El terremoto tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó, y golpeó con especial fuerza el occidente colombiano. Cali, Pereira, Manizales y otras localidades reportan víctimas y daños mientras continúan las operaciones de búsqueda y rescate.
Bogotá, Colombia. El número de personas fallecidas por el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia este lunes 10 de agosto aumentó a al menos 169, mientras los equipos de emergencia continúan trabajando entre estructuras colapsadas y comunidades afectadas en distintas regiones del país.
El balance de la tragedia ha cambiado rápidamente conforme los organismos de emergencia acceden a las zonas dañadas. Durante el lunes se habían reportado 132 personas fallecidas, 570 heridas y 188 desaparecidas, además de graves afectaciones en viviendas, edificios públicos e infraestructura.
El movimiento telúrico tuvo su epicentro en San José del Palmar, departamento del Chocó, y fue percibido en una amplia extensión del territorio colombiano.
Entre las zonas con mayores afectaciones se encuentran Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío, mientras ciudades como Cali, Pereira y Manizales reportaron daños de consideración.
Búsqueda de sobrevivientes continúa
Las operaciones de emergencia se concentran en la búsqueda y rescate de personas que podrían permanecer atrapadas entre los escombros.
En Cali, las autoridades habían reportado 188 personas desaparecidas, además de edificios colapsados y miles de viviendas afectadas.
La magnitud de los daños también ha complicado las comunicaciones y el acceso a algunas localidades. Derrumbes sobre carreteras, interrupciones en los servicios de energía y agua y problemas de conectividad dificultan tanto la evaluación de las afectaciones como la llegada de ayuda.
El balance, por ello, permanece abierto y puede continuar modificándose conforme avancen las operaciones de búsqueda.
Un terremoto sentido en buena parte de Colombia
El Servicio Geológico Colombiano registró numerosos reportes ciudadanos procedentes de diferentes regiones después del movimiento principal.
El terremoto alcanzó una magnitud de 7.4 y tuvo como epicentro la región de San José del Palmar, en Chocó. La sacudida fue percibida con fuerza en el litoral Pacífico y el Eje Cafetero.
Las imágenes difundidas desde las zonas afectadas muestran daños en viviendas, edificios y vialidades, mientras organismos de emergencia mantienen evaluaciones estructurales para determinar qué inmuebles pueden seguir siendo utilizados.
También se mantiene vigilancia ante posibles réplicas.
Gobierno declara emergencia nacional
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, declaró el estado de emergencia nacional y puso en marcha un Puesto de Mando Unificado para coordinar la respuesta gubernamental.
El mandatario señaló que la prioridad es localizar y rescatar a las personas que permanecen bajo los escombros.
De la Espriella se trasladó primero al departamento del Chocó y posteriormente a Cali, mientras integrantes de su gobierno fueron enviados a otras regiones afectadas.
El Ejecutivo anunció además apoyos para las familias que perdieron sus viviendas y medidas destinadas a acelerar la llegada de recursos a las comunidades damnificadas.
La gestión de la emergencia, bajo escrutinio
El terremoto ocurre apenas días después del inicio del nuevo gobierno colombiano y representa su primera gran emergencia nacional.
La diferencia entre los balances difundidos durante las primeras horas evidenció las dificultades para consolidar información procedente de las múltiples regiones afectadas. El lunes, mientras el gobierno federal reportaba 111 fallecimientos en uno de sus cortes, la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales elevaba posteriormente el balance a 132.
La respuesta institucional y la capacidad de coordinación del nuevo gobierno estarán bajo escrutinio conforme avance la emergencia. Sin embargo, las diferencias entre balances preliminares no permiten, por sí mismas, atribuir responsabilidades políticas: en desastres de esta magnitud las cifras suelen cambiar conforme los equipos ingresan a las zonas afectadas.
Lo que sí resulta central es la capacidad del Estado para coordinar rescates, mantener información pública verificable y garantizar que los recursos lleguen con rapidez a las personas damnificadas.
La emergencia entra ahora en una etapa crítica
Colombia enfrenta simultáneamente la búsqueda de sobrevivientes, la atención de cientos de personas heridas, la evaluación de miles de viviendas y la recuperación de infraestructura esencial.
El aislamiento parcial de algunas comunidades representa otro desafío. Las afectaciones carreteras y las interrupciones de servicios pueden dificultar el ingreso de maquinaria, equipos médicos, alimentos y agua potable.
La ayuda internacional comenzó también a movilizarse ante la dimensión del desastre.
En las próximas horas, la prioridad seguirá concentrada en localizar personas desaparecidas y acceder a comunidades que permanecen parcialmente incomunicadas.
La cifra de víctimas, desaparecidos y daños materiales continúa en actualización.
Más allá de los números, la emergencia representa miles de familias que buscan a sus seres queridos, personas que han perdido sus hogares y comunidades que deberán enfrentar un proceso de recuperación que apenas comienza.



