El estado reportó una reducción cercana a 114 mil toneladas de dióxido de carbono equivalente y la compensación de más de 1.2 millones. La diferencia resulta crucial: compensar emisiones no sustituye su eliminación directa en los procesos industriales.
Querétaro, Qro.— El secretario de Desarrollo Sustentable, Marco Antonio Del Prete Tercero, presentó la estrategia de descarbonización de Querétaro durante el encuentro Nature Summit: Alianzas por la Naturaleza, organizado por Salesforce y Grupo Bimbo.
En el foro, el funcionario se reunió con la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena Ibarra, para exponer los instrumentos económicos, esquemas de certificación y mecanismos de colaboración empresarial implementados por la administración estatal.
De acuerdo con Del Prete, Querétaro estableció como objetivos reducir 27 por ciento de sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 y 65 por ciento para 2050. El boletín no precisa el año base utilizado para calcular estas metas, un dato necesario para evaluar su alcance y comparar los avances reportados.
Reducción directa y compensaciones
Uno de los principales componentes de la estrategia es el Sello Estatal de Bajas Emisiones de Carbono, una certificación creada por la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SEDESU) para reconocer acciones empresariales mediante tres modalidades: reducción directa, reducción indirecta y compensación de emisiones.
Hasta ahora, 59 industrias han participado en el esquema. Según las cifras estatales, estas empresas acumulan una reducción cercana a 114 mil toneladas de dióxido de carbono equivalente y la compensación de más de 1.2 millones de toneladas.
Aunque ambas acciones forman parte de las políticas climáticas, no son intercambiables. La reducción directa representa emisiones que dejaron de generarse mediante cambios tecnológicos, energéticos o productivos. La compensación busca equilibrar emisiones persistentes mediante proyectos ambientales, captura de carbono u otros mecanismos certificados.
Las cifras presentadas muestran que el volumen compensado es más de diez veces superior al reducido. Esto coloca en el centro del análisis la calidad de los proyectos utilizados para compensar, su permanencia, la metodología empleada para cuantificar la captura de carbono y la verificación independiente de los resultados.
El comunicado no ofrece un desglose por empresa, sector económico o modalidad, ni identifica qué proporción de las 114 mil toneladas corresponde a reducciones directas e indirectas.
Acción climática y competitividad
Del Prete sostuvo que la política climática puede fortalecer la competitividad de las empresas al incentivar tecnologías limpias, mejorar la eficiencia de los procesos productivos y vincular la actividad industrial con proyectos de conservación.
El reto consiste en evitar que las certificaciones ambientales se conviertan únicamente en distintivos reputacionales. Para demostrar su efectividad, el programa deberá acreditar que las reducciones son medibles, adicionales y sostenidas, y que las compensaciones no permiten postergar transformaciones indispensables dentro de las plantas industriales.
También será necesario conocer si la participación de las empresas es voluntaria, cuáles son los costos de incorporarse, qué entidad verifica los resultados y qué consecuencias existen cuando una industria incumple sus compromisos.
Alianzas con empresas y organizaciones ambientales
Durante el encuentro, el titular de la SEDESU sostuvo reuniones con representantes de organizaciones civiles, gobiernos y empresas para explorar alianzas relacionadas con conservación, reducción de emisiones y financiamiento climático.
Entre los participantes estuvieron el comisionado nacional de Áreas Naturales Protegidas, Pedro Álvarez-Icaza Longoria; la fundadora del Grupo Ecológico Sierra Gorda, Martha Isabel “Pati” Ruiz Corzo, y el subsecretario de Medio Ambiente estatal, Ricardo Torres Hernández.
Ruiz Corzo presentó el protocolo de Carbono Biodiverso, una herramienta vinculada con proyectos de conservación y servicios ambientales. Este tipo de mecanismos puede llevar recursos a las comunidades que protegen ecosistemas, siempre que cuente con mediciones rigurosas, trazabilidad financiera y garantías de permanencia.
La estrategia queretana busca situar a la industria como parte de la solución climática. Su prueba definitiva, sin embargo, no estará en el número de sellos entregados ni en las toneladas anotadas como compensación, sino en la disminución verificable de las emisiones totales del estado y en la conservación efectiva de sus ecosistemas.
Información base proporcionada por el Gobierno del Estado de Querétaro.



