Sheinbaum fija fecha: la propuesta sobre celulares en escuelas llegará antes del 31 de agosto
Por: Redacción de LYPmultimedios
Ciudad de México, 3 de agosto de 2026.— Arturo Béjar viajó desde California para sentarse en Palacio Nacional y decir algo que conoce desde adentro: durante años lideró los equipos de protección de usuarios en Facebook, y antes fue el primer director de seguridad de Yahoo!. Su diagnóstico ante el gobierno mexicano fue directo: «la industria niega la adicción y traslada la responsabilidad a los padres».
Su intervención, junto con la del psicólogo social Jonathan Haidt, marcó la segunda entrega del ciclo de lunes que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dedica al uso de plataformas digitales entre menores de edad. Y esta vez hubo fecha: la propuesta de regulación para las escuelas se presentará antes del 31 de agosto, cuando arranca el ciclo escolar.
Los seis mecanismos del diseño
Béjar desglosó lo que llamó los ingredientes que producen uso compulsivo, y que no son accidentes sino decisiones de diseño: scroll infinito, reproducción automática de videos, recomendaciones algorítmicas basadas en lo que capta tu atención, notificaciones constantes, contadores de popularidad y mecanismos de comparación y presión social.
Citando un reporte interno de Meta sobre adolescentes de 13 a 15 años, expuso cifras concretas: 1 de cada 5 se sintió peor consigo mismo, con su cuerpo o su imagen; 1 de cada 8 recibió acoso sexual; y 1 de cada 11 estuvo expuesto a contenido relacionado con autolesiones. Un dato adicional resulta especialmente revelador para cualquier madre o padre: más del 90% de esos daños provinieron de personas desconocidas, no del círculo social del menor.
Su planteamiento sobre el reparto de responsabilidades fue igual de claro: a los gobiernos les corresponde estudiar los daños, establecer medidas de protección y exigir que los productos dirigidos a jóvenes estén diseñados para su bienestar y no para su perjuicio.
La recomendación de Haidt que matiza el debate sobre censura
Jonathan Haidt situó el problema en una fecha: entre 2010 y 2015, dijo, las infancias pasaron de estar basadas en el juego a estar centradas en el teléfono, con consecuencias documentadas en depresión, ansiedad, trastornos alimentarios, menor capacidad de atención y aprendizaje.
Sus recomendaciones fueron dos, ambas de política pública: escuelas libres de teléfonos durante toda la jornada —una medida que describió como sencilla, económica y eficaz— y elevar a 16 años la edad mínima para abrir cuentas en redes sociales, como ya lo han hecho gobiernos democráticos de otros países. «Presidenta Sheinbaum, usted ya ha dado ese primer paso al consultar a maestros, padres, niños y otras partes interesadas. Siga adelante», expresó.
Hay un matiz en su intervención que no aparece en el comunicado oficial y que vale la pena registrar, porque toca directamente el debate público de las últimas semanas: Haidt recomendó enfocarse en el diseño de las plataformas antes que en la prohibición de contenidos. Es decir, la ruta que propone el especialista más citado en este debate a nivel internacional no pasa por decidir qué puede publicarse, sino por modificar los mecanismos que enganchan.
La postura del gobierno
Sheinbaum insistió en que la propuesta no debe percibirse como imposición: «no es un asunto sólo de la Presidenta, no es mi opinión (…) tiene que ser algo colectivo en la medida de lo posible. Habrá quien no esté de acuerdo, pero el objetivo es que se haga una discusión nacional». Subrayó además que los propios jóvenes deben conocer los efectos, «para que no sientan que es una imposición».
La mandataria detalló que la ruta tiene dos velocidades: primero las escuelas, con una decisión lista para el inicio del ciclo escolar; después, la discusión más amplia sobre si se regulan las plataformas digitales y cómo. También reveló que su gobierno ha mantenido diálogo con las plataformas sobre otros temas —reclutamiento de jóvenes por grupos criminales y violencia contra las mujeres—, pero no sobre este.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, planteó el argumento de fondo: los algoritmos que miden la actividad en redes no son neutrales, los dispositivos dejaron de ser herramientas pasivas y su impacto no termina en la pantalla, sino que moldea cómo se percibe la realidad.
Querétaro, con un año y medio de ventaja
Para los lectores queretanos, el calendario federal llega con una diferencia: el estado ya vive esta política desde febrero de 2025, cuando se convirtió en la primera entidad del país en regular el uso de celulares en escuelas públicas y privadas de nivel básico y medio superior, con alcance en 2 mil 111 planteles y más de 362 mil alumnos. Desde entonces, al menos diez estados adoptaron medidas similares, y el 26 de julio pasado el propio secretario Delgado envió un reconocimiento al gobierno de Querétaro por ese antecedente.
Lo que llegará a finales de agosto, entonces, no será una novedad para las escuelas queretanas, sino la extensión nacional de un esquema que aquí ya lleva año y medio operando —y sobre el que, conviene decirlo, todavía no se ha publicado una evaluación de resultados.
Lo que sigue
La propuesta para escuelas se presentará antes del 31 de agosto. La discusión sobre regulación de plataformas y edad mínima seguirá su curso por separado, con foros pendientes en Nuevo León, Chiapas y Guerrero. Y ahí es donde aparecerá la parte difícil: mientras retirar teléfonos de las aulas depende de una decisión administrativa, elevar la edad mínima o exigir cambios de diseño a las plataformas implica legislación y, previsiblemente, resistencia de una industria que —según el testimonio de quien la conoce desde adentro— ha optado por negar el problema y trasladar la responsabilidad a las familias.


