Por: Redacción de LYPmultimedios
Santiago de Querétaro, Qro., 8 de julio de 2026.— La crisis del agua en Querétaro dejó de ser solo una discusión técnica para convertirse en una imagen imposible de ignorar. La Legislatura del Estado inauguró la exposición fotográfica “Ecos de la Sed, cartografía del abandono”, del fotógrafo y periodista Víctor Hugo Jiménez Bravo, una muestra que documenta la realidad que enfrentan comunidades del semidesierto y la Sierra Gorda para acceder al agua.
La exposición se presenta en el marco de la discusión de una nueva Ley Estatal de Aguas y permanecerá abierta al público de manera gratuita en la Legislatura de Querétaro hasta el 17 de julio.
El diputado Eric Silva Hernández señaló que la muestra busca sensibilizar a legisladores y ciudadanía sobre una problemática que va más allá de la zona metropolitana.
La exposición coloca una verdad incómoda frente al Congreso: mientras algunas zonas de Querétaro discuten desarrollo, crecimiento y plusvalía, otras comunidades siguen organizando su vida alrededor de la falta de agua.
Una cartografía del abandono
“Ecos de la Sed” reúne el trabajo realizado durante años por Víctor Hugo Jiménez Bravo en comunidades alejadas de la zona metropolitana.
La muestra documenta rostros, paisajes, caminos, recipientes, viviendas y escenas cotidianas marcadas por la escasez. No se trata solo de fotografiar sequía. Se trata de mostrar desigualdad.
Porque la falta de agua no se vive igual en todas partes.
En algunos territorios, la crisis hídrica aparece como recibos más caros, tandeos o restricciones. En otros, significa caminar, almacenar, comprar, esperar pipas, depender de lluvia o vivir con la incertidumbre diaria de no saber si habrá agua suficiente para cocinar, bañarse, lavar o cuidar a una persona enferma.
La sed también tiene geografía. Y en Querétaro, esa geografía suele coincidir con las comunidades más alejadas del poder político y económico.
El título de la exposición no es casual: habla de ecos, porque la falta de agua se repite de comunidad en comunidad; y habla de abandono, porque no basta con decir que hay escasez si no se reconoce quiénes la padecen primero y quiénes han sido históricamente ignorados.
Ley de Aguas: la discusión detrás de las fotografías
La inauguración ocurre mientras en Querétaro se discute una nueva Ley Estatal de Aguas, uno de los temas más sensibles para el futuro del estado.
Colectivos, organizaciones ambientales, legisladores y ciudadanía han participado en el debate sobre el modelo de gestión hídrica, la participación social, la protección del derecho humano al agua y el papel de los operadores privados.
Durante el evento, las activistas Teresa Roldán Soria, de Voceras de la Madre Tierra, y Maricarmen Vicencio, de Guardianes de la Naturaleza, dieron un posicionamiento en nombre de las 18 organizaciones que respaldan la iniciativa ciudadana de Ley Estatal de Aguas y el parlamento abierto.
Las activistas señalaron que la solución al problema hídrico no pasa únicamente por crear nuevas estructuras administrativas, como una eventual Secretaría del Agua, sino por cambiar el modelo de gestión.
El mensaje de los colectivos fue directo: no basta con crear oficinas para administrar la crisis; hay que cambiar las reglas que la producen.
Rechazo a la privatización del agua
Las organizaciones refrendaron su rechazo a la privatización de los servicios de agua y a los organismos operadores privados.
También exigieron que el servicio de agua recupere su carácter público y sin fines de lucro.
Este punto es uno de los más delicados del debate en Querétaro, donde colectivos ambientales han señalado que el modelo actual ha permitido una gestión desigual del recurso, con beneficios concentrados y comunidades que siguen sin acceso suficiente.
Para los colectivos, el agua no puede tratarse como negocio cuando hay familias que todavía no tienen garantizado lo mínimo para vivir.
La discusión no es menor. Cuando el agua se administra bajo criterios de rentabilidad, las zonas con mayor capacidad de pago suelen ser más atractivas que las comunidades dispersas, rurales o empobrecidas.
Ahí aparece la pregunta central: ¿el modelo hídrico debe responder primero al mercado o al derecho humano?
Trece acuerdos ciudadanos bajo vigilancia
Las activistas también reafirmaron su exigencia de que se conserven los trece acuerdos ciudadanos por el agua en la versión final de la iniciativa.
Aunque el boletín no detalla el contenido de esos acuerdos, su mención revela una preocupación de fondo: que el proceso legislativo modifique o diluya compromisos construidos desde la participación ciudadana.
El parlamento abierto no puede ser solo una fotografía de consulta. Debe reflejarse en el texto final de la ley.
Las organizaciones pidieron a las Comisiones Unidas encargadas de dictaminar la iniciativa ciudadana que continúen incluyendo a colectivos y sociedad civil durante el proceso.
También solicitaron claridad y transparencia sobre fechas, avances y actores involucrados en cada etapa.
En otras palabras: quieren saber quién decide, cuándo decide y qué partes de la propuesta ciudadana se mantienen o se eliminan.
Eric Silva llama a mantener diálogo abierto
El diputado Eric Silva Hernández refrendó su compromiso con el diálogo abierto y participativo.
Señaló que la exposición es un llamado a la conciencia sobre la urgencia de garantizar el acceso al agua como derecho humano, especialmente para las comunidades más vulnerables del estado.
El agua no puede ser una promesa abstracta en la ley si en la vida diaria sigue siendo una ausencia concreta en las comunidades.
Silva sostuvo que la muestra busca abonar al diálogo social y legislativo, colocando el rostro humano de la crisis hídrica en el centro de la discusión.
La fotografía, en este contexto, cumple una función política: obligar a mirar.
Mirar a quienes no suelen estar en las mesas técnicas.
Mirar a quienes viven lejos de los corredores de inversión.
Mirar a quienes han aprendido a administrar cada cubeta.
Mirar a quienes enfrentan la crisis antes de que aparezca en los discursos oficiales.
El agua como derecho, no como privilegio
El derecho humano al agua está reconocido en la Constitución mexicana. Pero el reconocimiento jurídico no basta si no se traduce en acceso real, suficiente, salubre, aceptable y asequible.
Ese es precisamente el punto que muestra la exposición.
La desigualdad hídrica no se resuelve únicamente con grandes obras, decretos o nuevas dependencias. Requiere infraestructura, participación comunitaria, protección de cuencas, transparencia, planeación territorial, reparación de rezagos y prioridad para quienes han sido históricamente excluidos.
Un derecho que solo existe en el papel no llena un cántaro.
Por eso, la nueva Ley Estatal de Aguas será una prueba importante para Querétaro.
La pregunta no es solo qué tan moderna será la ley, sino a quién pondrá en el centro: a los usuarios con mayor poder económico o a las comunidades que llevan años esperando justicia hídrica.
Semidesierto y Sierra Gorda: territorios que sostienen la memoria del agua
La exposición documenta comunidades del semidesierto y la Sierra Gorda, regiones donde el acceso al agua está marcado por condiciones geográficas, climáticas, sociales y políticas complejas.
Estos territorios no solo enfrentan escasez física. También enfrentan desigualdad de infraestructura.
En muchas comunidades, el problema no es únicamente que llueva poco. Es que las soluciones llegan tarde, incompletas o nunca llegan.
La crisis del agua no empieza cuando se seca una presa. Empieza cuando una comunidad aprende a vivir sin ser prioridad.
Esa es la fuerza de la muestra: permite mirar el abandono no como concepto, sino como paisaje.
Una exposición que interpela al Congreso
Que “Ecos de la Sed” se presente dentro de la Legislatura tiene un sentido especial.
No es una exposición colocada en un museo lejos de la decisión pública. Es una muestra instalada en el espacio donde se discute la ley que puede definir el futuro del agua en Querétaro.
Las fotografías no están ahí para decorar el Congreso. Están ahí para incomodarlo.
Cada imagen funciona como una pregunta dirigida a quienes legislan:
¿La nueva ley escuchará a las comunidades?
¿Se mantendrán los acuerdos ciudadanos?
¿Se protegerá el agua como bien público?
¿Se rechazará la privatización?
¿Se garantizará transparencia en el dictamen?
¿Se priorizará a quienes hoy viven sin acceso digno?
El riesgo de una ley sin territorio
Las leyes de agua suelen escribirse con lenguaje técnico: concesiones, organismos operadores, tarifas, infraestructura, regulación, competencias, gestión, saneamiento.
Pero el agua no se vive en lenguaje técnico.
Se vive en la cocina, en el baño, en el campo, en la escuela, en la salud, en la limpieza, en la crianza y en la dignidad de cada día.
Una Ley de Aguas que no mire el territorio corre el riesgo de administrar la desigualdad en lugar de corregirla.
Por eso, la exposición de Víctor Hugo Jiménez Bravo llega en un momento clave: pone imágenes donde el debate puede volverse abstracto.
No permite olvidar que detrás de cada artículo legal hay comunidades esperando respuestas.
La ciudadanía también está convocada
La muestra permanecerá abierta al público hasta el 17 de julio en la Legislatura del Estado.
La invitación es a que la ciudadanía acuda, observe y reflexione sobre la crisis hídrica.
Pero también a que se sume a la construcción de soluciones integrales.
El agua no debe discutirse solo entre especialistas. Debe discutirse con quienes la cuidan, la padecen, la defienden y la necesitan.
La exposición busca justamente abrir esa conversación.
Que quienes viven en la zona metropolitana entiendan que la crisis no se reduce al costo del recibo.
Que quienes legislan recuerden que las comunidades existen antes, durante y después del dictamen.
Que quienes administran el agua reconozcan que el servicio público no puede medirse solo por cobertura, sino por justicia.
El fondo: una ley para la sed real
“Ecos de la Sed” llega como una advertencia visual en medio del proceso legislativo.
Si Querétaro quiere una nueva Ley Estatal de Aguas, deberá decidir si esa ley será una respuesta a la crisis real o solo una reorganización administrativa.
Los colectivos ya fijaron su postura: mantener los trece acuerdos ciudadanos, rechazar la privatización, garantizar participación y cambiar el modelo de gestión.
El Congreso tendrá que responder con hechos, no solo con apertura discursiva.
Porque la sed no espera a que terminen los procesos legislativos.
La exposición de Víctor Hugo Jiménez Bravo recuerda que la crisis hídrica tiene nombre, rostro y territorio.
Y que en Querétaro, hablar de agua no es hablar del futuro.
Es hablar del presente de comunidades que llevan años esperando que el derecho llegue, por fin, hasta sus hogares.