Casa Rafael Zamorano en Tequisquiapan

Entre la historia y el sabor: Rafael Zamorano y la nueva era de la repostería en Tequisquiapan

Por Redacción LYPmultimedios

TEQUISQUIAPAN, QRO. – En el corazón de Tequisquiapan, donde las calles narran siglos de historia, la memoria de uno de sus personajes más ilustres, el profesor Rafael Zamorano Morales, se entrelaza hoy con una nueva tradición que llega desde Hidalgo para conquistar paladares: la Pastelería BR.

El profesor Zamorano (1853-1914) no fue solo un docente; fue un ingeniero, poeta y actor político fundamental para la autonomía de Tequisquiapan. Educado en la capital queretana, dedicó su vida a la docencia, fundando las primeras escuelas oficiales para niños y niñas en el municipio a finales del siglo XIX. Su hogar, que en algún momento funcionó como tesorería municipal, resguarda hoy piezas históricas como un globo terráqueo artesanal elaborado junto a sus alumnos y un retrato enviado personalmente por Porfirio Díaz, con quien mantuvo una relación institucional estrecha.

Anécdotas que forjaron la identidad

La historia oral, compartida por sus descendientes, revela momentos clave de la identidad regional. Se cuenta que en 1902, durante la inauguración de la vía férrea, fue el propio Rafael Zamorano quien le explicó a un curioso Porfirio Díaz que el imponente pico que se divisaba a lo lejos era la Peña de Bernal. Ante tal asombro, el entonces presidente decidió que la estación del tren llevaría ese nombre, resolviendo así la duda histórica de por qué la estación se llama Bernal pese a la distancia física con el pueblo.

Además, su familia desempeñó un papel crucial en la municipalización de Tequisquiapan. Fue su hermano, Félix Zamorano, quien en 1915 logró que el lugar fuera nombrado delegación, paso previo a su nombramiento oficial como municipio en 1939.

Pastelería BR: Un legado de San Sebastián Tenochtitlán

A unos pasos de la casa de este prócer, la cultura se enriquece con la llegada de Pastelería BR, un proyecto familiar que trae consigo el prestigio de San Sebastián Tenochtitlán, Hidalgo, reconocida como la «Capital de los Pasteles».

Más que una simple repostería, este establecimiento representa una evolución generacional del arte dulce. Su propuesta en Tequisquiapan redefine la experiencia de compartir, ofreciendo especialidades que ya se han vuelto icónicas entre los locales:

  • El Cheslim: La joya de la corona, una fusión maestra de leche, queso y frutos seleccionados.
  • Cheesecakes: Desde el tradicional hasta el intenso de chocolate.
  • Chocoflan: El equilibrio perfecto para las tardes tequisquiapenses.

La ubicación de Pastelería BR no es casual; al estar situada en las venas más profundas del centro histórico, invita a los visitantes a recorrer la historia de Rafael Zamorano mientras disfrutan de un legado de sabor que, aunque nacido en Hidalgo, hoy late con fuerza en el corazón de este Pueblo Mágico.

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De la marginación en las calles a la conquista del mundo: La épica resistencia otomí detrás de Lelé y Dönxu

Por Redacción LYPmultimedios

AMEALCO DE BONFIL, QRO. – Hoy en día, ver a la muñeca artesanal de Amealco estampada en marcas internacionales, exhibida en los estudios universales o viajando por Japón es motivo de orgullo nacional. Sin embargo, detrás de esas coloridas cintas y rostros sonrientes, existe una cruda historia de pobreza, criminalización y, sobre todo, de una inquebrantable resistencia femenina.

El más reciente episodio de Spotlight Mágico nos adentra en el Museo de la Muñeca, donde historiadores y artesanas reconstruyen el verdadero origen de este ícono mundial.

El éxodo y la marginación en la gran ciudad

La historia de estas muñecas no nació en la abundancia. En los años 70, la extrema pobreza en Santiago Mezquititlán obligó a los hombres otomíes a migrar a la Ciudad de México para trabajar como albañiles. Sus esposas los acompañaron, pero al intentar aportar al sustento vendiendo chicles o pidiendo monedas en las esquinas, se enfrentaron a la discriminación de las autoridades capitalinas, quienes las detenían sistemáticamente.

El punto de inflexión llegó durante el sexenio de Luis Echeverría. A través del Instituto Nacional de Protección a la Infancia (IMPI), y por intervención de María Esther Zuno, las mujeres detenidas dejaron de ser enviadas a la delegación. En su lugar, fueron trasladadas a un gran taller en Coyoacán. Ahí se les pidió «hacer una muñeca que se pareciera a ellas».

El taller que cambió sus vidas

Ese espacio se convirtió en un refugio de empoderamiento. Las mujeres recibían un sueldo de 105 pesos semanales, contaban con guardería y, lo más importante, aprendieron a leer, a escribir y a utilizar máquinas de coser.

Fue en ese taller donde la muñeca primitiva (hecha de trapos viejos y enrollados) evolucionó. Las artesanas incorporaron moldes, mejoraron los rostros y agregaron la icónica corona de listones. Mujeres como Cleta, Petra o Juana pasaron de ser marginadas a convertirse en maestras artesanas, logrando forjar un patrimonio que hoy les ha permitido pagar carreras de ingeniería a sus hijos.

Lelé y Dönxu: Dos almas distintas

El reportaje también hace una importante distinción cultural a menudo ignorada: existen dos muñecas principales. Lelé, originaria de Santiago Mezquititlán, cuyo nombre significa «bebé» en otomí; es flexible, manejable y es la que ha alcanzado fama global. Por otro lado está Dönxu (que significa «muñeca»), originaria de San Ildefonso Tultepec; esta pieza tiene una postura recta, no se sienta y cuenta con un trabajo de bordado en punto de cruz y grecas mucho más laborioso y costoso.

 

El orgullo local en el presente: La Perrona Western

Ese espíritu de trabajo y superación sigue vivo en las calles de Amealco. El reportaje concluye celebrando el comercio local con la visita a La Perrona Western Wear, un emprendimiento fundado por Mario García Tobar, originario de la comunidad de El Rincón.

Con 22 años de experiencia, Mario ha regresado a su tierra para ofrecer productos de calidad suprema, destacando su propia marca de tejanas «El Tirano» y las codiciadas botas vaqueras «Sales Boots». Su tienda es un testimonio de cómo el talento amealcense —ya sea tejiendo muñecas o diseñando moda vaquera de vanguardia— impone respeto y calidad en cualquier escenario.