La regidora propuso coordinar al municipio con autoridades estatales, escuelas y organizaciones civiles; el llamado aún no se traduce en un programa aprobado, presupuesto o calendario de atención.
San Juan del Río, Qro.— La regidora Ana Paula Higuera Alanís llamó al Ayuntamiento de San Juan del Río a establecer una estrategia coordinada para prevenir y atender problemas de salud mental entre niñas, niños y adolescentes, mediante acciones de orientación familiar, detección temprana, canalización y seguimiento.
La presidenta de la Comisión de Asuntos de la Juventud formuló el planteamiento durante una sesión de Cabildo, donde propuso fortalecer la relación institucional con la Secretaría de Salud del Estado de Querétaro y aprovechar las redes de colaboración existentes entre dependencias públicas, asociaciones civiles e instituciones educativas.
“Debemos avanzar hacia una política pública que reconozca que el bienestar emocional comienza en el hogar, pero la responsabilidad de generar las condiciones para fortalecerlo es compartida”, sostuvo Higuera Alanís.
El pronunciamiento coloca un asunto relevante en la agenda municipal, pero todavía no constituye un programa formalmente aprobado. El boletín no informa sobre la presentación de una iniciativa, un convenio, un punto de acuerdo vinculante o una asignación presupuestal.
Tampoco define cuántas escuelas o comunidades serían atendidas, qué dependencias municipales participarían, qué perfiles profesionales estarían a cargo ni cuándo comenzarían las acciones.
Una problemática que requiere intervención temprana
La Organización Mundial de la Salud estima que uno de cada siete adolescentes de entre 10 y 19 años presenta algún trastorno mental. La ansiedad, la depresión y los trastornos del comportamiento se encuentran entre las principales causas de enfermedad y discapacidad durante esta etapa de la vida. El organismo advierte que la falta de atención puede prolongar sus consecuencias hasta la edad adulta.
En México, UNICEF refiere que 10 por ciento de las personas de entre 12 y 17 años presentó malestar psicológico durante los 12 meses previos a la ENCODAT 2025, proporción equivalente a aproximadamente 1.3 millones de adolescentes. El organismo también identifica mayores niveles de malestar entre las mujeres adolescentes.
Estas cifras ofrecen contexto nacional, pero el llamado de Higuera todavía no está acompañado por un diagnóstico específico de San Juan del Río. Para diseñar una intervención municipal se necesita conocer, al menos, la demanda de atención psicológica, los tiempos de espera, la disponibilidad de especialistas, los principales motivos de consulta y las zonas con mayores barreras de acceso.
Sin ese punto de partida, el riesgo es construir una campaña general de sensibilización que genere visibilidad, pero no capacidad suficiente para atender los casos detectados.
Prevención no puede limitarse a pláticas
La regidora propuso proporcionar herramientas a madres, padres y cuidadores para acompañar el desarrollo emocional de niñas, niños y adolescentes. También planteó sumar a escuelas, empresas, asociaciones y organizaciones sociales.
La participación de las familias es necesaria, pero una política pública no puede descargar sobre ellas la responsabilidad completa. Los hogares requieren canales claros para solicitar ayuda, servicios accesibles y personal capacitado que distinga entre dificultades emocionales transitorias y situaciones que necesitan intervención especializada.
UNICEF recomienda observar la duración, intensidad y repercusión de los cambios emocionales. La tristeza persistente, el aislamiento, la pérdida de interés, las alteraciones pronunciadas del sueño o el apetito y las expresiones de desesperanza pueden requerir valoración profesional.
Por ello, los talleres sobre “manejo de emociones” podrían funcionar como una puerta de entrada, pero no deben presentarse como sustitutos de la atención psicológica o psiquiátrica. La estrategia necesitaría protocolos de detección, referencia y seguimiento, además de reglas para proteger la confidencialidad y los datos personales de menores de edad.
También tendría que definir qué sucederá cuando una escuela identifique un caso: quién realizará la primera valoración, a qué institución se canalizará, cuánto tiempo tomará la atención y qué dependencia verificará que el acompañamiento continúe.
Querétaro ya cuenta con programas que podrían articularse
El gobierno estatal opera “Contigo Sanamente 2026”, un programa de la Secretaría de la Juventud que contempla brigadistas de psicoeducación y promoción de la salud mental. Sus acciones están dirigidas prioritariamente a jóvenes y buscan reducir barreras de acceso a orientación psicológica, emocional y psicoeducativa.
La coordinación planteada por Higuera podría permitir que San Juan del Río utilice esa infraestructura y evite duplicar esfuerzos. Sin embargo, será necesario delimitar las responsabilidades de la Secretaría de Salud, la Secretaría de la Juventud, el DIF municipal, las autoridades educativas y la Comisión de Asuntos de la Juventud.
Una red efectiva tendría que contar con metas medibles: número de personas capacitadas, escuelas intervenidas, casos detectados, canalizaciones concluidas, tiempos de atención y porcentaje de seguimiento. Medir únicamente talleres, asistentes o materiales distribuidos ofrecería una visión incompleta.
Del llamado a la política pública
La intervención de la regidora abre una discusión necesaria, pero su impacto dependerá de los acuerdos que consiga traducir en decisiones administrativas y presupuestales.
El siguiente paso tendría que ser la instalación de una mesa de trabajo con autoridades sanitarias, educativas y municipales; la elaboración de un diagnóstico local; la definición de una ruta de atención y la identificación de recursos humanos y financieros.
La salud mental infantil y adolescente requiere prevención, pero también servicios profesionales disponibles cuando la prevención no basta. La diferencia entre un pronunciamiento y una política pública se encuentra precisamente en los recursos, responsabilidades, plazos y resultados verificables.
Orientación inmediata
La Línea de la Vida ofrece atención gratuita y confidencial las 24 horas, todos los días, en el 800 911 2000. Brinda orientación sobre salud mental, consumo de sustancias y crisis emocionales, además de canalización a servicios especializados.
Ante una situación de peligro inmediato, debe solicitarse ayuda a los servicios de emergencia.


