Leonor Mejía logra aprobación del Código Mariposa para Querétaro

Código Mariposa ya es Ley en Querétaro: el duelo gestacional dejará de atenderse con silencio hospitalario

Por: Redacción de LYPmultimedios
Santiago de Querétaro, Qro., 3 de julio de 2026.— Hay duelos que durante años fueron tratados como si no existieran. Dolencias profundas que se vivían entre pasillos fríos, frases torpes, trámites apresurados y una soledad que las familias cargaban sin nombre institucional.

Este jueves, el Congreso de Querétaro dio un paso para cambiar eso.

Con voto unánime de las y los integrantes de la LXI Legislatura del Estado, fue aprobada la iniciativa que incorpora el Código Mariposa como protocolo de atención humanizada para madres, padres y familias que enfrentan una pérdida gestacional, perinatal o neonatal.

La reforma reconoce algo que muchas familias han dicho durante años: no se pierde “un embarazo”; se pierde un hijo, una hija, una historia esperada, una vida imaginada y amada desde antes de nacer.

Durante la presentación del dictamen ante el Pleno, la diputada Leonor Mejía Barraza sostuvo que pocas experiencias transforman tanto la vida como esperar la llegada de un bebé. El vínculo, dijo, empieza mucho antes del nacimiento: en los sueños, en los nombres pensados, en la ropa guardada, en la ilusión de formar una familia.

Pero cuando ese proceso termina de manera inesperada, cuando un bebé fallece durante la gestación, el parto o los primeros días de vida, las familias enfrentan uno de los dolores más profundos y menos comprendidos.

“Para quienes hemos perdido un bebé, sabemos que no se pierde solamente un embarazo; se pierde un hijo o una hija. Ese duelo merece ser reconocido, respetado y acompañado con sensibilidad y profesionalismo”, expresó la legisladora.

Lo que cambia con el Código Mariposa

El Código Mariposa establece un modelo de atención integral y humanizada dentro de instituciones de salud para que las familias no atraviesen esta pérdida en abandono emocional o trato burocrático.

Entre las acciones contempladas se encuentran:

🔹 Identificación oportuna de pacientes que atraviesan duelo gestacional, perinatal o neonatal.
🔹 Espacios privados y adecuados para la atención.
🔹 Capacitación del personal médico, de enfermería y administrativo en trato sensible y empático.
🔹 Acompañamiento psicológico durante la hospitalización.
🔹 Seguimiento posterior para madres, padres y familias.

Esto importa porque el dolor no termina cuando termina el procedimiento médico. Muchas veces ahí apenas empieza.

Una atención sin sensibilidad puede agravar el trauma. Una frase mal dicha, una sala compartida con mujeres que acaban de dar a luz, un trámite frío o la ausencia de información pueden convertir una pérdida en una experiencia todavía más violenta.

El Código Mariposa busca evitar eso: que el hospital no sea otro lugar de ruptura, sino un espacio donde la familia reciba cuidado, privacidad, respeto y acompañamiento.

La salud también debe cuidar el duelo

Durante años, la atención médica frente a estas pérdidas se concentró en resolver la emergencia física. Pero la dimensión emocional quedaba muchas veces fuera del protocolo.

La reforma aprobada en Querétaro coloca sobre la mesa una idea urgente: la salud no solo es atender cuerpos; también es acompañar a personas completas, con dolor, miedo, culpa, preguntas y necesidad de contención.

Leonor Mejía destacó que esta política pública ha demostrado resultados positivos en otras entidades del país y representa un paso hacia un sistema de salud más humano.

El consenso legislativo también envía una señal política importante: este no fue un tema de partido. Fue un tema de humanidad.

Las y los diputados de todas las fuerzas políticas acompañaron la iniciativa, lo que permite leer la aprobación como un acuerdo mínimo de dignidad: ninguna familia debería ser dejada sola frente a la muerte de un bebé.

En tiempos donde el debate público suele volverse estridente, pocas decisiones legislativas tienen una claridad moral tan fuerte: acompañar a quien acaba de perder a un hijo no debería ser opcional.

Un duelo que también viven padres y familias

Aunque el cuerpo de la madre atraviesa físicamente la pérdida, el duelo gestacional, perinatal o neonatal también alcanza a padres, parejas, abuelas, abuelos, hermanos y redes familiares.

Por eso el Código Mariposa habla de familias.

Ese punto es importante. Muchas veces los padres quedan fuera del acompañamiento emocional, obligados culturalmente a “ser fuertes”, resolver trámites, contener a la pareja y esconder su propio dolor. También las familias extendidas pueden no saber cómo acompañar, qué decir o cómo sostener sin minimizar.

Reconocer el duelo familiar permite romper una idea profundamente dañina: que solo se llora lo que alcanzó a vivir públicamente.

Un bebé esperado ya ocupa un lugar en la vida emocional de una familia. Y cuando muere, ese lugar no desaparece por decreto médico, por silencio social ni por prisa institucional.

La ley contra las frases que lastiman

El Código Mariposa también puede ayudar a erradicar prácticas y expresiones que muchas familias han escuchado en hospitales o entornos cercanos:

“Eres joven, puedes tener otro”.
“Fue mejor ahora que después”.
“Dios sabe por qué hace las cosas”.
“No alcanzó a nacer”.
“No te claves”.
“Supéralo”.

Frases aparentemente pequeñas que pueden romper más.

El duelo no necesita explicaciones fáciles. Necesita respeto.

Capacitar al personal de salud y administrativo es fundamental porque no basta con tener buena intención. Se requiere lenguaje adecuado, protocolos claros, espacios físicos dignos, rutas de acompañamiento psicológico y seguimiento posterior.

La atención humanizada no puede depender de que a una familia le toque “alguien sensible”. Debe ser obligación institucional.

Un paso legal que deberá volverse realidad hospitalaria

La aprobación del Código Mariposa es un avance importante, pero su verdadero impacto dependerá de la implementación.

Ahora la pregunta será cómo se traducirá esta reforma en hospitales públicos y privados de Querétaro: quién capacitará al personal, qué presupuesto se asignará, qué espacios se habilitarán, qué protocolos se emitirán y cómo se supervisará su cumplimiento.

Una ley sensible puede quedarse corta si no llega al mostrador, al consultorio, al quirófano, a enfermería, a trabajo social y al seguimiento psicológico.

También será necesario que las familias conozcan sus derechos. De poco sirve un protocolo si las personas no saben que pueden exigir privacidad, trato digno, acompañamiento y atención psicológica.

El reto será que el Código Mariposa no viva solo en el papel, sino en la práctica diaria de cada hospital.

Una ley para nombrar lo innombrable

El símbolo de la mariposa no es casual. En muchos espacios de duelo gestacional y perinatal se ha usado para representar una vida breve, frágil, transformadora y profundamente significativa.

Nombrar este protocolo como Código Mariposa ayuda a identificar una situación delicada sin exponer innecesariamente a la familia. También permite que el personal de salud sepa que debe activar una ruta de cuidado especial.

Nombrar el dolor no lo elimina, pero puede impedir que sea tratado como algo sin importancia.

Leonor Mejía agradeció el respaldo de las y los diputados de todas las fuerzas políticas y sostuvo que el consenso envía un mensaje de solidaridad con miles de familias queretanas.

“Hoy Querétaro da un paso importante para que ninguna madre, ningún padre y ninguna familia tenga que enfrentar en soledad el dolor de perder a un hijo o una hija”, concluyó.

Una sociedad también se mide en cómo acompaña

El Código Mariposa abre una conversación que va más allá de los hospitales. También interpela a familias, amistades, centros de trabajo, escuelas, comunidades religiosas y espacios públicos.

¿Cómo acompañamos a alguien que perdió un bebé?
¿Qué palabras usamos?
¿Qué silencios imponemos?
¿Qué permisos laborales existen?
¿Qué apoyo emocional se ofrece?
¿Qué lugar damos a ese hijo o hija en la memoria familiar?

Una sociedad madura no solo celebra nacimientos. También sabe acompañar pérdidas.

Querétaro aprobó una ley que pone en el centro la dignidad humana, la empatía y el acompañamiento profesional. Ahora viene la parte más importante: que ninguna familia tenga que volver a escuchar que su dolor no cuenta.

Porque un bebé no necesita haber vivido años para haber sido amado.

Y una familia no debería tener que pelear para que su duelo sea reconocido.

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