Por: Redacción de LYPmultimedios
Ciudad de México, 15 de julio de 2026.— Con los himnos de ambos países de fondo en el Salón de la Tesorería de Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el presidente de Panamá, José Raúl Mulino Quintero, cerraron hoy una reunión de una hora con quince minutos que dejó, más allá del protocolo, un resultado concreto: México formalizó su respaldo al protocolo de neutralidad permanente del Canal de Panamá, la vía interoceánica que ambos mandatarios describieron como una herramienta estratégica para el comercio mundial.
Comercio, seguridad y una agenda de diez temas
«El encuentro que hoy celebramos permitirá profundizar y relanzar nuestra cooperación en áreas estratégicas como el comercio, la inversión, la conectividad, la infraestructura, la seguridad, el combate a la delincuencia, la movilidad, el turismo, la educación y la innovación», afirmó Sheinbaum en el mensaje conjunto a medios. La mandataria subrayó que el crecimiento económico «adquiere su verdadero sentido cuando se traduce en bienestar para las personas y en mayor oportunidad de derechos para nuestra sociedad».
La visita, que inició el martes con la llegada de Mulino y su delegación —recibida por el canciller Roberto Velasco—, incluyó reuniones con representantes de 23 empresas mexicanas interesadas en ampliar operaciones en territorio panameño, y la exploración de una posible adhesión de Panamá a un acuerdo de cooperación aeroespacial para América Latina y el Caribe, un tema con eco directo en estados con vocación industrial como Querétaro, cuyo gobierno sostuvo esta misma semana un encuentro paralelo con la cancillería panameña para explorar oportunidades de colaboración económica.
El Canal, la soberanía y una región que busca hablar con una sola voz
Mulino reivindicó a México y Panamá como «dos naciones puente»: una que conecta Norteamérica con América Latina, la otra que conecta el Atlántico con el Pacífico. Agradeció el respaldo mexicano a la neutralidad del Canal y llamó a que más países de la región se sumen a ese protocolo, al considerar que este tipo de mecanismos «brindan certeza ante escenarios internacionales de incertidumbre». Ambos mandatarios coincidieron también en reforzar la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) como espacio de diálogo regional. «Reafirmamos la importancia de fortalecer la CELAC como espacio de diálogo, concertación y cooperación entre nuestros países», señaló Sheinbaum.
Una biofábrica en Chiapas, con técnica panameña
Uno de los agradecimientos más específicos de la presidenta mexicana fue hacia la cooperación técnica de Panamá en el combate al gusano barrenador del ganado, una plaga que ha obligado a México a reforzar sus protocolos sanitarios en los últimos meses. Sheinbaum destacó la nueva biofábrica inaugurada en Metapa de Domínguez, Chiapas —construida con inversión conjunta de México y Estados Unidos, con capacidad proyectada de hasta 100 millones de moscas estériles semanales para finales de este año—, cuyo modelo de control biológico retoma directamente la experiencia de la planta de Pacora, en Panamá. Es, en los hechos, una cooperación de tres países: la infraestructura y el financiamiento vinieron de México y Estados Unidos; el conocimiento técnico que la hace funcionar, de Panamá.
El cierre: una amistad declarada en primera persona
Mulino cerró su intervención con un mensaje directo a la ciudadanía mexicana: «Señora Presidenta, mexicanas y mexicanos. Quiero decirles que pueden contar con Panamá, una nación hermana. Conmigo, señora Presidenta, tiene un amigo nuevo, en lo personal, como presidente, para lo que podamos trabajar y para lo que usted necesite desde Panamá, ahí está el Presidente Mulino, su amigo, para echar para delante lo que tengamos que hacer».
Del lado mexicano, la reunión contó con la participación de integrantes del gabinete federal de Economía, Agricultura y Relaciones Exteriores, además de funcionarios vinculados al Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec —el proyecto mexicano que, en cierto sentido, busca replicar a menor escala la lógica logística que ha hecho de Panamá un punto clave del comercio mundial—. Lo que sigue, ahora, es traducir los diez temas de la agenda bilateral en acuerdos específicos con montos, plazos y responsables, algo que ninguno de los dos mandatarios detalló todavía en su mensaje conjunto.