Por: Redacción de LYPmultimedios
Santiago de Querétaro, Qro., 29 de junio de 2026.— Los apagones en Querétaro dejaron de ser un problema técnico para convertirse en una crisis cotidiana que pega en la mesa de las familias, en las cajas de los negocios, en las líneas de producción y hasta en el suministro de agua potable. Así lo advirtió el diputado local del Partido Acción Nacional, Mauricio Cárdenas Palacios, al presentar un exhorto para exigir a la Comisión Federal de Electricidad una respuesta inmediata y un plan serio de atención.
El legislador sostuvo que la CFE no puede seguir administrando reportes mientras miles de personas enfrentan pérdidas económicas, interrupciones laborales, daños en equipos y riesgos sanitarios. Para Cárdenas, garantizar energía eléctrica confiable ya no es solo un tema de infraestructura: es una condición mínima de bienestar, competitividad y calidad de vida.
Durante la presentación del exhorto, el diputado señaló que Querétaro atraviesa uno de los momentos más importantes de su desarrollo económico, con alta atracción de inversión, generación de empleo y competitividad. Sin embargo, advirtió que ese crecimiento se encuentra amenazado por las constantes fallas en el suministro eléctrico.
“Los apagones dejaron de ser un tema técnico para convertirse en un problema que afecta la vida diaria de las personas. Hoy la ciudadanía ya no pregunta quién genera la electricidad; pregunta por qué se quedó sin luz, sin agua o sin poder trabajar”, expresó.
La frase sintetiza el enojo ciudadano: cuando se va la luz, también se apaga una parte de la vida diaria. Se interrumpen bombas de agua, se pierden alimentos, se dañan electrodomésticos, se detienen cobros electrónicos, se cancelan servicios y se paralizan procesos productivos.
Cárdenas informó que, tan solo en los primeros seis meses de 2026, la Comisión Estatal de Aguas registró 416 fallas en el suministro eléctrico, una cifra que ya refleja un ritmo superior al reportado durante todo 2025.
El dato es especialmente grave porque demuestra que el problema eléctrico también se convierte en problema hídrico. En Querétaro, una falla de energía no solo deja hogares a oscuras: también puede afectar pozos, rebombeos, plantas y sistemas que permiten llevar agua a colonias y comunidades.
El legislador añadió que el sector industrial ha documentado 165 interrupciones y variaciones de voltaje, con afectaciones directas a industrias estratégicas como la automotriz, aeroespacial, manufactura avanzada y centros de datos.
Ese punto toca una de las mayores contradicciones del momento queretano: el estado presume atracción de inversión, alta especialización industrial y crecimiento económico, pero su infraestructura eléctrica enfrenta interrupciones que ponen en riesgo la continuidad operativa de empresas que dependen de precisión, estabilidad y suministro permanente.
Cárdenas Palacios recordó que la actividad industrial de Querétaro genera alrededor de 324 mil millones de pesos al año, equivalentes a aproximadamente 37 millones de pesos por hora. Bajo esa lógica, cada apagón puede significar pérdidas económicas, retrasos en producción, daños a maquinaria, incumplimientos contractuales y reducción de competitividad.
La electricidad es hoy parte de la economía invisible que sostiene todo. Si falla, no solo se apaga una fábrica; se comprometen entregas, cadenas de suministro, empleos, productividad y confianza para nuevas inversiones.
El diputado también subrayó que las afectaciones alcanzan a pequeños y medianos negocios. Restaurantes, hoteles, tiendas, bares y prestadores de servicios enfrentan cancelaciones, pérdidas de ventas, productos echados a perder y sistemas de cobro fuera de operación.
Para un gran corporativo, un apagón puede representar una pérdida cuantificable. Para un pequeño negocio, puede ser el ingreso completo del día. Esa diferencia vuelve el problema eléctrico también un asunto de justicia económica.
En el ámbito familiar, Cárdenas advirtió que las fallas provocan pérdida de alimentos, medicamentos que requieren refrigeración, daños en electrodomésticos, interrupciones en equipos de soporte vital y hogares que permanecen durante más de 24 horas sin energía.
“No podemos normalizar que una familia pierda sus alimentos, que un trabajador deje de percibir su ingreso del día o que una persona vea comprometido un tratamiento médico porque un medicamento dejó de refrigerarse”, afirmó.
La denuncia lleva el debate más allá del pleito político entre un diputado local y una empresa federal. Lo que está en juego es la vida cotidiana: una persona insulinodependiente que necesita refrigerar medicamento, una familia que pierde despensa, un comercio que no puede cobrar, una colonia que se queda sin agua o una empresa que detiene producción.
Cárdenas sostuvo que la ciudadanía no puede quedarse únicamente con un número de reporte en la mano, esperando sin certeza cuándo regresará el servicio. Por ello, pidió que la CFE presente un plan de acción con medidas concretas, tiempos, mantenimiento, inversión y respuesta operativa.
El exhorto exige algo más que una explicación: pide certeza. Querétaro no puede sostener su crecimiento con una red eléctrica que falla de manera recurrente ni con una respuesta institucional que, de acuerdo con las quejas ciudadanas, no alcanza para atender la magnitud del problema.
El legislador señaló que la energía eléctrica es hoy un tema de bienestar, competitividad y calidad de vida. Garantizar un suministro confiable significa proteger inversión, cuidar empleo y dar estabilidad a millones de actividades que dependen del funcionamiento continuo del servicio.
“Este exhorto busca exigir que la Comisión Federal de Electricidad dé una respuesta inmediata y presente un plan serio para atender esta problemática. En Querétaro los problemas no se administran, se enfrentan. Y es evidente que la CFE no ha estado a la altura de las necesidades de un estado que continúa creciendo”, concluyó.
La exigencia llega en un momento sensible para Querétaro. La entidad busca consolidarse como polo de inversión, manufactura avanzada, tecnología, logística y centros de datos; pero esa promesa económica necesita una base elemental: energía suficiente, estable y confiable.
La pregunta pública ya no es si los apagones son molestos. La pregunta es cuánto le están costando a Querétaro en salud, agua, empleo, productividad y confianza.
Porque una ciudad que crece no puede seguir operando como si quedarse sin luz fuera una anécdota. Cuando el apagón se vuelve costumbre, el desarrollo empieza a quedarse a oscuras.