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Sheinbaum convierte al INEHRM en escuela pública de historia, memoria y pensamiento crítico

Por: Redacción de LYPmultimedios
Ciudad de México, 1 de julio de 2026.— En el octavo aniversario del triunfo electoral que abrió paso a la Cuarta Transformación, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo firmó un decreto para convertir al Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México en una institución de investigación y docencia adscrita a la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación.

El cambio no es menor. El INEHRM, conocido por su trabajo de investigación, difusión histórica, acervos y publicaciones, ampliará sus funciones para impartir licenciaturas, maestrías, especialidades, diplomados y seminarios permanentes.

En palabras simples: el instituto dejará de ser solo un espacio para estudiar la historia y se convertirá también en una escuela pública para formar a nuevas generaciones en historia, humanidades, pensamiento crítico y administración pública.

Durante la conferencia matutina, Sheinbaum vinculó la decisión con el significado político del 1 de julio, fecha del triunfo de Andrés Manuel López Obrador en 2018.

“Hace 8 años fue el triunfo de la Cuarta Transformación de la Vida Pública de México, 1º de julio, y la manera de reconocerlo, el triunfo del pueblo, pues es este Instituto”, señaló la presidenta.

La decisión coloca a la memoria histórica como un eje del proyecto político federal. No se trata solo de abrir nuevos programas académicos, sino de disputar una idea de país: quién cuenta la historia, desde dónde se cuenta y para qué sirve estudiarla en el presente.

La secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Rosaura Ruiz Gutiérrez, sostuvo que esta nueva etapa busca formar especialistas comprometidos con el conocimiento riguroso del país y sus procesos de transformación.

También lanzó una definición política fuerte: “Frente a los discursos de odio que buscan exacerbar el clasismo, el racismo y la división social, la historia y la memoria de nuestro pueblo deben ser una barrera moral”.

La frase resume el sentido del proyecto: usar la historia no como adorno, sino como herramienta para entender desigualdades, violencias, luchas sociales y procesos políticos que siguen marcando la vida pública mexicana.

El director general del INEHRM, Felipe Arturo Ávila Espinosa, explicó que el instituto ofrecerá licenciaturas en Historia, Ciencias Sociales y Humanidades, así como Administración Pública y Buen Gobierno. También se prepara una licenciatura en Economía.

Además, se impartirán maestrías en Humanismo Mexicano, Estudios de Género y Feminismos, así como Movimientos Sociales y Rescate de la Memoria. La oferta incluirá especialidades en Comunicación Política y Enseñanza de la Historia.

La propuesta académica tiene una orientación clara: formar perfiles que no solo memoricen fechas, sino que puedan analizar el país, entender sus conflictos y vincular el conocimiento con problemas reales de gobierno, sociedad y territorio.

El INEHRM también ofrecerá diplomados con valor curricular en temas como educación, agrarismo, migración, problemas urbanos, ecología, energías alternativas, inteligencia artificial y humanidades, tecnologías de la información, resistencias populares, relaciones exteriores, violencias, derechos humanos y salud.

La convocatoria de inscripción se publicará durante julio. Ese mismo mes se recibirán solicitudes; en agosto iniciará el curso propedéutico y en septiembre comenzarán las actividades académicas en la sede del INEHRM, ubicada en Guatemala 80, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

El próximo año, el instituto también contará con espacios en el exconvento de Jesús María, actualmente en proceso de remodelación por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

El desafío será que esta transformación no se quede en el gesto simbólico. Convertir al INEHRM en institución docente exigirá planes de estudio sólidos, profesorado especializado, reglas académicas claras, libertad de investigación, pluralidad intelectual y capacidad para formar estudiantes sin convertir la historia en propaganda.

Ese punto será clave. La memoria histórica es necesaria para cualquier democracia, pero debe trabajarse con rigor, fuentes, debate y pensamiento crítico. Una institución dedicada a la historia debe incomodar incluso al poder que la impulsa.

Sheinbaum también destacó que este año se abrieron 200 plazas para institutos de investigación, algo que, según dijo, no ocurría desde hace más de 15 años. Con ello, el Gobierno Federal busca presentar la transformación del INEHRM como parte de una política más amplia de fortalecimiento científico y humanístico.

La apuesta puede abrir una oportunidad importante para jóvenes interesados en historia, ciencias sociales, humanidades y servicio público, especialmente en un país donde muchas veces estas áreas son tratadas como secundarias frente a carreras tecnológicas o empresariales.

Pero entender un país también requiere historiadoras, sociólogos, docentes, archivistas, investigadoras, especialistas en memoria, funcionarias públicas con formación humanista y personas capaces de leer los conflictos sociales más allá de una estadística.

El decreto convierte al INEHRM en una pieza más del proyecto cultural, educativo y político de la 4T. Su éxito dependerá de que logre formar pensamiento crítico real, no solo identidad institucional.

Porque estudiar la historia no debe servir para repetir consignas. Debe servir para entender de dónde venimos, qué heridas siguen abiertas y qué país queremos construir sin borrar la complejidad del pasado.

A ocho años del triunfo que cambió el mapa político mexicano, Sheinbaum eligió conmemorar la fecha con una institución dedicada a la memoria. Ahora el reto será que esa memoria sea pública, rigurosa, plural y útil para pensar el futuro.

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