La iniciativa presentada por Antonio Zapata plantea que las construcciones cuenten con redes separadas para agua potable, residual tratada y pluvial; las obligaciones también alcanzarían a inmuebles existentes cuando realicen modificaciones.
SANTIAGO DE QUERÉTARO, Qro.— Los nuevos desarrollos inmobiliarios de Querétaro tendrían que instalar sistemas para captar, aprovechar e infiltrar agua de lluvia como requisito para recibir autorización, de acuerdo con una iniciativa presentada por el diputado panista Luis Antonio Zapata Guerrero.
La propuesta reforma distintas disposiciones del Código Urbano del Estado y plantea que el agua recolectada sea utilizada en sanitarios, jardines, actividades agrícolas y otros usos que no requieran líquido con calidad potable.
Además de reducir el consumo doméstico de agua tratada para consumo humano, la reforma pretende evitar que los escurrimientos pluviales saturen las redes de drenaje durante precipitaciones intensas.
La iniciativa fue ingresada en la Oficialía de Partes de la Legislatura con el respaldo del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional. Para entrar en vigor deberá ser analizada en comisiones, recibir la aprobación del pleno y posteriormente ser publicada en el periódico oficial del estado.
Tres redes dentro de las nuevas construcciones
La propuesta establece que no podrán autorizarse desarrollos inmobiliarios en predios que carezcan de factibilidad para los servicios de agua potable y energía eléctrica o que no incluyan instalaciones para captar y utilizar el agua pluvial.
Las nuevas construcciones deberán disponer de redes separadas para:
- Agua potable.
- Agua residual tratada.
- Agua de lluvia recolectada.
El agua pluvial tendría que emplearse en las actividades que no necesiten agua potable, con el propósito de disminuir la presión sobre las fuentes de abastecimiento y evitar que líquido apto para consumo humano sea utilizado en sanitarios, limpieza o riego.
“La cosecha de lluvia” consiste en recolectar el agua que cae sobre techos y otras superficies impermeables, conducirla hacia un sistema de almacenamiento y utilizarla posteriormente, explicó el legislador.
Pozos, zanjas y superficies permeables
El proyecto también contempla que los desarrollos inmobiliarios garanticen la infiltración del agua hacia el subsuelo mediante zanjas, pozos de absorción, pisos filtrantes, estacionamientos con pasto u otros materiales permeables.
Zapata argumentó que estas instalaciones podrían contribuir, en el mediano y largo plazo, a la recuperación de los mantos freáticos y reducir la cantidad de agua que se desplaza directamente hacia calles y drenajes.
En las zonas rurales, la propuesta considera la construcción de canales y pequeños bordos con membranas para almacenar el agua y utilizarla en actividades productivas.
La efectividad de estos mecanismos dependerá de las características del suelo, la profundidad de los acuíferos, la calidad del agua recolectada y la existencia de mantenimiento. Un pozo de absorción mal diseñado puede perder capacidad por acumulación de sedimentos o representar riesgos si permite el ingreso de contaminantes al subsuelo.
Obligaciones para inmuebles existentes
La iniciativa no se limita a los nuevos fraccionamientos. Las edificaciones existentes que realicen modificaciones también tendrían que habilitar instalaciones hidráulicas para reducir el consumo de agua potable y aumentar la reutilización.
El boletín no precisa qué tipo o magnitud de remodelación activaría esta obligación, si existirían excepciones para viviendas sin espacio suficiente o inmuebles históricos, ni cuáles serían los plazos para realizar las adecuaciones.
Estos elementos deberán definirse durante el análisis legislativo o mediante los reglamentos y normas técnicas que acompañen la reforma.
Cisternas subsidiadas, todavía como planteamiento
Antonio Zapata propuso que los organismos operadores municipales establezcan programas para financiar cisternas y adaptaciones en viviendas particulares.
“Lo ideal sería generar una cultura y un apoyo de mediano y largo plazo con cisternas subsidiadas”, señaló.
El planteamiento reconoce uno de los principales obstáculos de la reforma: instalar canaletas, filtros, cisternas, bombas y redes separadas representa un costo que no todas las familias pueden cubrir.
Sin embargo, la información presentada no incluye una estimación presupuestal, fuentes de financiamiento, porcentaje de subsidio ni criterios para seleccionar a las viviendas beneficiarias.
Tampoco se especifica si los constructores recibirían incentivos fiscales, descuentos en derechos o algún mecanismo de compensación por incorporar sistemas de mayor capacidad.
De la obligación legal a la aplicación efectiva
La cosecha de lluvia puede ayudar a reducir el uso de agua potable y los escurrimientos urbanos, pero sus resultados dependerán de la reglamentación técnica, la vigilancia de las obras y el mantenimiento posterior.
La reforma requerirá definir capacidades mínimas de almacenamiento, sistemas de filtración, usos permitidos, condiciones sanitarias, criterios de infiltración y autoridades responsables de verificar su funcionamiento.
También será necesario impedir que la instalación quede reducida a un requisito documental para obtener licencias de construcción. Sin inspecciones y mantenimiento, una cisterna o un pozo de absorción pueden existir en los planos y no aportar ningún beneficio real.
La iniciativa abre la discusión sobre cómo adaptar el crecimiento urbano de Querétaro a la escasez de agua y a lluvias cada vez más difíciles de manejar. Su alcance definitivo dependerá de los ajustes que reciba en el Congreso y de que las obligaciones estén acompañadas por financiamiento, supervisión y reglas técnicamente aplicables.




