Despertar

La Madre despierta en el corazón del mundo

Por el Maestro M — Invitado en la columna Tlatoani in Yolotl

En la conmemoración del Día Internacional de la Mujer se crearon alianzas y se fortaleció el tejido social. Hoy, con humildad y gratitud, mis alumnas me han permitido tomar por un momento la voz de su columna para recordar la fuerza que, hace ya dos meses, nos unió a todos. Tlatoani in Yolotl, “la palabra que nace del corazón”, es este espacio donde mis amadas alumnas han hecho historia y hoy es mi honor colaborar nuevamente.

Quiero comenzar agradeciendo a quienes han sostenido este espacio durante meses: Kali, Nieth y Lilith. Ellas han llevado con disciplina y valentía una conversación que hoy es urgente para el mundo contemporáneo: cómo integrar el Mindfulness, la ritualidad y la comunidad en el ámbito laboral, recordando que las empresas no están hechas de números, sino de seres humanos.

En tiempos donde el estrés, la hiperproductividad y la desconexión emocional se han normalizado, ellas han propuesto algo aparentemente simple, pero profundamente revolucionario: volver a la conciencia. Han hablado de atención plena, de ritual, de cooperación y de un liderazgo con humanidad. Pero, en el fondo, lo que han estado haciendo es algo más trascendental: avivar la llama del Sagrado Femenino.

Y hoy quiero felicitarlas por ello.

El Sagrado Femenino: Recordar la otra mitad del mundo

Durante siglos, la humanidad se desarrolló privilegiando una sola forma de conocimiento: la lógica lineal, la conquista y la dominación de la naturaleza. Ese paradigma construyó ciudades, tecnología y sistemas económicos extraordinarios… pero también generó una profunda fractura interior. La otra mitad del conocimiento —la que siente, cuida, intuye y vincula— fue relegada.

El Sagrado Femenino no es una ideología ni una moda espiritual. Es el reconocimiento de que la vida se sostiene en dos fuerzas complementarias: razón y emoción. El pensamiento contemporáneo lo explica desde la neurociencia: el cerebro humano posee dos hemisferios que procesan la realidad de manera distinta. El izquierdo organiza, analiza y estructura; el derecho percibe patrones, emociones, intuición y significado. Investigadores como el psiquiatra británico Iain McGilchrist han mostrado cómo el desequilibrio entre ambos modos de percepción altera nuestra relación con el mundo.

Las culturas antiguas ya lo sabían:

  • En China hablaron del Yin y el Yang.
  • En la India, de Shiva y Shakti.
  • En el Anáhuac, de Ometéotl, la dualidad creadora.

El problema nunca fue lo masculino; el problema fue olvidar lo femenino. Y cuando una civilización olvida a la Madre, pierde la capacidad de cuidar la vida.

Cuando la Madre desaparece

Una humanidad sin Madre se vuelve eficiente, pero vacía. Produce riqueza, pero pierde el sentido. Avanza rápido, pero no sabe hacia dónde. El mundo moderno no sufre falta de tecnología; sufre falta de ternura.

Lo femenino representa la dimensión que nutre, conecta y sostiene. No pertenece exclusivamente a las mujeres; es una capacidad humana universal. Cuando esa dimensión se silencia, la sociedad se vuelve competitiva hasta el agotamiento, productiva hasta la alienación y racional hasta el desarraigo. Por eso el despertar femenino no es una lucha contra los hombres; es un acto de reequilibrio civilizatorio.

El símbolo que nunca dejó de hablar

En México, este proceso tiene una historia particular. Durante la conquista se destruyeron templos, códices y saberes ancestrales, pero los pueblos no olvidaron del todo a la Madre. Su memoria se ocultó bajo nuevas formas.

Uno de esos símbolos es la Virgen de Guadalupe. Para el catolicismo colonial fue un instrumento de evangelización, pero bajo su imagen persistía una memoria más antigua: Tonantzin, “Nuestra Venerable Madre”, la deidad femenina que los pueblos del Anáhuac honraban mucho antes de la llegada de Europa. Así ocurrió uno de los fenómenos culturales más complejos de nuestra historia: el sincretismo. Un símbolo impuesto que, con el tiempo, también se convirtió en refugio de una memoria profunda.

Hoy podemos mirarlo con una conciencia nueva, no para negar la fe de nadie, sino para comprender que detrás de ese rostro moreno vive un recordatorio: la Madre nunca desapareció. A veces la historia intenta silenciar la sabiduría… pero la vida siempre encuentra la forma de preservarla.

La historia nos hizo creer que El Dorado era una ciudad llena de oro. Pero la sabiduría antigua siempre insinuó otra cosa: el verdadero viaje era hacia adentro. Ese es el tesoro del Toltecayotl; el oro solo era una prenda. Porque cuando descubres tu propia riqueza, todo lo que tocas comienza a brillar.

El despertar de nuestro tiempo

El Día Internacional de la Mujer no es solo una conmemoración política. Es también una señal cultural de algo más profundo que está ocurriendo en la conciencia colectiva. El mundo está comenzando a recordar lo que había olvidado: que la inteligencia necesita sensibilidad, que el poder necesita ternura y que el progreso necesita propósito.

Las mujeres han sido las primeras en levantar esa memoria, pero este despertar no les pertenece solo a ellas; es una invitación a toda la humanidad. Porque cuando el femenino despierta en una sociedad, lo que despierta en realidad es la vida misma.

La historia de la humanidad no está completa sin la Madre. Y tal vez por eso nuestro tiempo está comenzando a recordarla. Porque después de siglos de silencio, algo profundo vuelve a latir en el corazón del mundo.

La Madre ha vuelto. Y esta vez… viene vestida de humanidad.

Ritual de Temporada: La Siembra del Propósito

En nuestra tradición de práctica contemplativa, las palabras deben siempre encontrar su reflejo en la acción. Por ello, en estas fechas hemos atravesado una de las celebraciones de temporada más importantes de nuestro calendario ritual.

Del 1 al 7 de marzo celebramos Tlasohteotl Nemilistli, el ciclo de purificación. Tlasohteotl representa la capacidad de la vida para limpiar lo que se ha acumulado, para devolver al ser humano a su estado de claridad. Durante estos siete días trabajamos simbólicamente con los siete centros energéticos del cuerpo, recorriendo un camino de limpieza que va desde la raíz hasta la coronilla.

Mañana, 8 de marzo, este ciclo llega a su cénit con la celebración de Cuaumikistli Tezcatlipoca. Su nombre puede traducirse como “la caída del águila”. En la cosmovisión antigua, el águila representa la energía solar, la fuerza masculina, el impulso que asciende hacia el cielo. Pero en este momento ocurre algo profundamente simbólico: el águila desciende. La energía masculina se inclina hacia la tierra, hacia la oscuridad fértil donde todo germina. Es el momento en que la semilla —portadora de la fuerza activa— se deposita en la Madre Tierra.

En nuestro solárium, este gesto se representa con una espada colocada con el filo hacia la tierra. No como arma agresiva, sino como signo de servicio. La espada no hiere: protege. Y al inclinarse hacia el suelo reconoce algo más antiguo que cualquier poder humano: la soberanía de la Madre.

Ritual Comunitario del Despertar Femenino

Aprovechando la energía de esta fecha, realizaremos un ritual que integra movimiento, emoción y silencio. Porque el despertar de la conciencia no ocurre solo en la mente; ocurre en el cuerpo.

  1. La Marcha del Recuerdo: Caminata lenta en espiral sosteniendo una intención de sanación.
  2. La Danza de la Tierra: El pulso del tambor guía una oración en movimiento para liberar lo contenido.
  3. El Canto de la Madre: Unísono de voces para sincronizar el ritmo del corazón comunitario.
  4. La Catarsis: Espacio para liberar emociones (llanto, risa, gratitud o perdón).
  5. La Quietud de la Tierra: Silencio absoluto para imaginar el propósito descendiendo como semilla a la profundidad del ser.

Así concluimos el ritual. Sin aplausos, solo con la certeza de que algo ha sido sembrado. Porque el verdadero cambio del mundo empieza en el corazón humano.

63FA03FB-BE69-4FCE-A896-CFB8CBA53BE3

Sexfulness: El arte de despertar el Poder y amar sin cadenas

Por: Lilith
Armonizadora cuántica, guía en reconexión con el cuerpo a través de Sexfulness y Tantra Blanco y Dakini en TEOCALLI Infinito.

Querida tribu, Hoy me toca pedirles disculpas en nombre de mi hermana Kali. Ella debía escribir sobre las consecuencias de vivir sin meditación, pero un torbellino de trabajo la atrapó, desde que inició está columna no deja dar consultoría, su temazcal está siempre lleno, aunque tiene alumnos, todos la piden a ella y sus retiros están siempre llenos. No se preocupen… ella no se irá sin pagar su deuda. Prometió algo especial para la próxima semana, y créanme, valdrá la espera.

Yo, en cambio, vengo con un regalo diferente. Un fuego más íntimo, más carnal, más sagrado. Hoy quiero hablarte del valor de la sexualidad sagrada como llave de tu vida personal y de nuestra vida colectiva.

El cuerpo como templo, no como prisión

Desde niñas y niños nos han enseñado a mirar nuestro deseo con vergüenza, a cubrirlo con la moral y el pudor. Wilhelm Reich, padre de la terapia psicocorporal, lo dijo sin titubear: la represión sexual no es un accidente cultural, sino una herramienta de control social. Sociedades enteras se mantienen obedientes cuando su energía vital está bloqueada. No fue nada extraño que el como tantos sabios terminarán aplastados por el sistema, en mi opinión, solo por decidir una verdad inconveniente al sistema.

Osho lo expresaba de otra forma: “La sexualidad es la energía más potente que tienes… si la reprimes, te debilitas. Si la transformas, floreces.”

Otro gran sabio que termino en el olvido y perseguido, muy extraño que literalmente sus alumnos le regalaran fortunas a cambio de la libertad y realización que el les dio y que al leerlo se encuentre tanta Sabiduria y al final una campaña de descrédito lo expusiera como alguien negativo cuando tras de tantos años su legado sigue iluminando a la sociedad, literalmente, como también hicieron con Wilhelm Reich, se organizaron quemas publicas de sus libros para intentar borrar su legado, por fortuna viven aún en el bienestar de los que gozamos sus enseñanzas, pero ¿A quien le conviene borrar al maestro de sexualidad libre?.

El Sexfulness —término que abrazo con todo mi ser— es el estado de conciencia plena aplicado a la experiencia erótica. Es meditar con el cuerpo encendido, con la piel despierta, con el corazón presente. Es romper las cadenas de la necesidad mecánica, y en su lugar, elegir con libertad a quién, cómo y desde dónde entregas tu energía sexual.

Del orgasmo “cumbre” al clímax “valle”

Quizás te preguntes, como gerente, CEO o dueño ¿este tema como puede ayudar a mi empresa? espera al final y te explico porque expande tu poder mental y así tus horizontes en cada dimensión de tu vida.

Nos educaron para perseguir la cima: un instante de placer explosivo seguido por un descenso inevitable. Pero existe otro sendero, más suave y profundo: el clímax valle.

En él, no hay un pico que subir ni un abismo al que caer, esta idea nos deja en la programación de ganancia-perdida, ocultando la experiencia de plenitud. Hay una corriente continua de placer y conexión, que puede durar minutos… horas… o convertirse en un estado perenne. En ese lugar, la dualidad se integra: masculino y femenino bailan, el yo y el tú se disuelven, y emerge algo que solo puedo llamar estado mental de divinidad.

Conocimiento y práctica: el antídoto y el fruto

El conocimiento es el antídoto a la ignorancia. La sabiduría, en cambio, es el fruto que madura solo con práctica. La sexualidad sagrada no se entiende leyendo un libro: se vive en el cuerpo, se encarna en la respiración, se teje en la mirada.
Cuando practicamos Sexfulness, no solo transformamos nuestras relaciones íntimas: transformamos nuestra manera de habitar el mundo. Nos volvemos más libres, menos manipulables, más creativos mucho más colaborativos, congruentes y leales y, sí… mucho más felices.

Imagina un mundo libre, unido y poderoso, la competencia es historia, reina la colaboración y todos son plenos, realizados. Parece utopía, revisa la historia del Anáhuac la gran civilización borrada de la que somos herederos ero no lo sabemos pues nos robaron lo más valioso, la identidad.

Querida Tribu de Jade,

Yo, en cambio, hoy les traigo un tema que no solo quema, sino que ilumina.
Quiero hablarte del Sexfulness —ese estado de conciencia plena aplicado a la sexualidad— como llave maestra para tu realización personal y, sí, también para tu liderazgo empresarial.

¿Qué es el Sexfulness?

El término ha empezado a popularizarse en Europa, especialmente gracias a voces como la española Nuria López y otras especialistas que lo han colocado en foros de psicología, tantra y liderazgo consciente. Su esencia: unir la práctica de la atención plena (Mindfulness) con la vivencia erótica, transformando el sexo en un ritual de presencia, conexión y expansión.

Estudios de universidades como Harvard y la Universidad de Ottawa han encontrado que la atención plena en la intimidad no solo mejora la satisfacción sexual, sino que reduce el estrés, fortalece vínculos y eleva el bienestar general. No se trata de sexo por sexo: es la alquimia entre respiración, tacto y conciencia.

Osho lo decía así: “El sexo es solo la puerta… si lo atraviesas con conciencia, llegas al templo.”

La historia que no nos contaron

Desde Roma, las élites han tenido una relación con el placer muy distinta a la que se nos impuso al resto. Mientras el ciudadano común se ahogaba entre la moral, la culpa y las reglas impuestas, senadores y emperadores exploraban el erotismo sin vergüenza, integrando el placer como parte de su educación y su estrategia de poder.

La alta nobleza medieval, los salones secretos de París en el siglo XVIII, las reuniones privadas en Nueva York en nuestros días… todos ecos de lo mismo: una sexualidad más plena y libre para quienes están en la cima.
Mientras tanto, al hombre y a la mujer comunes se les vendía el “acuerdo monógamo” como sinónimo de moral, aunque la infidelidad fuera la sombra inevitable. El resultado: adulterio, hogares rotos, heridas emocionales… y la peor traición de todas: la traición a uno mismo al reprimir su verdadera naturaleza.

Aquí no hablamos de libertinaje. Hablamos de honestidad, congruencia y libertad consciente. De buscar experiencias, individuales o en pareja, que rompan los paradigmas heredados y liberen el potencial humano.

La élite sabe algo que tú no

En las cumbres más altas del poder, el sexo no es solo placer: es herramienta de expansión de conciencia. Imagínate a la alta élite de Nueva York, no solo disfrutando de placeres más allá de nuestros límites sociales, sino usándolos para desarrollar su carisma, su seguridad, su magnetismo… y, con ello, su liderazgo global.
Allí no hay culpa, porque la culpa encadena; no hay miedo, porque el miedo limita. Y aquí viene la parte incómoda: mantienen este conocimiento oculto para que las masas sigan dormidas.

Maquiavelo, en El Príncipe, lo dejó claro:

⁠“Es mucho más seguro ser temido que amado, si no se puede ser ambas cosas.”
Controlar el deseo de las masas es controlar su energía vital. Un pueblo reprimido es un pueblo manejable.

El clímax valle: la revolución interna

En el Sexfulness, el orgasmo deja de ser una cima fugaz para convertirse en un valle fértil que puedes habitar por minutos, horas… o integrarlo como estado de conciencia permanente cuando te has familiarizado neurológicamente con el, es una experiencia divina. Aquí la dualidad se disuelve, y lo masculino y lo femenino bailan en equilibrio integrando la UNIDAD.

Así experimentas la totalidad del gozo de la vida y tú algoritmo mental como decía Jacobo Grinberg se expande, está nueva visión expande tus posibilidades en cada dimensión de tu vida, los proyectos, negocios fusión, las alianzas aparecen ante ti, pues ahí estaban, pero en una visión limitada siempre serán invisibles, pero, estás solo son palabras, la sabiduria y el entendimiento despierta al practicar, te invito a disfrutar de este sublime saber humano.

🌑 Rituales para despertar el Sexfulness

El camino al despertar erótico no es lineal ni inmediato; requiere intención, juego y símbolos que hablen al inconsciente. Entre ellos, la máscara ha sido mi compañera inseparable. Mi maestro M me enseñó que, como en el Hannya Shingyo, lo esencial está detrás del velo: no se trata de esconder, sino de liberar el corazón verdadero que late oculto tras la armadura del ego.

Ritual 1: El espejo detrás de la máscara (personal)

Elige una máscara que te atraiga —puede ser ceremonial, artística o incluso hecha por ti— y colócala frente a ti en el espejo.

Ponte la máscara lentamente, mirándote a los ojos, y pregúntate: “¿Quién soy cuando no me ven?”

Permite que ese “otro yo” explore posturas, respiraciones y gestos que tu vida diaria limita.

Mantente en ese personaje hasta sentir una expansión de energía vital en el pecho, familiarizarte con la experiencia de libertad tras de la máscara para poder manifestar en tu día a día.

Ritual 2: El valle interior (personal)

Con luz tenue y en silencio, acuéstate y coloca la máscara sobre tu pecho, a la altura del corazón. Preferiblemente completamente desnud@ pero rodeada de velas para mantener temperatura agradable, sobre una alfombra cómoda y confortable, prepara un vino o leche sacra (escríbeme si no sabes preparar) está bebida para consagrar tu ritual al terminarlo.

Respira profundo, visualizando que el aire llena todo tu cuerpo como un valle fértil, mientras acaricia tu piel al estar ahí tumbad@.

Siente cada inhalación como una invitación y cada exhalación como una entrega.

Permanece ahí al menos 15 minutos, dejando que la calma se convierta en un clímax sin prisa, si te lo permites trae a tu ritual una pluma de ave para acariciar tu piel en unión al viento.
Goza de ti sin prisas y con mucho amor, puede ser el inicio de un viaje pero no llegues a una cumbre y un descenso, práctica el estado Valle.

Ritual 3: El círculo de máscaras (grupal)

Reúnanse en un espacio seguro, con un círculo de asientos.

Cada participante lleva una máscara diferente, símbolo de un aspecto de sí mismo que desea liberar.

Uno a uno, se colocan las máscaras y comparten —sin juicios y sin interrupciones— un pensamiento o deseo que nunca habían expresado.

El grupo escucha en silencio, reconociendo que todos somos más bastos que el personaje que mostramos al mundo.
Al final, agradecen con la mirada el haber sido sostenidos con la presencia de cada uno de los participantes, somos todos parte de una gran Tribu de Jade

La sexualidad pobre no solo apaga el fuego del cuerpo: marchita la mente, debilita el espíritu y nos deja expuestos a la manipulación.

Kali, la próxima semana, será implacable. Ella mostrará cómo la falta de realización —sexual y espiritual— convierte a las personas en engranajes obedientes de un sistema que las exprime hasta el último suspiro.

Prepárate. No será un texto cómodo… pero quizá sea el que más necesites leer.

Lilith
Armonizadora cuántica, guía en reconexión con el cuerpo a través de Sexfulness y Tantra Blanco y Dakini en TEOCALLI Infinito.