T-MEC incierto

T-MEC incierto: el costo invisible para las empresas mexicanas

Por Redacción LYP / Negocios

El T-MEC no se cayó. Esa es la primera precisión necesaria frente al ruido político, financiero y mediático que suele acompañar cualquier tensión comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. El acuerdo sigue vigente. Las mercancías siguen cruzando fronteras. Las fábricas no se detienen de un día para otro. Los contratos no desaparecen de una conferencia de prensa.

Pero algo sí cambió: la certidumbre dejó de ser automática.

El 1 de julio de 2026, Estados Unidos decidió no renovar el T-MEC en su forma actual, lo que activa una etapa de revisiones anuales y mantiene al tratado en vigor mientras los tres países negocian posibles cambios. De acuerdo con Reuters, Washington buscará revisar temas como déficits comerciales, manufactura, reglas de origen y relocalización productiva, con una ronda bilateral con México prevista para la semana del 20 de julio.

Para la empresa mexicana, el punto no es si mañana habrá comercio o no. El punto es más sofisticado, más incómodo y más estratégico: cómo se toman decisiones de inversión cuando las reglas del juego dejan de sentirse estables a largo plazo.

El riesgo no es el presente: es el presupuesto de los próximos cinco años

Una planta industrial no se decide con la emoción de una coyuntura. Un parque logístico no se construye con base en una declaración política. Una expansión manufacturera no se autoriza solo porque hoy existe demanda.

Las empresas serias deciden con horizontes de cinco, diez o quince años. Calculan costos laborales, energía, impuestos, transporte, tipo de cambio, reglas de origen, acceso a mercado, disponibilidad de talento, cumplimiento laboral, riesgos regulatorios y capacidad de exportación.

Por eso, la nueva fase del T-MEC importa tanto.

El propio texto del tratado establece que el acuerdo tiene una duración inicial de 16 años, salvo que las tres partes confirmen su voluntad de extenderlo por otro periodo de 16 años. También establece que, si una parte no confirma esa extensión en la revisión sexenal, la Comisión debe reunirse cada año durante el resto de la vigencia del acuerdo.

Traducido al lenguaje empresarial: el T-MEC sigue vivo, pero entra en una zona de revisión permanente.

Y para una empresa que está pensando en instalar una línea de producción, abrir una nave, importar maquinaria, ampliar turnos, contratar personal, certificar proveedores o mover parte de su cadena desde Asia hacia México, esa diferencia importa.

México no puede leer esto como una simple disputa diplomática

El error sería analizar el T-MEC como si fuera solo un problema entre cancillerías. No lo es. Es un asunto de consejos de administración, CFOs, directores de planta, exportadores, desarrolladores industriales, bancos, aseguradoras, operadores logísticos y gobiernos estatales.

El comercio exterior mexicano está profundamente integrado a Norteamérica. En 2025, México alcanzó un récord de exportaciones hacia Estados Unidos por 534,874 millones de dólares y se consolidó como el principal socio comercial de Washington, por encima de Canadá y China, de acuerdo con cifras del Departamento de Comercio estadounidense citadas por El País.

Ese dato no es decorativo. Significa que México no está observando la negociación desde la periferia. México está dentro del motor.

La industria automotriz, autopartes, electrónica, maquinaria, agroindustria, dispositivos médicos, logística, acero, aluminio, energía, centros de datos y manufactura avanzada dependen de un principio básico: que producir en México tenga sentido dentro de una región comercial integrada.

Si ese principio se vuelve menos claro, el impacto no necesariamente será inmediato, pero sí puede ser acumulativo: proyectos que se aplazan, inversiones que se renegocian, créditos que se encarecen, expansiones que se condicionan y proveedores que quedan bajo mayor escrutinio.

El nearshoring no muere, pero deja de venderse solo

Durante años, México ha narrado el nearshoring como una oportunidad casi inevitable: cercanía con Estados Unidos, costos competitivos, experiencia manufacturera, talento técnico, tratados comerciales y una ubicación privilegiada.

Todo eso sigue siendo cierto.

Pero el nearshoring no es una religión. Es una decisión financiera.

Y una decisión financiera necesita certeza.

El nuevo escenario del T-MEC obliga a dejar atrás el discurso fácil de “México está de moda” para entrar a una conversación más exigente: ¿qué estados tienen infraestructura suficiente?, ¿qué empresas cumplen reglas de origen?, ¿qué proveedores pueden probar trazabilidad?, ¿qué sectores dependen demasiado de insumos asiáticos?, ¿qué cadenas pueden resistir cambios arancelarios?, ¿qué tan preparada está la empresa mexicana para auditorías laborales, ambientales y comerciales?

La pregunta ya no es solo si México puede atraer inversión. La pregunta es qué tipo de inversión puede retener bajo presión geopolítica.

Reglas de origen: el verdadero campo de batalla

En la conversación pública, el T-MEC suele reducirse a “aranceles” o “amenazas de Trump”. Pero para la industria, una de las discusiones más importantes está en las reglas de origen.

Las reglas de origen determinan qué porcentaje de un producto debe fabricarse dentro de la región para recibir trato preferencial. En sectores como el automotriz, cualquier cambio puede alterar costos, proveedores, márgenes y decisiones de localización.

Reuters reportó que una de las demandas de Estados Unidos se centra en elevar el contenido estadounidense y regional en la producción automotriz norteamericana, así como en evitar que bienes con fuerte contenido chino se beneficien del acuerdo.

Eso toca un nervio estratégico para México.

Porque muchas empresas instaladas en el país operan con cadenas mixtas: diseño en un país, componentes en otro, ensamble en México, software externo, logística regional y venta final en Estados Unidos. Si las reglas se endurecen, la pregunta será quién puede demostrar valor regional real y quién solo estaba usando a México como plataforma de paso.

Ahí habrá ganadores y perdedores.

Ganarán las empresas con trazabilidad, cumplimiento, proveedores regionales, certificaciones sólidas, control documental y planeación fiscal-comercial. Perderán quienes operen con opacidad, dependencia excesiva de insumos no regionales o bajo entendimiento técnico del tratado.

Para el Bajío, esto no es abstracto

Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí, Aguascalientes y la región industrial del Bajío no deben leer este proceso como una nota internacional lejana.

El Bajío ha construido buena parte de su narrativa económica sobre manufactura, automotriz, aeroespacial, logística, parques industriales, exportaciones y proveedores globales. En San Juan del Río, Querétaro, El Marqués, Colón, Apaseo, Silao o San Luis Potosí, el T-MEC no es una sigla de escritorio: es empleo, inversión, suelo industrial, nómina, transporte, proveeduría y futuro urbano.

La incertidumbre comercial puede afectar desde una gran armadora hasta una empresa mediana que fabrica componentes, empaques, herramentales, piezas plásticas, maquinados, hule industrial, servicios de mantenimiento, transporte especializado o soluciones para planta.

Por eso, la cobertura de negocios no debe limitarse a repetir qué dijo Washington. Debe preguntar qué están haciendo las empresas mexicanas para no depender únicamente de la voluntad política de Washington.

Qué debe hacer una empresa mexicana ahora

La reacción inteligente no es el pánico. Tampoco la negación.

La empresa mexicana debe entrar en modo de revisión estratégica.

Primero, debe mapear su exposición real al T-MEC: qué porcentaje de sus ventas depende de exportaciones, qué clientes están en Estados Unidos o Canadá, qué insumos provienen de Asia, qué productos califican bajo reglas de origen y qué documentación puede probarlo.

Segundo, debe construir escenarios. Uno optimista, uno moderado y uno restrictivo. No para adivinar el futuro, sino para no improvisar si cambian los costos.

Tercero, debe revisar contratos. Especialmente cláusulas de precio, entrega, fuerza mayor, variación arancelaria, cumplimiento documental, origen de componentes y responsabilidades logísticas.

Cuarto, debe fortalecer proveeduría regional. Si Norteamérica entra a una fase más proteccionista, el contenido regional dejará de ser un requisito técnico para convertirse en ventaja competitiva.

Quinto, debe profesionalizar su comunicación corporativa. En un entorno de incertidumbre, la reputación también cuenta. Las empresas que expliquen mejor su valor, su cumplimiento, su capacidad de adaptación y su aportación económica tendrán ventaja frente a clientes, autoridades, bancos y socios.

La nueva pregunta empresarial

Durante décadas, México se benefició de una idea poderosa: producir aquí abría la puerta al mercado estadounidense bajo reglas relativamente estables.

Hoy esa idea no desaparece, pero se vuelve más exigente.

La conversación empresarial ya no puede limitarse a “exporto” o “no exporto”. Ahora debe preguntarse:

¿Mi empresa está preparada para demostrar que pertenece realmente a Norteamérica?

Esa es la pregunta que viene.

No solo para las grandes corporaciones. También para las medianas empresas proveedoras. Para los parques industriales. Para los gobiernos estatales. Para los despachos legales. Para los bancos. Para los empresarios familiares. Para cualquier compañía que haya construido su crecimiento sobre la promesa de integración regional.

El T-MEC sigue vigente. Pero el mensaje político es claro: Estados Unidos quiere renegociar desde una posición de presión.

México, por su parte, necesita defender algo más que un tratado. Necesita defender una arquitectura productiva.

Y ahí está el verdadero costo invisible: cuando la incertidumbre entra a la sala de juntas, no siempre se nota en los titulares del día. Se nota meses después, cuando una inversión se pospone, una expansión se revisa, un proveedor se sustituye o una empresa decide esperar.

La economía no siempre se frena con un golpe. A veces se frena con una duda.


Por qué importa para las empresas

Porque el T-MEC es mucho más que un tratado comercial. Es una estructura de confianza para decidir dónde producir, a quién comprar, cómo exportar, qué financiar y qué tan lejos puede crecer una empresa mexicana dentro de Norteamérica.

La revisión anual no cancela la oportunidad mexicana, pero eleva el costo de operar sin estrategia. En esta etapa, la ventaja ya no será solo estar en México. La ventaja será cumplir, probar, adaptarse y comunicar valor regional.


La pregunta para el consejo directivo

Si las reglas del T-MEC cambian en los próximos 12 meses, ¿qué parte de nuestro modelo de negocio quedaría expuesta primero?

El Puerto Seco de México

El “Puerto Seco” de Norteamérica: Por qué la cadena de suministro de Querétaro es el imán definitivo del Nearshoring en 2026

Por Redacción de Economía y Negocios

SANTIAGO DE QUERÉTARO, QRO. (Abril 2026). – El fenómeno del nearshoring dejó de ser una tendencia para convertirse en una reestructuración permanente de la economía global. Y en el mapa de México, un estado ha logrado capitalizar este reacomodo mejor que nadie, no por tener costa, sino por construir una fortaleza logística: Querétaro.

Mientras a nivel nacional la actividad industrial experimentó turbulencias (con una caída promedio de -1.3% al cierre de 2025 según el INEGI), Querétaro registró un crecimiento sostenido del 1.9%, impulsado por un alza del 4.7% en manufacturas. Pero, ¿qué hace que los grandes capitales extranjeros confíen sus operaciones a este estado del Bajío? La respuesta está en su invulnerable cadena de suministro.

1. Conectividad y el hub de carga aérea (El factor AIQ)

Para que una cadena de suministro sea atractiva para los capitales asiáticos, europeos y estadounidenses, debe garantizar velocidad. El Aeropuerto Intercontinental de Querétaro (AIQ) se ha consolidado en este 2026 como uno de los cinco principales hubs de carga aérea en México.

De acuerdo con estadísticas recientes de la Agencia Federal de Aviación, el AIQ movilizó más de 75 mil toneladas anuales, absorbiendo aproximadamente el 6% de toda la carga aérea del país. Más impresionante aún, Querétaro es hoy el segundo aeropuerto con mayor movimiento de carga doméstica en todo México. La llegada del centro de operaciones de gigantes como DHL, con la capacidad de procesar 700 paquetes por minuto, permite a las industrias manufactureras, automotrices y aeroespaciales tener sus insumos «justo a tiempo», evadiendo los cuellos de botella de la capital del país.

2. De la manufactura al «Puerto Seco» y el Smartshoring

Querétaro ha evolucionado su infraestructura para convertirse en el gran «Puerto Seco» del nearshoring. Un ejemplo reciente es el establecimiento del mega-almacén 3PL de la firma global DP World, el cual se ha convertido en una pieza obligada en la estrategia logística de cualquier fabricante que utilice al Bajío como base productiva hacia Estados Unidos a través de la carretera NAFTA (Highway 57).

A esto se suma la transición del nearshoring tradicional hacia el smartshoring (inversión de alta tecnología). El gigante Amazon Web Services (AWS) inició el desarrollo de su «Ciudad Digital» en la entidad con una inyección proyectada de 5,000 millones de dólares. Esto garantiza a las empresas extranjeras no solo vías de transporte, sino infraestructura en la nube, ciberseguridad industrial y trazabilidad de datos para sus cadenas logísticas, un requisito indispensable en la era del T-MEC.

3. Ecosistema Inmobiliario a prueba de crisis

Los inversores necesitan naves industriales listas para operar (Plug & Play). El reporte inmobiliario de Datoz, publicado en abril de 2026, confirma el liderazgo absoluto del estado. Querétaro cuenta actualmente con un inventario industrial de casi 8 millones de metros cuadrados.

Pese a la altísima demanda generada por la relocalización, el estado ha mantenido una oferta saludable con una tasa de disponibilidad del 3% al 4%, con un ritmo de absorción bruta de hasta 150,000 m² trimestrales. Los precios de renta, oscilando entre $5.0 y $5.8 USD/m²/mes, resultan altamente competitivos frente a mercados saturados de la frontera norte, ofreciendo además garantías energéticas y logísticas muy superiores.

4. Clústeres Integrados: El fin de la dependencia asiática

El éxito logístico de Querétaro no reside solo en las carreteras, sino en la proveeduría local. La Inversión Extranjera Directa (IED) busca entornos donde no deba importar el 100% de sus componentes desde Asia.

Querétaro ha articulado un modelo de «Triple Hélice» (Gobierno, Academia, Industria) a través de clústeres especializados. El Clúster Aeroespacial genera más de 8,000 empleos directos, mientras que el Clúster de Plásticos y Automotriz cuentan con programas agresivos de integración de MiPyMEs locales. Al contar con proveedores certificados a unos cuantos kilómetros de las ensambladoras finales, los tiempos de entrega se reducen a horas en lugar de semanas marítimas, abaratando los costos de inventario de las multinacionales.

El Veredicto

Querétaro ha comprendido que el nearshoring no es solo ofrecer suelo barato; es ofrecer certidumbre. Con una ubicación privilegiada en el centro del país, un aeropuerto enfocado en la carga pesada, parques industriales de última generación y una base de proveedores locales de alta tecnología, la entidad no solo ensambla productos, sino que administra una de las cadenas de suministro más ágiles, seguras y rentables de todo el continente americano.

Centros de datos en Querétaro

Cimientos de la Nube: Querétaro y la Nueva Era de la Innovación Digital en México

Mientras algunos sectores debaten el futuro del comercio global, la economía del siglo XXI ya está construyendo sus autopistas físicas. Los centros de datos han dejado de ser simples bodegas de servidores para convertirse en el corazón palpitante de la inteligencia artificial, el nearshoring y la digitalización mundial. En este tablero, México —y muy particularmente Querétaro— ha dado un paso al frente para consolidarse como el hub digital de América Latina.

Pero, ¿qué significa esta inyección multimillonaria de capital para nuestro estado y cómo debemos prepararnos para capitalizar esta oportunidad sin precedentes?

El termómetro de la innovación global

Los centros de datos son una señal ineludible de innovación porque representan la infraestructura base de la Cuarta Revolución Industrial. Sin ellos, no hay Inteligencia Artificial, no hay servicios financieros en la nube, ni logística automatizada. La llegada de infraestructuras de hiperescala (Hyperscale) a una región es un voto de confianza absoluto: significa que el destino ofrece certidumbre jurídica, conectividad de fibra óptica de clase mundial y un ecosistema empresarial y gubernamental maduro.

Querétaro: El epicentro del ecosistema digital

Hoy, nuestro estado concentra el 67% de la capacidad instalada de centros de datos en México (cerca de 587 MW), albergando proyectos que superan los miles de millones de dólares. Las «Grandes Ligas» tecnológicas ya operan y se expanden en el territorio:

  • Amazon Web Services (AWS): Inauguró a inicios de 2025 su región «Mexico Central» en Querétaro, la cual forma parte de un ambicioso plan de inversión de 5,000 millones de dólares a nivel nacional.

  • Microsoft y Google Cloud: Ambas compañías han establecido sus propias regiones de nube en el estado, convirtiéndolo en un nodo crítico para el procesamiento de datos en toda Hispanoamérica.

  • CloudHQ: Anunció una mega inversión de 4,800 millones de dólares para la construcción de seis centros de datos en un predio de 52 hectáreas, enfocados fuertemente en Inteligencia Artificial.

  • Polos alternativos: Aunque Querétaro es el líder indiscutible, entidades como Nuevo León, Guanajuato y el Estado de México comienzan a emerger como engranajes complementarios en esta red nacional.

La tarea: ¿Cómo preparamos a nuestro estado y al país?

Para que este boom tecnológico no sea efímero y se convierta en un pilar de desarrollo económico y urbano, se requiere una visión de política pública a largo plazo. Los retos a superar son claros y demandan acción inmediata:

  1. Soberanía y transición energética: Un centro de datos requiere energía constante (24/7). El verdadero desafío no es solo la generación, sino la transmisión y distribución. El país necesita una modernización de su red eléctrica y transitar aceleradamente hacia las energías renovables. Las gigantes tecnológicas tienen compromisos de carbono cero; si no ofrecemos energía limpia, las futuras inversiones buscarán otros horizontes.

  2. Sostenibilidad hídrica: En una región con retos hídricos, el uso del agua es un tema de alta sensibilidad social y ambiental. La buena noticia es que la tecnología avanza rápido. Proyectos recientes, como el de CloudHQ, ya implementan sistemas de refrigeración zero-water (cero consumo de agua). Es fundamental que se exijan certificaciones ambientales (como LEED) y tecnologías de enfriamiento en circuito cerrado para proteger los recursos de las comunidades.

  3. Desarrollo de talento especializado: La infraestructura física no opera sola. Se estima que la demanda salarial para roles tecnológicos en la región ha crecido a un ritmo del 22% anual. Necesitamos una sinergia total entre gobierno, academia e industria para formar a los próximos ingenieros en telecomunicaciones, expertos en ciberseguridad y desarrolladores de IA.

El horizonte financiero: Una derrama económica sin precedentes

En términos financieros, la Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC) proyecta que esta industria impulsará fuertemente la economía, con inversiones que rondarán los 18,000 millones de dólares en México entre 2025 y 2030. Las oportunidades que surgen son masivas:

  • Atracción de la cadena de valor: Cada mega-centro de datos actúa como un imán. Detrás de ellos llegan firmas de ciberseguridad, proveedores de hardware, empresas de mantenimiento especializado y desarrolladores de software.

  • Empleos de alto valor: Un técnico especializado o un ingeniero en la nube perciben salarios muy por encima del promedio industrial (oscilando entre los 30,000 y 50,000 pesos mensuales iniciales), lo que eleva significativamente la competitividad y el poder adquisitivo local.

  • Aceleración de negocios locales: La disponibilidad de infraestructura en la nube sin latencia permite a las empresas y startups queretanas y mexicanas acceder a herramientas de Inteligencia Artificial al mismo nivel que una empresa en Silicon Valley.

Los centros de datos no son una promesa futura; son el motor del presente. El éxito sostenido de nuestro estado radicará en la capacidad de armonizar este crecimiento explosivo con un estricto respeto al medio ambiente, el desarrollo de nuestra gente y una planeación energética audaz.

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🌎 Green Hills : La Nouvelle Frontière du Nearshoring au Mexique

Par : Rodrigo Arguello | LYPmagazine

À l’heure où les chaînes d’approvisionnement mondiales se réorganisent et où les entreprises cherchent à se rapprocher du marché nord-américain, le Mexique s’impose comme un hub stratégique incontournable. Parmi les opportunités rares du marché émerge Green Hills, une propriété industrielle de 6,3 hectares, entièrement équipée, idéalement située et prête à accueillir des opérations industrielles d’envergure.

Située à Puerta de Alegrías, Querétaro — à seulement 40 km de la ville de Querétaro et 20 km de San Juan del Río—, Green Hills offre ce que tout investisseur ou promoteur recherche : espace, infrastructure, eau, électricité et accessibilité logistique.

Une occasion d’affaires à ne pas manquer

 

Pour seulement 21 millions de pesos mexicains (environ 1,2 million CAD), Green Hills comprend :

  • 🏢 Une nave industrielle de 1 000 m² avec une hauteur de 7 mètres.

  • 🏘 Une résidence de 300 m², parfaite pour des bureaux exécutifs, un pavillon social ou un centre de formation.

  • 📦 Un entrepôt de 12 x 12 m, un atelier de métallurgie et une salle d’outillage.

  • 💧 Deux citernes de 150 000 litres chacune, assurant un approvisionnement en eau constant.

  • 🔌 Électricité triphasée, entrée pour camions/remorques, fosse septique, stationnement illimité et guérite de sécurité.

 

Le tout à seulement 333 pesos mexicains par mètre carré — un tarif exceptionnel pour ce type de propriété industrielle.

Green Hills : l’atout stratégique pour votre relocalisation

 

Contrairement à d’autres parcs industriels encore en construction, Green Hills est une solution prête à l’emploi située dans un couloir industriel en pleine expansion. Son emplacement stratégique permet un accès rapide au marché nord-américain sans les coûts exorbitants des zones saturées comme Monterrey ou Mexico.

Et pour plus de flexibilité, la nave industrielle est aussi disponible à la vente de façon indépendante — idéale pour adapter l’investissement à vos besoins actuels.

 

Ne ratez pas la vague du nearshoring

 

Avec plus de 35 milliards de dollars d’IDE injectés au Mexique dans le cadre du nearshoring, le moment d’investir, c’est maintenant. Green Hills réunit tous les éléments gagnants : accessibilité, rendement, et potentiel de croissance.

Que vous soyez un industriel établi, un développeur visionnaire ou un entrepreneur international, cette propriété est votre tremplin vers l’avenir.

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Green Hills, ce n’est pas qu’un terrain : c’est la base de votre prochain succès.

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🌎 Green Hills: The New Frontier of Nearshoring in Mexico

By: Rodrigo Arguello | LYPmagazine

As global supply chains shift and companies seek resilience closer to the U.S. market, Mexico has become a strategic hub for nearshoring. But beyond the headlines and billions in foreign investment, a rare opportunity stands out: Green Hills, a fully equipped industrial property spanning 6.3 hectares, strategically located and ready to meet the demands of the new manufacturing era.

Located in Puerta de Alegrías, Querétaro—just 40 km from the city of Querétaro and 20 km from San Juan del Río—Green Hills offers everything investors and developers seek: space, infrastructure, water, energy, and location.

A Business Opportunity You Can’t Ignore

 

Priced at only MXN $21 million (approx. USD $1.2M), Green Hills includes:

  • 🏢 A 1,000 m² industrial warehouse with 7-meter ceilings.

  • 🏘 A 300 m² residence, ideal for executive offices, a clubhouse, or a training center.

  • 📦 A 12 x 12 m warehouse, blacksmith workshop, and tool room.

  • 💧 Two 150,000-liter cisterns for uninterrupted water supply.

  • 🔌 Three-phase power, ample parking, trailer access, septic system, and 24/7 security gate.

 

All of this at just $333 MXN per square meter—a price rarely seen in today’s industrial real estate market.

Why Green Hills Is a Nearshoring Power Move

 

Unlike many industrial parks still under development, Green Hills offers a turnkey solution in a region with soaring demand. It sits within a golden triangle of industrial corridors, allowing rapid access to U.S. markets while avoiding the congestion and inflated prices of Monterrey, Guadalajara, or Mexico City.

The best part? The warehouse can also be purchased independently, giving you flexibility to tailor your investment to your current growth stage.

Nearshoring Needs Smart Moves

 

With over $35 billion in foreign direct investment pouring into Mexico thanks to nearshoring, the smart money is already moving. Green Hills is one of the few properties that combines readiness, strategic location, and unmatched value.

Whether you’re an industrial leader, visionary developer, or global entrepreneur—this is your launchpad.

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Green Hills isn’t just land—it’s the foundation for your next success story.

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Relocalisation au Mexique : une opportunité historique ou une fenêtre qui se referme?

Par : Rédaction | LYPmagazine

Dans un monde secoué par les tensions géopolitiques, les perturbations logistiques et les guerres commerciales, le Mexique semble mieux placé que jamais. La stratégie de « nearshoring » — soit la relocalisation de chaînes de production près des marchés clés — a propulsé le pays sous les projecteurs. Grâce à sa proximité géographique avec les États-Unis, ses accords commerciaux solides et une main-d’œuvre compétitive, le Mexique apparaît comme un choix stratégique pour les entreprises cherchant à réduire leurs coûts, leurs délais de livraison et leur exposition aux risques mondiaux.

Entre 2024 et 2025, les investissements directs étrangers (IDE) liés au nearshoring ont atteint des niveaux historiques. Plus de 150 projets ont été lancés, représentant des flux de capitaux estimés à plus de 35 milliards de dollars américains. Des États comme Nuevo León, Chihuahua et Coahuila mènent la course, portés par les secteurs de l’automobile, de l’électronique et de la fabrication légère.

Cette dynamique a été renforcée par le Décret sur le Nearshoring, entré en vigueur en janvier 2025, qui offre des incitatifs fiscaux aux entreprises étrangères. Le secteur privé a accueilli favorablement cette initiative, y voyant une réponse stratégique à la réorganisation des chaînes d’approvisionnement mondiales, notamment le retrait progressif de la Chine.

Mais cet optimisme s’accompagne de sérieux défis. Le Mexique ne capterait actuellement que 10 % de son potentiel dans cette vague de relocalisation. Le pays fait face à des problèmes structurels : pénuries d’énergie et d’eau, inquiétudes en matière de sécurité, et manque de confiance institutionnelle, alimenté par des réformes controversées comme celle du système judiciaire.

En l’absence d’une stratégie industrielle fédérale cohérente, le risque est que d’autres pays comme le Costa Rica ou le Panama prennent de l’avance. Le manque de main-d’œuvre qualifiée, les tensions commerciales et la fragilité des infrastructures pourraient affaiblir la position du Mexique comme pôle logistique nord-américain.

Selon le Boston Consulting Group, si les goulets d’étranglement sont résolus, le pays pourrait attirer jusqu’à 60 milliards de dollars américains supplémentaires d’ici 2026. Mais cela exigera des mesures urgentes : renforcer les infrastructures, améliorer la formation professionnelle, assurer l’état de droit et établir une vision économique à long terme.

Aujourd’hui, le nearshoring n’est plus une tendance, c’est une nécessité. Dans une économie mondiale instable, la résilience des chaînes d’approvisionnement est cruciale. Le Mexique est bien positionné — mais sans action rapide et concertée, il pourrait rater l’opportunité économique la plus importante de la décennie.

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Nearshoring in Mexico: Historic Opportunity or Closing Window?

By: Armando Rubio | LYPmagazine

In a world shaken by geopolitical tensions, logistical disruptions, and trade wars, Mexico may be in the right place at the right time. The nearshoring strategy—relocating production chains closer to key markets—has placed the country under global scrutiny. With its geographic proximity to the U.S., a robust network of trade agreements, and competitive labor, Mexico stands out as a strategic option for companies seeking to cut costs, delivery times, and exposure to global risks.

Throughout 2024 and into 2025, Foreign Direct Investment (FDI) related to nearshoring has reached historic levels. More than 150 projects have taken root in Mexico, with capital flows estimated at over $35 billion USD. States like Nuevo León, Chihuahua, and Coahuila are leading the way, driven by the automotive, electronics, and light manufacturing sectors.

This is no coincidence. In January 2025, the federal government issued the Nearshoring Decree, offering tax incentives to foreign companies relocating operations to Mexico. The private sector welcomed the move, viewing it as a timely attempt to capitalize on a shifting global trade landscape increasingly distanced from Asia—especially China—due to tariff conflicts and rising logistics costs.

But the optimism has its limits. Analysts warn that Mexico is currently capturing less than 10% of its potential in this global trend. The challenges are structural and persistent: electricity and water shortages, security issues in industrial zones, and growing institutional mistrust, fueled by controversial reforms such as changes to the judicial system—criticized by agencies like Moody’s for dampening investor confidence.

Mexico’s national approach also lacks cohesion. While some states have demonstrated leadership, the country still needs a unified industrial strategy that aligns federal initiatives with private-sector ambitions and international cooperation.

Meanwhile, other countries—Costa Rica, Panama, and the Dominican Republic—are advancing faster and more strategically. The risk is clear: Mexico could lose the race to become North America’s logistics hub.

According to estimates by BCG, if key bottlenecks are addressed, Mexico could attract an additional $60 billion USD in nearshoring investments by 2026. But this will require urgent action: scaling up infrastructure, improving workforce readiness, strengthening the rule of law, and establishing long-term economic governance.

Today, nearshoring is more than a trend—it’s an imperative. In a volatile global economy, resilient supply chains are essential to regional growth. Mexico is on the map. But without coordinated vision and decisive action, it may lose one of the most important economic opportunities of the decade.