Gandallilandia

Tequisquiapenses bautizan como «Gandallilandia» colonia que impone Héctor Magaña

Por Redacción / Periodismo de Denuncia

TEQUISQUIAPAN, QRO. – El cinismo y la imposición tienen un nuevo monumento en Tequisquiapan y el pueblo ya le puso nombre: «Gandallilandia». Así han bautizado los indignados ciudadanos y ejidatarios a la nueva colonia que el gobierno municipal, encabezado por el alcalde Héctor Magaña Rentería, pretende construir a la fuerza, arrebatándole a la comunidad un predio destinado a la educación y el esparcimiento.

Lo que el edil morenista intenta vender como un logro gubernamental —la construcción de 250 «Viviendas para el Bienestar» con una inversión federal de 174 millones de pesos— ha estallado en la cara de su administración, revelando un turbio madruguete que tiene a los vecinos de la colonia Estación Bernal al borde del estallido social.

El gran robo: De Universidad a «Gandallilandia»

La indignación no es gratuita. El terreno de casi siete hectáreas, que hoy está en el ojo del huracán, fue donado originalmente por los ejidatarios con un propósito noble y claro: la construcción de un campus del Tecnológico Nacional de México (TecNM), instalaciones de la Universidad Tecnológica de Querétaro o, en su defecto, áreas verdes y de recreación comunitaria.

Sin embargo, en un acto de flagrante autoritarismo y de espaldas al pueblo, la administración de Magaña Rentería maniobró para cambiar el uso de suelo y ceder el predio al gobierno federal. ¿El resultado? Un proyecto habitacional impuesto, sin estudios ambientales, sin planeación vial, sin estrategia de seguridad y, sobre todo, sin el permiso de los verdaderos dueños de la tierra: los ciudadanos.

Puertas cerradas y maquinaria pesada: El estilo de Héctor Magaña

La soberbia del gobierno municipal ha cruzado todos los límites. Mientras en sus discursos oficiales hablan de un supuesto «diálogo franco», en la realidad le cerraron las puertas de la sesión de Cabildo a los ejidatarios, impidiéndoles conocer los detalles del oscuro proyecto.

Para colmo de males, en una auténtica provocación, el Ayuntamiento envió maquinaria pesada para iniciar los trabajos físicos de forma arbitraria, intentando consumar el despojo por la fuerza. Ante esta agresión, el Ejido de Tequisquiapan tomó medidas drásticas, bloqueando el relleno sanitario en un acto que han calificado como «legítima autodefensa frente a la ilegalidad».

“La verdadera provocación es enviar maquinaria pesada (…) Un gobierno que pregona escuchar no debería imponer proyectos mediante el uso de la fuerza y el sigilo”, sentenció el Ejido en un duro comunicado donde le exigen a Magaña detener su maquinaria.

El Estado observa de lejos; el pueblo resiste

Mientras el municipio arde en protestas, el secretario de Gobierno estatal, Eric Gudiño Torres, se lavó las manos argumentando que el conflicto debe resolverse en el ámbito municipal por respeto a la autonomía, aunque no descartó la intervención de Asuntos Agrarios si la bomba de tiempo estalla.

Los habitantes de Tequisquiapan han dejado un mensaje claro: «La dignidad no se negocia ante la opacidad». Advierten que no permitirán que sus sueños de educación y desarrollo sean aplastados por el capricho político del alcalde. La resistencia civil ha comenzado, y si Héctor Magaña no da marcha atrás a su opaca «Gandallilandia», el conflicto vecinal promete paralizar a todo el municipio.

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