Jonathan Samuel Meléndez Ochoa fue tecladista, compositor, productor y miembro fundador de Camilo Séptimo. Durante más de una década, sus sintetizadores y atmósferas electrónicas contribuyeron a definir la identidad de una de las agrupaciones representativas de la escena alternativa mexicana contemporánea.
La noticia de la muerte de Jonathan Samuel Meléndez Ochoa, “Honas”, colocó su nombre en los titulares por una circunstancia trágica. Sin embargo, detrás de las noticias sobre el multihomicidio ocurrido en Atizapán de Zaragoza existe una historia que merece ser contada por sí misma: la de un músico que dedicó más de una década a construir canciones y sonidos.
Honas tenía 38 años y era uno de los integrantes fundadores de Camilo Séptimo. Su trabajo detrás de los teclados y sintetizadores fue parte fundamental de la identidad sonora que acompañó el crecimiento de la banda desde la escena independiente hasta escenarios de mayor alcance en México.
Su historia dentro del grupo comenzó en 2013.
De la escena independiente a Camilo Séptimo
Camilo Séptimo surgió en la Ciudad de México con Manuel “Coe” Mendoza, Erik Vázquez y Jonathan Meléndez, en un momento en el que distintas propuestas de indie rock, synthpop y música alternativa encontraban nuevos públicos dentro del circuito nacional.
Desde aquella primera etapa, Honas asumió una función que fue mucho más allá de acompañar las canciones desde el teclado.
Los sintetizadores, capas electrónicas y atmósferas que aportaba ayudaron a construir una estética reconocible: canciones en las que guitarras y bases rítmicas conviven con paisajes sonoros electrónicos, melodías envolventes y una producción que terminó convirtiéndose en parte de la personalidad musical de Camilo Séptimo.
Jonathan también participó en procesos de composición y producción.
En Maya, EP publicado en 2014 y pieza importante de la primera etapa de la agrupación, colaboró en temas como “No confíes en mí” y “Te veo en el 27”, canciones que contribuyeron a ampliar el público del proyecto.
Con el paso de los años, Camilo Séptimo dejó atrás únicamente el circuito independiente y comenzó a presentarse ante audiencias cada vez mayores.
Detrás de esa evolución también estuvo el trabajo de Honas.
Antes de los sintetizadores hubo un teléfono
La trayectoria de Jonathan Meléndez tuvo, además, un comienzo alejado de cualquier imagen convencional de una estrella de rock.
Antes de dedicarse profesionalmente a la música trabajó en telemarketing.
Él mismo contó esa etapa con humor durante una entrevista con Javier Paniagua publicada en 2024.
“Era muy buen vendedor de telemarketing”, recordó entonces al hablar de aquellos años de adolescencia en los que vendía productos por teléfono.
Después estudió diseño publicitario y finalmente encontró en la música el camino profesional que terminaría definiendo buena parte de su vida.
La anécdota permite observar algo que las biografías construidas después de una muerte suelen perder: antes de los escenarios, las giras y las canciones existen procesos personales mucho más cotidianos.
Honas también pasó por ellos.
Más que el tecladista de Camilo Séptimo
Reducir su aportación a “el tecladista” sería dejar fuera una parte importante de su trabajo.
La construcción de una canción no depende únicamente de quien ocupa el centro del escenario. En proyectos donde la producción electrónica es parte de la identidad musical, los arreglos, texturas y decisiones sonoras pueden modificar por completo la manera en que una pieza es percibida.
Ese fue uno de los espacios que Jonathan ocupó dentro de Camilo Séptimo.
Como músico, compositor y productor, participó en la evolución de un proyecto que encontró en la combinación entre rock y electrónica una de sus características distintivas.
Durante más de una década acompañó también el crecimiento de una generación de músicos mexicanos que encontró nuevas formas de producir, distribuir y llevar música independiente hacia públicos masivos.
Una tragedia que terminó con su historia
El 1 de septiembre, Jonathan Meléndez fue asesinado en un inmueble de Atizapán de Zaragoza, Estado de México.
En los mismos hechos murieron su esposa, Ana Paula Barragán; su hija Sofía, de tres años, y Aleyda Romero, trabajadora de cuidados que se encontraba en el domicilio.
Un hijo de la pareja, de seis años, sobrevivió.
Las autoridades del Estado de México mantienen abierta la investigación y han informado sobre la detención de dos personas por su probable participación en el multihomicidio. Las responsabilidades deberán determinarse dentro del proceso judicial correspondiente.
La dimensión pública que alcanzó el crimen provocó que durante varios días el nombre de Honas quedara inevitablemente ligado a la investigación.
Pero su historia no comenzó ahí.
El legado musical de Honas
Comenzó mucho antes: cuando tres músicos pusieron en marcha un proyecto independiente llamado Camilo Séptimo.
Continuó entre sintetizadores, composiciones, estudios de grabación, conciertos y canciones que terminaron formando parte de la vida de miles de seguidores.
Esa es otra forma de entender quién fue Jonathan “Honas” Meléndez.
No solamente una de las víctimas de un crimen que hoy investiga la justicia mexicana.
Fue músico, compositor, productor y uno de los arquitectos del sonido de Camilo Séptimo.
Y mientras corresponde a las autoridades esclarecer las circunstancias de su muerte, su trayectoria pertenece ya a otro territorio: el de las canciones que permanecen cuando quien ayudó a crearlas ya no está.



