río was founded by an Indian of the Otomi lineage, native of the town and head district of Jilotepec, who, having received the holy water of baptism, was called Don Juan, and took as a surname the first name he had in his gentility, which was Mexici, meaning ‘Mexican,’ and by another name, ‘little one.’”

Around 1526, Mexici settled his people on calcareous and tepetate land, next to some sabino trees on the banks of the river. Thus, when the pacifiers arrived at the site, people already known to them had been living there for years, and it was Mexici himself who surrendered his town to the delegation that came on behalf of the Crown of Castile. The same account states: “He, Mexici, seeing that the Spaniards had conquered Mexico and his province of Jilotepec, decided to withdraw toward the land of the Chichimecas, and settled beside a river, where the said town of San Juan is now populated, where there is a somewhat bare little hill that, in the Mexican language, is called Iztac Chichimecapan, which in Spanish means ‘white Chichimecas’ and, more fittingly, ‘white land of Chichimecas’; because the land where the said town of San Juan is located is very hard white earth, which cannot be broken with picks except with difficulty.”

The Spanish founding of San Juan del Río took place on June 24, 1531, without resistance from the Indigenous people. It was a peaceful conquest by the Europeans and their Indigenous allies, who arrived days before and waited until the feast day of Saint John the Baptist to establish the town. By the time the Spaniards arrived, a small population nucleus had already existed on these lands for at least twenty years, remaining from a larger one in classical times.

The founding of San Juan del Río responded to a strategic need: it marked a protective frontier against the Chichimecas, supported viceregal expansionism, and facilitated the transfer of wealth from the mining estates of northern Mexico to Mexico City. Northern Mesoamerica had been abandoned by agricultural groups at the beginning of the second millennium, and these territories were occupied by hunter-gatherer groups known as Chichimecas until the arrival of the Spaniards. At the time of the Spanish founding, the San Juan River may be considered the frontier between these Chichimeca groups and the agricultural peoples located south of the river.

The founding of San Juan del Río preceded that of Santiago de Querétaro; however, like that settlement, its origins lie in the pre-Hispanic period.

Between 1536 and 1541, it is most likely that Spanish authorities were established in San Juan del Río, building their first houses and developing the town as such. The first land grants to Europeans in the territory began, and the development of Indigenous and Spanish governments started. It was not until 1558 that it was granted the category of Pueblo.

From its founding, San Juan del Río held an important place in the Spanish advance toward the north, a position it preserved when the Alcaldía Mayor of Querétaro was established in 1578. It became the second most important settlement in the jurisdiction for several reasons: its location on the road between the capital of New Spain and the silver route; its role for those seeking to enter the Sierra Gorda; and, finally, the agricultural wealth of the valleys surrounding it.

According to the Relación de méritos of Don Nicolás de San Luis Montañez, an Indigenous pacifier allied with the Europeans, the founding of San Juan del Río is described as follows:

In this way, they arrived at the site. After traveling several leagues, they reached a place where there was a mighty river, surrounded by sabino trees and springs. There was also a hill surrounded by rocks. There, the twenty-five thousand three hundred twenty-nine soldiers settled. The Captain remained atop the rock with all the principal figures who accompanied him, to await the day of Saint John the Baptist and give that name to the town that was to be founded, and on that same day celebrate the first Mass there.

They entered what is now the city center on June 24, 1531, and that same day Mass was said. After it was celebrated, everyone gathered, and immediately the Chief Fiscal stood up and said that it was the day of Saint John the Baptist and that, in the place where they were, there were springs; therefore, the town should be founded there and should be called San Juan del Río.

At midday, the ceremonial walk was ordered, and the streets were laid out: four streets in the small plain where Mass had been said. The streets were to be drawn forming a square, resulting in eight. The town’s legal foundation area was established, and in a bower that was also built, the first chapel was raised. Its foundation area was to measure two thousand five hundred square varas, and at each corner of the foundation area they placed crosses made of green sabino wood. In this way, the town of San Juan del Río was founded. At that moment, Captain Nicolás de San Luis Montañez ordered the two bells they carried to be rung, the bugles and war drums to be sounded, and the legal foundation area to be toured. The standard-bearer carrying the white flag of peace accompanied the procession. The captains went out on horseback and on foot; Captain Montañez also went, as did Fray Juan Bautista, the latter charged with evangelization. After touring the foundation area, with the streets properly laid out and everyone gathered, they cried out aloud: Town of San Juan del Río, in the name of God Our Lord, of heaven and earth, you are founded!

Immediately, the layout of the presidio was begun. At each corner of the foundation area, embrasures were built, along with others at different intervals, totaling thirty-two, all bearing the white flag of peace with the arms of Castile. Each of the corner embrasures of the foundation area was occupied: to the north, by Don Nicolás de Mora, principal; to the east, by Don Juan Juárez; to the south, by Don Marcelo Chimal; and to the west, by Don Alfonso de Guzmán. These men were appointed mayors, chief constables, and doctrineros, remaining there with one hundred Catholic Indians.

The army stationed in San Juan del Río would later depart toward what is now La Cañada and Santiago de Querétaro, before July 25, the mythical date of the founding of the capital of the present-day state of Querétaro; that is, one month after the founding of San Juan del Río.

Thus, San Juan del Río was a pueblo from the 16th to the 18th centuries. In the 19th century, due to its vibrant growth, it became a Villa in 1830, and in 1847 it acquired the category of City. In the 21st century, San Juan del Río, together with Tequisquiapan, was elevated to one of the most important metropolitan areas in Mexico.

San Juan del Río, a city recognized as a UNESCO World Heritage Site thanks to the Camino Real de Tierra Adentro, celebrates in 2026 the 495th anniversary of its founding. As it approaches its fifth century, its greatness has been clearly demonstrated, establishing it as a national landmark.

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Retrato de una tortura celebrada en San Juan del Río

Hay violencias que se esconden.
Otras se justifican.
Y algunas, las más perturbadoras, se celebran con boleto, aplauso y fotografía oficial.

En San Juan del Río, en el marco de su feria tradicional, una corrida de toros volvió a abrir una pregunta que incomoda porque no se resuelve con nostalgia, folclor ni economía: ¿qué clase de sociedad somos cuando llamamos tradición al sufrimiento de un ser sintiente?

El debate no es nuevo, pero el momento sí lo vuelve urgente. Mientras el país vive una Copa del Mundo cargada de contrastes —por un lado, la ternura colectiva provocada por Merlin, el pato que se volvió símbolo viral de la afición mexicana; por otro, celebraciones masivas que terminaron en tragedia, con cuatro personas fallecidas en la Ciudad de México tras el partido de México contra Ecuador—, San Juan del Río quedó atrapado en su propio espejo: el de una comunidad que puede conmoverse por un animal convertido en ícono mundialista y, al mismo tiempo, permitir que otro animal sea herido, sometido y reducido a espectáculo.

La contradicción duele porque retrata algo más profundo: la sensibilidad humana parece depender del escenario. Si el animal nos enternece, lo abrazamos como símbolo. Si el animal nos enfrenta con nuestra violencia, algunos prefieren llamarle cultura.

La denuncia que nadie debería ignorar

Tras la corrida realizada en San Juan del Río, una denuncia ciudadana difundida en redes sociales relató una escena brutal. De acuerdo con ese testimonio, después del festejo, el toro aún habría estado luchando por vivir cuando fue levantado con maquinaria, colocado boca arriba en una camioneta y herido con un cuchillo en el pecho para provocarle la muerte.

La frase escrita por la persona denunciante es difícil de leer. Pero precisamente por eso debe leerse.

Porque si lo denunciado es cierto, no estamos ante una “tradición”, sino ante un acto de crueldad que exige investigación. Y si alguien considera exagerado llamarle tortura, entonces el problema no está en la palabra: está en la anestesia moral con la que hemos aprendido a mirar.

LYPmultimedios no cuenta, hasta este momento, con una confirmación oficial independiente sobre el procedimiento descrito en esa denuncia. Por responsabilidad periodística, debe decirse así. Pero también debe decirse lo otro: una denuncia ciudadana de esta gravedad no puede ser desestimada solo porque incomoda a intereses económicos, políticos o sociales.

Las autoridades municipales y estatales tendrían que aclarar qué ocurrió, bajo qué protocolos se manejó al animal, quién supervisó el evento, qué personal veterinario estuvo presente, qué empresa organizó el espectáculo y si existió algún incumplimiento a la normativa aplicable.

Porque el silencio institucional también comunica. Y muchas veces comunica complicidad.

No se trata de tradición: se trata de violencia

Este artículo no busca discutir si la tauromaquia tiene historia. La tiene. Tampoco pretende negar que existan personas que la defienden como actividad cultural o económica. El punto es otro: ninguna tradición debería tener licencia moral para convertir el dolor en entretenimiento.

En México, el debate público ya se movió. Una encuesta de Enkoll para EL PAÍS y W Radio reportó en 2025 que 72% de las personas consultadas estaba en contra de las corridas de toros y las consideraba maltrato animal. Ese dato no es menor: revela que la sociedad mexicana no está donde algunos grupos de poder creen que está.

La Ciudad de México ya dio un paso relevante al aprobar una reforma para transformar las corridas tradicionales en espectáculos taurinos sin violencia: sin muerte del toro, sin banderillas, sin espadas, sin lanzas y con la obligación de proteger la integridad física del animal antes, durante y después del evento. La medida fue celebrada por sectores animalistas y rechazada por el gremio taurino, precisamente porque toca el nervio central del debate: sin violencia, la tauromaquia tradicional pierde su forma actual.

Eso confirma lo evidente. No estamos hablando solo de una actividad cultural. Estamos hablando de una práctica cuya estructura depende de la dominación física de un animal.

La violencia no empieza en la plaza, pero ahí se normaliza

En un país donde la violencia se mide todos los días con datos duros, carpetas de investigación, cuerpos, ausencias y miedo, resulta perturbador que todavía haya espacios donde el dolor pueda organizarse como fiesta.

La crueldad hacia los animales no es un asunto menor ni aislado. Diversas investigaciones han estudiado la relación entre crueldad animal y otras formas de violencia interpersonal, especialmente violencia familiar, abuso infantil y conductas antisociales. No significa que toda persona que asiste a una corrida sea violenta; significa que una sociedad que normaliza la violencia ritualizada contra seres vulnerables debería preguntarse qué está educando, qué está tolerando y qué está celebrando.

San Juan del Río no puede analizar este hecho como si ocurriera en el vacío. El municipio vive discusiones permanentes sobre seguridad, consumo problemático de sustancias, violencia familiar, deterioro urbano, prioridades presupuestales e infraestructura pública. Y Querétaro, aunque suele presentarse como una entidad de orden y desarrollo, también enfrenta una realidad grave en materia de violencia contra las mujeres: la ENDIREH 2021 del INEGI colocó al estado entre las entidades con mayor prevalencia de violencia contra mujeres mayores de 15 años.

Por eso el debate importa. Porque la violencia no siempre aparece de golpe. A veces se entrena en símbolos. A veces se legitima en discursos. A veces se normaliza desde la infancia con la idea de que un cuerpo indefenso puede ser sometido si existe una razón económica, estética, cultural o política para hacerlo.

La hipocresía política alrededor del ruedo

La corrida en San Juan del Río también exhibió otro elemento incómodo: la presencia, simpatía o silencio de actores políticos de distintas ideologías frente a un espectáculo cuestionado por sectores cada vez más amplios de la sociedad.

Panistas, priistas, emecistas, morenistas o cualquier otra fuerza política no pueden hablar de paz, bienestar social, derechos, humanismo o reconstrucción del tejido comunitario mientras se sientan cómodamente frente a una escena donde un animal es llevado al límite del miedo, la sangre y la muerte.

Aquí no hay superioridad moral por partido. Hay una contradicción transversal.

La política local suele indignarse con la violencia cuando la violencia tiene costo electoral. Pero cuando la violencia tiene taquilla, palco, patrocinio o tradición, entonces se vuelve muda, elegante y administrable.

Esa es la hipocresía que debe nombrarse.

La ley que protege a medias

El caso también obliga a revisar la eficacia de las normas de protección animal en Querétaro. El estado ha sido escenario de precedentes importantes en materia de maltrato animal, como el caso Athos y Tango, los perros rescatistas envenenados en 2021, cuyo proceso derivó en una sentencia histórica en México.

Pero esa misma sensibilidad jurídica parece tener límites cuando se trata de espectáculos taurinos. Querétaro forma parte de los estados donde la tauromaquia ha sido reconocida o protegida como tradición cultural, lo que genera una tensión evidente entre bienestar animal, intereses económicos y discursos patrimoniales.

La pregunta es inevitable: ¿a quién protege realmente la ley cuando un perro envenenado merece justicia, pero un toro torturado puede ser convertido en espectáculo?

Si la protección animal depende de la especie, del negocio o del peso político de quienes organizan el evento, entonces no estamos ante una política de bienestar animal. Estamos ante una protección selectiva.

Y la protección selectiva no es justicia. Es simulación.

La feria que también debe rendir cuentas

Una feria municipal no es solo entretenimiento. Es una decisión pública. Implica permisos, seguridad, recursos, logística, prioridades, discurso institucional y responsabilidad política.

Por eso, cuando dentro de una feria ocurre un hecho denunciado como maltrato animal, el municipio no puede lavarse las manos diciendo que se trata de un evento privado o de una costumbre arraigada. Si ocurre dentro del marco de una celebración pública, bajo condiciones autorizadas por autoridades públicas, entonces hay responsabilidad pública.

San Juan del Río merece una discusión más seria que el falso dilema entre “tradición” y “prohibición”. La verdadera pregunta es si una ciudad que aspira a vivir en paz puede seguir celebrando espectáculos donde la violencia es parte del atractivo.

Porque una comunidad no solo se define por sus obras, sus festivales o sus discursos oficiales. También se define por aquello que decide dejar de aplaudir.

El lamento que no entró al programa oficial

En medio de la música, las luces, las fotografías y los discursos de feria, hubo un lamento que no apareció en ningún boletín.

El de un toro.

Un animal encerrado en un destino diseñado por humanos. Un cuerpo aturdido. Un ser sintiente al que no se le preguntó si quería formar parte de una tradición. Un animal cuyo miedo fue convertido en espectáculo y cuya agonía, según la denuncia ciudadana, habría continuado incluso después del ruedo.

Esa imagen debería perseguirnos más que cualquier polémica partidista.

Porque el fondo no es si a alguien le gustan o no los toros. El fondo es si somos capaces de reconocer sufrimiento cuando el sufrimiento no habla nuestro idioma.

La conversación que San Juan del Río necesita

Este debate no se resuelve con insultos entre taurinos y antitaurinos. Tampoco con superioridades morales instantáneas. Se resuelve con una conversación pública a la altura de una sociedad que dice querer paz, justicia y bienestar.

Esa conversación debe llegar a los ayuntamientos, al Congreso local, a los empresarios, a las autoridades de cultura, a las áreas de protección animal, a las escuelas y a las familias.

La pregunta no es si la tradición debe desaparecer de un día para otro. La pregunta es si la tradición puede evolucionar sin sangre, sin tortura y sin muerte.

La experiencia de la Ciudad de México demuestra que existen rutas legislativas para replantear estos espectáculos desde el bienestar animal, aunque el gremio taurino las rechace. La presión social también está cambiando: la mayoría de la población mexicana ya no mira las corridas con la misma naturalidad de antes.

San Juan del Río puede elegir quedarse en el pasado o puede abrir una discusión valiente.

Puede seguir aplaudiendo desde la grada o puede preguntarse qué tipo de convivencia quiere construir.

Puede llamar tradición a la violencia o puede tener la madurez ética de replantearla.

Porque cualquier práctica que necesite del sufrimiento de un ser indefenso para sostenerse merece, por lo menos, ser cuestionada. Y cualquier gobierno que permita ese sufrimiento tiene la obligación de rendir cuentas.

La paz no se construye solo reduciendo delitos.
También se construye dejando de celebrar la crueldad.

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El espejismo de la «Fiesta Brava»: Roberto Cabrera y el costo de ignorar a San Juan del Río

Por: Redacción Editorial LYP Mayo, 2026

Mientras las calles de San Juan del Río se hunden entre baches, fallas en el alumbrado público y una percepción de inseguridad que no da tregua, el alcalde Roberto Cabrera Valencia parece habitar una realidad paralela. En un acto de cerrazón política que raya en la indolencia, la administración municipal ha decidido priorizar el turismo taurino por encima del bienestar social y la demanda ciudadana de detener la tortura animal en la próxima Feria 2026.

¿A quién representa realmente el alcalde? Porque a la mayoría de los sanjuanenses, definitivamente no.


Prioridades invertidas: Migajas económicas, deudas sociales

El argumento del «impulso económico» para defender las corridas de toros es, en el mejor de los casos, una falacia estadística. Según datos de la propia administración, la derrama económica de eventos como la Semana Santa (que superó los 130 millones de pesos este año) proviene del turismo gastronómico y de servicios, no de la tauromaquia.

El «turismo taurino» no figura en el top de ingresos municipales, pero sí en el de las críticas. Resulta ofensivo que, con un presupuesto de egresos de 1,703 millones de pesos para 2026 calificado por la oposición como «administrativo y no social», se destinen esfuerzos y —posiblemente— recursos públicos a un espectáculo que solo satisface el aspiracionalismo falso de un pequeño sector de élite.

Dato Clave: Mientras el municipio presupuestó 15 millones de pesos para la Feria 2026, colonias como La Rueda y El Rodeo continúan reportando alzas en robos y deficiencias críticas en servicios básicos.


La Psique en juego: El peligro de normalizar la crueldad

La insistencia de Cabrera Valencia por mantener la «fiesta brava» no es solo una falta de sensibilidad ética; es una irresponsabilidad de salud pública. La ciencia es clara: la exposición de infancias a actos de tortura animal desensibiliza ante el dolor ajeno y erosiona la empatía, factores que en una sociedad ya lacerada por la violencia, son pólvora pura.

Para el adulto espectador, el placer derivado del daño a un ser vulnerable no es cultura; es una regresión moral. Al negarse a escuchar a los colectivos animalistas y expertos en salud mental, el alcalde está validando una pedagogía de la crueldad en el corazón de nuestras festividades patronales.


Un llamado a la transparencia y a la ciudadanía

San Juan del Río ha perdido su reputación como destino turístico de excelencia por la falta de infraestructura y la creciente inseguridad en sus accesos. Recuperar el brillo de nuestra ciudad no se logra con estocadas y sangre en una plaza, sino con calles iluminadas, policías capacitados y servicios públicos eficientes.

Hacemos un llamado enérgico a Roberto Cabrera Valencia para:

  1. Transparentar el uso de recursos: ¿Cuánto dinero de los impuestos de los sanjuanenses se está inyectando directa o indirectamente en la cartelera taurina?

  2. Garantizar la protección de menores: Cumplir con los tratados internacionales y las recomendaciones de la ONU que prohíben la entrada de niños a estos espectáculos.

  3. Gobernar para todos: La identidad de San Juan no se resume en una ganadería brava del siglo pasado; se encuentra en su gente trabajadora que hoy exige paz y dignidad.

Alcalde, la tradición no puede ser el refugio de la barbarie. Es momento de elegir: ¿Estará del lado de una élite anacrónica o de la ciudadanía que exige un San Juan del Río vanguardista y compasivo?

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La Caída del «Coordinador de Papel»: Dignidad y Divisionismo en Morena Querétaro

Por: Rodrigo Vissuet 19 de Enero de 2026

La política, en su faceta más cruda, suele disfrazar las retiradas forzosas con narrativas de «nuevos proyectos». El anuncio de la salida de Edgar «El Güero» Inzunza de la coordinación de la bancada de Morena en la LXI Legislatura del Estado de Querétaro no es la excepción. Aunque la versión oficial intenta posicionar su salida como un paso estratégico para buscar la alcaldía de San Juan del Río por tercera ocasión, la realidad que se respira en los pasillos del Congreso local cuenta una historia de humillación, falta de liderazgo y un vacío de poder que terminó por devorarlo.

Un Coordinador bajo la sombra de las tribus

Desde que el Instituto Electoral del Estado de Querétaro (IEEQ) ratificó su triunfo en el distrito 11, la sombra de la duda planeaba sobre su capacidad de mando. Hoy, lo que eran rumores se ha convertido en una verdad a voces: Inzunza no se va por ambición, sino por amor propio y dignidad.

La bancada de Morena, lejos de ser un bloque monolítico, se ha fracturado en dos grandes centros de gravedad que dejaron a Inzunza como un espectador en primera fila de su propia irrelevancia:

  • Los «Gilbertistas»: Integrados por Rosalba Vázquez, Blanca Benítez, María Eugenia Margarito y Erick Silva.

  • Los «Piedragilovers»: Comandados por Sinhué Piedragil, junto a Sully Sixtos, Homero Barrera y Ulises Gómez de la Rosa.

En este tablero de ajedrez, Inzunza quedó relegado a la categoría de «agente libre» junto a Arturo Maximiliano y Andrea Tovar. Sin embargo, a diferencia de sus pares, Edgar cargaba con la responsabilidad del cargo, convirtiéndose en un «coordinador patito» cuya única función real era la de vocería. Sus compañeros lo utilizaban como pantalla para leer posicionamientos mientras las negociaciones reales ocurrían a sus espaldas.

El costo del desprecio: «De barquito» en la Legislatura

Lo más grave no es la falta de acuerdos, sino la erosión de la figura humana. Los reportes desde el interior del Congreso sugieren que el trato hacia Inzunza rozaba el acoso político. Sin recato alguno, sus propios compañeros lo «pendejeaban» abiertamente, minando su autoridad hasta que la coordinación se volvió insostenible. Esta dinámica, más propia de una secundaria que de un recinto legislativo, terminó por «agarrarlo de barquito», forzando una salida que, aunque se pretenda vender como digna, tiene tintes de despido.

Nota al margen: Se espera que en los próximos días la bancada emita elogios públicos hacia su desempeño. No se confunda el ciudadano: es la consigna de «lavar la ropa sucia en casa» para no dañar la imagen del partido de cara a los comicios locales.


El reto de San Juan del Río: ¿Incapacidad heredada?

La pregunta que queda en el aire para la ciudadanía de San Juan del Río es contundente: ¿Es este el perfil que el municipio necesita?

San Juan del Río atraviesa una crisis administrativa y de seguridad profunda bajo la gestión de Roberto Cabrera. Con una reestructura profunda anunciada para este 2026 que incluye la desaparición de secretarías y un incremento notable en hechos de violencia —como los recientes hallazgos de terror ocurridos en un pensión de tráileres—, el municipio demanda un liderazgo de hierro.

Si Edgar Inzunza fue incapaz de generar respeto y acuerdos entre 10 compañeros de bancada que comparten su misma ideología, surge la duda legítima sobre si podrá dominar el complejo aparato burocrático y los intereses fácticos de un municipio que es el segundo más importante del estado.

La salida de la coordinación no es un ascenso; es el síntoma de una debilidad que San Juan del Río, en su estado actual, difícilmente podría permitirse cargar.

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Citys Guide: la brújula local que activa la economía queretana

Por: C. Daniela Cruz Altamirano | LYPmultimedios

📍 Querétaro, Qro.


 

En una era donde el consumo consciente y las experiencias personalizadas marcan la pauta del turismo y el comercio, Citys Guide se posiciona como una herramienta estratégica que transforma la forma en que residentes y visitantes descubren, eligen y viven sus ciudades.

Híbrida, inteligente y profundamente local, esta plataforma no es solo un directorio: es una declaración de amor al territorio.

Impulsado por LYPmultimedios, grupo editorial con más de una década de experiencia en comunicación multiplataforma, Citys Guide fusiona el encanto de lo impreso con la agilidad del universo digital. Cada edición integra mapas interactivos, códigos QR dinámicos y herramientas editoriales que permiten pasar del descubrimiento a la acción en segundos.


 

🏙️ Ciudades con identidad, comercio con propósito

 

En su primera etapa, Citys Guide se enfoca en tres joyas queretanas que combinan tradición, modernidad y vocación turística:

  • San Juan del Río, donde conviven industria, historia y educación.

  • Tequisquiapan, el corazón del vino, el arte y la hospitalidad.

  • Peña de Bernal, ícono natural y espiritual del estado, con una fuerza turística que trasciende fronteras.

 

Cada espacio incluido en la guía ha sido cuidadosamente seleccionado. Aquí no se ofrecen servicios, se ofrecen experiencias. Desde boutiques de diseño con manufactura local hasta restaurantes de cocina de autor con ingredientes endémicos, todo está curado con intención y sentido de comunidad.


 

🧭 Recomendación del fin de semana: Peña de Bernal, un destino para todos los sentidos

 

Hay lugares que van más allá de la postal. La Peña de Bernal, considerado uno de los monolitos más grandes del mundo, no solo ofrece vistas monumentales: es el corazón de uno de los epicentros turísticos más vibrantes de Querétaro.

Ya sea para una escapada romántica, una aventura familiar o una experiencia espiritual de lujo, Bernal lo tiene todo: calles empedradas, moda con identidad, bienestar holístico, gastronomía saludable y espacios que invitan a reconectar.

Entre sus joyas imperdibles este fin de semana, Citys Guide te recomienda dos paradas obligadas que encapsulan el alma de este Pueblo Mágico:


 

🥐

Panadería Abril: el pan que sabe a historia

 

Con más de 70 años de legado, Panadería Abril es un ícono que conecta la tradición panadera con la innovación artesanal. Fundada en Bernal y con presencia en Tequisquiapan y el Centro Histórico de Querétaro, esta panadería familiar rinde homenaje al arte del pan hecho a mano, con técnica, paciencia y pasión.

No te puedes ir sin probar:

  • Su tradicional Pan de Feria

  • El icónico Pan de Queso

  • Panqués artesanales de sabores como taro, piñón o café

 

Además, según la temporada, sorprenden con pan de muerto relleno, buñuelos o roscas de reyes. Cada bocado es un viaje directo al corazón del sabor queretano.


 

🍕

Pizzas Ha-Li: sabores con alma en un jardín encantado

 

Imagina un jardín arbolado al atardecer, con vino en mano, amigos cercanos y una pizza recién salida del horno. Así se vive la experiencia en Pizzas Ha-Li, un rincón encantador en Bernal que fusiona lo rústico y lo gourmet.

Su menú celebra la diversidad, con opciones que van desde la clásica napolitana hasta su especialidad estrella: pizza de cochinita pibil.

Ambiente cálido, comida memorable y servicio con alma. Ideal para relajarte y saborear el momento.


 

📍 Citys Guide: tu mapa, tu brújula, tu conexión local

 

Con una mezcla de curaduría editorial, tecnología útil y sensibilidad cultural, Citys Guide se convierte en el aliado ideal para quienes quieren conocer Querétaro desde adentro, apoyar el comercio local y redescubrir sus ciudades con una mirada renovada.

Este fin de semana, visita Bernal, consume local, y descubre por qué Citys Guide no es solo una guía, sino una comunidad en movimiento que te invita a vivir tu territorio con todos los sentidos.

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🌎 Green Hills : La Nouvelle Frontière du Nearshoring au Mexique

Par : Rodrigo Arguello | LYPmagazine

À l’heure où les chaînes d’approvisionnement mondiales se réorganisent et où les entreprises cherchent à se rapprocher du marché nord-américain, le Mexique s’impose comme un hub stratégique incontournable. Parmi les opportunités rares du marché émerge Green Hills, une propriété industrielle de 6,3 hectares, entièrement équipée, idéalement située et prête à accueillir des opérations industrielles d’envergure.

Située à Puerta de Alegrías, Querétaro — à seulement 40 km de la ville de Querétaro et 20 km de San Juan del Río—, Green Hills offre ce que tout investisseur ou promoteur recherche : espace, infrastructure, eau, électricité et accessibilité logistique.

Une occasion d’affaires à ne pas manquer

 

Pour seulement 21 millions de pesos mexicains (environ 1,2 million CAD), Green Hills comprend :

  • 🏢 Une nave industrielle de 1 000 m² avec une hauteur de 7 mètres.

  • 🏘 Une résidence de 300 m², parfaite pour des bureaux exécutifs, un pavillon social ou un centre de formation.

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  • 💧 Deux citernes de 150 000 litres chacune, assurant un approvisionnement en eau constant.

  • 🔌 Électricité triphasée, entrée pour camions/remorques, fosse septique, stationnement illimité et guérite de sécurité.

 

Le tout à seulement 333 pesos mexicains par mètre carré — un tarif exceptionnel pour ce type de propriété industrielle.

Green Hills : l’atout stratégique pour votre relocalisation

 

Contrairement à d’autres parcs industriels encore en construction, Green Hills est une solution prête à l’emploi située dans un couloir industriel en pleine expansion. Son emplacement stratégique permet un accès rapide au marché nord-américain sans les coûts exorbitants des zones saturées comme Monterrey ou Mexico.

Et pour plus de flexibilité, la nave industrielle est aussi disponible à la vente de façon indépendante — idéale pour adapter l’investissement à vos besoins actuels.

 

Ne ratez pas la vague du nearshoring

 

Avec plus de 35 milliards de dollars d’IDE injectés au Mexique dans le cadre du nearshoring, le moment d’investir, c’est maintenant. Green Hills réunit tous les éléments gagnants : accessibilité, rendement, et potentiel de croissance.

Que vous soyez un industriel établi, un développeur visionnaire ou un entrepreneur international, cette propriété est votre tremplin vers l’avenir.

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Green Hills, ce n’est pas qu’un terrain : c’est la base de votre prochain succès.

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🌎 Green Hills: The New Frontier of Nearshoring in Mexico

By: Rodrigo Arguello | LYPmagazine

As global supply chains shift and companies seek resilience closer to the U.S. market, Mexico has become a strategic hub for nearshoring. But beyond the headlines and billions in foreign investment, a rare opportunity stands out: Green Hills, a fully equipped industrial property spanning 6.3 hectares, strategically located and ready to meet the demands of the new manufacturing era.

Located in Puerta de Alegrías, Querétaro—just 40 km from the city of Querétaro and 20 km from San Juan del Río—Green Hills offers everything investors and developers seek: space, infrastructure, water, energy, and location.

A Business Opportunity You Can’t Ignore

 

Priced at only MXN $21 million (approx. USD $1.2M), Green Hills includes:

  • 🏢 A 1,000 m² industrial warehouse with 7-meter ceilings.

  • 🏘 A 300 m² residence, ideal for executive offices, a clubhouse, or a training center.

  • 📦 A 12 x 12 m warehouse, blacksmith workshop, and tool room.

  • 💧 Two 150,000-liter cisterns for uninterrupted water supply.

  • 🔌 Three-phase power, ample parking, trailer access, septic system, and 24/7 security gate.

 

All of this at just $333 MXN per square meter—a price rarely seen in today’s industrial real estate market.

Why Green Hills Is a Nearshoring Power Move

 

Unlike many industrial parks still under development, Green Hills offers a turnkey solution in a region with soaring demand. It sits within a golden triangle of industrial corridors, allowing rapid access to U.S. markets while avoiding the congestion and inflated prices of Monterrey, Guadalajara, or Mexico City.

The best part? The warehouse can also be purchased independently, giving you flexibility to tailor your investment to your current growth stage.

Nearshoring Needs Smart Moves

 

With over $35 billion in foreign direct investment pouring into Mexico thanks to nearshoring, the smart money is already moving. Green Hills is one of the few properties that combines readiness, strategic location, and unmatched value.

Whether you’re an industrial leader, visionary developer, or global entrepreneur—this is your launchpad.

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