El Cabildo avaló el programa “San Juan Mejor–Hogares Sustentables” y sus reglas de operación, pero el boletín municipal omitió la cantidad de beneficiarios, el costo por unidad, las especificaciones de los equipos y los mecanismos para comprobar sus resultados ambientales.
San Juan del Río, Qro., 14 de agosto de 2026.— El Ayuntamiento de San Juan del Río aprobó destinar más de cuatro millones de pesos al programa “San Juan Mejor–Hogares Sustentables”, mediante el cual la Secretaría de Desarrollo Social entregará estufas denominadas “ecológicas” a familias del municipio.
La administración encabezada por Roberto Cabrera Valencia presentó el acuerdo como una estrategia para mejorar las condiciones de los hogares y fortalecer derechos sociales. Sin embargo, la información difundida después de la sesión de Cabildo dejó sin responder las preguntas elementales para evaluar cualquier programa financiado con recursos públicos: cuántas estufas serán adquiridas, cuánto costará cada una, qué población será prioritaria y bajo qué características técnicas pueden considerarse sustentables.
El dictamen y las reglas de operación fueron aprobados por las y los integrantes del Ayuntamiento, pero el comunicado se limitó a señalar que la Secretaría de Desarrollo Social dispone de un presupuesto “de más de cuatro millones de pesos”. Ni siquiera hizo pública la cantidad exacta autorizada.
Sin una meta de unidades, tampoco es posible calcular el costo por familia, compararlo con precios de mercado o conocer qué proporción del presupuesto será destinada a compra, transporte, instalación, capacitación y operación administrativa.
Un programa nuevo para una política que ya tiene antecedentes
La entrega de estufas ecológicas no constituye una política inédita en San Juan del Río. Durante la administración de Guillermo Vega Guerrero se realizaron distribuciones masivas de estos equipos.
En abril de 2016, el gobierno municipal reportó la entrega de 250 estufas en la comunidad de Arcila, con una inversión de 750 mil pesos, equivalente a tres mil pesos por unidad si se divide el gasto anunciado entre los equipos distribuidos. En aquel momento también se proyectó entregar cuatro mil estufas con 12 millones de pesos. El programa priorizaba comunidades identificadas mediante indicadores de marginación.
Al concluir aquella administración, el entonces alcalde sostuvo que se habían entregado 15 mil estufas ecológicas entre 2015 y 2021. La cifra procede de informes políticos del propio gobierno y no equivale por sí misma a una evaluación independiente, pero obliga a la actual administración a explicar qué ocurrió con esos equipos.
Antes de repartir una nueva generación de estufas, el municipio tendría que determinar cuántas de las anteriores continúan funcionando, cuántas fueron abandonadas, qué comunidades todavía cocinan con fogones abiertos y si existe el riesgo de entregar apoyos duplicados a los mismos hogares.
El boletín no menciona diagnóstico alguno. Tampoco explica si el nuevo programa reemplazará estufas deterioradas, llegará a familias que nunca recibieron el apoyo o simplemente reactivará una política de distribución de bienes con una denominación renovada.
Lo “ecológico” no se acredita con el nombre
La entrega de una estufa mejorada puede reducir el consumo de leña y evitar que el humo se concentre dentro de las viviendas. No obstante, el beneficio depende del diseño, el combustible utilizado, la ventilación, la instalación y el mantenimiento.
La Organización Mundial de la Salud advierte que no todas las estufas mejoradas de biomasa pueden considerarse limpias. Para alcanzar esa categoría deben cumplir objetivos medibles de emisiones de partículas PM2.5 y monóxido de carbono, acreditados mediante pruebas técnicas. La OMS clasifica como limpias únicamente a las estufas de biomasa que alcanzan niveles elevados de desempeño.
Además, una revisión de 50 estudios realizada en condiciones reales de cocina encontró que las intervenciones con combustibles limpios —como electricidad, gas LP o etanol— consiguieron mayores reducciones de contaminación que las estufas mejoradas de biomasa. La evidencia fue resumida por la OMS en su guía sobre energía doméstica limpia.
El gobierno municipal no informó qué combustible utilizarán los equipos, si tendrán chimenea, cuál será su eficiencia térmica, qué vida útil se garantiza o si fueron sometidos a pruebas independientes de emisiones, seguridad y durabilidad.
Hasta que esas especificaciones sean públicas, “ecológica” funciona como una etiqueta administrativa, no como una cualidad técnicamente demostrada.
Cobertura municipal no significa focalización social
El dictamen establece que el programa tendrá cobertura en todo San Juan del Río, pero esa definición geográfica no sustituye los criterios para identificar a las familias que realmente necesitan el apoyo.
El boletín no precisa si podrán registrarse todas las personas interesadas o si las entregas se concentrarán en comunidades rurales, zonas de atención prioritaria, hogares sin acceso asequible a gas o familias que actualmente utilizan fogones abiertos.
Tampoco informa qué documentos deberán presentarse, cómo se evaluará la vulnerabilidad económica, quién validará las solicitudes, cómo se resolverán empates o qué procedimiento permitirá inconformarse ante una negativa.
La ausencia de esa información adquiere mayor relevancia ante la cercanía del proceso político de 2027. Esto no demuestra que las estufas vayan a utilizarse con fines electorales, pero obliga al Ayuntamiento a extremar la transparencia: padrón auditable, convocatoria pública, prohibición expresa de condicionamiento, criterios verificables y publicación de resultados por comunidad.
El gobierno también deberá informar qué empresa suministrará los equipos, mediante qué procedimiento será contratada y cuáles serán las garantías en caso de fallas. Aprobar un presupuesto no equivale a justificar su ejercicio.
Mujeres y salud, dimensiones ausentes del comunicado
La contaminación doméstica producida por fogones ineficientes afecta de manera desproporcionada a mujeres, niñas y niños, quienes suelen permanecer más tiempo cerca del área de cocina. La OMS estima que alrededor de 2.1 mil millones de personas continúan cocinando con fuegos abiertos o tecnologías contaminantes.
Pese a ello, el municipio presentó el programa como una entrega de “insumos” para mejorar la calidad de vida, sin definir indicadores de salud o reducción de emisiones.
Una política seria tendría que medir, antes y después de la instalación, el consumo de combustible, la concentración de humo, la aceptación del equipo, su uso cotidiano y la disminución de molestias respiratorias. También debería incluir capacitación, visitas de seguimiento y mecanismos de reparación.
Contar cajas entregadas será insuficiente. El resultado no debe medirse por el número de fotografías oficiales, sino por la cantidad de estufas que permanezcan instaladas, funcionando y utilizadas correctamente después de varios meses.
Cabildo prepara el informe de gobierno
En la misma sesión, el Ayuntamiento aprobó convocar el próximo 30 de septiembre a una sesión solemne para presentar el informe sobre la situación general de la administración municipal.
El Foro San Juan del Portal del Diezmo será habilitado como recinto oficial. El comunicado no informó cuánto costará la ceremonia, cuál será su capacidad, si habrá transmisión pública ni de qué manera podrán consultarse los indicadores y documentos que respalden los resultados expuestos por Roberto Cabrera.
La rendición de cuentas no debería agotarse en un acto protocolario. El informe deberá permitir contrastar presupuesto aprobado, gasto ejercido, metas alcanzadas, contratos, padrones y resultados, incluido el nuevo programa de estufas.
“Hogares Sustentables” puede representar una intervención útil para familias que todavía cocinan entre humo y combustibles costosos. Pero mientras el gobierno municipal no publique metas, precios, criterios de selección y pruebas técnicas, el programa seguirá siendo una bolsa de más de cuatro millones de pesos envuelta en lenguaje social y ambiental.


