Por: Redacción de LYPmultimedios
Ciudad de México, 24 de junio de 2026.— Morena expresó su solidaridad con el líder social y candidato colombiano Iván Cepeda, al tiempo que llamó a defender la transparencia electoral en Colombia ante una contienda presidencial marcada por un margen estrecho, impugnaciones y una intensa disputa política sobre el futuro democrático de ese país.
En el comunicado 070/2026, el partido mexicano sostuvo que los acontecimientos recientes en Colombia ameritan una posición pública de acompañamiento hacia quienes, desde su perspectiva, han levantado la bandera de la paz, la justicia social y la transformación democrática.
El pronunciamiento no se limita a una felicitación política ni a un gesto diplomático: es una lectura regional sobre el avance de la ultraderecha, la disputa por la soberanía popular y el papel de los proyectos progresistas en América Latina.
Morena describió a Iván Cepeda como un hombre “honesto, congruente y comprometido” con las causas de Colombia y América Latina. También destacó su trayectoria en la defensa de los derechos humanos, la búsqueda de la verdad, la construcción de paz y la dignificación de sectores históricamente excluidos.
“Iván Cepeda es un hombre honesto, congruente y comprometido con las mejores causas para Colombia y las de América Latina”, señaló el comunicado.
El partido afirmó que millones de colombianas y colombianos depositaron su confianza en un proyecto de esperanza, pese a lo que calificó como guerra sucia, presión de poderes fácticos e intervención de intereses contrarios a cambios profundos.
La parte medular del posicionamiento está en la exigencia de certeza electoral. Morena advirtió que, cuando una elección se define por una diferencia menor al 1%, ninguna fuerza política debería apresurarse a clausurar el debate democrático sin agotar los mecanismos legales de revisión.
De acuerdo con el comunicado, el margen señalado sería de 0.9%, equivalente a menos de 250 mil votos, por lo que el partido consideró indispensable revisar cada instancia prevista por la legislación colombiana antes de dar por cerrado el proceso.
“La democracia no puede construirse sobre la prisa de la ultraderecha para generar una narrativa de un supuesto triunfo anunciado desde el exterior. La democracia exige certeza, transparencia y pleno respeto a la voluntad popular”, sostuvo Morena.
El comunicado estableció un paralelismo con la historia electoral mexicana y recordó la elección presidencial de 2006, que el partido calificó como fraudulenta y definida por una diferencia mínima. Para Morena, esa experiencia dejó una herida democrática y una consigna política que aún forma parte de su identidad: voto por voto.
“En México no olvidamos lo ocurrido en 2006: una elección fraudulenta definida por una diferencia mínima que dejó una profunda herida democrática en nuestro país”, planteó el partido.
El texto también reivindicó la lucha de Andrés Manuel López Obrador y del pueblo de México como origen de una cultura política orientada a la defensa del sufragio. Desde esa lectura, Morena sostuvo que si la diferencia en Colombia es menor al 1%, debe realizarse un recuento voto por voto para garantizar que la voluntad popular sea respetada.
La argumentación no se queda en el terreno simbólico. Morena citó como antecedente las elecciones legislativas colombianas de 2022, cuando el escrutinio oficial permitió recuperar cerca de 390 mil votos en favor del cambio que, según el comunicado, habían sido omitidos en el preconteo.
Bajo esa referencia, el partido afirmó que la prudencia política y la legalidad institucional obligan a revisar actas, formularios y las más de 33 mil mesas impugnadas por el bloque que respalda a Cepeda.
“Defender el derecho de los pueblos a que cada voto sea contado y respetado nunca será un exceso; por el contrario, es la esencia misma de la democracia”, señaló Morena.
El posicionamiento también incluyó una advertencia ideológica: el avance de expresiones de ultraderecha en América Latina. El partido sostuvo que esos proyectos buscan reinstalar modelos basados en la exclusión, el odio, la persecución política, el debilitamiento de derechos sociales y el sometimiento de intereses nacionales a poderes económicos.
En esa lectura regional, Colombia aparece como algo más que una elección nacional: se convierte en espejo de una disputa continental entre proyectos de igualdad social y restauraciones conservadoras de alta intensidad.
Morena afirmó que, cuando la ultraderecha llega al poder, las primeras consecuencias suelen recaer sobre comunidades rurales, trabajadores, mujeres, jóvenes, pueblos originarios y sectores que luchan por sociedades más igualitarias.
El comunicado cerró con un llamado a colocar la paz, los derechos humanos y la democracia por encima de cualquier interés político o económico. También reiteró su solidaridad con Iván Cepeda, su movimiento y el pueblo colombiano.
La posición de Morena abre una conversación delicada para la política latinoamericana: cómo defender la transparencia electoral sin desconocer las instituciones, cómo exigir recuentos sin alimentar rupturas democráticas y cómo enfrentar narrativas de intervención extranjera en procesos altamente polarizados.
La elección colombiana deja una pregunta de fondo para la región: cuando una contienda se decide por márgenes mínimos, el problema no es contar de nuevo; el problema sería negarse a despejar toda duda razonable.
En tiempos donde las democracias latinoamericanas se juegan entre urnas, tribunales, redes sociales y presiones internacionales, la exigencia elemental permanece intacta: que cada voto cuente, que cada acta pueda revisarse y que ningún poder sustituya la voluntad popular.
Comenta