soberani vs narcoterrorismo

¿Soberanía o Seguridad? El legado de Gary Webb y la nueva conquista de América Latina

INVESTIGACIÓN ESPECIAL | Por: Emiliano Cordoba

El hombre que sabía demasiado: el eco persistente de Dark Alliance

En agosto de 1996, un periodista del San Jose Mercury News llamado Gary Webb tiró de un hilo que nadie quería ver desenredarse. Su serie de reportajes, Dark Alliance, no fue solo una investigación periodística: fue una autopsia moral del poder estadounidense.

Webb documentó cómo, mientras la administración Reagan proclamaba la “Guerra contra las Drogas”, la CIA permitió —y en algunos casos protegió— a redes de narcotráfico que inundaron de crack barrios enteros de Los Ángeles, con el objetivo de financiar a la Contra nicaragüense. El discurso oficial hablaba de ley y orden; la realidad operaba con cinismo geopolítico.

La respuesta no fue una investigación institucional inmediata, sino una demolición mediática. The New York Times y The Washington Post encabezaron una campaña de descrédito que aisló a Webb profesionalmente. Sin embargo, el tiempo —y la desclasificación de los informes del Inspector General de la CIA, Frederick Hitz— terminó confirmando lo esencial: la agencia conocía los vínculos de sus activos con el narcotráfico y optó por mirar hacia otro lado en nombre de la “seguridad nacional”.

Webb pagó el precio máximo por decirlo antes que nadie.

De la guerra ideológica a la guerra por los recursos

 

Tres décadas después, el relato ha cambiado, pero la lógica persiste. Ya no se trata de frenar el avance del comunismo en el “patio trasero” de Washington. En 2026, la moneda de cambio es otra: litio, cobalto, agua potable, tierras raras y control de corredores energéticos estratégicos.

La actual administración estadounidense ha elevado su retórica contra los cárteles latinoamericanos, clasificándolos formalmente como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO). Esta designación no es simbólica: habilita intervención extraterritorial, congelamiento de activos, operaciones encubiertas y presión militar directa, todo bajo el paraguas de la “protección de la salud pública” frente a la crisis del fentanilo.

La pregunta clave no es si el problema existe, sino qué se hace con él:

¿la salud pública es el objetivo final o el instrumento que legitima una agenda geoeconómica más amplia?

Hipótesis central: el narcotráfico como caballo de Troya geopolítico

 

A partir del análisis de flujos de inversión, tratados de seguridad recientes y reposicionamientos militares, esta investigación plantea una hipótesis incómoda:

El “estado de emergencia” provocado por el narcotráfico funciona como un mecanismo de arbitraje político. Al declarar regiones completas como zonas de “narcoterrorismo”, Washington justifica presencia militar, presión diplomática y rediseño institucional, al tiempo que desplaza a competidores estratégicos —particularmente China— y asegura acceso preferencial a recursos críticos.

No es una ocupación clásica. Es una administración tutelada de la soberanía.

La anatomía del control: 1986 vs. 2026

 

Elemento

Era Dark Alliance (años 80)

Era de la transición energética (hoy)

Enemigo

Comunismo / “Oso soviético”

Narcoterrorismo / Fentanilo

Herramienta

Financiamiento encubierto

Intervención militar y judicial

Objetivo real

Control ideológico

Control de recursos estratégicos

Impacto en América Latina

Desestabilización política

Cesión de soberanía bajo esquemas de “seguridad”

El lenguaje se moderniza. La estructura de poder permanece.

El negocio de la inestabilidad

 

La evidencia sugiere una verdad incómoda: un narcotráfico “controlado” —o al menos la percepción de violencia permanente— resulta funcional a los intereses geopolíticos. Una erradicación total eliminaría el principal argumento para la intervención externa en México, Venezuela o el Triángulo del Litio (Argentina, Bolivia y Chile).

La paradoja es cruel. Las comunidades latinoamericanas padecen la violencia del crimen organizado mientras esa misma violencia abre la puerta a corporaciones extranjeras que llegan escoltadas por “planes de seguridad” binacionales, asesorías militares y reformas legales a modo.

Gary Webb lo advirtió antes de que el modelo se sofisticara: las drogas no son solo un negocio criminal; son una palanca de poder.

Cierre | La advertencia que sigue vigente

 

Gary Webb murió en 2004, pero su legado sigue respirando en cada expediente desclasificado y en cada “emergencia” declarada desde el norte. Su enseñanza es simple y brutal:

Cuestiona siempre la emergencia.

Detrás de cada cruzada moral contra un mal difuso suele esconderse un interés concreto, mensurable y profundamente material.

En América Latina, la disyuntiva no es retórica:

no es seguridad o soberanía.

Es decidir quién define el problema… y quién cobra la solución.

Autor

  • Emiliano Cordoba

    Emiliano Córdova es un periodista vibrante y apasionado por la vida, el arte y la aventura. A sus 27 años, ha convertido su amor por la cultura y el entretenimiento en su misión: descubrir los eventos más emocionantes, los rincones más fascinantes y las experiencias más enriquecedoras para compartirlas con el mundo.

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