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¿Quiénes son Caifanes? La banda que convirtió un himno olvidado en la banda sonora de un Mundial

¿Quiénes son Caifanes? La banda que convirtió un himno olvidado en la banda sonora de un Mundial

«Aquí no es así» nunca fue escrita para un estadio. Sin embargo, millones terminaron cantándola como si siempre hubiera pertenecido al futbol.

Hay canciones que nacen para conquistar las listas de popularidad. Otras, para convertirse en clásicos. Y después están aquellas que el tiempo rescata para otorgarles un significado completamente distinto.

Eso ocurrió con «Aquí no es así».

Más de tres décadas después de haber sido publicada, la canción volvió a respirar en las tribunas del Mundial, donde miles de aficionados mexicanos la transformaron espontáneamente en un himno colectivo. Nadie la promocionó. Ninguna marca la eligió. Ninguna federación la impuso.

Simplemente ocurrió.

Porque antes que una canción, Caifanes siempre fue una forma de entender México.

Su historia, su estética y su música explican mejor a varias generaciones que muchos libros de historia.


Mucho más que una banda de rock

Hablar de Caifanes es hablar del momento en que el rock mexicano dejó de intentar parecerse a Inglaterra o Estados Unidos para comenzar a mirarse al espejo.

Mientras gran parte del rock latino seguía reproduciendo fórmulas anglosajonas durante los años ochenta, Saúl Hernández, junto con Alfonso André, Sabo Romo, Diego Herrera y posteriormente Alejandro Marcovich, tomó una decisión que cambiaría para siempre la música en español:

hacer rock profundamente mexicano.

No desde el folclor turístico.

No desde el mariachi.

Sino desde la espiritualidad, el mestizaje, la ciudad, la noche, el misticismo y la memoria indígena.


El sonido de una juventud que amaba sin medias tintas

La generación que creció entre finales de los ochenta y principios de los noventa encontró en Caifanes algo que no existía en ninguna otra banda.

Sus canciones hablaban del amor como una obsesión.

Del deseo como una fuerza espiritual.

Del abandono como una herida imposible de cerrar.

No existían ironías.

No había cinismo.

Había intensidad.

Canciones como:

  • Viento
  • Antes de que nos olviden
  • Afuera
  • Nubes
  • Aquí no es así

retrataron a una juventud que todavía escribía cartas, esperaba llamadas telefónicas y convertía el amor en una experiencia casi religiosa.

Por eso siguen vigentes.

Porque hablan de emociones que no envejecen.


El México antiguo escondido entre guitarras eléctricas

Si algo distinguió a Caifanes fue su capacidad para construir una identidad visual tan poderosa como su música.

Mientras muchas bandas utilizaban portadas convencionales, Caifanes recurrió constantemente a símbolos provenientes de la cosmovisión mexica.

Serpientes.

Jaguares.

Máscaras.

Piedra volcánica.

El diablo de la lotería mexicana.

Soles.

Lunas.

Iconografía prehispánica.

No era decoración.

Era una declaración artística.

La banda entendió que la cultura mexicana no terminaba en el pasado, sino que podía dialogar con guitarras distorsionadas, sintetizadores y rock alternativo.

Ese lenguaje visual terminó convirtiéndose en una de las identidades gráficas más reconocibles de toda Latinoamérica.


«Aquí no es así»: el himno que nadie planeó

Cuando apareció en El Silencio (1992), «Aquí no es así» era una canción profundamente introspectiva.

Nunca fue concebida como un tema deportivo.

Sin embargo, el Mundial volvió a demostrar que las canciones encuentran nuevos significados cuando pertenecen a la gente.

Miles de mexicanos comenzaron a interpretarla en los estadios.

Las redes sociales hicieron el resto.

En cuestión de días, dejó de ser únicamente un clásico del rock mexicano para convertirse en una expresión colectiva de identidad nacional.

No era un canto de victoria.

Era un recordatorio de pertenencia.

Porque cuando un estadio entero canta una canción de Caifanes, no celebra únicamente un gol.

Celebra una forma de ser mexicano.


El legado que sigue creciendo

Caifanes abrió el camino para prácticamente todo el rock mexicano contemporáneo.

Sin ellos sería imposible entender a decenas de bandas que llegaron después.

Su capacidad para mezclar rock alternativo, post-punk, música latinoamericana y símbolos culturales mexicanos redefinió el panorama musical del continente y demostró que el rock hecho en español podía tener una personalidad propia, sin necesidad de copiar modelos extranjeros.


Las 10 canciones esenciales para entender a Caifanes

  1. Afuera — La cumbre emocional de la banda.
  2. La célula que explota — El manifiesto del rock mexicano.
  3. Viento — Una de las canciones más queridas del rock en español.
  4. Aquí no es así — El himno que el Mundial convirtió en símbolo colectivo.
  5. Nubes — Oscuridad, energía y poesía.
  6. Antes de que nos olviden — Memoria, resistencia y amor.
  7. La Negra Tomasa — La canción que rompió todas las reglas.
  8. Mátenme porque me muero — El nacimiento de una generación.
  9. Ayer me dijo un ave — Misticismo convertido en melodía.
  10. Los dioses ocultos — La esencia más profunda del universo Caifanes.

Más que nostalgia, identidad

Tres décadas después, Caifanes sigue demostrando que las grandes bandas no sobreviven por la nostalgia.

Sobreviven porque sus canciones siguen diciendo algo sobre quienes somos.

Mientras otras agrupaciones representan una época, Caifanes representa una identidad.

Y quizá por eso, cuando miles de voces mexicanas entonaron «Aquí no es así» durante el Mundial, ocurrió algo que muy pocas bandas pueden presumir:

una canción dejó de pertenecer a sus autores para convertirse en patrimonio emocional de un país.

tradicion

Retrato de una tortura celebrada en San Juan del Río

Hay violencias que se esconden.
Otras se justifican.
Y algunas, las más perturbadoras, se celebran con boleto, aplauso y fotografía oficial.

En San Juan del Río, en el marco de su feria tradicional, una corrida de toros volvió a abrir una pregunta que incomoda porque no se resuelve con nostalgia, folclor ni economía: ¿qué clase de sociedad somos cuando llamamos tradición al sufrimiento de un ser sintiente?

El debate no es nuevo, pero el momento sí lo vuelve urgente. Mientras el país vive una Copa del Mundo cargada de contrastes —por un lado, la ternura colectiva provocada por Merlin, el pato que se volvió símbolo viral de la afición mexicana; por otro, celebraciones masivas que terminaron en tragedia, con cuatro personas fallecidas en la Ciudad de México tras el partido de México contra Ecuador—, San Juan del Río quedó atrapado en su propio espejo: el de una comunidad que puede conmoverse por un animal convertido en ícono mundialista y, al mismo tiempo, permitir que otro animal sea herido, sometido y reducido a espectáculo.

La contradicción duele porque retrata algo más profundo: la sensibilidad humana parece depender del escenario. Si el animal nos enternece, lo abrazamos como símbolo. Si el animal nos enfrenta con nuestra violencia, algunos prefieren llamarle cultura.

La denuncia que nadie debería ignorar

Tras la corrida realizada en San Juan del Río, una denuncia ciudadana difundida en redes sociales relató una escena brutal. De acuerdo con ese testimonio, después del festejo, el toro aún habría estado luchando por vivir cuando fue levantado con maquinaria, colocado boca arriba en una camioneta y herido con un cuchillo en el pecho para provocarle la muerte.

La frase escrita por la persona denunciante es difícil de leer. Pero precisamente por eso debe leerse.

Porque si lo denunciado es cierto, no estamos ante una “tradición”, sino ante un acto de crueldad que exige investigación. Y si alguien considera exagerado llamarle tortura, entonces el problema no está en la palabra: está en la anestesia moral con la que hemos aprendido a mirar.

LYPmultimedios no cuenta, hasta este momento, con una confirmación oficial independiente sobre el procedimiento descrito en esa denuncia. Por responsabilidad periodística, debe decirse así. Pero también debe decirse lo otro: una denuncia ciudadana de esta gravedad no puede ser desestimada solo porque incomoda a intereses económicos, políticos o sociales.

Las autoridades municipales y estatales tendrían que aclarar qué ocurrió, bajo qué protocolos se manejó al animal, quién supervisó el evento, qué personal veterinario estuvo presente, qué empresa organizó el espectáculo y si existió algún incumplimiento a la normativa aplicable.

Porque el silencio institucional también comunica. Y muchas veces comunica complicidad.

No se trata de tradición: se trata de violencia

Este artículo no busca discutir si la tauromaquia tiene historia. La tiene. Tampoco pretende negar que existan personas que la defienden como actividad cultural o económica. El punto es otro: ninguna tradición debería tener licencia moral para convertir el dolor en entretenimiento.

En México, el debate público ya se movió. Una encuesta de Enkoll para EL PAÍS y W Radio reportó en 2025 que 72% de las personas consultadas estaba en contra de las corridas de toros y las consideraba maltrato animal. Ese dato no es menor: revela que la sociedad mexicana no está donde algunos grupos de poder creen que está.

La Ciudad de México ya dio un paso relevante al aprobar una reforma para transformar las corridas tradicionales en espectáculos taurinos sin violencia: sin muerte del toro, sin banderillas, sin espadas, sin lanzas y con la obligación de proteger la integridad física del animal antes, durante y después del evento. La medida fue celebrada por sectores animalistas y rechazada por el gremio taurino, precisamente porque toca el nervio central del debate: sin violencia, la tauromaquia tradicional pierde su forma actual.

Eso confirma lo evidente. No estamos hablando solo de una actividad cultural. Estamos hablando de una práctica cuya estructura depende de la dominación física de un animal.

La violencia no empieza en la plaza, pero ahí se normaliza

En un país donde la violencia se mide todos los días con datos duros, carpetas de investigación, cuerpos, ausencias y miedo, resulta perturbador que todavía haya espacios donde el dolor pueda organizarse como fiesta.

La crueldad hacia los animales no es un asunto menor ni aislado. Diversas investigaciones han estudiado la relación entre crueldad animal y otras formas de violencia interpersonal, especialmente violencia familiar, abuso infantil y conductas antisociales. No significa que toda persona que asiste a una corrida sea violenta; significa que una sociedad que normaliza la violencia ritualizada contra seres vulnerables debería preguntarse qué está educando, qué está tolerando y qué está celebrando.

San Juan del Río no puede analizar este hecho como si ocurriera en el vacío. El municipio vive discusiones permanentes sobre seguridad, consumo problemático de sustancias, violencia familiar, deterioro urbano, prioridades presupuestales e infraestructura pública. Y Querétaro, aunque suele presentarse como una entidad de orden y desarrollo, también enfrenta una realidad grave en materia de violencia contra las mujeres: la ENDIREH 2021 del INEGI colocó al estado entre las entidades con mayor prevalencia de violencia contra mujeres mayores de 15 años.

Por eso el debate importa. Porque la violencia no siempre aparece de golpe. A veces se entrena en símbolos. A veces se legitima en discursos. A veces se normaliza desde la infancia con la idea de que un cuerpo indefenso puede ser sometido si existe una razón económica, estética, cultural o política para hacerlo.

La hipocresía política alrededor del ruedo

La corrida en San Juan del Río también exhibió otro elemento incómodo: la presencia, simpatía o silencio de actores políticos de distintas ideologías frente a un espectáculo cuestionado por sectores cada vez más amplios de la sociedad.

Panistas, priistas, emecistas, morenistas o cualquier otra fuerza política no pueden hablar de paz, bienestar social, derechos, humanismo o reconstrucción del tejido comunitario mientras se sientan cómodamente frente a una escena donde un animal es llevado al límite del miedo, la sangre y la muerte.

Aquí no hay superioridad moral por partido. Hay una contradicción transversal.

La política local suele indignarse con la violencia cuando la violencia tiene costo electoral. Pero cuando la violencia tiene taquilla, palco, patrocinio o tradición, entonces se vuelve muda, elegante y administrable.

Esa es la hipocresía que debe nombrarse.

La ley que protege a medias

El caso también obliga a revisar la eficacia de las normas de protección animal en Querétaro. El estado ha sido escenario de precedentes importantes en materia de maltrato animal, como el caso Athos y Tango, los perros rescatistas envenenados en 2021, cuyo proceso derivó en una sentencia histórica en México.

Pero esa misma sensibilidad jurídica parece tener límites cuando se trata de espectáculos taurinos. Querétaro forma parte de los estados donde la tauromaquia ha sido reconocida o protegida como tradición cultural, lo que genera una tensión evidente entre bienestar animal, intereses económicos y discursos patrimoniales.

La pregunta es inevitable: ¿a quién protege realmente la ley cuando un perro envenenado merece justicia, pero un toro torturado puede ser convertido en espectáculo?

Si la protección animal depende de la especie, del negocio o del peso político de quienes organizan el evento, entonces no estamos ante una política de bienestar animal. Estamos ante una protección selectiva.

Y la protección selectiva no es justicia. Es simulación.

La feria que también debe rendir cuentas

Una feria municipal no es solo entretenimiento. Es una decisión pública. Implica permisos, seguridad, recursos, logística, prioridades, discurso institucional y responsabilidad política.

Por eso, cuando dentro de una feria ocurre un hecho denunciado como maltrato animal, el municipio no puede lavarse las manos diciendo que se trata de un evento privado o de una costumbre arraigada. Si ocurre dentro del marco de una celebración pública, bajo condiciones autorizadas por autoridades públicas, entonces hay responsabilidad pública.

San Juan del Río merece una discusión más seria que el falso dilema entre “tradición” y “prohibición”. La verdadera pregunta es si una ciudad que aspira a vivir en paz puede seguir celebrando espectáculos donde la violencia es parte del atractivo.

Porque una comunidad no solo se define por sus obras, sus festivales o sus discursos oficiales. También se define por aquello que decide dejar de aplaudir.

El lamento que no entró al programa oficial

En medio de la música, las luces, las fotografías y los discursos de feria, hubo un lamento que no apareció en ningún boletín.

El de un toro.

Un animal encerrado en un destino diseñado por humanos. Un cuerpo aturdido. Un ser sintiente al que no se le preguntó si quería formar parte de una tradición. Un animal cuyo miedo fue convertido en espectáculo y cuya agonía, según la denuncia ciudadana, habría continuado incluso después del ruedo.

Esa imagen debería perseguirnos más que cualquier polémica partidista.

Porque el fondo no es si a alguien le gustan o no los toros. El fondo es si somos capaces de reconocer sufrimiento cuando el sufrimiento no habla nuestro idioma.

La conversación que San Juan del Río necesita

Este debate no se resuelve con insultos entre taurinos y antitaurinos. Tampoco con superioridades morales instantáneas. Se resuelve con una conversación pública a la altura de una sociedad que dice querer paz, justicia y bienestar.

Esa conversación debe llegar a los ayuntamientos, al Congreso local, a los empresarios, a las autoridades de cultura, a las áreas de protección animal, a las escuelas y a las familias.

La pregunta no es si la tradición debe desaparecer de un día para otro. La pregunta es si la tradición puede evolucionar sin sangre, sin tortura y sin muerte.

La experiencia de la Ciudad de México demuestra que existen rutas legislativas para replantear estos espectáculos desde el bienestar animal, aunque el gremio taurino las rechace. La presión social también está cambiando: la mayoría de la población mexicana ya no mira las corridas con la misma naturalidad de antes.

San Juan del Río puede elegir quedarse en el pasado o puede abrir una discusión valiente.

Puede seguir aplaudiendo desde la grada o puede preguntarse qué tipo de convivencia quiere construir.

Puede llamar tradición a la violencia o puede tener la madurez ética de replantearla.

Porque cualquier práctica que necesite del sufrimiento de un ser indefenso para sostenerse merece, por lo menos, ser cuestionada. Y cualquier gobierno que permita ese sufrimiento tiene la obligación de rendir cuentas.

La paz no se construye solo reduciendo delitos.
También se construye dejando de celebrar la crueldad.

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Zohran Mamdani y sus primeros 100 días: la izquierda pone a prueba a Nueva York

Mamdani y la Nueva York imposible: 100 días para demostrar que gobernar desde la izquierda sí incomoda al poder

El alcalde de Nueva York no resolvió la desigualdad en tres meses. Pero sí cambió la pregunta central: ¿para quién debe gobernar una ciudad global?

Zohran Mamdani llegó a la alcaldía de Nueva York con una promesa incómoda para el poder económico: bajar el costo de vivir en una de las ciudades más caras del planeta. Sus primeros 100 días no fueron una revolución consumada, pero sí una declaración de principios: poner vivienda, transporte, cuidados, derechos laborales e inclusión social en el centro del gobierno municipal.

A Mamdani se le puede criticar por muchas cosas: por el tamaño de sus promesas, por la dificultad presupuestal de cumplirlas, por la resistencia de las élites financieras y por el choque inevitable con Albany. Pero lo que no se puede negar es que su llegada movió el eje del debate público en Nueva York. La ciudad dejó de preguntarse únicamente cómo atraer inversión y comenzó a discutir, con fuerza, cómo hacer posible que la gente que la sostiene pueda seguir viviendo en ella.

Un alcalde que no llegó desde el molde tradicional

Mamdani no representa al político neoyorquino de manual. Nacido en Kampala, Uganda, criado entre África y Estados Unidos, musulmán, socialista democrático y exasambleísta estatal por Queens, su figura condensa varias de las tensiones más profundas de la ciudad: migración, renta, desigualdad, racismo, precarización laboral y representación política.

Su campaña se construyó alrededor de una idea sencilla, pero profundamente disruptiva para una ciudad capturada por el costo de vida: Nueva York no puede presumirse progresista si expulsa a sus trabajadores, a sus familias migrantes, a sus jóvenes y a sus comunidades racializadas.

Por eso sus principales propuestas —congelar rentas, acelerar autobuses, ampliar el cuidado infantil, abrir tiendas de alimentos de propiedad pública y endurecer la defensa de inquilinos— no fueron ocurrencias de campaña. Fueron una lectura política del malestar urbano: la ciudad funciona gracias a quienes menos margen tienen para sobrevivir en ella.

Los primeros 100 días: entre el símbolo y la maquinaria pública

Los primeros 100 días de Mamdani deben leerse con cuidado. No son suficientes para medir el éxito total de un gobierno, pero sí para identificar prioridades, alianzas, resistencias y límites reales. En ese periodo, su administración instaló el tono de una alcaldía que quiso hablarle primero a inquilinos, usuarios del transporte, familias trabajadoras, pequeños negocios y comunidades migrantes.

Entre las acciones iniciales destacaron la creación de una oficina enfocada en la protección de inquilinos, la instalación de equipos de trabajo para acelerar políticas públicas, la defensa de la ciudad santuario frente a presiones migratorias federales, y el impulso a programas de cuidado infantil y movilidad. También colocó sobre la mesa un debate fiscal de fondo: si Nueva York quiere derechos universales, alguien tiene que financiar esa promesa.

Ahí apareció el primer gran choque. Mamdani propuso elevar impuestos a personas con ingresos superiores a un millón de dólares y aumentar la carga fiscal corporativa, pero la gobernadora Kathy Hochul mostró resistencia ante esas medidas, dejando claro que gobernar Nueva York desde la izquierda implica negociar con estructuras estatales que no siempre comparten la misma velocidad política.

Vivienda: la batalla que define su gobierno

Si hay un tema que explica el fenómeno Mamdani, es la vivienda. Nueva York se volvió una ciudad donde tener empleo ya no garantiza poder pagar renta. Ese dato social, más que cualquier consigna ideológica, explica por qué su discurso conectó con miles de personas.

Durante sus primeros meses, Mamdani apostó por reforzar la protección a inquilinos, exhibir abusos del mercado inmobiliario y presionar para contener el aumento de rentas. La medida más importante llegó después del corte de los 100 días, cuando la Junta de Directrices de Renta aprobó congelar rentas para cerca de un millón de departamentos regulados, una decisión histórica que afectó aproximadamente a una cuarta parte de la población de la ciudad. Mamdani había nombrado a seis de los nueve integrantes de esa junta, por lo que el resultado también fue leído como una victoria política de su administración.

La lectura editorial es clara: Mamdani entendió que una ciudad no se vuelve justa sólo construyendo más edificios, sino evitando que el mercado expulse a quienes ya viven en ella. Esa postura lo convirtió en adversario directo del lobby inmobiliario, pero también en referente para una generación que ya no cree en la promesa de “trabaja duro y podrás pagar la ciudad”.

Cuidado infantil: cuando la política pública toca la vida diaria

Otra de las apuestas centrales fue el cuidado infantil. En una ciudad donde pagar guardería puede devorar el ingreso familiar, hablar de cuidados no es un tema secundario ni “blando”; es hablar de economía, género y justicia social.

Mamdani impulsó una agenda para ampliar el acceso al cuidado temprano, especialmente en comunidades donde las familias enfrentan más barreras económicas. Sin embargo, una parte de esa promesa avanzó de manera limitada en sus primeros meses: medios locales documentaron que el programa inicial contemplaba alrededor de 2,000 espacios en algunas comunidades, lejos todavía de una cobertura universal.

Aquí está una de las tensiones más honestas de su administración: la izquierda gana elecciones prometiendo derechos, pero gobierna enfrentando presupuestos, burocracias y negociaciones. La diferencia política no está en negar esas dificultades, sino en decidir si los cuidados serán tratados como gasto o como infraestructura social.

Transporte: la promesa más visible, pero también una de las más difíciles

El transporte fue otro eje de campaña. Mamdani habló de autobuses más rápidos, más accesibles y eventualmente gratuitos. La idea es potente: si la ciudad depende de sus trabajadores, moverlos no debería ser un lujo ni una carga diaria imposible.

Pero la promesa de autobuses gratuitos no se materializó plenamente durante los primeros 100 días. Reportes locales señalaron que la propuesta quedó reducida o en fase piloto, evidenciando la dificultad de financiar un cambio estructural en movilidad pública sin acuerdos presupuestales más amplios.

Aun así, el debate importa. Mamdani colocó el transporte público como una política de justicia económica, no sólo como un tema de tráfico o infraestructura. Para una ciudad como Nueva York, donde millones de personas dependen del transporte para trabajar, estudiar, cuidar y sobrevivir, esa mirada no es menor.

Servicios públicos: la política también está en los baches

Uno de los episodios más comentados de sus primeros meses fue la reparación de 100 mil baches. Para algunos críticos, fue un gesto de propaganda municipal. Para sus simpatizantes, una señal de que un gobierno progresista también debe ser eficiente en lo básico.

La administración celebró la cifra como parte de su balance de 100 días, mientras medios locales la ubicaron dentro de una estrategia de alto impacto simbólico: mostrar resultados visibles en la calle, no sólo discursos de transformación.

Y aquí hay una lección política importante: la justicia social no puede quedarse en la abstracción. También se mide en calles transitables, escuelas seguras, transporte que llega, trámites que no destruyen al pequeño negocio y servicios públicos que funcionan en los barrios que históricamente fueron ignorados.

Derechos laborales, consumidores y pequeños negocios

Mamdani también intentó equilibrar una agenda progresista con señales hacia pequeños negocios. Su administración impulsó medidas contra cobros abusivos, prácticas comerciales injustas y obstáculos administrativos. El mensaje fue doble: proteger a consumidores y trabajadores sin convertir al pequeño comercio en enemigo.

Ese equilibrio no es fácil. En ciudades altamente desiguales, muchas veces la conversación pública queda atrapada entre dos caricaturas: o se protege al mercado sin límites, o se acusa a toda actividad empresarial de ser parte del problema. La apuesta de Mamdani parece ir por otro lado: distinguir entre el poder concentrado que especula con la vida urbana y los negocios pequeños que también sobreviven al costo de la ciudad.

Migración e inclusión: Nueva York como ciudad santuario

Uno de los gestos políticos más importantes fue la defensa de las protecciones santuario frente a la presión migratoria federal. En una ciudad construida por migrantes, Mamdani entendió que la inclusión no podía ser únicamente un discurso ceremonial.

Su administración reforzó la idea de que la seguridad pública no debe confundirse con persecución migratoria, y que las comunidades indocumentadas o en situación vulnerable necesitan acceso a servicios sin miedo. En tiempos donde la migración se usa como arma electoral, esa postura tuvo un peso simbólico y práctico.

Para LYPmultimedios, este punto es clave porque conecta con una discusión más amplia en América Latina y Estados Unidos: las ciudades progresistas están siendo obligadas a decidir si gobiernan desde el miedo o desde los derechos.

Seguridad pública: el terreno más delicado

La seguridad fue una de las áreas más complejas. Mamdani impulsó una Oficina de Seguridad Comunitaria con una lógica distinta: reducir la dependencia exclusiva de la policía en crisis sociales, especialmente salud mental y atención comunitaria. Sin embargo, reportes de AP señalaron que la oficina inició con apenas dos personas, muy lejos del tamaño planteado originalmente durante la campaña.

Esto muestra el límite entre promesa y ejecución. Cambiar el enfoque de seguridad pública requiere presupuesto, personal, coordinación y confianza social. No basta con crear una oficina si no tiene capacidad real de intervención.

Aun así, el debate abierto por Mamdani es relevante: ¿debe la policía ser la respuesta predeterminada ante toda crisis urbana? Para una izquierda responsable, la respuesta no puede ser ingenua. La seguridad importa, pero la seguridad también se construye con vivienda, salud mental, comunidad, empleo y servicios públicos.

La aprobación ciudadana: señales de respaldo, no cheque en blanco

A casi 100 días de gobierno, una encuesta de Marist reportó que Mamdani tenía 48% de aprobación y 30% de desaprobación; además, 55% de los consultados tenía una opinión favorable de él. El mismo sondeo registró que 56% consideraba que la ciudad avanzaba en la dirección correcta, un salto importante frente al 31% registrado meses antes.

Estos números no significan que Mamdani tenga el camino libre. Significan que una parte importante de Nueva York quiso darle oportunidad a una agenda distinta. En política, eso es mucho: no una coronación, pero sí un mandato para intentarlo.

Las resistencias: dinero, medios y miedo al precedente

La reacción contra Mamdani no se explica sólo por sus políticas específicas. Se explica por el precedente. Si una ciudad como Nueva York demuestra que puede congelar rentas, ampliar cuidados, discutir transporte gratuito y cobrar más a quienes más concentran riqueza, otras ciudades podrían exigir lo mismo.

Por eso su gobierno incomoda. No porque haya transformado todo en 100 días, sino porque abrió una disputa sobre lo posible. La derecha lo acusa de radical; sectores empresariales lo ven como amenaza; medios conservadores lo presentan como experimento riesgoso. Pero desde una lectura progresista, la pregunta debería ser otra: ¿radical es intentar que la gente pueda vivir en la ciudad, o radical fue normalizar que trabajar ya no alcance para pagar renta?

La crítica necesaria: prometer derechos exige demostrar viabilidad

Una versión editorial seria no puede convertir a Mamdani en santo laico ni en póster de campaña. Su gobierno debe ser evaluado con la misma exigencia con la que se evalúa a cualquier administración que promete transformar la vida pública.

Las promesas de transporte gratuito, cuidado infantil universal y tiendas públicas de alimentos todavía enfrentan límites presupuestales, institucionales y políticos. Algunas avanzaron parcialmente; otras quedaron en fase inicial; varias dependen de negociaciones con el estado de Nueva York y de una arquitectura fiscal que no está asegurada.

La discusión sobre el presupuesto también mostró esa tensión. Para junio, el gobierno municipal y el Concejo alcanzaron un acuerdo presupuestal de 125.8 mil millones de dólares, con prioridades en educación, servicios sociales, vivienda y seguridad, pero bajo presión por brechas fiscales y decisiones polémicas sobre la estructura policial.

La izquierda que gobierna no puede vivir sólo de símbolos. Tiene que probar que sus políticas son financiables, medibles, sostenibles y capaces de mejorar la vida cotidiana sin perder legitimidad pública.

Lo que Mamdani sí logró en 100 días

Mamdani no resolvió la crisis de vivienda. No volvió gratuito todo el transporte. No universalizó el cuidado infantil. No desmontó las desigualdades históricas de Nueva York.

Pero sí logró algo políticamente poderoso: cambió el centro de gravedad de la conversación pública.

Puso a los inquilinos por encima de los rentistas. Puso los cuidados dentro de la economía. Puso el transporte como derecho urbano. Puso a las comunidades migrantes en el centro de la protección municipal. Puso a los pequeños negocios dentro de una narrativa que no perdona abusos corporativos, pero tampoco los abandona.

Y, sobre todo, obligó a Nueva York a discutir si una ciudad global puede seguir funcionando cuando expulsa a la gente que la hace posible.

La lectura LYP: Mamdani no es el final, es una pregunta abierta

Desde una mirada progresista, los primeros 100 días de Zohran Mamdani no deben leerse como una victoria absoluta ni como un fracaso temprano. Deben entenderse como el arranque de un laboratorio político bajo presión.

Mamdani representa una generación de liderazgos que ya no aceptan administrar la desigualdad con lenguaje amable. Su apuesta no es simplemente “hacer más eficiente” el gobierno, sino redefinir sus prioridades: menos privilegio para quienes especulan con la ciudad y más poder público para quienes la habitan, la trabajan y la sostienen.

La pregunta que deja su inicio de gobierno es incómoda, pero necesaria: ¿qué pasaría si las grandes ciudades dejaran de gobernarse para atraer capital y comenzaran a gobernarse para garantizar vida digna?

Nueva York todavía no tiene la respuesta completa. Pero durante los primeros 100 días de Mamdani, al menos se atrevió a formularla.

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El espejismo de la «Fiesta Brava»: Roberto Cabrera y el costo de ignorar a San Juan del Río

Por: Redacción Editorial LYP Mayo, 2026

Mientras las calles de San Juan del Río se hunden entre baches, fallas en el alumbrado público y una percepción de inseguridad que no da tregua, el alcalde Roberto Cabrera Valencia parece habitar una realidad paralela. En un acto de cerrazón política que raya en la indolencia, la administración municipal ha decidido priorizar el turismo taurino por encima del bienestar social y la demanda ciudadana de detener la tortura animal en la próxima Feria 2026.

¿A quién representa realmente el alcalde? Porque a la mayoría de los sanjuanenses, definitivamente no.


Prioridades invertidas: Migajas económicas, deudas sociales

El argumento del «impulso económico» para defender las corridas de toros es, en el mejor de los casos, una falacia estadística. Según datos de la propia administración, la derrama económica de eventos como la Semana Santa (que superó los 130 millones de pesos este año) proviene del turismo gastronómico y de servicios, no de la tauromaquia.

El «turismo taurino» no figura en el top de ingresos municipales, pero sí en el de las críticas. Resulta ofensivo que, con un presupuesto de egresos de 1,703 millones de pesos para 2026 calificado por la oposición como «administrativo y no social», se destinen esfuerzos y —posiblemente— recursos públicos a un espectáculo que solo satisface el aspiracionalismo falso de un pequeño sector de élite.

Dato Clave: Mientras el municipio presupuestó 15 millones de pesos para la Feria 2026, colonias como La Rueda y El Rodeo continúan reportando alzas en robos y deficiencias críticas en servicios básicos.


La Psique en juego: El peligro de normalizar la crueldad

La insistencia de Cabrera Valencia por mantener la «fiesta brava» no es solo una falta de sensibilidad ética; es una irresponsabilidad de salud pública. La ciencia es clara: la exposición de infancias a actos de tortura animal desensibiliza ante el dolor ajeno y erosiona la empatía, factores que en una sociedad ya lacerada por la violencia, son pólvora pura.

Para el adulto espectador, el placer derivado del daño a un ser vulnerable no es cultura; es una regresión moral. Al negarse a escuchar a los colectivos animalistas y expertos en salud mental, el alcalde está validando una pedagogía de la crueldad en el corazón de nuestras festividades patronales.


Un llamado a la transparencia y a la ciudadanía

San Juan del Río ha perdido su reputación como destino turístico de excelencia por la falta de infraestructura y la creciente inseguridad en sus accesos. Recuperar el brillo de nuestra ciudad no se logra con estocadas y sangre en una plaza, sino con calles iluminadas, policías capacitados y servicios públicos eficientes.

Hacemos un llamado enérgico a Roberto Cabrera Valencia para:

  1. Transparentar el uso de recursos: ¿Cuánto dinero de los impuestos de los sanjuanenses se está inyectando directa o indirectamente en la cartelera taurina?

  2. Garantizar la protección de menores: Cumplir con los tratados internacionales y las recomendaciones de la ONU que prohíben la entrada de niños a estos espectáculos.

  3. Gobernar para todos: La identidad de San Juan no se resume en una ganadería brava del siglo pasado; se encuentra en su gente trabajadora que hoy exige paz y dignidad.

Alcalde, la tradición no puede ser el refugio de la barbarie. Es momento de elegir: ¿Estará del lado de una élite anacrónica o de la ciudadanía que exige un San Juan del Río vanguardista y compasivo?

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Política con “A”: El tiempo de las mujeres no es una concesión, es nuestra historia

La política en México ha dejado de ser un sustantivo masculino para conjugarse en femenino. No es casualidad, es causalidad. Hoy, una Presidenta Claudia Sheinbaum encabeza el Ejecutivo con una aprobación que supera el 79%, no por azar, sino por la ejecución de un plan de gobierno que entiende la capilaridad social: desde el contenido viral que conecta con las juventudes hasta la gestión masiva que marca la agenda digital.

A ratos, lo viral parece trivial frente a la complejidad del país, pero en la era de la inmediatez, la narrativa es territorio. La agenda política se construye en cada clic, en cada debate y en cada suceso que inunda nuestras pantallas.

Inteligencia política frente a la inercia

La política no se detiene; se ejerce con rigor, pero no siempre con estrategia. Hoy, más que nunca, la ciudadanía está ávida de una inteligencia política real. No basta con militar o legislar; el verdadero reto es mover las piezas del tablero para que el proyecto político responda a una transformación de fondo, y no solo a un cambio de siglas.

Mientras las famosas “corcholatas” abundan y algunos nombres saltan de un partido a otro buscando el interés personal bajo el viejo proverbio del oportunismo, el pueblo —que es sabio— observa. Sabemos quién es quién. Por eso, más allá de repetir los nombres de siempre, es momento de nombrar a las que han sido omitidas.


San Juan del Río: De la inercia a la esperanza

San Juan del Río vive un momento crítico. Lo que antes llamaban “la joya de la corona” hoy parece una corona vacía. Estamos ante un gobierno que carece de empatía social, una administración que no ha sabido estar a la altura de la bondad de su tierra y de su gente.

La política actual en San Juan no comprende que los problemas se resuelven desde el territorio y que la prosperidad, para ser real, debe ser compartida. Si el gobierno actual no entiende el sentido social, ¿quién lo hará?

«Nombrarnos a nosotras significa entender que la Transformación no es solo un párrafo en los libros de texto, sino una realidad en el presente.»

Si llega una, llegamos todas

La respuesta está en la sustancia de lo femenino. Es hora de dar paso a las mujeres que entiendemos las jornadas multiplicadas, que escuchamos las inquietudes de las nuevas generaciones y que poseemos la fortaleza para sostener a quienes nos precedieron.

En el tablero nacional y local, las piezas se perfilan con claridad:

  • Trayectoria y compromiso: Mujeres que desde San Lázaro cimentaron el proyecto de la 4T junto a Andrés Manuel López Obrador.

  • Consolidación: Liderazgos que hoy, desde el Senado, construyen el «segundo piso» de la transformación de la mano de la presidenta Claudia Sheinbaum.

No se trata solo de ocupar espacios, sino de transformarlos en forma y fondo. Cuando hablamos en colectivo, el mensaje es claro: si llega una, llegamos todas. Estamos aquí para hacer política con “A”, para gobernar con el corazón en el pueblo y la mirada en el futuro.

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Citys Guide: la brújula local que activa la economía queretana

Por: C. Daniela Cruz Altamirano | LYPmultimedios

📍 Querétaro, Qro.


 

En una era donde el consumo consciente y las experiencias personalizadas marcan la pauta del turismo y el comercio, Citys Guide se posiciona como una herramienta estratégica que transforma la forma en que residentes y visitantes descubren, eligen y viven sus ciudades.

Híbrida, inteligente y profundamente local, esta plataforma no es solo un directorio: es una declaración de amor al territorio.

Impulsado por LYPmultimedios, grupo editorial con más de una década de experiencia en comunicación multiplataforma, Citys Guide fusiona el encanto de lo impreso con la agilidad del universo digital. Cada edición integra mapas interactivos, códigos QR dinámicos y herramientas editoriales que permiten pasar del descubrimiento a la acción en segundos.


 

🏙️ Ciudades con identidad, comercio con propósito

 

En su primera etapa, Citys Guide se enfoca en tres joyas queretanas que combinan tradición, modernidad y vocación turística:

  • San Juan del Río, donde conviven industria, historia y educación.

  • Tequisquiapan, el corazón del vino, el arte y la hospitalidad.

  • Peña de Bernal, ícono natural y espiritual del estado, con una fuerza turística que trasciende fronteras.

 

Cada espacio incluido en la guía ha sido cuidadosamente seleccionado. Aquí no se ofrecen servicios, se ofrecen experiencias. Desde boutiques de diseño con manufactura local hasta restaurantes de cocina de autor con ingredientes endémicos, todo está curado con intención y sentido de comunidad.


 

🧭 Recomendación del fin de semana: Peña de Bernal, un destino para todos los sentidos

 

Hay lugares que van más allá de la postal. La Peña de Bernal, considerado uno de los monolitos más grandes del mundo, no solo ofrece vistas monumentales: es el corazón de uno de los epicentros turísticos más vibrantes de Querétaro.

Ya sea para una escapada romántica, una aventura familiar o una experiencia espiritual de lujo, Bernal lo tiene todo: calles empedradas, moda con identidad, bienestar holístico, gastronomía saludable y espacios que invitan a reconectar.

Entre sus joyas imperdibles este fin de semana, Citys Guide te recomienda dos paradas obligadas que encapsulan el alma de este Pueblo Mágico:


 

🥐

Panadería Abril: el pan que sabe a historia

 

Con más de 70 años de legado, Panadería Abril es un ícono que conecta la tradición panadera con la innovación artesanal. Fundada en Bernal y con presencia en Tequisquiapan y el Centro Histórico de Querétaro, esta panadería familiar rinde homenaje al arte del pan hecho a mano, con técnica, paciencia y pasión.

No te puedes ir sin probar:

  • Su tradicional Pan de Feria

  • El icónico Pan de Queso

  • Panqués artesanales de sabores como taro, piñón o café

 

Además, según la temporada, sorprenden con pan de muerto relleno, buñuelos o roscas de reyes. Cada bocado es un viaje directo al corazón del sabor queretano.


 

🍕

Pizzas Ha-Li: sabores con alma en un jardín encantado

 

Imagina un jardín arbolado al atardecer, con vino en mano, amigos cercanos y una pizza recién salida del horno. Así se vive la experiencia en Pizzas Ha-Li, un rincón encantador en Bernal que fusiona lo rústico y lo gourmet.

Su menú celebra la diversidad, con opciones que van desde la clásica napolitana hasta su especialidad estrella: pizza de cochinita pibil.

Ambiente cálido, comida memorable y servicio con alma. Ideal para relajarte y saborear el momento.


 

📍 Citys Guide: tu mapa, tu brújula, tu conexión local

 

Con una mezcla de curaduría editorial, tecnología útil y sensibilidad cultural, Citys Guide se convierte en el aliado ideal para quienes quieren conocer Querétaro desde adentro, apoyar el comercio local y redescubrir sus ciudades con una mirada renovada.

Este fin de semana, visita Bernal, consume local, y descubre por qué Citys Guide no es solo una guía, sino una comunidad en movimiento que te invita a vivir tu territorio con todos los sentidos.

Sandra Cuevas y “El Choko”: Besos, poder y escándalos que manchan el mural político

Sandra Cuevas y “El Choko”: Besos, poder y escándalos que manchan el mural político

¡Paren la rotativa y suban el volumen al chisme! Lo que parecía un romance políticamente incorrecto, hoy es un escándalo nacional con sabor a narcoserie. Sandra Cuevas, exalcaldesa de Cuauhtémoc y flamante figura del partido México Nuevo, está protagonizando un drama con ingredientes de telenovela: un líder criminal, un beso viral, acusaciones cruzadas, y una narrativa que va de víctima a villana… y vuelta.

💋 El beso que desató la tormenta

El 10 de septiembre, la Marina y la policía mexiquense capturaron a Alejandro Gilmare Mendoza, alias El Choko, presunto cabecilla de “La Chokiza”, una banda criminal con historial tan largo como una lista de exnovios políticos. Pero lo que desató el vendaval no fue la detención… sino las imágenes filtradas por el periodista Carlos Jiménez (C4): Sandra Cuevas bailando con El Choko, posando frente a un mural alusivo a la banda, y coronando la velada con un beso en la mejilla que ya tiene su propio sticker de WhatsApp.

¿Relación sentimental? ¿Selfie espontánea? ¿Campaña peligrosa? Las teorías van desde lo romántico hasta lo conspiranoico.

🎤 Cuevas responde… con más fuego

Fiel a su estilo de diva insurgente, Cuevas no guardó silencio. El 12 de septiembre acusó a C4 de difamación, invocó la Ley Olimpia y denunció una campaña de violencia mediática y de género. “¡No me van a callar!”, declaró en X. Pero Carlos Jiménez no se quedó atrás: “¿Mostrarla con un criminal es violencia? Agarre ficha y fórmese”.

¿Quién gana este round? El rating.

🥂“Fue uno más…”: Cuevas, sin filtros

En conferencia de prensa (con anillo Tiffany y reloj Tag Heuer, cortesía de su propio estilo), Sandra lo soltó sin anestesia: “Fue una relación efímera, laboral y sentimental. No le pedí antecedentes penales.” Lo que para algunos fue honestidad brutal, para otros fue cinismo glamouroso.

Las fotos —y no sólo las de C4— muestran a El Choko organizando rodadas, campañas y hasta inauguraciones con Cuevas, flanqueados por celebridades como Mario Bezares y Héctor Soberón. ¿Publicidad? ¿Protección? ¿Pasión? Solo Netflix podría responder.

🔥 Política, crimen y ambición

Sandra dice que todo es una campaña en su contra. Señala a Morena, al PRI, y hasta a los mismos medios por “atacarla” más que a otros políticos que también se tomaron fotos con El Choko, como Azucena Cisneros o Raymundo Martínez. Pero el reflector, como siempre, la sigue a ella.

Mientras tanto, usuarios y analistas en redes analizan si Cuevas fue víctima del amor… o cómplice del horror. Algunos aseguran que usó a El Choko como “enlace” con la Unión Tepito. Otros, que lo abandonó tras su detención. Y sí, hay quien afirma que se fue de la ciudad por miedo.

👑 C4: El rey del caos

Carlos Jiménez sigue documentando el escándalo como si fuera el guionista de Narcos: Cuauhtémoc Edition. Su credibilidad sube, sus detractores lo acusan de sesgado, y su timeline es dinamita pura. Cuevas ya anunció demandas contra C4, Milenio, Chumel Torres y Político MX por no darle derecho de réplica.

Mientras tanto, C4 responde con una carcajada… y más fotos.

📉 ¿Qué se está jugando?

El caso de Sandra Cuevas y El Choko no es solo un «escándalo con glitter». Pone en evidencia la porosidad entre política y crimen, el uso de la estética para maquillar relaciones peligrosas, y la fragilidad de las narrativas del «outsider que desafía al sistema».

Y aunque no hay pruebas concluyentes de que Cuevas supiera los delitos de El Choko, las imágenes son reales, muchas compartidas por ella antes de que se volviera incómodo aparecer con su «ex».

Cuando el mural se cae…

Sandra Cuevas quiso pintar un mural de poder alternativo, de rebeldía política con tintes de influencer. Pero eligió un pincel peligroso… y hoy enfrenta los trazos de su propio escándalo.

¿Será víctima del machismo y el sistema? ¿O una estrella que jugó demasiado cerca del sol… y del crimen?

Una cosa es segura: El mural político mexicano ahora tiene un nuevo rostro, con labios pintados, gafas negras… y una sombra de narcoarte.

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El vestido morado que tejió historia: Claudia Sheinbaum y el nuevo símbolo del poder femenino en México

La noche del 15 de septiembre de 2025 no sólo marcó un capítulo inédito en la historia política de México por ser la primera vez que una mujer dio el Grito de Independencia desde Palacio Nacional. También quedó inmortalizada por un vestido: un conjunto morado que no solo vistió a la presidenta Claudia Sheinbaum, sino que vistió a toda una narrativa de ruptura histórica, identidad cultural y activismo estético.

Este atuendo se convirtió de inmediato en objeto de análisis y debate público, en portadas de medios nacionales e internacionales, y en una conversación activa en redes sociales. Lejos de ser una elección superficial, el vestido representó una síntesis visual de los ejes ideológicos del nuevo gobierno: feminismo, inclusión, raíces indígenas y solemnidad republicana.

Una pieza construida con símbolos

El diseño, compuesto por una falda plisada en satín morado hasta los tobillos y un top de manga larga en tonos plateados con bordados florales, fue creado exclusivamente para la ceremonia. La banda presidencial, bordada a mano por mujeres de la SEDENA, incorporó el nombre completo de la mandataria. Los aretes largos y el peinado recogido —un chongo bajo sencillo— acentuaron la sobriedad del conjunto.

Pero más allá de lo estético, cada elemento respondió a una lógica simbólica cuidadosamente orquestada:

  • El color morado, históricamente asociado con los movimientos sufragistas del siglo XX y el feminismo contemporáneo, evocó valentía, transformación y sororidad.
  • Los bordados nahua, realizados por la maestra textil Virginia Verónica Arce Arce de Tlaxcala, conectaron con una herencia indígena milenaria.
  • El corte midi y el estilo artesanal, ejecutados por manos femeninas mexicanas, comunicaron una elegancia discreta pero poderosa.

Las creadoras detrás del mensaje

La pieza fue fruto de un trabajo colectivo de mujeres mexicanas:

  • Diseño: Thelma Islas Lagunas y Crystel Martínez Torre (Tlaxcala), quienes ya habían trabajado para la presidenta en eventos oficiales.
  • Bordado: Virginia Verónica Arce Arce, maestra nahua con más de 25 años de experiencia en técnicas ancestrales.
  • Confección: Rocío Castro Cruz, encargada del ensamblaje y ajuste a medida.
  • Banda presidencial: elaborada por mujeres del Ejército mexicano en un proceso que tomó 10 días, desde el patrón hasta el bordado del escudo nacional.

La presidenta, en sus redes, reconoció públicamente el talento indígena y el trabajo de las mujeres artesanas como parte de su visión de gobierno.

Un manifiesto visual

La carga simbólica del atuendo no fue una casualidad. En su arenga, Sheinbaum hizo historia al incluir por primera vez nombres completos de heroínas de la independencia como Josefa Ortiz Tellez Girón y Gertrudis Bocanegra, además de proclamar vivas a las mujeres indígenas y a la igualdad.

Así, el vestido se convierte en un manifiesto visual de su presidencia. Un símbolo silencioso pero potente, alineado con sus políticas de justicia social y representación. Según analistas como @rebecamaccise en X, se trata de un ejemplo de power dressing con «tres puntos focales»: morado (feminismo), bordado nahua (cultura) y banda (patria).

Cobertura y recepción pública

En menos de 24 horas, el vestido fue analizado por al menos 20 medios de comunicación, desde Infobae hasta Marie Claire México. Las interpretaciones coincidieron: se trató de una pieza que combinó elegancia, mensaje político y orgullo cultural. Algunos titulares hablaron de «ruptura de techos de cristal» (El Imparcial), «dignidad e igualdad» (Record) y «homenaje a la tradición textil» (La Verdad Noticias).

En la red social X, más de una veintena de publicaciones destacaron la sobriedad del atuendo, la fineza del bordado y el mensaje de fondo. Se habló de «activismo estético», de «reivindicación simbólica» y de «la nueva narrativa de poder femenino».

Una nueva estética del poder

El vestido morado de Claudia Sheinbaum pasará a la historia no solo como un momento de moda, sino como un punto de inflexión en la estética del poder político mexicano. En un país donde por décadas el traje oscuro fue uniforme de quienes gobernaban, la elección de esta prenda artesanal representa un giro: la inclusión de lo femenino, de lo indígena y de lo popular en el lenguaje visual del Estado.

Al igual que los trajes de otras lideresas como Michelle Obama o Jacinda Ardern, el atuendo de Sheinbaum comunica sin decir palabra: comunica quiénes somos, a quién se representa y qué historia se quiere contar.

No fue solo un vestido

El morado no fue solo un color; fue una declaración. El bordado no fue solo un adorno; fue una conexión con las raíces. Y la banda no fue solo protocolo; fue la afirmación de que el poder también puede ser femenino, sensible, cercano y transformador.

El 15 de septiembre de 2025 no solo cambió la historia con una voz de mujer en el balcón. También lo hizo con una prenda que tejió dignidad, memoria y futuro.

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🐾 Gran Fiesta Felina en Querétaro

Bienestar, Belleza y Amor Gatuno con Sello Internacional

Por Daniela Altamirano

TICA, la mayor asociación felina del mundo, celebró en Querétaro una de las exposiciones más importantes de gatos en México. Más de 1,500 visitantes, razas únicas, marcas líderes como Pet Inc y un despliegue de belleza, salud y conciencia animal.

Querétaro vibró al ritmo de los maullidos más elegantes del mundo felino

Este fin de semana, Querétaro se transformó en la capital del universo gatuno. El Centro de Congresos fue el escenario de Expo Miau & Pets, la exposición felina más importante de México, respaldada por The International Cat Association (TICA), la autoridad global en registros felinos.

Desde la inauguración, el recinto se convirtió en un homenaje viviente a los gatos: orejas monumentales como arco de entrada, huellitas en cada pasillo y podios iluminados con luz tenue que realzaban la belleza de más de 200 felinos en competencia. Más de 1,500 asistentes recorrieron un mundo donde la elegancia, la genética y el amor por los animales fueron protagonistas.

 

🐱 Diversidad con pedigree (y sin él)

Abisinios, Maine Coons, Sphynx, Bengalíes, Ragdolls, Persas, Krik Rex… pero también una gran presencia de gatos domésticos. Cada ejemplar celebró la belleza única de su especie y su carácter irrepetible, en un evento que demostró que el amor gatuno no discrimina ni por raza ni por pelaje.

¿Qué es TICA y por qué su presencia importa?

TICA, fundada en 1979 en Estados Unidos, es la organización de registro genético de gatos más grande del planeta. Su presencia en Querétaro no solo valida el nivel del evento, sino que introduce estándares internacionales en crianza, salud y ética felina.

Sus tres pilares fundamentales:

  1. Preservación ética de razas felinas.

  2. Bienestar animal integral, sin importar pedigrí.

  3. Comunidad internacional de criadores y amantes de los gatos.

✨ Competencias con jueces internacionales

Las competencias se desarrollaron en múltiples categorías:

  • Kittens (gatitos)

  • Cats (adultos)

  • Household pets (domésticos)

  • Specialty & Allbreed (por tipo de pelaje)

 

Las juezas Aline Noel (Francia), Ana María Sosa (México), Jane Allen (Inglaterra) y Rebecca Boesch (Canadá)dirigieron los anillos con una mezcla de profesionalismo y sensibilidad, valorando cada movimiento, mirada y miau con atención experta.

🔬 Pet Inc: tecnología, conciencia y futuro para los felinos

Una de las marcas más destacadas fue Pet Inc, que presentó su proyecto de digitalización para mascotas con el Pet Tag, una placa inteligente con chip y QR que centraliza en tiempo real el perfil médico y legal del gato.

Además, Pet Inc transmitió en vivo desde el evento su videopodcast “Pethink”, con entrevistas a criadores, juezas y expertos en comportamiento felino, acercando al público una mirada científica y emocional del mundo gatuno.

🟢 Como primicia, se anunció el lanzamiento de Green Cat Premium, una línea de productos que fusiona sostenibilidad, tecnología y bienestar animal.

🧼 Compañías aliadas por el bienestar felino

Junto a Pet Inc, varias marcas nacionales e internacionales participaron, enriqueciendo la experiencia con productos innovadores:

  • Cat & Clean: higiene certificada de nivel mundial.

  • Diamond: alimento felino con especificaciones médicas.

  • Tasty Cat, Wiccat, Catpuchino, Eminina y más: estilo, diseño y nutrición para felinos exigentes.

Un espacio de comunidad, conciencia y celebración

Expo Miau & Pets no fue solo una exhibición, fue una experiencia transformadora. Un encuentro donde la belleza se unió con el conocimiento, el entretenimiento con la ética, y la pasión con la ciencia. Un evento que proyecta a México en la escena internacional del bienestar animal.

🎙 Revívelo en “Pethink”

¿Te lo perdiste? No te preocupes. Todo el evento estará disponible en la edición especial de “Pethink”, el videopodcast que te lleva al corazón del mundo felino. Reflexiones, entrevistas y emociones en formato audiovisual.

 

📲 Disponible en:

Spotify · Apple Podcast · YouTube · Facebook · Instagram · TikTok

Y por supuesto, en www.lypmultimedios.tv


 

Porque amar a los gatos no es una moda: es una forma de vida.


 

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Crónica de Encuentros con La Corregidora: Beatriz Robles y la constancia de las causas

La política no siempre se escribe en los grandes recintos ni en los discursos encendidos. A veces, ocurre en las sobremesas humildes, bajo una lona improvisada en alguna comunidad que, como muchas en Querétaro, carga a cuestas necesidades apremiantes que la modernidad aún no atiende.

Así fue el reencuentro con Beatriz Robles —“Bety”, como la llama con familiaridad y cariño su círculo más cercano—, en una tarde lluviosa en la comunidad de San Cirilo, en lo alto de Pedro Escobedo. Ahí, entre habitantes que exponen con franqueza sus preocupaciones, se teje ese hilo invisible que une a la política con lo que verdaderamente importa: escuchar, comprender y regresar, no con promesas vacías, sino con presencia constante.

Fue un encuentro breve, como suelen ser muchos en su agenda apretada. Pero no por ello exento de esa cortesía fraternal y sorora que distingue a quienes entienden que la política es, antes que estrategia, un ejercicio de humanidad.

Mientras recorría el camino de regreso, no pude evitar ese ejercicio tan humano de la memoria. Volví al 2018, a los días en que Morena apenas se gestaba como fuerza política mayoritaria y Beatriz Robles caminaba por las comunidades más alejadas del centro histórico de Querétaro. Entonces, no había reflectores, ni primeras planas. Había convicción, esa palabra que suele desgastarse en los discursos, pero que algunos pocos aún practican.

La recuerdo en El Jofrito, entregando el periódico Regeneración, presentándose no como diputada —aunque lo era—, sino como una ciudadana más, invitando a leer, a informarse, a construir. Aquella mujer, que fue la primera diputada federal de Morena por Querétaro, es hoy la primera senadora del progresismo queretano, una trayectoria que no puede entenderse sin ese hilo de continuidad que es su cercanía con la gente.

En su casa de enlace, donde esta vez nos encontramos, repasé mentalmente los lugares donde la he visto: en las calles de la capital, en la Sierra, en San Juan del Río, en El Marqués, incluso en espacios más íntimos como el Jardín de los Perritos. También en su oficina, cuando encarnó esa otra faceta institucional como enlace federal de la Secretaría de Educación. Esas imágenes no surgieron al azar: fueron la confirmación de una constante. Detrás de la senadora hay una mujer trabajadora, madre, hermana, empresaria, militante y, sobre todo, una mujer con metas claras y sueños que muchos tildan de utópicos, pero que ella persiste en construir.

La conversación derivó, inevitablemente, a lo político. Me habló de su vida personal, de jornadas que inician antes del alba y terminan pasada la medianoche. Me relató cómo es el trabajo legislativo, las estrategias para consolidar el llamado “segundo piso” del proyecto de la Presidenta Claudia Sheinbaum, y la responsabilidad de cada voto emitido. Habló también de sus recorridos por la Sierra, donde no sólo refrenda alianzas políticas, sino fortalece esos vínculos que sólo se construyen caminando, escuchando, estando.

En su relato no hubo espacio para vanaglorias. Conozco su trayectoria y sé distinguir en sus palabras ese tono de congruencia, de quien ha aprendido que la política es también un juego de resistencias, de carreras largas, de protagonistas que se adelantan, pero también de quienes saben esperar el momento justo para avanzar.

Beatriz Robles sabe bien que Querétaro es tierra de simbolismos. Es la cuna de La Corregidora, esa mujer que la historia consagró por su valor, inteligencia y sensibilidad. No es casual que Bety se asuma heredera de ese legado, no por linaje, sino por convicción.

Hoy, Robles se encamina a presentar su primer informe legislativo el 9 de agosto en el Teatro de la República, donde ha participado en la aprobación de reformas clave para el proyecto de la 4T: la reforma judicial, la adscripción de la Guardia Nacional a la SEDENA, la garantía de un salario mínimo digno, la prohibición de espectáculos con animales acuáticos y, en particular, el exhorto para que Querétaro se adhiera al IMSS Bienestar. Más allá del listado de iniciativas, lo relevante es que lo hace en sintonía con una política que busca recuperar la cercanía entre representante y representado.

Como estratega política, sabe que la carrera hacia el 2027 inició desde el primer día del sexenio. Entiende que este camino, como la vida, está lleno de claroscuros, y que se recorre de frente, sin esconderse tras discursos prefabricados. El mayor poder que ha cosechado no está en las cámaras, sino en el conocimiento profundo de lo que el pueblo necesita, porque lo ha escuchado sin intermediarios.

Al despedirnos, me quedó claro que más allá de las coyunturas, Beatriz Robles sostiene su brújula en una certeza que repite sin afán de eslogan: “El pueblo es sabio.”

Y quizá, en esa frase, radique su mayor fortaleza.