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El nexo Epstein–Sinaloa y la sombra de la Casa Blanca

Por: Daniel Velasco 

Fecha: 2 de febrero de 2026

La reciente liberación de más de un millón de documentos adicionales del Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) sobre el caso Jeffrey Epstein ha reabierto un expediente que ya no puede leerse únicamente como una red de tráfico sexual de élite. Los nuevos registros —vuelos, comunicaciones y reportes financieros— colocan el caso en una zona mucho más incómoda: la intersección entre poder político, crimen organizado transnacional y seguridad nacional.

Durante años, varias de estas conexiones fueron descartadas como teorías marginales. Sin embargo, los documentos ahora disponibles dibujan una red de influencia donde convergen el Cartel de Sinaloa, figuras clave del establishment estadounidense y el entorno personal y político de Donald Trump, en momentos críticos de la historia reciente.


 

1. El Cartel de Sinaloa en el expediente Epstein

 

Los archivos desclasificados sugieren que la estructura financiera de Epstein no solo operaba como un mecanismo de chantaje político, sino también como un canal para el movimiento y blanqueo de capitales de organizaciones criminales transnacionales.

Documentos judiciales vinculados a Deutsche Bank y Wachovia —instituciones donde Epstein mantenía cuentas estratégicas— refieren interacciones con intermediarios financieros que, según el DOJ, facilitaron operaciones asociadas al Cartel de Sinaloa. Estas transacciones aparecen vinculadas a empresas fachada y asesorías financieras que Epstein ofrecía en paralelo a sus actividades conocidas.

Dato clave: reportes internos del DOJ describen “transacciones atípicas” que coinciden temporalmente con la expansión del cartel hacia la costa este de Estados Unidos, particularmente en Nueva York y Florida, regiones donde Epstein tenía influencia económica y social.


 

2. Donald Trump: el “perro que no ladraba”

 

Uno de los elementos más sensibles del nuevo paquete documental son correos electrónicos intercambiados entre Epstein y Ghislaine Maxwell en 2011. En ellos, Epstein se refiere a Donald Trump como “el perro que no ladraba”, una expresión que, en lenguaje de inteligencia, suele aludir a un actor que sabe más de lo que reconoce públicamente.

En esos mensajes, Epstein afirma que Trump pasó “horas” en su residencia en compañía de víctimas y que tenía pleno conocimiento del funcionamiento interno de la red. Aunque Trump ha sostenido que rompió relación con Epstein y que lo expulsó de Mar-a-Lago, los registros de vuelo recientemente incorporados contradicen parcialmente esa versión.

Los documentos indican que Trump habría abordado el avión privado de Epstein —conocido como el Lolita Express— en más ocasiones de las admitidas públicamente. La relación entre ambos se consolidó en la década de los noventa, un periodo que coincide con la expansión del Cartel de Sinaloa hacia los corredores financieros y logísticos del noreste estadounidense.


 

3. La familia de “El Chapo” y el asilo en Estados Unidos

 

El episodio más reciente que ha reactivado las alarmas es el ingreso a Estados Unidos de 17 familiares de Joaquín “El Chapo” Guzmán bajo la figura de parole humanitario. Entre ellos se encuentran Griselda López Pérez, exesposa del capo, así como familiares directos de Ovidio Guzmán.

Analistas de inteligencia consultados vinculan este hecho con el contexto de los archivos Epstein por tres razones centrales:

Negociaciones judiciales: la llegada de la familia ocurrió días antes de que Ovidio Guzmán modificara su declaración a culpable, lo que sugiere un acuerdo de alto nivel que va más allá de un proceso penal ordinario.

Intercambio de información sensible: se especula que parte del valor estratégico del Cartel de Sinaloa para agencias estadounidenses reside en información sobre redes de corrupción y poder que también aparecen en el universo Epstein.

Presión de seguridad nacional: la desclasificación de documentos ha reactivado tensiones internas en Washington, particularmente sobre figuras que pudieron haber facilitado operaciones criminales a cambio de beneficios financieros o silencio político.


 

4. Personajes cruzados: el elenco del poder

 

Además de Trump, otros nombres reaparecen en este entramado donde confluyen Epstein, poder político y flujos financieros opacos:

  • Bill Clinton, por sus múltiples vuelos en el Lolita Express y escalas en territorios asociados a estructuras financieras de alto riesgo.

  • Bill Richardson, exgobernador de Nuevo México, mencionado en los archivos y con antecedentes de interlocución en temas fronterizos y de seguridad.

  • Alan Dershowitz, abogado defensor de Epstein, figura recurrente en litigios vinculados a seguridad nacional y poder político.

 


 

¿un gran pacto de silencio?

 

La sincronía entre la liberación de los archivos Epstein y las decisiones recientes en torno a la familia de Joaquín Guzmán sugiere algo más que coincidencias administrativas. Todo apunta a una reorganización de activos de inteligencia en la que el Cartel de Sinaloa no aparece solo como un enemigo, sino como un actor con información estratégica sobre las élites políticas y financieras de Estados Unidos.

Epstein, lejos de ser un operador aislado, emerge como un nodo central en una red donde el crimen, el poder y la impunidad se tocaron durante décadas. La pregunta que permanece abierta no es si hubo encubrimientos, sino hasta qué punto ese silencio sigue siendo funcional para quienes aún detentan el poder.

Autor

  • Daniel Velasco

    Soy Daniel Velasco, periodista especializado en salud y bienestar. Investigo y escribo con enfoque claro y basado en evidencia para mejorar la calidad de vida de mis lectores.

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