Por: Redacción de LYPmultimedios
Santiago de Querétaro, Qro., 9 de julio de 2026.— La reforma electoral local avanzó en el Congreso de Querétaro, pero no sin tensión política. La Comisión de Gobernación, Administración Pública y Asuntos Electorales aprobó el dictamen conjunto de diversas iniciativas en materia electoral, un paquete que busca modernizar la legislación, fortalecer la paridad, actualizar lenguaje incluyente y dar mayor certeza jurídica a los próximos procesos.
El dictamen fue aprobado con dos votos a favor y uno en contra, este último emitido por la diputada Adriana Meza Argaluza.
La sesión fue encabezada por el diputado Sinuhé Arturo Piedragil Ortiz, presidente de la comisión, acompañado por las legisladoras Adriana Meza Argaluza y Leonor Mejía Barraza, secretaria e integrante, respectivamente. También estuvieron presentes las diputadas Teresita Calzada y Claudia Díaz Gayou, cuyas propuestas forman parte del debate electoral local.
La reforma avanza, pero deja una pregunta incómoda: ¿Querétaro está dispuesto a llevar la paridad hasta los espacios donde realmente se disputa el poder?
Un dictamen amplio para actualizar las reglas electorales
El dictamen aprobado integra distintas iniciativas turnadas a la comisión, entre ellas propuestas relacionadas con requisitos para ocupar cargos de elección popular, asociaciones políticas estatales, doble postulación, candidaturas comunes, participación de partidos políticos, integración proporcional de ayuntamientos, prevención de sobrerrepresentación municipal, modernización institucional y reformas impulsadas por el Tribunal Electoral del Estado de Querétaro.
También incluye reformas vinculadas al artículo 166 de la Ley Electoral, uno de los puntos más sensibles de la discusión, por su relación directa con la paridad sustantiva y la postulación de mujeres en presidencias municipales.
Sinuhé Piedragil sostuvo que el dictamen parte de una visión técnica e institucional, tomando como base la iniciativa presentada por el Instituto Electoral del Estado de Querétaro, lo que permitió realizar un análisis legislativo “serio, responsable y cuidadoso”.
El diputado afirmó que la reforma no debe concentrarse en intereses particulares, coyunturales o partidistas, sino en fortalecer las instituciones democráticas.
Una reforma electoral no solo cambia reglas: define quién puede competir, en qué condiciones y con qué garantías frente al poder.
Sinuhé Piedragil: una legislación “más moderna, incluyente y sólida”
Durante su intervención, Piedragil aseguró que el dictamen busca contribuir a una legislación “más moderna, más incluyente y más sólida” para Querétaro.
El presidente de la comisión destacó que uno de los ejes centrales es el fortalecimiento del principio de paridad, al señalar que no debe entenderse únicamente como una obligación numérica o formal.
A partir de la reforma constitucional conocida como paridad en todo, dijo, el mandato es avanzar hacia una igualdad sustantiva: que las mujeres no solo sean postuladas, sino que accedan efectivamente a espacios de decisión pública.
La paridad real no se mide únicamente por cuántas mujeres aparecen en la boleta. Se mide por cuántas llegan a los cargos donde se toman decisiones.
Piedragil también defendió el valor de la gradualidad, al considerar que las medidas afirmativas deben implementarse de forma proporcional, revisarse con resultados y avanzar hacia una igualdad real en el tiempo.
Lenguaje incluyente y violencia política
Otro punto destacado por el diputado fue la actualización del lenguaje de la Ley Electoral.
Piedragil señaló que el lenguaje incluyente no es un asunto menor, porque las leyes nombran derechos, sujetos, instituciones y obligaciones. Por ello, afirmó, deben reflejar una visión de igualdad, respeto e inclusión.
“Modernizar el lenguaje normativo también es parte de modernizar nuestra democracia”, sostuvo.
El dictamen también contempla vínculos con la prevención de la violencia política y la violencia contra las mujeres en razón de género, además de la modernización de procedimientos, uso de herramientas tecnológicas y fortalecimiento de la certeza jurídica en la actuación de autoridades electorales.
Una democracia moderna no solo necesita urnas. Necesita reglas claras, lenguaje incluyente, instituciones confiables y condiciones para que competir no implique violencia ni exclusión.
El punto que encendió el debate: el artículo 166
La discusión más sensible se concentró en el artículo 166 del dictamen, relacionado con la postulación de mujeres en ayuntamientos.
La diputada Claudia Díaz Gayou recordó que su iniciativa planteaba que los partidos políticos postularan mujeres en al menos tres de los cinco municipios más poblados del estado.
Sin embargo, señaló que el dictamen aprobado propone una fórmula distinta: que los partidos garanticen la postulación de mujeres para encabezar planillas de ayuntamientos en al menos dos municipios donde históricamente nunca han sido gobernados por mujeres.
Díaz Gayou cuestionó que la redacción final no corresponda plenamente ni a su propuesta ni a otras iniciativas presentadas.
“Me parece que no es ni una iniciativa ni la otra”, señaló.
También advirtió que, bajo esa lógica, las mujeres podrían seguir encabezando espacios en municipios más pequeños, sin necesariamente acceder a territorios de mayor peso político, poblacional y presupuestal.
Ahí está el centro del debate: no basta con postular mujeres; importa dónde se les postula.
Municipios grandes o municipios sin antecedente femenino
La diferencia entre ambas fórmulas no es menor.
La propuesta de Díaz Gayou buscaba empujar candidaturas de mujeres en municipios de mayor población, es decir, territorios con mayor presupuesto, visibilidad, estructura política e impacto electoral.
La fórmula del dictamen, en cambio, se centra en municipios donde históricamente no ha habido mujeres electas como presidentas municipales.
Ambas rutas buscan corregir rezagos, pero no producen el mismo efecto político.
Postular mujeres en municipios históricamente cerrados puede abrir puertas. Pero postularlas en municipios de alta concentración poblacional puede disputar el poder donde más pesa.
Esa es la tensión de fondo.
Querétaro puede avanzar en paridad sin tocar los espacios más competitivos, o puede usar la reforma para obligar a los partidos a abrir candidaturas femeninas en territorios de mayor relevancia.
Adriana Meza intentó ampliar la exigencia
La diputada Adriana Meza Argaluza presentó una reserva al artículo 166.
Su propuesta buscaba que los partidos políticos garantizaran la postulación de mujeres para encabezar planillas de ayuntamientos en al menos tres municipios donde históricamente no han sido electas por voto popular como presidentas municipales.
Meza argumentó que el principio de igualdad sustantiva obliga a transitar de la paridad numérica a la paridad en el ejercicio real del poder.
Aunque reconoció que la redacción del dictamen representaba una acción afirmativa valiosa al considerar dos municipios con rezago histórico, sostuvo que elevar la exigencia a tres ayudaría a acelerar el desmantelamiento de los techos de cristal en el ámbito local.
La reserva no procedió. Al someterse a votación, registró un voto a favor y dos abstenciones.
La reserva fallida dejó expuesta la tensión entre avanzar con cautela o empujar con más fuerza la presencia de mujeres en espacios ejecutivos municipales.
Claudia Díaz: “Es un tema de lo que le debemos a las mujeres”
En asuntos generales, Sinuhé Piedragil aclaró que la discusión del dictamen no está cerrada, ya que será sometido a consideración del Pleno para su análisis, discusión y votación.
Claudia Díaz Gayou coincidió en que el proceso legislativo aún no concluye y llamó a buscar otras instancias para empujar mayor progresividad.
“Ya no es un tema de partidos políticos, es un tema de lo que le debemos a las mujeres”, afirmó.
La diputada recordó que el Congreso cuenta con mayoría simple de mujeres y llamó a sus compañeras legisladoras a trabajar en conjunto para fortalecer la progresividad de la reforma.
El mensaje fue directo: si hay una mayoría de mujeres en el Congreso, la pregunta es hasta dónde están dispuestas a usar esa mayoría para abrir más poder a otras mujeres.
Teresita Calzada reabre el debate por gubernatura
La diputada Teresita Calzada, coordinadora de la fracción legislativa de Movimiento Ciudadano, recordó que el 16 de enero de 2026 su partido presentó una iniciativa para derogar el transitorio tercero de la Constitución local relativo a la paridad de género para la gubernatura de Querétaro.
Calzada señaló que México vive un momento histórico en materia de representación femenina, con una presidenta de la República y 13 gobernadoras.
En ese contexto, afirmó que Querétaro cuenta con mujeres competitivas en cada uno de los partidos políticos y consideró que una mujer podría ser elegida constitucionalmente para la gubernatura del estado en 2027.
La discusión electoral local ya no se limita a regidurías o ayuntamientos. También toca la pregunta que Querétaro ha postergado: cuándo una mujer gobernará el estado.
La paridad como disputa de poder, no como trámite
La aprobación del dictamen muestra que Querétaro avanza en una reforma electoral amplia, pero también revela que la paridad sigue siendo uno de los campos más complejos de la democracia local.
Todos los partidos suelen declararse a favor de la igualdad. El problema aparece cuando esa igualdad exige mover candidaturas competitivas, municipios relevantes o espacios con poder real.
La paridad se vuelve incómoda cuando deja de ser discurso y empieza a tocar candidaturas.
Ese es el punto que atraviesa la discusión del artículo 166.
Las diputadas que empujan una versión más fuerte de la paridad sostienen que las mujeres no deben quedar confinadas a espacios secundarios. La redacción aprobada, aunque reconoce rezagos históricos, fue vista por ellas como insuficiente para acelerar la igualdad sustantiva.
¿Modernización o avance a medias?
El dictamen contiene elementos importantes: lenguaje incluyente, fortalecimiento institucional, actualización normativa, prevención de violencia política, herramientas tecnológicas y mayor certeza jurídica.
Pero el debate sobre paridad puede convertirse en el corazón político de la reforma cuando llegue al Pleno.
Una reforma puede ser moderna en el papel y quedarse corta en el reparto real del poder.
Ahí estará la prueba para las y los diputados.
Si el Congreso mantiene la redacción actual, defenderá una vía gradual. Si modifica el artículo 166, podría enviar una señal más fuerte sobre representación femenina en municipios donde históricamente las mujeres han sido excluidas o relegadas.
Lo que sigue
El dictamen aprobado en comisión deberá pasar al Pleno de la Legislatura para su discusión y votación.
Ahí las reservas podrían volver a plantearse y el debate sobre paridad tendrá una nueva oportunidad.
El resultado será clave para definir las reglas electorales rumbo a los próximos procesos en Querétaro.
La reforma electoral ya avanzó. Ahora falta saber si también avanzará la igualdad real.
Porque una democracia no se fortalece únicamente con reglas más ordenadas.
Se fortalece cuando esas reglas abren puertas donde antes había techos de cristal.
Y en Querétaro, la discusión apenas comienza.