El formato plantea comparecencias de hasta cuatro dependencias por día, preguntas hasta agotar los cuestionamientos y participación ciudadana mediante un micrositio. La propuesta todavía debe ser aprobada por la Mesa Directiva y deja pendientes las reglas para seleccionar preguntas y ordenar sesiones potencialmente ilimitadas.
Querétaro, Qro., 10 de septiembre de 2026.— Una glosa sin presentaciones preparadas, sin una duración predeterminada y con preguntas enviadas por la ciudadanía es el formato que los diputados Claudia Díaz Gayou y Eric Silva Hernández, de Morena, proponen para revisar el quinto informe del gobernador Mauricio Kuri González.
El planteamiento busca alterar la dinámica habitual de las comparecencias, en las que los funcionarios destinan parte de su intervención a repetir cifras y acciones incluidas previamente en el informe. En el modelo propuesto, los servidores públicos acudirían directamente a responder cuestionamientos sobre presupuesto, programas, obras y resultados verificables.
La propuesta aún no constituye el formato oficial. Su aprobación corresponde a la Mesa Directiva de la LXI Legislatura, por lo que su alcance dependerá de la negociación entre los grupos parlamentarios y de las reglas que finalmente sean adoptadas.
El punto central consiste en seguir “la ruta del dinero”: contrastar los recursos autorizados por el Congreso con lo efectivamente gastado, identificar qué programas fueron financiados, cuántas personas recibieron sus beneficios y qué obras pueden acreditarse.
“El recurso es de todas y todos y tenemos que saber exactamente en dónde se empleó”, sostuvo Silva Hernández, quien pidió convocar no solamente a titulares de secretarías, sino también a organismos descentralizados, órganos desconcentrados y cualquier entidad que ejerza recursos públicos.
Hasta cuatro dependencias por día
El formato presentado por los legisladores contempla cuatro modificaciones principales:
- Limitar la agenda a un máximo de cuatro dependencias o entidades por día.
- Eliminar las exposiciones iniciales de los funcionarios.
- Mantener cada comparecencia abierta hasta agotar todas las preguntas.
- Modificar el calendario cuando una sesión no pueda concluirse en la fecha programada.
La intención es evitar que el tiempo disponible sea consumido por discursos institucionales y permitir que los cuestionamientos se concentren en información no contenida en el informe.
Díaz Gayou sostuvo que la glosa debe evaluar resultados y no limitarse a enumerar actividades. Si un funcionario no cuenta con la información requerida durante su comparecencia, tendría tres días hábiles para entregarla por escrito.
La propuesta también obligaría a los órganos internos de control a remitir al Congreso, tres días antes de cada comparecencia, las evaluaciones de diseño, desempeño o impacto de los programas correspondientes.
El plazo, sin embargo, parece reducido para revisar expedientes técnicos, identificar inconsistencias y preparar preguntas sustentadas. Si el objetivo es realizar un análisis minucioso del gasto, las evaluaciones tendrían que entregarse con suficiente anticipación y permanecer disponibles para consulta pública.
Preguntas ciudadanas, pero con selección legislativa
La principal novedad sería la apertura de un micrositio en la página del Congreso para recibir preguntas ciudadanas. Las personas podrían indicar la dependencia a la que dirigen su cuestionamiento, justificarlo y anexar documentos. Incluso se permitirían participaciones anónimas.
Durante las transmisiones en vivo también podrían recuperarse preguntas publicadas en los comentarios. Sin embargo, su incorporación quedaría a consideración de cualquiera de las diputadas o diputados presentes.
Ese mecanismo abre una puerta a la participación, pero todavía no garantiza una intervención ciudadana equitativa. Sin criterios públicos de selección, las bancadas podrían privilegiar preguntas convenientes, descartar cuestionamientos incómodos o utilizar comentarios partidistas para prolongar la confrontación.
Para que el ejercicio tenga credibilidad será necesario definir cómo se filtrarán duplicidades, insultos, datos personales o acusaciones sin sustento; quién clasificará las preguntas; cuántas serán seleccionadas y bajo qué criterios. También deberá aclararse cómo recibirá respuesta una persona que haya participado de manera anónima.
La propuesta plantea que las respuestas sean ofrecidas durante la comparecencia y enviadas por escrito, dentro de los tres días hábiles siguientes, a quienes proporcionen un medio de contacto.
Las ausencias del año pasado
Díaz Gayou recordó que en la glosa anterior no comparecieron titulares de áreas como la Unidad de Servicios para la Educación Básica del Estado de Querétaro, Movilidad, Salud y la Comisión Estatal de Aguas.
La ausencia de organismos con presupuestos, programas y servicios de alto impacto reduce la capacidad del Congreso para cuestionar directamente decisiones sobre transporte, abastecimiento de agua, educación y atención sanitaria.
La propuesta de Morena busca cerrar esa posibilidad al convocar a todas las entidades que administren programas o recursos públicos. No obstante, el documento no explica qué ocurriría si un titular se ausenta, envía a un subordinado o entrega respuestas incompletas.
Sin consecuencias claras, una comparecencia extensa puede producir más declaraciones, pero no necesariamente mayor rendición de cuentas.
El desafío de una glosa sin límite
Eliminar el reloj puede evitar respuestas apresuradas, aunque también puede convertir las sesiones en ejercicios interminables. La combinación de cuatro dependencias por día y preguntas sin límite plantea una contradicción operativa: si la primera comparecencia se prolonga, las demás podrían acumular retrasos y alterar todo el calendario.
Un formato más exigente necesita orden temático, límites razonables por intervención, derecho de réplica, publicación previa de documentos y un registro de compromisos. De otra manera, la ausencia de tiempos puede favorecer tanto la obstrucción política como las respuestas deliberadamente extensas.
La glosa tampoco sustituye una auditoría. Las comparecencias pueden exhibir contradicciones y obligar a dar explicaciones públicas, pero la revisión documental del gasto requiere expedientes, contratos, padrones, indicadores y evaluaciones que puedan contrastarse posteriormente.
La propuesta introduce elementos capaces de mejorar la revisión del quinto informe, especialmente la eliminación de exposiciones repetitivas y la obligación de responder por escrito. Su credibilidad, sin embargo, dependerá menos de la duración de las sesiones que de la documentación disponible, la selección transparente de preguntas y el seguimiento público de cada respuesta.
El Congreso decidirá si la glosa continúa como una sucesión de presentaciones oficiales o se convierte en una revisión incómoda del ejercicio gubernamental. Pero endurecer el formato será insuficiente si las preguntas quedan sin contestar, las evaluaciones llegan tarde o las comparecencias terminan sin consecuencias institucionales.



