Eric Gudiño entregó el documento en representación del gobernador. Sinuhé Piedragil aprovechó la sesión para exigir una contienda sin uso partidista del poder, mientras la revisión de resultados quedó pendiente para las comparecencias del gabinete.
Santiago de Querétaro, Qro. 8 de Septiembre del 2026— El quinto informe de Mauricio Kuri González llegó este lunes al Congreso de Querétaro, aunque el gobernador no ocupó la tribuna. En su representación, el secretario general de Gobierno, Eric Gudiño Torres, entregó por escrito el estado que guarda la administración pública estatal.
La ausencia de Kuri tiene una lectura política, pero no configura por sí misma un incumplimiento. El artículo 22, fracción X, de la Constitución local obliga al gobernador a rendir durante septiembre un informe escrito ante la Legislatura, pero no establece expresamente que deba presentarlo en persona.
El dato central de la sesión, sin embargo, surgió después de la entrega. Desde la presidencia de la Mesa Directiva, el diputado Sinuhé Piedragil Ortiz trasladó el discurso hacia el proceso electoral de 2027 y lanzó una advertencia dirigida tanto al Ejecutivo como al resto de las fuerzas políticas: los cargos, los recursos y la investidura pública no deben utilizarse para favorecer proyectos partidistas.
“No podemos permitir que el poder público se utilice con fines electorales”, afirmó. También pidió impedir que desde el gobierno se polarice o estigmatice a quienes piensan distinto.
El señalamiento colocó la sucesión estatal dentro de una ceremonia destinada, formalmente, a revisar el quinto año de gobierno. No fue un detalle menor. Querétaro se aproxima a una elección en la que estarán en disputa la gubernatura, las presidencias municipales y el Congreso local, mientras partidos y aspirantes ya despliegan estructuras, recorridos y discursos de posicionamiento.
Piedragil sostuvo que la elección debe desarrollarse sin presiones, calumnias, mentiras ni manipulaciones. La exigencia alcanza al gobierno estatal, pero también al propio Congreso: varios de sus integrantes podrían buscar otros cargos en 2027 y tendrán que demostrar que la fiscalización del Ejecutivo no se transforma en campaña anticipada.
Un Congreso sin mayoría absoluta
El presidente de la Mesa Directiva destacó que la LXI Legislatura funciona sin una fuerza política capaz de imponer por sí sola sus decisiones. Esa pluralidad puede convertir la revisión del informe en un verdadero ejercicio de contrapeso, aunque también abre la posibilidad de negociaciones que reduzcan las comparecencias a intercambios previsibles.
Durante la sesión fijaron posición María Georgina Guzmán, por el PVEM; Arturo Maximiliano García, por Morena; Alejandrina Verónica Galicia, por el PAN; Teresita Calzada, por Movimiento Ciudadano, y Adriana Elisa Meza, por el PRI.
La información difundida por el Congreso no reproduce el contenido sustantivo de esas intervenciones. Esa ausencia impide conocer qué resultados respaldó cada bancada, qué cifras cuestionaron y cuáles serán sus prioridades durante la glosa.
Piedragil aseguró que el Legislativo deberá analizar, formular preguntas y señalar aquello que requiera corrección. También propuso una medida menos cómoda para evaluar al gobierno: no contar únicamente obras inauguradas o inversiones anunciadas, sino revisar cuánto del presupuesto alcanza a la Sierra, el Semidesierto y las localidades históricamente relegadas.
El planteamiento desplaza la discusión desde la cantidad de anuncios hacia la distribución de sus beneficios. La diferencia es importante: un proyecto puede ser elevado en inversión y limitado en impacto territorial; una obra puede inaugurarse sin resolver el rezago que justificó su construcción.
La prueba comenzará con la glosa
La sesión solemne cumplió con la recepción constitucional del documento, pero todavía no permite conocer la calidad de los resultados reportados ni contrastarlos con indicadores independientes. Esa tarea corresponde a las comparecencias de las y los integrantes del gabinete estatal.
Será ahí donde el Congreso pueda pedir explicaciones, confrontar cifras, exigir documentación y determinar si la rendición de cuentas anunciada por su presidente tiene consecuencias institucionales.
El informe ya está en manos de las y los diputados. La verdadera evaluación comenzará cuando tengan que decidir entre examinarlo o limitarse a recibirlo.




