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Los Archivos Epstein y el Linaje de la Impunidad: ¿Por qué la élite financiera necesitaba un facilitador?

Análisis de Investigación | Por: Emiliano Cordoba 

La reciente desclasificación de documentos judiciales vinculados al caso Jeffrey Epstein ha vuelto a poner en entredicho la narrativa liberal de la “transparencia democrática”. Lo que emerge de estos archivos no es solo la historia de un depredador sexual protegido por el sistema, sino el retrato de una arquitectura de poder donde la impunidad no es una anomalía, sino una función.

En ese entramado, el apellido Rothschild no aparece como ejecutor directo de delitos, sino como un nodo estructuraldentro de una red de relaciones que Epstein cultivó con meticulosidad. No se trata de culpabilidad penal, sino de responsabilidad sistémica.

Desde una mirada progresista y crítica, esta relación no puede leerse como un “error” o una desviación moral individual. Es, más bien, una manifestación del capitalismo de red, un modelo donde la riqueza extrema delega sus zonas grises —y sus riesgos— en intermediarios funcionales.


 

I. Vínculos documentados: más allá de la especulación

 

Los archivos desclasificados, junto con registros de vuelo, agendas y testimonios judiciales, confirman que la interconexión entre Epstein y el entorno Rothschild fue sostenida y recurrente. Dos nombres destacan con claridad:

Lynn Forester de Rothschild. Diversos documentos la sitúan en contacto directo con Epstein, incluyendo presentaciones a figuras clave de la política estadounidense, entre ellas Bill y Hillary Clinton.

Edouard de Rothschild. Miembro de la rama francesa de la dinastía, cuyo nombre aparece asociado a registros de logística social y circuitos de contacto de alto nivel gestionados por Epstein.

Estos vínculos, documentados y verificables, no prueban delitos, pero sí evidencian una proximidad funcional que va más allá de la coincidencia social.


 

II. La hipótesis del “escudo de clase”

 

La pregunta central no es por qué Epstein frecuentaba a la élite, sino por qué la élite toleraba —y utilizaba— a Epstein.

La respuesta no es financiera, sino operativa.

El intermediario de lo indecible. Epstein no actuaba como banquero tradicional. Su rol fue el de conector social, gestor de acceso, proveedor de discreción y arquitecto de entornos privados donde las normas públicas dejaban de aplicar. Para familias sometidas a escrutinio constante, esta figura resulta funcional.

La infraestructura del silencio. Una lectura crítica sugiere que Epstein operaba bajo una lógica de kompromat: la acumulación de información comprometida como mecanismo de control mutuo. En este esquema, el silencio no se basa en la lealtad, sino en la interdependencia.


 

III. El Archivo Epstein como espejo del poder dinástico

 

La órbita Epstein revela cómo las viejas estructuras de poder del siglo XIX se han adaptado al siglo XXI, operando bajo nuevas formas de legitimidad informal.

  • La élite financiera aporta capital simbólico, acceso y normalización social.

  • El intermediario —Epstein— asume el riesgo, gestiona la logística y concentra la exposición.

  • El sistema judicial actúa como contenedor de daños, asegurando que la caída de un nodo no colapse la red completa.

 

Epstein fue sacrificado; la estructura permaneció intacta.


 

IV. Capitalismo de pasillo y soberanía privada

 

Hoy, el poder de estas élites no se ejerce desde cargos públicos, sino desde lo que puede denominarse soberanía privada: una influencia que no rinde cuentas a electores ni parlamentos.

Esta se manifiesta en dos frentes clave:

  • Captura de la agenda climática, mediante esquemas de “capitalismo inclusivo” que trasladan decisiones estratégicas al sector privado.

  • Diplomacia de segunda vía, donde actores financieros median conflictos y negocian intereses fuera de los canales estatales formales.

 


 

La inmunidad del apellido

 

El caso Epstein demuestra que, para la élite financiera global, el verdadero riesgo no es la pérdida de capital, sino la exposición pública. La desclasificación de archivos no desmantela el sistema: apenas deja ver sus costuras.

Epstein no fue un intruso que engañó a la élite. Fue un dispositivo funcional, diseñado para absorber riesgos, facilitar excesos y proteger secretos de una clase que opera por encima de fronteras, leyes y moral pública.

Reflexión final:

La verdadera conspiración no es un plan oculto en una habitación cerrada, sino el funcionamiento normalizado de un sistema donde el 0.01% externaliza su moralidad, su suciedad y su violencia simbólica a figuras prescindibles como Jeffrey Epstein.

El escándalo no es Epstein.

El escándalo es que el sistema sigue intacto.

epstein files cartel de sinaloa

El nexo Epstein–Sinaloa y la sombra de la Casa Blanca

Por: Daniel Velasco 

Fecha: 2 de febrero de 2026

La reciente liberación de más de un millón de documentos adicionales del Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) sobre el caso Jeffrey Epstein ha reabierto un expediente que ya no puede leerse únicamente como una red de tráfico sexual de élite. Los nuevos registros —vuelos, comunicaciones y reportes financieros— colocan el caso en una zona mucho más incómoda: la intersección entre poder político, crimen organizado transnacional y seguridad nacional.

Durante años, varias de estas conexiones fueron descartadas como teorías marginales. Sin embargo, los documentos ahora disponibles dibujan una red de influencia donde convergen el Cartel de Sinaloa, figuras clave del establishment estadounidense y el entorno personal y político de Donald Trump, en momentos críticos de la historia reciente.


 

1. El Cartel de Sinaloa en el expediente Epstein

 

Los archivos desclasificados sugieren que la estructura financiera de Epstein no solo operaba como un mecanismo de chantaje político, sino también como un canal para el movimiento y blanqueo de capitales de organizaciones criminales transnacionales.

Documentos judiciales vinculados a Deutsche Bank y Wachovia —instituciones donde Epstein mantenía cuentas estratégicas— refieren interacciones con intermediarios financieros que, según el DOJ, facilitaron operaciones asociadas al Cartel de Sinaloa. Estas transacciones aparecen vinculadas a empresas fachada y asesorías financieras que Epstein ofrecía en paralelo a sus actividades conocidas.

Dato clave: reportes internos del DOJ describen “transacciones atípicas” que coinciden temporalmente con la expansión del cartel hacia la costa este de Estados Unidos, particularmente en Nueva York y Florida, regiones donde Epstein tenía influencia económica y social.


 

2. Donald Trump: el “perro que no ladraba”

 

Uno de los elementos más sensibles del nuevo paquete documental son correos electrónicos intercambiados entre Epstein y Ghislaine Maxwell en 2011. En ellos, Epstein se refiere a Donald Trump como “el perro que no ladraba”, una expresión que, en lenguaje de inteligencia, suele aludir a un actor que sabe más de lo que reconoce públicamente.

En esos mensajes, Epstein afirma que Trump pasó “horas” en su residencia en compañía de víctimas y que tenía pleno conocimiento del funcionamiento interno de la red. Aunque Trump ha sostenido que rompió relación con Epstein y que lo expulsó de Mar-a-Lago, los registros de vuelo recientemente incorporados contradicen parcialmente esa versión.

Los documentos indican que Trump habría abordado el avión privado de Epstein —conocido como el Lolita Express— en más ocasiones de las admitidas públicamente. La relación entre ambos se consolidó en la década de los noventa, un periodo que coincide con la expansión del Cartel de Sinaloa hacia los corredores financieros y logísticos del noreste estadounidense.


 

3. La familia de “El Chapo” y el asilo en Estados Unidos

 

El episodio más reciente que ha reactivado las alarmas es el ingreso a Estados Unidos de 17 familiares de Joaquín “El Chapo” Guzmán bajo la figura de parole humanitario. Entre ellos se encuentran Griselda López Pérez, exesposa del capo, así como familiares directos de Ovidio Guzmán.

Analistas de inteligencia consultados vinculan este hecho con el contexto de los archivos Epstein por tres razones centrales:

Negociaciones judiciales: la llegada de la familia ocurrió días antes de que Ovidio Guzmán modificara su declaración a culpable, lo que sugiere un acuerdo de alto nivel que va más allá de un proceso penal ordinario.

Intercambio de información sensible: se especula que parte del valor estratégico del Cartel de Sinaloa para agencias estadounidenses reside en información sobre redes de corrupción y poder que también aparecen en el universo Epstein.

Presión de seguridad nacional: la desclasificación de documentos ha reactivado tensiones internas en Washington, particularmente sobre figuras que pudieron haber facilitado operaciones criminales a cambio de beneficios financieros o silencio político.


 

4. Personajes cruzados: el elenco del poder

 

Además de Trump, otros nombres reaparecen en este entramado donde confluyen Epstein, poder político y flujos financieros opacos:

  • Bill Clinton, por sus múltiples vuelos en el Lolita Express y escalas en territorios asociados a estructuras financieras de alto riesgo.

  • Bill Richardson, exgobernador de Nuevo México, mencionado en los archivos y con antecedentes de interlocución en temas fronterizos y de seguridad.

  • Alan Dershowitz, abogado defensor de Epstein, figura recurrente en litigios vinculados a seguridad nacional y poder político.

 


 

¿un gran pacto de silencio?

 

La sincronía entre la liberación de los archivos Epstein y las decisiones recientes en torno a la familia de Joaquín Guzmán sugiere algo más que coincidencias administrativas. Todo apunta a una reorganización de activos de inteligencia en la que el Cartel de Sinaloa no aparece solo como un enemigo, sino como un actor con información estratégica sobre las élites políticas y financieras de Estados Unidos.

Epstein, lejos de ser un operador aislado, emerge como un nodo central en una red donde el crimen, el poder y la impunidad se tocaron durante décadas. La pregunta que permanece abierta no es si hubo encubrimientos, sino hasta qué punto ese silencio sigue siendo funcional para quienes aún detentan el poder.

soberani vs narcoterrorismo

¿Soberanía o Seguridad? El legado de Gary Webb y la nueva conquista de América Latina

INVESTIGACIÓN ESPECIAL | Por: Emiliano Cordoba

El hombre que sabía demasiado: el eco persistente de Dark Alliance

En agosto de 1996, un periodista del San Jose Mercury News llamado Gary Webb tiró de un hilo que nadie quería ver desenredarse. Su serie de reportajes, Dark Alliance, no fue solo una investigación periodística: fue una autopsia moral del poder estadounidense.

Webb documentó cómo, mientras la administración Reagan proclamaba la “Guerra contra las Drogas”, la CIA permitió —y en algunos casos protegió— a redes de narcotráfico que inundaron de crack barrios enteros de Los Ángeles, con el objetivo de financiar a la Contra nicaragüense. El discurso oficial hablaba de ley y orden; la realidad operaba con cinismo geopolítico.

La respuesta no fue una investigación institucional inmediata, sino una demolición mediática. The New York Times y The Washington Post encabezaron una campaña de descrédito que aisló a Webb profesionalmente. Sin embargo, el tiempo —y la desclasificación de los informes del Inspector General de la CIA, Frederick Hitz— terminó confirmando lo esencial: la agencia conocía los vínculos de sus activos con el narcotráfico y optó por mirar hacia otro lado en nombre de la “seguridad nacional”.

Webb pagó el precio máximo por decirlo antes que nadie.

De la guerra ideológica a la guerra por los recursos

 

Tres décadas después, el relato ha cambiado, pero la lógica persiste. Ya no se trata de frenar el avance del comunismo en el “patio trasero” de Washington. En 2026, la moneda de cambio es otra: litio, cobalto, agua potable, tierras raras y control de corredores energéticos estratégicos.

La actual administración estadounidense ha elevado su retórica contra los cárteles latinoamericanos, clasificándolos formalmente como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO). Esta designación no es simbólica: habilita intervención extraterritorial, congelamiento de activos, operaciones encubiertas y presión militar directa, todo bajo el paraguas de la “protección de la salud pública” frente a la crisis del fentanilo.

La pregunta clave no es si el problema existe, sino qué se hace con él:

¿la salud pública es el objetivo final o el instrumento que legitima una agenda geoeconómica más amplia?

Hipótesis central: el narcotráfico como caballo de Troya geopolítico

 

A partir del análisis de flujos de inversión, tratados de seguridad recientes y reposicionamientos militares, esta investigación plantea una hipótesis incómoda:

El “estado de emergencia” provocado por el narcotráfico funciona como un mecanismo de arbitraje político. Al declarar regiones completas como zonas de “narcoterrorismo”, Washington justifica presencia militar, presión diplomática y rediseño institucional, al tiempo que desplaza a competidores estratégicos —particularmente China— y asegura acceso preferencial a recursos críticos.

No es una ocupación clásica. Es una administración tutelada de la soberanía.

La anatomía del control: 1986 vs. 2026

 

Elemento

Era Dark Alliance (años 80)

Era de la transición energética (hoy)

Enemigo

Comunismo / “Oso soviético”

Narcoterrorismo / Fentanilo

Herramienta

Financiamiento encubierto

Intervención militar y judicial

Objetivo real

Control ideológico

Control de recursos estratégicos

Impacto en América Latina

Desestabilización política

Cesión de soberanía bajo esquemas de “seguridad”

El lenguaje se moderniza. La estructura de poder permanece.

El negocio de la inestabilidad

 

La evidencia sugiere una verdad incómoda: un narcotráfico “controlado” —o al menos la percepción de violencia permanente— resulta funcional a los intereses geopolíticos. Una erradicación total eliminaría el principal argumento para la intervención externa en México, Venezuela o el Triángulo del Litio (Argentina, Bolivia y Chile).

La paradoja es cruel. Las comunidades latinoamericanas padecen la violencia del crimen organizado mientras esa misma violencia abre la puerta a corporaciones extranjeras que llegan escoltadas por “planes de seguridad” binacionales, asesorías militares y reformas legales a modo.

Gary Webb lo advirtió antes de que el modelo se sofisticara: las drogas no son solo un negocio criminal; son una palanca de poder.

Cierre | La advertencia que sigue vigente

 

Gary Webb murió en 2004, pero su legado sigue respirando en cada expediente desclasificado y en cada “emergencia” declarada desde el norte. Su enseñanza es simple y brutal:

Cuestiona siempre la emergencia.

Detrás de cada cruzada moral contra un mal difuso suele esconderse un interés concreto, mensurable y profundamente material.

En América Latina, la disyuntiva no es retórica:

no es seguridad o soberanía.

Es decidir quién define el problema… y quién cobra la solución.

Analisis Jalifhe

Vídeo – El Olimpo Geopolítico y el Nuevo Orden de Trump

Lectura estratégica del mundo según Alfredo Jalife

El Dr. Alfredo Jalife sostiene que el mundo ha ingresado en una fase histórica donde el viejo orden globalista —representado durante décadas por la liturgia tecnocrática de Davos— ha colapsado, siendo sustituido por un nuevo esquema de poder tripolar, donde las grandes potencias ya no buscan consensos universales, sino equilibrios negociados desde la cúspide del sistema internacional.

Según su análisis, la administración Trump no actúa por impulsos erráticos ni por mero populismo diplomático, sino que sigue una hoja de ruta cuidadosamente diseñada para preservar la hegemonía estadounidense a través de una combinación de realismo estratégico, disuasión y repliegue selectivo.

Lo que emerge no es un mundo más cooperativo, sino un mundo más honesto en su crudeza: la política de poder ha regresado sin disfraces.


 

Las cinco hipótesis centrales del análisis de Jalife

 

1. La estabilidad estratégica como eje multipolar

 

[05:42]

Jalife plantea que Trump ha instaurado una estabilidad global con Rusia y busca una estabilidad regional con China en el Indo-Pacífico. Esta hipótesis sugiere que Washington ha reconocido tanto el “retorno triunfal” de Rusia como el ascenso irreversible de China, optando por una coexistencia nuclear negociada en lugar de una confrontación permanente.

La disuasión ya no se concibe como preludio del conflicto, sino como arquitectura del equilibrio.


 

2. El “abandono” de Europa y el giro al hemisferio occidental

 

[22:35]

Una de las tesis más disruptivas del análisis es que Estados Unidos estaría dejando a Europa “a su suerte”. Jalife sostiene que el foco estratégico de Trump se ha desplazado hacia un nuevo neomonroísmo, centrado en América Latina y en el control de recursos estratégicos en el Ártico —especialmente Groenlandia e Islandia—, diluyendo el papel tradicional de la OTAN como columna vertebral de la política exterior estadounidense.

Europa deja de ser prioridad geopolítica para convertirse en actor secundario de su propia seguridad.


 

3. La primacía del Deep State pragmático: el “factor Colby”

 

[18:32]

Jalife argumenta que figuras como Elbridge Colby encarnan la continuidad de un “Estado profundo” no ideológico, sino funcional: un Deep State pragmático. En esta lectura, Trump no gobierna en soledad ni desde la improvisación, sino alineado con una doctrina de “Estrategia de Negación”, cuyo objetivo es impedir la hegemonía china en Asia sin escalar hacia una guerra abierta.

La prioridad deja de ser exportar valores y pasa a ser administrar poder.


 

4. La inminente redefinición del caso Taiwán

 

[59:55]

Una de las hipótesis más audaces de Jalife sugiere que Taiwán podría haber perdido centralidad estratégica en los documentos recientes del Pentágono. La insinuación es contundente: en una eventual gran negociación entre Trump y Xi Jinping, la isla podría quedar subordinada a un acuerdo superior de seguridad y comercio.

No se trataría de una rendición explícita, sino de una reconfiguración silenciosa del tablero asiático.


 

5. De la confrontación militar a la competencia no bélica con China

 

[38:01]

A pesar de la retórica arancelaria, Jalife postula una transición acelerada hacia una competencia económica, tecnológica y financiera, diseñada para evitar el conflicto armado directo. El acuerdo sobre TikTok es citado como ejemplo paradigmático: ambas potencias prefieren negociar algoritmos, datos y mercados antes que misiles y flotas.

El poder ya no se mide solo en divisiones militares, sino en dominio digital y control de flujos informacionales.


Conclusión: el G3 y la reconfiguración del mundo

 

Para el Dr. Jalife, el planeta se encamina hacia un G3 de facto: Estados Unidos, Rusia y China como arquitectos de la estabilidad global, mientras las potencias intermedias y regiones como América Latina deberán renegociar su lugar con inteligencia estratégica.

En este nuevo orden, los recursos naturales —plata, litio, petróleo, agua, tierras raras— recuperan un valor geopolítico central. Y un Estados Unidos que vuelve a mirar hacia adentro y hacia su entorno geográfico inmediato redefine las reglas del juego para toda la periferia.

La era del multilateralismo moral ha cedido paso al realismo estructural. Y, como suele ocurrir en estos virajes históricos, quienes no entiendan el cambio quedarán fuera del tablero.

trump en davos

Crónica desde Davos: El “huracán Trump” sacude el Foro Económico Mundial 2026

Por Redacción| Corresponsalía Internacional

Davos, Suiza – 21 de enero de 2026.

Ni el aire gélido de los Alpes suizos logró enfriar el clima político que se respiró este miércoles en el Foro Económico Mundial. La llegada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su segundo mandato, transformó a Davos de vitrina del multilateralismo en escenario de confrontación geopolítica abierta.

Bajo el lema oficial “Un espíritu de diálogo”, la cumbre fue absorbida por un discurso de más de 80 minutos en el que Trump no sólo defendió su agenda America First, sino que redefinió los límites del debate global: menos cooperación, más presión; menos consensos, más ultimátums.

Davos, por momentos, dejó de ser el salón de acuerdos discretos para convertirse en tribuna de poder descarnado.


 

Declaraciones que reconfiguran el tablero

 

Groenlandia: del simbolismo al ultimátum

 

Trump retomó su ambición de adquirir Groenlandia, reduciéndola a un “pedazo de hielo estratégico” indispensable para la seguridad nacional estadounidense y para su proyectado escudo antimisiles Golden Dome.

Más allá de la anécdota, el mensaje fue inequívoco: el territorio vuelve a ser moneda legítima de negociación internacional.

“No quiero usar la fuerza, no la usaré… pero si decidiera hacerlo, seríamos imparables”, lanzó ante una audiencia que pasó del estupor al silencio incómodo.

Europa bajo fuego retórico

 

El mandatario arremetió contra la dirección política del continente, afirmando que “ciertos lugares ya no son reconocibles” y acusando a sus líderes de erosionar sus propias identidades culturales y soberanías energéticas.

Venezuela en el centro del discurso

 

Trump sorprendió al declarar que, tras los recientes episodios militares en el país sudamericano, “a Venezuela le va a ir fantásticamente bien”, anticipando que generará más riqueza en seis meses que en dos décadas.

Una afirmación que, más que optimismo, sonó a advertencia estratégica disfrazada de promesa económica.

Clima, energía y desprecio ambiental

 

Fiel a su estilo, se burló de las energías renovables, calificando a los aerogeneradores como “perdedores” y ridiculizando a Europa por comprarlos a China mientras ignora sus propios recursos fósiles.

Un mensaje que tensiona aún más la brecha entre la agenda climática global y el pragmatismo extractivista estadounidense.


 

Análisis: la diplomacia transaccional elevada al extremo

 

Lo visto en Davos confirma que Trump ya no juega a persuadir, sino a imponer condiciones desde la asimetría de poder.

El garrote arancelario

 

Amenazó con aranceles de entre 10% y 25% a Dinamarca y otros siete países europeos si no se negocia Groenlandia.

La Unión Europea, lejos de ceder, comenzó a articular una respuesta coordinada.

El desdén por el multilateralismo

 

Al anunciar su propio “Consejo de Paz” como alternativa a la ONU, Trump no sólo desacredita a las instituciones internacionales tradicionales: busca reemplazarlas por una arquitectura donde Washington arbitra sin contrapesos.

Dividir para reinar

 

Mientras endurece su trato con Europa, mostró un tono marcadamente conciliador hacia India, elogiando a Narendra Modi y prometiendo un “gran acuerdo comercial”.

La estrategia parece clara: fragmentar bloques para negociar desde posiciones bilaterales dominantes.


 

Resultados políticos de Davos 2026

 

A dos días del cierre de la cumbre, los efectos ya son visibles:

Fractura transatlántica sin precedentes

 

Ursula von der Leyen y el primer ministro canadiense Mark Carney respondieron con firmeza, advirtiendo que Europa actuará con “unidad y determinación” ante cualquier forma de coerción.

Mercados en tensión

 

Aunque el Nasdaq 100 subió levemente —interpretado como alivio ante la negativa de Trump a usar fuerza militar inmediata—, la amenaza arancelaria mantiene elevada la volatilidad global.

El nuevo orden “trumpiano”

 

Davos 2026 marca simbólicamente el fin del consenso globalista.

El Foro deja de ser un club de tecnócratas para convertirse en campo de batalla donde la fuerza económica directa es la principal moneda de cambio.


 

Epílogo: Davos ya no es Davos

 

La visita de Trump no buscó diálogo ni armonización de intereses. Buscó validar una lógica distinta:

un mundo donde territorios, recursos, alianzas y tratados están sujetos a compra, presión o sanción.

Davos, alguna vez santuario del consenso liberal, ha sido atravesado por una nueva gramática del poder:

menos reglas, más músculo; menos diplomacia, más mercado armado.

Y quizá ese sea, más que cualquier discurso, el verdadero mensaje que deja el “huracán Trump” en los Alpes suizos.