El gobernador Mauricio Kuri durante la entrega de capital semilla a micro negocios

Capital Semilla en Querétaro: por qué el salto de micro a pequeña empresa multiplica el ingreso 27 veces

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Por Sofía Peña, periodista de negocios LYP

Cincuenta negocios queretanos recibieron esta semana apoyos de hasta ocho mil pesos en especie. Sumados, los cincuenta apoyos equivalen a 400 mil pesos.

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Conviene decirlo con precisión, porque la cifra desconcierta a quien la lee con lógica de inversión: ocho mil pesos no son capital de riesgo ni capital de trabajo. Son un activo fijo pequeño —un refrigerador, una batidora industrial, una selladora, una computadora—. Nadie escala un negocio con eso.

Y sin embargo el programa importa, por una razón que no está en el monto. Para entender dónde, hay que mirar la estructura del aparato productivo mexicano.

La cifra que ordena el problema

México tiene 5 millones 451 mil 113 unidades económicas, de acuerdo con los Censos Económicos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Su distribución por tamaño es la siguiente:

TamañoUnidadesPersonal ocupadoIngreso total
Micro95.5%41.5%17.1%
Pequeña3.7%14.8%17.6%
Mediana0.7%14.4%21.8%

Leída con atención, la tabla contiene el diagnóstico completo de la economía mexicana de pequeña escala.

Las microempresas son 95.5% de los negocios del país y dan empleo a 41.5% de las personas ocupadas. Generan 17.1% del ingreso.

Y aquí el dato decisivo: el 3.7% de unidades que son pequeñas empresas genera más ingreso total —17.6%— que el 95.5% que son micro.

Dividido por unidad, el contraste es de otra escala. Una pequeña empresa genera, en promedio, alrededor de 27 veces el ingreso de una microempresa. Una mediana, cerca de 174 veces.

El problema de la microempresa mexicana, entonces, no es de nacimiento. Nacen por millones. El problema es de tránsito: cruzar de micro a pequeña es donde el ingreso se multiplica, y ese cruce casi no ocurre.

Los datos de antigüedad lo confirman desde otro ángulo: 23.4% de las microempresas tiene dos años o menos de operación, mientras que 58.5% de las pequeñas, 75% de las medianas y 79% de las grandes llevan más de diez años operando. Las micro son jóvenes no porque sean un fenómeno reciente, sino porque en promedio no llegan a viejas.

Qué entregó el programa, y qué entregó además del dinero

La tercera edición de Capital Semilla Coppel Emprende benefició a 50 emprendedoras y emprendedores con negocios ya establecidos, en una alianza entre el Instituto Queretano del Emprendimiento y la Innovación (IQEI), Fundación Coppel y Fundación Causa Querétaro. La entrega se realizó en el auditorio de la Secretaría de la Juventud y fue encabezada por el gobernador Mauricio Kuri González.

El componente que no se mide en pesos es el que tiene más relación con el problema descrito arriba. Los participantes cursaron de forma gratuita una capacitación multidisciplinaria a través de la plataforma Coppel Emprende, disponible de manera permanente, con contenidos en ventas, gestión de negocio, inventario y finanzas.

Las cifras de alcance que reportaron los operadores del programa son, en proporción, mucho mayores que el monto entregado:

  • El director del IQEI, Adolfo de la Isla Espinoza, señaló que en los tres años de operación de Capital Semilla, con aliados estratégicos, han atendido a más de nueve mil emprendedores y capacitado a más de 500 en procesos de incubación y aceleración.
  • El coordinador de Desarrollo Económico de Fundación Coppel, Daniel Alberto Astorga Espinoza, indicó que en Querétaro suman alrededor de tres mil 100 empresarios en capacitación constante dentro de la plataforma.

Es decir: por cada peso entregado como capital, el programa ha movido un volumen de formación considerablemente superior. Visto como programa de capital, es modesto. Visto como programa de formación con un incentivo de adhesión, tiene otra dimensión.

Esa distinción no es retórica. Si el cuello de botella fuera de capital, 400 mil pesos entre cincuenta negocios no lo movería. Si el cuello de botella está en la estructura del negocio —contabilidad separada, control de inventario, precios calculados, registro de ventas—, entonces la capacitación es el instrumento correcto y el equipamiento funciona como lo que es: un motivo para completar el proceso.

El dato que la cifra oficial corrige al alza

Durante el evento se mencionó que aproximadamente 97% de las empresas en México son micro y pequeñas, y que por ello constituyen el motor económico del país.

La cifra oficial es todavía mayor. Según los Censos Económicos, micro y pequeñas suman 99.2% de las unidades económicas, y si se incluyen las medianas, las MIPYMES alcanzan 99.9%. Juntas, micro y pequeñas concentran 56.3% del personal ocupado y 34.7% del ingreso total.

La precisión importa porque refuerza el argumento en lugar de debilitarlo: la concentración de la actividad empresarial mexicana en unidades de pequeña escala es prácticamente total, y eso convierte cualquier ganancia de productividad en ese segmento en un asunto macroeconómico, no de política social.

Qué dice un programa replicado en varios estados

Capital Semilla Coppel Emprende no es un programa diseñado para Querétaro. Es un modelo que Fundación Coppel opera en alianza con gobiernos estatales y organizaciones civiles en distintas entidades, con convocatorias de estructura similar y montos equivalentes —en Guanajuato, una convocatoria del mismo esquema ofreció apoyos de hasta ocho mil pesos para 100 MIPYMES—.

Eso tiene dos lecturas para quien analiza el ecosistema de apoyo empresarial.

La primera, operativa: un modelo replicado significa procesos probados, plataforma ya construida y costo marginal bajo por entidad adicional. Para un gobierno estatal, adherirse a un programa existente es sustancialmente más eficiente que diseñar uno propio.

La segunda, estructural: la escala del apoyo por beneficiario está determinada por el modelo nacional, no por la capacidad o la prioridad de cada estado. Un gobierno que quisiera atender el problema del tránsito de micro a pequeña —que requiere montos de otro orden, acompañamiento prolongado y, sobre todo, acceso a crédito— tendría que construir ese instrumento por separado.

Vale también nombrar la lógica comercial, porque explica por qué el programa es sostenible y probablemente permanente. Grupo Coppel es uno de los mayores empleadores del país, con más de mil tiendas, y su operación incluye crédito al consumo. Los dueños de micro y pequeñas empresas son simultáneamente su base de clientes y un universo potencial de acreditados. Una plataforma de formación gratuita que mantiene a 3,100 empresarios queretanos en contacto constante con la marca es, al mismo tiempo, responsabilidad social y desarrollo de mercado. No es una objeción: es la razón por la cual un programa así no depende de un ciclo presupuestal y tiende a continuar — lo que, para los beneficiarios, es una ventaja.

Lo que falta en el diagnóstico: el crédito

Hay un elemento ausente en la ecuación y conviene señalarlo, porque es el que efectivamente determina si una microempresa cruza.

Un negocio que ya opera, con ventas probadas y necesidad de capital de trabajo para crecer, no necesita ocho mil pesos en equipo: necesita una línea de crédito. Y ese es precisamente el instrumento más escaso del mercado mexicano para ese tamaño de empresa. La banca comercial atiende con dificultad a las unidades más pequeñas, y la banca de desarrollo opera umbrales de crédito directo muy por encima de lo que una microempresa solicita.

El programa de Capital Semilla no resuelve eso, y no pretende hacerlo. Pero una lectura completa del ecosistema tiene que registrar que la capacitación construye la capacidad de administrar un crédito, no sustituye al crédito. Son dos piezas de la misma secuencia, y la segunda sigue siendo el eslabón faltante.

Por qué importa para las empresas

Si es dueño de una microempresa: el dato relevante no es el monto del apoyo, es la secuencia. La diferencia de ingreso entre una micro y una pequeña es de aproximadamente 27 veces por unidad, y ese salto depende de estructura administrativa antes que de capital. Contabilidad separada, inventario controlado y precios calculados son requisitos del crecimiento, no consecuencias.

Si dirige una empresa mediana o grande con proveedores pequeños: el 23.4% de las microempresas tiene dos años o menos de operación. Si parte de su cadena depende de proveedores de ese tamaño, su riesgo de continuidad de suministro está en esa estadística.

Si opera en banca o financiamiento: el segmento que concentra 95.5% de las unidades económicas y 41.5% del empleo es el que menos acceso tiene a crédito formal. Es simultáneamente el mayor riesgo de originación y el mayor mercado sin atender del sistema financiero mexicano.

Si diseña programas de apoyo empresarial: la evidencia de la tabla del INEGI sugiere que el indicador a seguir no es cuántos negocios se apoyan, sino cuántos cambian de categoría de tamaño. Es un indicador más difícil de reportar y mucho más revelador.

Si está considerando emprender: nacer es la parte estadísticamente fácil. Entre las micro, menos de una cuarta parte tiene más de diez años. La planeación que importa no es la del arranque.

La pregunta para el consejo directivo

Si su empresa depende de proveedores micro o pequeños para alguna parte de su operación, ¿sabe cuántos de ellos tienen menos de dos años operando — y qué pasaría con su cadena si el próximo año no sobreviven?


El gobernador dijo a los beneficiarios que el requisito para emprender es «una inmunidad total al fracaso». Como consejo personal es atinado. Como diagnóstico económico, los censos apuntan a algo distinto: el fracaso de la microempresa mexicana rara vez es un asunto de carácter. Es un asunto de estructura, de acceso a financiamiento y de capacidad administrativa.

Cincuenta negocios con equipo nuevo y una capacitación completa están mejor que antes. Tres mil cien empresarios queretanos formándose de manera constante, mejor aún.

Lo que ninguna de esas dos cosas resuelve todavía es el salto donde se juega el ingreso.

México no tiene un problema de gente que abre negocios. Tiene un problema de negocios que no crecen.

RL
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La Redacción de LYPmultimedios es el equipo de periodistas y editores detrás de la cobertura diaria de Querétaro y el Bajío. Bajo esta firma publicamos el trabajo colectivo de la casa: noticias de última hora, coberturas de agencia verificadas y las piezas que nacen de la mesa editorial. Somos una redacción comprometida con contar la región con rigor, contexto y cercanía.

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