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Luis Humberto Fernández llama a la unidad de Morena en San Juan del Río

Luis Humberto Fernández llama a la unidad de Morena y cuestiona 25 años de gobiernos del PAN en Querétaro

Durante una asamblea informativa en San Juan del Río, el diputado federal con licencia convocó a fortalecer la organización territorial de Morena, respaldó los programas sociales del Gobierno federal y atribuyó a las administraciones panistas el rezago económico y de seguridad en el estado.

San Juan del Río, Qro. El diputado federal con licencia Luis Humberto Fernández Fuentes convocó a la militancia de Morena a fortalecer la unidad interna y la organización territorial del partido durante una asamblea informativa realizada en el Parque Fátima, donde también lanzó críticas a los gobiernos del Partido Acción Nacional (PAN) por el desarrollo económico y las condiciones de seguridad en Querétaro.

Ante simpatizantes del movimiento, el legislador sostuvo que el país atraviesa un momento que, a su juicio, exige defender la soberanía nacional y respaldar las políticas impulsadas por la presidenta Claudia Sheinbaum.

Durante su intervención destacó programas federales como la pensión para personas adultas mayores, las becas educativas y La Escuela es Nuestra, los cuales, afirmó, representan un cambio respecto a administraciones anteriores.

Cuestiona desarrollo económico y seguridad en Querétaro

Fernández Fuentes centró parte de su mensaje en señalar que, según su valoración, durante los gobiernos panistas la inversión pública se ha concentrado principalmente en la zona metropolitana de Querétaro, mientras otros municipios han enfrentado rezagos.

Como ejemplo mencionó a San Juan del Río, municipio que, dijo, acumula cerca de 25 años sin una estrategia efectiva de desarrollo económico.

Asimismo, afirmó que la ciudad enfrenta actualmente problemas relacionados con la seguridad, el deterioro de la infraestructura urbana, los servicios públicos y la gestión del agua.

Estas declaraciones corresponden a los posicionamientos expresados por el legislador durante la asamblea y no incluyen una postura del Gobierno del Estado.

Llama a fortalecer la unidad de Morena

En el plano interno, Luis Humberto Fernández hizo un llamado a privilegiar la unidad entre quienes integran Morena y evitar confrontaciones internas.

«Al interior del movimiento no hay enemigos, hay compañeros», expresó.

El diputado señaló que las diferencias internas no deben favorecer a las fuerzas políticas opositoras y planteó tres ejes para fortalecer la organización del partido: consolidar la unidad, ampliar la integración de comités seccionales junto con la credencialización de militantes y reforzar el compromiso ciudadano.

Regidor Óscar Sandoval destaca participación ciudadana

Durante la asamblea también participó el regidor Óscar Mauricio Sandoval García, conocido como «El Gallo», quien afirmó que la transformación del municipio requiere la participación organizada de la ciudadanía.

El edil señaló que continuará impulsando la representación de las demandas ciudadanas dentro del Ayuntamiento y sostuvo que fortalecer los servicios públicos y combatir la corrupción forman parte de los retos que enfrenta San Juan del Río.

Asimismo, invitó a las y los asistentes a mantener el trabajo territorial mediante la organización de comités vecinales y la difusión de la información dentro de sus colonias.

Morena continúa con actividades de organización en Querétaro

La asamblea forma parte de las actividades de organización política que Morena desarrolla en distintos municipios del estado rumbo a la consolidación de sus estructuras territoriales.

Durante el encuentro, los participantes reiteraron llamados a fortalecer la participación ciudadana y respaldar las acciones del movimiento de la Cuarta Transformación en Querétaro.

James Talarico el lenguaje moral que las izquierdas deben retomar

James Talarico: el demócrata cristiano que incomoda a la derecha religiosa y puede darle un nuevo lenguaje a la izquierda

Por: Rodrigo Vissuet
Ciudad de México, 12 de julio de 2026.— Durante décadas, la derecha conservadora logró una operación política de alto impacto: convencer a millones de personas de que hablar de Dios, familia, fe y valores era casi automáticamente hablar desde la derecha.

James Talarico está intentando romper esa ecuación.

El político texano, integrante del Partido Demócrata, exmaestro de secundaria y seminarista presbiteriano, se ha convertido en una figura incómoda para el conservadurismo religioso de Estados Unidos porque disputa el territorio donde la derecha se sentía dueña absoluta: el lenguaje cristiano.

Pero su irrupción no consiste en copiar la estrategia religiosa de la derecha. No aparece como un predicador contra derechos, ni como un candidato que promete convertir al Estado en púlpito. Su propuesta es otra: usar el cristianismo como lenguaje moral para hablar de justicia social, desigualdad, corrupción, migración, derechos, democracia y poder popular.

La pregunta que abre Talarico es enorme: ¿qué pasaría si las izquierdas volvieran a disputar la fe, no para imponer religión, sino para recuperar un lenguaje moral que conecte con millones de personas creyentes?

Quién es James Talarico

James Talarico nació en Texas, fue maestro de secundaria y llegó a la Cámara de Representantes estatal en 2018. Su propia campaña lo presenta como texano de octava generación, exdocente y seminarista presbiteriano. Esa combinación —maestro, político y cristiano progresista— le permite hablar desde tres registros que suelen tener potencia emocional: la escuela, la comunidad y la fe.

Antes de construir una carrera nacional, Talarico ya tenía un perfil local asociado a educación pública, derechos civiles y crítica a los grandes donantes que, según él, capturan la política texana. Su campaña al Senado sostiene que busca llevar a Washington una pelea contra la corrupción y recuperar poder para la clase trabajadora.

Pero lo que lo convirtió en fenómeno no fue solo su agenda. Fue la forma.

Talarico habla como político, pero también como alguien que conoce el ritmo del sermón. Puede hablar de multimillonarios, gerrymandering, escuelas públicas o derechos reproductivos usando una estructura moral reconocible para millones de creyentes: el deber de amar al prójimo, proteger al vulnerable y enfrentar a los poderes que convierten la fe en instrumento de dominación.

Su novedad no está en decir que es cristiano. Está en decir que precisamente por ser cristiano no puede aceptar una política que abandona a pobres, migrantes, mujeres, estudiantes o trabajadores.

El cristianismo como contraataque a la derecha religiosa

En Estados Unidos, la derecha religiosa ha construido durante décadas una alianza poderosa entre conservadurismo cultural, Partido Republicano, guerra contra derechos reproductivos, rechazo a la diversidad sexual, defensa de armas, nacionalismo y discursos de “valores familiares”.

Talarico entra por la puerta contraria.

En su plataforma, acusa a figuras republicanas como John Cornyn y Ken Paxton de apropiarse de las palabras “libertad, familia y fe”, mientras impulsan políticas que —desde su lectura— controlan cuerpos, censuran libros, niegan licencias familiares pagadas, encarecen cuidados infantiles y usan la religión para dañar a otros.

Ese giro es estratégico.

La izquierda estadounidense suele responder a la derecha religiosa desde el secularismo: “la religión debe quedar fuera de la política”. Talarico no abandona esa defensa de la separación Iglesia-Estado, pero añade otra capa: “ustedes no representan el cristianismo; lo están deformando”.

No le dice a la derecha religiosa “no hables de Dios”. Le dice: “no uses a Dios para justificar privilegios, odio o autoritarismo”.

Ese movimiento cambia el tablero.

Porque no deja a los votantes creyentes ante una falsa elección entre fe conservadora y progresismo secular. Les ofrece una tercera posibilidad: ser creyentes y defender derechos; ser cristianos y votar por redistribución; hablar de familia y apoyar cuidados; hablar de libertad y rechazar la censura; hablar de fe y defender a migrantes.

El mensaje económico: no izquierda contra derecha, sino arriba contra abajo

Uno de los elementos más potentes de Talarico es su forma de traducir la lucha de clases al lenguaje moral estadounidense.

En su sitio de campaña, afirma que la mayor división del país no es izquierda contra derecha, sino “arriba contra abajo”: los multimillonarios quieren que la ciudadanía se mire entre sí como enemiga para no mirar hacia quienes concentran poder y riqueza.

La frase tiene fuerza porque desplaza el pleito cultural hacia la economía política.

No abandona la agenda de derechos, pero la conecta con corrupción, dinero privado, captura institucional, impuestos, salud, educación y costos de vida. Su plataforma anticorrupción propone medidas como prohibir super PACs y PACs corporativos, terminar con el gerrymandering partidista, limitar el comercio de acciones por congresistas y ampliar controles éticos en el poder.

Ahí está el corazón de su fórmula:

Cristianismo sin nacionalismo.
Populismo sin xenofobia.
Fe sin teocracia.
Derechos sin lenguaje elitista.
Clase trabajadora sin abandonar diversidad.
Anticorrupción sin tecnocracia fría.

Talarico intenta hacer algo que muchas izquierdas han olvidado: convertir la política pública en una historia moral sencilla.

No basta con decir “reforma fiscal progresiva”. Hay que decir quién se beneficia, quién paga, quién fue abandonado y por qué eso es injusto.

Por qué funciona en la era de la desconfianza

El ascenso de Talarico ocurre en un momento de fatiga democrática.

En Estados Unidos, la polarización, la crisis de representación, la desconfianza hacia élites políticas y el poder de los algoritmos han producido una ciudadanía más cínica, más enojada y más desconfiada.

Por eso su perfil llama la atención.

No aparece como un tecnócrata que promete administrar mejor lo mismo. Tampoco como un político que reduce la izquierda a lenguaje universitario o identitario. Habla de corrupción, riqueza extrema, escuelas, salud, familia, frontera, libertad religiosa y derechos con una narrativa que busca sonar comprensible para personas que no necesariamente se definen como progresistas.

Medios estadounidenses han señalado que su aparición en espacios no tradicionales, incluido el podcast de Joe Rogan, amplificó su figura ante audiencias que no suelen consumir comunicación demócrata convencional.

Su fuerza no viene solo de hablarle a los convencidos. Viene de intentar cruzar la frontera cultural donde muchas izquierdas dejaron de hacer campaña.

Ese es un dato clave para México y América Latina.

México: una izquierda laica en un país profundamente creyente

México es constitucionalmente laico, pero culturalmente religioso.

El Censo 2020 registró casi 98 millones de personas católicas y más de 14 millones de protestantes o cristianas evangélicas; también creció la población sin religión, especialmente entre jóvenes, pero la identidad cristiana sigue teniendo un peso enorme en la vida social.

La izquierda mexicana ha tenido una relación compleja con la religión. Por un lado, viene de tradiciones liberales, laicas y anticlericales que fueron fundamentales para separar al Estado de la Iglesia. Por otro, su base popular es mayoritariamente creyente, guadalupana, comunitaria, sincrética y atravesada por símbolos religiosos.

Andrés Manuel López Obrador entendió ese terreno mejor que muchos políticos de izquierda. Se identificó públicamente como cristiano, usó símbolos como la Virgen de Guadalupe y disputó la relación con las bases católicas sin subordinarse a la jerarquía eclesiástica. El País lo describió como una estrategia de cercanía con votantes católicos y distancia frente al episcopado.

Ahí está una diferencia importante: López Obrador construyó un cristianismo popular, nacional, moral y comunitario. Talarico está construyendo una versión más explícitamente teológica, progresista y antinacionalista.

México ya conoce una izquierda que habla con símbolos religiosos. Lo que Talarico muestra es cómo convertir esa dimensión moral en una defensa explícita de derechos, democracia y justicia social frente a la derecha religiosa.

El riesgo mexicano: confundir lenguaje moral con confesionalismo

Para México, la lección de Talarico no puede ser “religionizar” la política.

Eso sería un error enorme.

La laicidad mexicana no es un capricho académico: es una conquista histórica frente al poder clerical, las guerras religiosas, la tutela moral de las iglesias y el riesgo de convertir derechos civiles en permisos religiosos.

La lección es más fina.

Las izquierdas mexicanas pueden recuperar un lenguaje moral capaz de hablar de prójimo, comunidad, dignidad, compasión, justicia, cuidado, pobreza, migración y territorio sin convertir al Estado en iglesia ni legislar desde dogmas.

No se trata de meter a Dios al gobierno. Se trata de dejar de regalarle a la derecha el vocabulario de la bondad, la familia y los valores.

La derecha suele presentarse como defensora de la familia, aunque vote contra cuidados, licencias, salud pública o salarios dignos.

La izquierda podría responder: familia también es guardería pública, vivienda, tiempo para cuidar, seguridad alimentaria, transporte, escuelas, salud mental, pensión, agua y trabajo digno.

Ese es el tipo de traducción que Talarico hace en Estados Unidos.

Y esa traducción podría ser muy poderosa en México.

América Latina: el campo religioso que la izquierda dejó disputar sola

En América Latina, el tema es todavía más profundo.

La región vive una transformación religiosa acelerada: el catolicismo sigue siendo mayoritario, pero ha perdido terreno; crecen las personas sin afiliación y en varios países las iglesias evangélicas mantienen un peso político cada vez mayor. Una encuesta de Pew citada por AP encontró caídas importantes del catolicismo en países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, mientras aumentan los no afiliados; aun así, la región sigue siendo ampliamente religiosa en creencias y prácticas.

La derecha entendió antes que muchas izquierdas que las iglesias evangélicas y pentecostales no son solo espacios de fe: son redes de comunidad, contención, ayuda, identidad, liderazgo barrial, comunicación emocional y movilización política.

Brasil lo mostró con claridad. La influencia del fundamentalismo cristiano de derecha fue clave en el bolsonarismo, y documentales recientes han analizado cómo sectores evangélicos ayudaron a construir una política de guerra cultural, anticomunismo, orden moral y nostalgia autoritaria.

Centroamérica también muestra el ascenso de poderes evangélicos conservadores, con impacto en derechos reproductivos, diversidad sexual, educación y política institucional. El caso de Costa Rica ha sido leído como parte de una “marea evangélica” regional que desplaza viejas formas de influencia católica y conecta con la nueva derecha internacional.

El problema de muchas izquierdas latinoamericanas no fue defender la laicidad. Fue confundir laicidad con silencio moral ante comunidades creyentes.

Ese vacío lo ocupó la derecha.

La memoria latinoamericana: teología de la liberación

La paradoja es que América Latina no necesita importar de Estados Unidos la idea de una fe progresista.

Ya la tuvo. La produjo. La exportó.

La teología de la liberación nació en América Latina en el siglo XX como una lectura cristiana de la pobreza, la opresión, la injusticia estructural y la opción preferencial por los pobres. Sus figuras —Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff, Jon Sobrino, entre otros— construyeron una de las tradiciones más potentes de cristianismo social en el mundo.

Talarico no inventa eso.

Pero lo actualiza en clave digital, electoral, estadounidense y antinacionalista.

La gran ironía es que un demócrata texano podría recordarle a América Latina algo que América Latina le enseñó al mundo: que la fe también puede estar del lado de los pobres, no de los poderosos.

Esa memoria puede volver a ser políticamente útil.

No para convertir a partidos de izquierda en iglesias.

Sino para reconstruir puentes con mayorías populares que no separan su vida material de su vida espiritual.

La estrategia para las izquierdas del mundo

El fenómeno Talarico puede significar una estrategia discursiva y política para las izquierdas si se entiende en cinco claves.

La primera: disputar el lenguaje moral.

La izquierda suele tener mejores diagnósticos estructurales, pero peores relatos emocionales. Habla de desigualdad, precarización, financiarización, extractivismo o neoliberalismo. Todo eso importa. Pero millones de personas entienden antes una frase moral que una categoría académica.

Talarico dice: amar al prójimo implica cuidar al migrante, financiar escuelas, defender salud, frenar corrupción y proteger derechos.

Esa traducción es poderosa.

La segunda: separar fe de autoritarismo.

La derecha nacionalista ha usado religión para justificar exclusión, censura, misoginia, homofobia y concentración de poder. Talarico responde que eso no es fe, sino adoración del poder con lenguaje religioso.

Ese marco permite hablarle a creyentes que sienten incomodidad frente al extremismo, pero que tampoco se reconocen en una izquierda que desprecia su espiritualidad.

La tercera: reconstruir comunidad.

Las izquierdas globales enfrentan un problema de organización. Perdieron sindicatos, comités territoriales, círculos comunitarios y redes de cuidado. Muchas iglesias, en cambio, sí mantuvieron comunidad semanal, liderazgos locales, acompañamiento y pertenencia.

No se trata de convertir partidos en templos. Se trata de aprender que la política necesita ritual, presencia, escucha, cuidado y continuidad.

La cuarta: vincular derechos con vida cotidiana.

Una izquierda que defiende derechos reproductivos, diversidad sexual o migración debe poder explicarlos no solo como agenda legal, sino como expresión de dignidad humana, amor al prójimo y libertad frente al poder del Estado.

Talarico no abandona derechos para hablar de fe. Usa la fe para defender derechos.

La quinta: hacer anticorrupción con contenido popular.

Su crítica a multimillonarios, PACs corporativos, manipulación electoral y captura del Estado conecta con un enojo transversal. La corrupción deja de ser solo delito administrativo y se vuelve pecado político contra la comunidad.

La izquierda necesita menos superioridad moral abstracta y más lenguaje moral encarnado en salarios, cuidados, vivienda, escuelas, salud, democracia y comunidad.

Los riesgos: no todo lo religioso es progresista

El fenómeno Talarico también tiene límites.

El primero es la exclusión.

Si una izquierda habla demasiado desde códigos cristianos, puede dejar fuera a personas ateas, agnósticas, musulmanas, judías, indígenas, afroespirituales o simplemente no religiosas.

Por eso el modelo solo funciona si su cristianismo es inclusivo, no identitario. Es decir: si usa la fe como fuente ética personal, no como requisito de pertenencia política.

El segundo riesgo es la instrumentalización.

Cuando la política usa religión solo como táctica electoral, la ciudadanía lo detecta. Talarico funciona precisamente porque su fe parece biográfica, no decorativa: viene de familia religiosa, de formación teológica, de iglesia y de una narrativa personal consistente.

El tercer riesgo es la reacción conservadora.

La derecha religiosa no va a ceder el monopolio moral sin atacar. En Texas, figuras republicanas ya han respondido con descalificaciones personales y acusaciones religiosas contra Talarico, mientras él crece como candidato competitivo.

El cuarto riesgo es que el discurso supere a la organización.

Hablar bonito de justicia no reemplaza estructura territorial, alianzas, programa, cuadros, financiamiento limpio y capacidad de gobierno.

Talarico puede abrir una puerta discursiva. Pero ninguna izquierda gana solo con sermones progresistas. Necesita organización.

Qué podría aprender Morena y la izquierda mexicana

Para Morena, el fenómeno Talarico puede ser especialmente interesante.

La 4T ya utiliza una moral política basada en pueblo, pobres, honestidad, austeridad, comunidad y justicia. Pero a veces ese lenguaje se vuelve consigna repetida. Talarico muestra cómo actualizar la dimensión moral sin perder conflicto de clase ni agenda de derechos.

La izquierda mexicana podría aprender tres cosas.

Primero: hablar de valores sin sonar conservadora.

Valores no son solo obediencia, castigo o tradición. También son solidaridad, cuidado, honestidad, justicia, igualdad y amor al prójimo.

Segundo: hablarle a creyentes sin entregar la laicidad.

México puede defender Estado laico y al mismo tiempo reconocer que millones de personas procesan la política desde categorías morales y espirituales.

Tercero: disputar a la derecha la palabra “familia”.

La familia no se defiende negando derechos. Se defiende con salarios, vivienda, agua, salud, cuidados, escuelas, transporte seguro, licencias parentales y protección contra la violencia.

La izquierda mexicana tiene una oportunidad: dejar de permitir que la derecha use “valores” como sinónimo de castigo.

Qué podría aprender América Latina

En América Latina, la lección es más urgente.

Las derechas cristianas han sabido construir poder desde abajo: templos, barrios, radios, redes sociales, pastores, liderazgos comunitarios, grupos de mujeres, jóvenes y familias.

Las izquierdas, en cambio, muchas veces respondieron con desprecio cultural, pensando que la religión desaparecería con educación o modernización. No ocurrió. La religión cambió, se fragmentó, migró de instituciones tradicionales a iglesias más flexibles, emocionales y territoriales.

Talarico muestra que la izquierda puede hablar con comunidades creyentes sin renunciar a derechos ni convertirse en conservadora.

Pero debe hacerlo con respeto.

No basta con visitar iglesias en campaña.
No basta con citar a Jesús una vez.
No basta con decir “primero los pobres” si después se gobierna para élites.
No basta con defender derechos en tribunales si no se explican en barrios, familias y comunidades.

La batalla cultural no se gana burlándose de la fe popular. Se gana demostrando que justicia social, cuidado comunitario y dignidad humana pueden hablar también en lenguaje espiritual.

Una izquierda menos fría

El fenómeno Talarico revela una debilidad de la izquierda global: demasiadas veces se volvió correcta, técnica, jurídica, universitaria, institucional, pero emocionalmente fría.

La derecha entendió que la política también es pertenencia.

Prometió familia, patria, Dios, orden, comunidad, identidad.

Aunque muchas veces lo hizo para defender privilegios, excluir minorías o movilizar miedo.

Talarico intenta responder con otra gramática: fe sin odio, familia sin control, libertad sin censura, comunidad sin nacionalismo, cristianismo sin supremacía.

Si la derecha convirtió la religión en arma cultural, la izquierda puede convertir la espiritualidad popular en lenguaje de cuidado, justicia y comunidad.

Esa es la disputa.

La pregunta global

James Talarico no garantiza una nueva era para la izquierda. Puede ganar o perder. Puede crecer o diluirse. Puede convertirse en figura nacional o quedar como fenómeno texano.

Pero su irrupción ya deja una enseñanza.

Las izquierdas del siglo XXI no solo necesitan mejores programas. Necesitan mejores lenguajes para explicar por qué esos programas son moralmente necesarios.

La desigualdad no es solo ineficiencia: es injusticia.
La corrupción no es solo ilegalidad: es traición comunitaria.
La migración no es solo frontera: es humanidad.
La salud no es solo gasto: es cuidado.
La educación no es solo presupuesto: es futuro.
La democracia no es solo procedimiento: es pacto moral.
La familia no es solo consigna: es red de protección material y afectiva.

Ese es el territorio donde Talarico está irrumpiendo.

Y ese es el territorio que muchas izquierdas podrían volver a disputar.

Porque quizá la pregunta no sea si la izquierda debe hablar de religión.

La pregunta es si puede volver a hablar de esperanza sin que le dé vergüenza.

Ulises Gómez de la Rosa se reúne con compañeros de partido y aspiración

Ulises Gómez de la Rosa y César Guti cierran filas: Lideran pacto de unidad en Morena por la capital queretana

Por Redacción LYPmultimedios | Política Local

SANTIAGO DE QUERÉTARO, QRO. (13 de junio de 2026). – Las piezas del ajedrez político en la capital queretana comienzan a acomodarse y los liderazgos reales de la Cuarta Transformación han decidido dar un paso al frente. Con la convicción de que los grandes retos del municipio requieren visión de futuro, el diputado local Ulises Gómez de la Rosaarticuló una mesa de diálogo clave para definir el rumbo de los Comités de Defensa de la 4T en Querétaro.

Reconocido por su destacada labor como diputado local, su indudable capacidad para la búsqueda de acuerdos y respaldado por un gran capital político que tiene como base a Santa Rosa Jáuregui, Gómez de la Rosa convocó a los perfiles que han levantado la mano para coordinar el movimiento en la capital. Dejó en claro que la unidad y la construcción de consensos serán la única ruta viable para hacer frente a los desafíos electorales que se avecinan.

La mancuerna estratégica: Ulises y Guti

El peso específico de esta cumbre política recayó en la sólida alianza mostrada entre el diputado y César Gutiérrez «Guti», ex titular del Corredor Económico de Bienestar en Querétaro y uno de los cuadros más activos en la movilización territorial del partido.

Guti respaldó la iniciativa de Gómez de la Rosa, coincidiendo en que, más allá de las legítimas aspiraciones personales, el trabajo conjunto es innegociable. “Querétaro necesita sumar visiones, capacidades y liderazgos comprometidos con la transformación. Estoy convencido de que, caminando juntos y poniendo por delante el bienestar de la gente, podremos hacer realidad los principios de la Cuarta Transformación”, destacó César Guti, reafirmando su lema de que “A Querétaro lo transformamos todos”.

Ambos liderazgos marcaron la pauta del encuentro: ampliar la visión política, fortalecer a los perfiles más competitivos y evitar las divisiones internas que en el pasado han mermado al movimiento en la capital del estado.

Respaldo legislativo y sumas menores

El pacto de unidad tejido por Ulises Gómez de la Rosa y César Guti cuenta además con el aval de otras figuras de peso dentro del partido. Durante el cónclave, se reconoció la disposición de la diputada local Andrea Tovar y del regidor Fernando Flores, quienes, aunque no pudieron asistir por compromisos de agenda, enviaron su respaldo total para sumarse a este esfuerzo conjunto por el bienestar del municipio.

Finalmente, a esta mesa de diálogo articulada por los liderazgos principales, también se le dio espacio de participación a Mauricio Ruiz Olaes, actual titular de la representación de la SEP en la entidad, quien acudió a la reunión para suscribir los acuerdos de unidad planteados por el bloque mayoritario.

Con este cierre de filas, Gómez de la Rosa y Guti envían un mensaje claro tanto al interior de Morena como hacia la oposición: en Querétaro, la 4T ya tiene orden, estructura y un bloque unido listo para competir.

Renuncia Andres Manuel López Beltran

El costo de la herencia: Andrés Manuel López Beltrán renuncia a Morena para blindar a la 4T

Por Redacción de Investigación LYPmultimedios

CIUDAD DE MÉXICO (25 de mayo de 2026). – El obradorismo ha tenido que tomar hoy una de sus decisiones internas más dolorosas, pero políticamente indispensables. Andrés Manuel López Beltrán, el segundo hijo del expresidente de México y principal operador político de la familia, ha presentado su renuncia a la poderosa Secretaría de Organización del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena.

Para la militancia progresista, este movimiento no es una claudicación ante la derecha, sino una maniobra de supervivencia institucional. En la antesala de las elecciones intermedias de 2027, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum requiere un blindaje absoluto. La presencia de «Andy» en la cúpula del partido se había convertido en un flanco abierto; una contradicción andante frente al principio fundacional del movimiento: «No mentir, no robar, no traicionar».

El retrato del operador: El político detrás del apellido

A diferencia de sus hermanos —José Ramón, envuelto en el escándalo de la «Casa Gris» por un estilo de vida aspiracional, o Gonzalo, con un perfil más bajo—, Andrés Manuel López Beltrán («Andy») es un animal político.

Nacido en 1986 y formado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Andy heredó el instinto territorial de su padre. Durante la campaña histórica de 2018, fue el arquitecto en la sombra que tejió las redes ciudadanas en la Ciudad de México y el sureste del país. No es un improvisado ni un «junior» tradicional; es un estratega que entiende las bases, el pragmatismo electoral y las alianzas de poder.

Sin embargo, ese mismo talento para operar en las sombras fue su perdición. Al carecer de un cargo público que lo obligara a la transparencia gubernamental, su zona de influencia se volvió un caldo de cultivo para lo que en el progresismo se condena severamente: el tráfico de influencias.

La Cronología del Desgaste: El peso de «El Clan»

La caída política de López Beltrán no fue repentina; fue el resultado de un desgaste acumulado por una serie de investigaciones periodísticas que minaron su credibilidad a lo largo del sexenio anterior y principios del actual:

  • 2022 – El origen de la sombra: Surgen los primeros reportajes que vinculan a amigos íntimos de Andy (como Amílcar Olán) con contratos millonarios en el sector salud (INSABI) en el sureste del país, operando supuestamente bajo su amparo.
  • 2023 – El Malecón y el Rompeolas: Múltiples investigaciones señalan que la red de amigos de Andy obtuvo licitaciones para obras emblemáticas en Tabasco (Malecón de Villahermosa) y Oaxaca, consolidando la narrativa mediática de «El Clan», una red de nepotismo y negocios al amparo del poder presidencial.
  • 2024 – Los audios del Tren Maya: En pleno año electoral, filtraciones de audio expusieron presuntas negociaciones de sobornos y adjudicaciones directas relacionadas con el balasto del Tren Maya. Aunque Andy no figuraba hablando directamente, los operadores invocaban su nombre como llave maestra.
  • Finales de 2024 – El rescate partidista: En un intento por protegerlo y mantener el control obradorista puro, es ungido como Secretario de Organización de Morena. Una decisión que generó fricciones con el ala dura del sheinbaumismo, que pugnaba por un partido libre de cuotas familiares.
  • 2025-2026 – Presión insostenible: Con Sheinbaum consolidando su cruzada anticorrupción y la derecha usando a Andy como ariete permanente contra el gobierno, su permanencia en la dirigencia se volvió insostenible.

La Lupa Progresista: Un corte quirúrgico rumbo al 2027

Desde la trinchera del progresismo, la renuncia de Andrés Manuel López Beltrán debe leerse con madurez crítica. La Cuarta Transformación no puede darse el lujo de defender lo indefendible por nostalgia filial.

El proyecto de nación que encabeza Claudia Sheinbaum necesita congruencia absoluta. Si la izquierda exige justicia social, combate a los privilegios y separación del poder económico del político, no puede tolerar la existencia de un «influyentismo de Estado», sin importar si el apellido es López Obrador.

La salida de Andy de Morena libera a la presidenta Sheinbaum del peso de defender un legado que chocaba con su propia agenda de transparencia institucional. Es un «corte quirúrgico». Al extirpar el conflicto de interés de la dirigencia del partido, Morena recupera su autoridad moral de cara a las elecciones de 2027, arrebatándole a la oposición su principal arma discursiva.

El obradorismo trasciende al linaje. Hoy, el movimiento ha demostrado que el proyecto de país es más grande que cualquier familia, consolidando así el liderazgo innegable e independiente de la primera mujer presidenta de México.

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Querétaro: El Ajedrez de las Grietas y el Pragmatismo de la «Cuarta T»

Por: Rodrigo Vissuet

1. El PAN: Entre la Bendición de Nava y la Rebeldía de Felifer

El panismo queretano, históricamente una roca de disciplina, hoy muestra fisuras profundas. La narrativa oficial apunta a que Luis Bernardo Nava ya cuenta con el «visto bueno» de las cúpulas para la gubernatura. Sin embargo, Felifer Macías ha decidido que no será un espectador.

Sus recientes acercamientos públicos con figuras del morenismo no fueron un error de cálculo; fueron una granada lanzada al patio de su propio partido. Este «coqueteo» obligó al sistema panista a reincorporarlo a la mesa de juego, demostrando que en la política moderna, la lealtad es negociable si la exclusión es el destino. La fractura es real: un sector apuesta por la continuidad institucional de Nava, mientras otro teme que la energía de Macías termine alimentando al enemigo si no se le da su lugar.

2. San Juan del Río: La Puerta de Hierro

Como sucede cada trienio, San Juan del Río se convierte en el epicentro de las pasiones. Quien controla la «Puerta de Entrada» al estado, controla el flujo político hacia la capital. Las reuniones del 14 de febrero —irónicamente el día del amor y la amistad— revelaron una lucha encarnizada por la candidatura municipal:

Tania Ruiz: Consolidó este fin de semana el apoyo más estratégico: el de Felifer Macías. Su presencia en San Juan no fue casualidad; fue un espaldarazo que busca equilibrar las fuerzas frente al grupo del actual alcalde Roberto Cabrera y el diputado Memo Vega.

La Paradoja de Liliana San Martín: Llama la atención que la Secretaria del Trabajo, en un partido que ha decidido «derechizarse» (con matices que algunos tildan de conservadurismo radical), esté utilizando un lenguaje woke o progresista. En un PAN que busca reafirmar sus bases tradicionales, este discurso podría ser su «talón de Aquiles» frente a la militancia más ortodoxa que rechaza cualquier asomo de progresismo.

3. MORENA: La Unidad «con Ausencias» y el Factor Nieto

Del lado de la 4T, la reunión de los líderes de la coalición (Gisela Sánchez por Morena, Ricardo Astudillo por el Verde y Valeria Flores por el PT) buscó proyectar una imagen de bloque inexpugnable. Sin embargo, el análisis fino revela tensiones:

El vacío de Santiago Nieto: El gran ausente de la foto fue Nieto. Aunque se atribuya a temas de agenda, en política «vacío que no se llena, se interpreta». Mientras la coalición se reunía, Nieto operaba desde su trinchera federal (IMPI) logrando la protección jurídica para las muñecas Lele y Dönxu. Es una jugada maestra de «forma es fondo»: mientras otros discuten en mesas, él entrega resultados tangibles que tocan la fibra de la identidad queretana y el bolsillo de los artesanos de Amealco.

El Juez y Parte: La figura de Ricardo Astudillo resulta, por decir lo menos, curiosa. Actúa como líder del Verde para negociar la coalición, pero al mismo tiempo levanta la mano para la gubernatura. Esta dualidad genera ruido interno, pues los aliados se preguntan si está negociando por el bien del bloque o por su propia «estafeta».

El Grupo de Gilberto Herrera: La asistencia de la alcaldesa de Cadereyta, Astrid Ortega, confirma que el diputado Gilberto Herrera está desplegando todas sus piezas. Al impulsar a Ortega, Herrera asegura que su grupo tenga una «doble vía» de acceso a la candidatura estatal, saturando los espacios de decisión con perfiles afines.

Querétaro ya no es el oasis de tranquilidad política que solía presumir. El PAN enfrenta el dilema de la unidad frente a la ambición, y MORENA el reto de la cohesión frente a liderazgos con agendas propias. Las fotos muestran abrazos, pero el subsuelo político vibra con estrategias de desgaste. Quien crea que el 2027 está lejos, ya empezó perdiendo la partida.

 

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Bajo la Sombra del Cerro de las Campanas: Querétaro Sentencia a los «Nuevos Traidores a la Patria»

Por: Rodrigo Vissuet Querétaro, Qro. — 2 de febrero de 2026

En el sitio exacto donde la República Mexicana puso fin a la aventura imperialista de 1867, el eco de los fusiles volvió a resonar, esta vez en forma de consignas políticas. Ayer, durante la Jornada Nacional por la Soberanía de México, el partido Morena convirtió a Querétaro en el epicentro de la resistencia ideológica frente a quienes hoy, en pleno siglo XXI, claman por una nueva intervención del gobierno de los Estados Unidos.

El mensaje fue tajante: quien ignora la historia en el Cerro de las Campanas, está condenado a repetirla como traidor.


El Memorial de la Justicia: «Aquí Cayeron los Traidores»

El regidor del municipio de Querétaro, Fernando Flores, subió al estrado con el peso histórico de la geografía a sus espaldas. Su intervención fue una lección de memoria viva, dirigida directamente a los sectores de la oposición que han solicitado abiertamente la injerencia extranjera.

«No es casualidad que estemos aquí. Muy Cerca en el Cerro de las Campanas recordamos que México tiene un límite para quienes venden la dignidad nacional. Aquí fueron fusilados los traidores Miramón y Mejía, y con ellos, el invasor Maximiliano de Habsburgo. Que lo escuchen bien quienes hoy piden la intervención de Washington: Querétaro es el cementerio de las pretensiones imperiales», exclamó Flores ante una multitud encendida.

La República Resiliente: El Análisis de Santiago Nieto

En la misma concentración, el director del IMPI, Santiago Nieto Castillo, aportó la perspectiva de largo alcance sobre la soberanía. Recordó que la historia de la República ha sido una lucha constante contra intentos de intervención de diversas potencias.

Nieto enfatizó que, aunque México ha sufrido dolorosas pérdidas territoriales y humanas a lo largo de los siglos, el espíritu republicano ha permitido al país salir adelante. Su discurso subrayó que la soberanía no es un concepto estático, sino una defensa activa que se ejerce día con día frente a las presiones externas.


Señalamientos al PAN y la «Infección» de la Ultraderecha

Por su parte, Ángel Balderas, secretario de organización de Morena en el estado, fue el encargado de señalar las contradicciones locales. Balderas denunció cómo diversos integrantes del Partido Acción Nacional (PAN) se han sumado a la narrativa intervencionista, traicionando el principio de autodeterminación.

Hizo especial hincapié en dos puntos críticos:

  • El factor Kuri-Cayetana: Calificó como «desafortunado» el encuentro del gobernador Mauricio Kuri con la política española de ultraderecha, Cayetana Álvarez de Toledo, quien ha atacado públicamente la soberanía mexicana.

  • Solidaridad Continental: Balderas extendió un llamado de apoyo a Venezuela —denunciando el secuestro del presidente Nicolás Maduro por parte de EE. UU. el pasado 3 de enero— y a Cuba, que resiste un bloqueo económico calificado por el orador como «totalmente inhumano».


Un Cerro que Vigila el Futuro

La jornada en Querétaro no fue un mitin más; fue una reafirmación del nacionalismo defensivo en un momento de tensión geopolítica. Para los manifestantes, el Cerro de las Campanas no es solo un monumento de cantera, sino un recordatorio vigente de que la soberanía nacional es innegociable y que cualquier intento de tutelaje extranjero encontrará en Querétaro su muro más firme.

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La Guerra de Estructuras: El Abismo entre los 12,000 del PAN y los 89,000 de Morena en Querétaro

Por: Rodrigo Vissuet | Análisis Político Medio: LYPmultimedios Fecha: 30 de enero de 2026

Mientras la dirigencia del Partido Acción Nacional (PAN) en Querétaro brinda con champaña por un «exitoso» padrón de 12 mil militantes, una marea silenciosa de 89 mil personas ya se ha organizado bajo las siglas de Morena. La derecha queretana, embriagada en su propia narrativa de «la Suiza de México», parece no darse cuenta de que el suelo bajo sus pies ya cambió de color.

Lo que estamos presenciando no es solo una competencia electoral rumbo al 2027; es el colapso de un modelo elitista de hacer política frente a una aplanadora social que ya no pide permiso para entrar.


La Bofetada Aritmética: 12 mil contra 89 mil

Los números no tienen ideología, pero sí revelan prioridades. A finales de enero de 2026, las cifras oficiales desnudan la fragilidad del bastión azul:

  • El PAN (La Élite): Martín Arango García, líder estatal, presume un crecimiento del 15%. Traducido a la realidad: apenas rozan los 12,000 militantes. Para el PAN, la política sigue ser un club privado con derecho de admisión, donde se prioriza el apellido y la «buena cuna» sobre la representación popular.

  • Morena (El Pueblo): Alex Pérez, secretario general, confirma 89,000 afiliados (3.8% de la población total) con la meta de cerrar el año en 100 mil y llegar a 170 mil para el 2027.

El Análisis Incómodo: Por cada panista con credencial que defiende los negocios de la cúpula, hay siete morenistas en las calles defendiendo los programas sociales. La relación es de 7 a 1. Creer que se puede ganar una gubernatura solo con «voto de opinión» y campañas de aire, ignorando esta disparidad territorial, es un suicidio político asistido.


La Negación como Estrategia: «Morena no es popular»

Resulta casi cómico escuchar a Martín Arango declarar que «la popularidad de Morena está en números negativos» y que ha caído a «-15 puntos». Esta declaración es el síntoma inequívoco del síndrome que aqueja al panismo local: la ceguera de privilegio.

Si Morena fuera tan impopular:

  1. ¿Por qué su padrón crece exponencialmente mientras el del PAN avanza a paso de tortuga?

  2. ¿Por qué fue necesaria la visita de Andrés Manuel López Beltrán para reorganizar una estructura que ya suma 10.6 millones a nivel nacional?

La realidad es que el PAN confunde el repudio que sienten sus círculos sociales en los clubes campestres, con el sentir del queretano de a pie que batalla con el transporte público y los salarios bajos. Arango no ve la popularidad de Morena porque no camina por donde camina el pueblo.


El «Montaje» del Avión y la Paranoia Azul

El reciente episodio del video viral donde una ciudadana encara al gobernador Mauricio Kuri («Espero el 2027 para que se vaya»), y la respuesta resignada del mandatario («Me voy en 2027, tiene razón»), ha desatado la paranoia en el cuartel azul.

Arango y la cúpula panista se apresuraron a calificarlo de «montaje planeado», señalando directamente a los operadores del diputado federal morenista Gilberto Herrera.

La Lectura Progresista: Incluso si fuera un montaje, ¿qué nos dice esto?

  1. Que Morena (y el ala dura de Gilberto Herrera) tiene la capacidad de dictar la agenda mediática y sacar de sus casillas al Gobernador.

  2. Que el PAN está más preocupado por cazar «conspiradores» que por entender por qué hay gente contando los días para que se vayan.

  3. Están a la defensiva. Un gobierno fuerte ignora un video de celular; un gobierno con miedo, le dedica conferencias de prensa.


El Fracaso del Modelo «Cadenero» vs. El Éxito de la Puerta Abierta

¿Por qué fracasa la afiliación del PAN? Porque diseñaron su partido como un fraccionamiento cerrado: con caseta de vigilancia, requisitos burocráticos y sospecha ante el extraño. Su estrategia de «calidad sobre cantidad» ha resultado en una militancia envejecida y desconectada de la nueva realidad demográfica del estado.

Morena, en cambio, ha entendido que la política del Siglo XXI es de masas. Su estrategia es la «Red de Pesca»: afiliar en plazas, en tianguis, vincular la identidad política con el bienestar social. Mientras el PAN pide currículum para entrar, Morena pide voluntad de cambio.


Conclusión: La Crónica de una Alternancia Anunciada

Querétaro dejará de ser panista en 2027 no solo por los aciertos de la 4T, sino por la soberbia del PAN. Están perdiendo porque insisten en gobernar un estado que ya no existe: ese Querétaro «conservador y tranquilo» ha sido reemplazado por un estado dinámico, desigual y sediento de justicia social.

Con 89 mil soldados rasos listos para la batalla territorial, y una dirigencia panista que celebra tener 12 mil socios en su club, el resultado parece inevitable. Como bien dijo Kuri en aquel avión, quizás profetizando su propio destino partidista: «Tienen razón, se van en 2027».


¿Qué opinas? ¿Crees que la estructura de «los de abajo» logrará vencer a la maquinaria de «los de arriba» en 2027?

Rodrigo Vissuet es analista político para LYPmultimedios, especializado en movimientos sociales y transición democrática.

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La Caída del «Coordinador de Papel»: Dignidad y Divisionismo en Morena Querétaro

Por: Rodrigo Vissuet 19 de Enero de 2026

La política, en su faceta más cruda, suele disfrazar las retiradas forzosas con narrativas de «nuevos proyectos». El anuncio de la salida de Edgar «El Güero» Inzunza de la coordinación de la bancada de Morena en la LXI Legislatura del Estado de Querétaro no es la excepción. Aunque la versión oficial intenta posicionar su salida como un paso estratégico para buscar la alcaldía de San Juan del Río por tercera ocasión, la realidad que se respira en los pasillos del Congreso local cuenta una historia de humillación, falta de liderazgo y un vacío de poder que terminó por devorarlo.

Un Coordinador bajo la sombra de las tribus

Desde que el Instituto Electoral del Estado de Querétaro (IEEQ) ratificó su triunfo en el distrito 11, la sombra de la duda planeaba sobre su capacidad de mando. Hoy, lo que eran rumores se ha convertido en una verdad a voces: Inzunza no se va por ambición, sino por amor propio y dignidad.

La bancada de Morena, lejos de ser un bloque monolítico, se ha fracturado en dos grandes centros de gravedad que dejaron a Inzunza como un espectador en primera fila de su propia irrelevancia:

  • Los «Gilbertistas»: Integrados por Rosalba Vázquez, Blanca Benítez, María Eugenia Margarito y Erick Silva.

  • Los «Piedragilovers»: Comandados por Sinhué Piedragil, junto a Sully Sixtos, Homero Barrera y Ulises Gómez de la Rosa.

En este tablero de ajedrez, Inzunza quedó relegado a la categoría de «agente libre» junto a Arturo Maximiliano y Andrea Tovar. Sin embargo, a diferencia de sus pares, Edgar cargaba con la responsabilidad del cargo, convirtiéndose en un «coordinador patito» cuya única función real era la de vocería. Sus compañeros lo utilizaban como pantalla para leer posicionamientos mientras las negociaciones reales ocurrían a sus espaldas.

El costo del desprecio: «De barquito» en la Legislatura

Lo más grave no es la falta de acuerdos, sino la erosión de la figura humana. Los reportes desde el interior del Congreso sugieren que el trato hacia Inzunza rozaba el acoso político. Sin recato alguno, sus propios compañeros lo «pendejeaban» abiertamente, minando su autoridad hasta que la coordinación se volvió insostenible. Esta dinámica, más propia de una secundaria que de un recinto legislativo, terminó por «agarrarlo de barquito», forzando una salida que, aunque se pretenda vender como digna, tiene tintes de despido.

Nota al margen: Se espera que en los próximos días la bancada emita elogios públicos hacia su desempeño. No se confunda el ciudadano: es la consigna de «lavar la ropa sucia en casa» para no dañar la imagen del partido de cara a los comicios locales.


El reto de San Juan del Río: ¿Incapacidad heredada?

La pregunta que queda en el aire para la ciudadanía de San Juan del Río es contundente: ¿Es este el perfil que el municipio necesita?

San Juan del Río atraviesa una crisis administrativa y de seguridad profunda bajo la gestión de Roberto Cabrera. Con una reestructura profunda anunciada para este 2026 que incluye la desaparición de secretarías y un incremento notable en hechos de violencia —como los recientes hallazgos de terror ocurridos en un pensión de tráileres—, el municipio demanda un liderazgo de hierro.

Si Edgar Inzunza fue incapaz de generar respeto y acuerdos entre 10 compañeros de bancada que comparten su misma ideología, surge la duda legítima sobre si podrá dominar el complejo aparato burocrático y los intereses fácticos de un municipio que es el segundo más importante del estado.

La salida de la coordinación no es un ascenso; es el síntoma de una debilidad que San Juan del Río, en su estado actual, difícilmente podría permitirse cargar.

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La tenían, era suya y la dejaron ir

«El Poder Se Toma»

-Alta Gracia Gómez

Querétaro, Qro., 12 de octubre de 2025 – En el epílogo de una farsa parlamentaria que ha expuesto las fisuras de una democracia en miniatura, la LXI Legislatura de Querétaro consumó el viernes 10 de octubre lo que se vislumbra como un triunfo efímero: la devolución del control de su Mesa Directiva al Partido Acción Nacional (PAN), ese bastión conservador que, durante décadas, ha tejido su hegemonía estatal como un tapiz de privilegios inquebrantables.

Bajo el pretexto de forjar una “mesa más plural”, los diputados de Morena y sus aliados de la Cuarta Transformación (4T) –ese bloque que, en teoría, encarna la mayoría numérica y el mandato popular– optaron por un consenso opaco, negociado en los pasillos sombreados del poder, lejos de la luz cruda del escrutinio público. Así, lo que nació como una legitimación orgánica, forjada en el fuego de un escándalo el 30 de septiembre, se disolvió en un trueque político que deja al bloque transformador no solo debilitado, sino caricaturizado: pendencieros al servicio de sus caprichos, acobardados ante la perspectiva de un verdadero asalto al statu quo.

Recordemos el prólogo de esta tragicomedia, que aún resuena en la memoria colectiva queretana como un eco de desorden institucional. El 30 de septiembre, en una sesión ordinaria que prometía ser rutinaria, el pleno del Congreso se convirtió en un circo de agravios y emboscadas. Diputados panistas, liderados por figuras como Guillermo Vega Guerrero y Enrique Correa Sada, al vislumbrar la inminente minoría numérica ante la votación de la Mesa Directiva, desataron un conato de violencia que rozó lo grotesco: se robaron la urna de votación y arrebataron de las manos del vicepresidente en turno, Ulises Gómez de la Rosa (Morena), una boleta de votación.

En un contexto donde la mayoría simple de la 4T (11 de Morena, 2 del PVEM y 1 del PT, sumando 14 escaños frente a los 11 de PAN, PRI, MC y un independiente aliado) confería legitimidad aritmética al proceso, el clímax llegó con la activación intencional de la alarma contra incendios. Un montaje teatral que evacuó el recinto y frustró cualquier avance, dejando al aire un espectáculo de empujones y acusaciones que, en palabras de analistas locales, “legitimó de forma orgánica” la elección posterior del bloque 4T. Aquel episodio, documentado en videos virales que circularon como un réquiem por la cordura legislativa, no solo expuso la torpeza panista –encabezada por un “Memo” Vega cuya actuación fue tildada de “vergonzosa” en corrillos políticos–, sino que galvanizó a la ciudadanía: troyanos y aqueos, por igual, percibieron en el caos un mandato implícito para que la mayoría asumiera el timón, rompiendo el dominio histórico del PAN en un estado que, hasta las elecciones de junio pasado, había sido su feudo inexpugnable.

De aquella legitimación espontánea surgió, la tarde-noche del 1 de octubre, una sesión extraordinaria convocada exclusivamente por el bloque 4T, donde Georgina Guzmán Álvarez (PVEM) fue electa presidenta, flanqueada por aliados como Sully Yanira Mauricio Sixtos (Morena) en la vicepresidencia, Arturo Maximiliano García Pérez (Morena) como primer secretario y Claudia Gayou como segunda secretaria. Era una mesa íntegramente transformadora, un símbolo de la irrupción federal en las entrañas locales: por primera vez, la 4T ostentaba no solo números, sino narrativa.

El respaldo llegó como un trueno el 6 de octubre, cuando Ricardo Monreal Ávila, el arquitecto pragmático de Morena en San Lázaro, validó públicamente la elección en una conferencia de prensa: “Respaldamos a la nueva Mesa Directiva, encabezada por una mujer muy inteligente. Lo más conveniente es la conciliación, pero debe haber apertura de la mayoría y diálogo con la minoría”, declaró, confiando en la “sensatez” del gobernador Mauricio Kuri González para mediar.

Este espaldarazo federal, gestionado con la astucia que caracteriza a Monreal en vísperas del Presupuesto de Egresos 2026 –donde las participaciones federales representan hasta el 80% de los ingresos estatales–, obligó al Ejecutivo panista a mover ficha: al día siguiente, el 7 de octubre, el secretario de Gobierno, Eric Gudiño Torres, irrumpió en la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) como un árbitro imparcial, facilitando un acuerdo que inició la entrega-recepción de la mesa y calmó las aguas turbulentas. Gudiño, en su rol de facilitador, se “tomó la foto” con la nueva directiva –un gesto simbólico que, para sorpresa de observadores, parecía sellar la victoria transformadora, con Guzmán al frente y un pleno reactivado para el 14 de octubre.

Pero he aquí el giro shakespeariano: lo que el 7 de octubre se presentó como un consenso maduro, el 10 se reveló como un retroceso calculado, votado por unanimidad en pleno, pero cocinado en “lo oscurito”, como susurran fuentes cercanas al proceso. La Mesa Directiva modificada –presidencia para Guzmán (PVEM), vicepresidencia para Mauricio Cárdenas Palacios (PAN), vicepresidencia suplente para Sinhue Piedragil (Morena), primer secretario para Arturo Maximiliano García (Morena), segundo secretario para Luis Gerardo Ángeles Herrera (PAN), y suplencias repartidas entre Sully Sixtos (Morena) y Juliana Hernández (PAN)– no es pluralidad, sino restitución: el PAN recupera posiciones estratégicas en el control administrativo y político del Congreso, ese órgano que maneja no solo el debate legislativo, sino las riendas presupuestales para 2026, estimadas en 40 mil millones de pesos.

En este trueque rodaron cabezas colaterales –como la salida del director de Comunicación Social, Francisco “Paco” Macías, y del titular de la Oficina de Transparencia–. Estos despidos parecen el precio de un pacto que priorizó el statu quo sobre la audacia. El PAN, ese oficialismo que se jacta de su “unidad” en redes sociales, no oculta su regocijo; y expone el ridículo de una 4T que, de depredadora, pasa a chancla.

Este desaguisado no es mero tropiezo táctico; es un diagnóstico sombrío de la inmadurez política del bloque transformador en Querétaro. En un estado donde la 4T irrumpió como ariete contra la mediocridad panista –rompiendo su monopolio en el Legislativo por primera vez desde la alternancia de 1997–, la decisión de ceder terreno revela una tibieza congénita, un acobardamiento ante la perspectiva de gobernabilidad real. ¿Pendencieros al servicio de intereses personales? Indudablemente: el conato del 30 de septiembre los victimizó y legitimó, el respaldo de Monreal los enalteció, y el pacto del 10 los despojó de toda épica, dejando a Morena, PT y a esa diputada del PVEM como comparsas en su propia derrota.

Alejados del pueblo que observaba el “espectáculo” del 30 como un llamado a la transformación, estos legisladores han optado por la comodidad del statu quo, traicionando la lucha por la gubernatura de 2027 –esa contienda donde, sin control parlamentario, la agenda social y fiscal quedará a merced de un PAN que se ríe en las sombras, burlándose de unos aliados que, como en el clásico futbolero, “la tenían, era suya y la dejaron ir”.

En política, como en el balompié, los errores tácticos se pagan con intereses usureros: la deslegitimación de la 4T no solo erosiona su capital simbólico, sino que aplaza indefinidamente cualquier atisbo de transformación en Querétaro. Lejos queda el sueño de un Congreso al servicio de la mayoría; en su lugar, reina la mediocridad de un pacto que, en lo oscurito, perpetúa el viejo orden. Y mientras el PAN brinda por su resurrección, la ciudadanía –esa que legitimó orgánicamente la rebelión del 30– se pregunta: ¿Y la transformación, para cuándo?

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Así se gestó la inédita alianza legislativa de Morena que sacudió al panismo en Querétaro

Por Rodrigo Vissuet

El pasado viernes 29 de agosto ocurrió lo que, hasta hace poco, parecía un escenario imposible: la bancada de Morena en Querétaro actuó con unidad. Aunque debería tratarse de una práctica natural en cualquier grupo parlamentario, en la entidad la diversidad de intereses había convertido la cohesión en una quimera, facilitando al PAN el control de la agenda legislativa gracias a la fragmentación de sus opositores.

El cónclave morenista

 

La chispa se encendió en un discreto restaurante de avenida de Los Arcos, donde se reunieron Israel Alejandro Pérez, secretario estatal de Morena; Edgar “Güero” Inzunza, coordinador de la bancada; y los diputados Arturo Maximiliano, Ulises Gómez de la Rosa y Sinhue Piedragil. Allí, los liderazgos internos —los vinculados al grupo gilbertistas,  los piedragilovers e incluso aquellos con operación legislativa propia— se vieron obligados a confrontar viejos agravios, entre ellos la polémica elección de Inzunza como coordinador. Pese a tensiones y reproches, prevaleció la necesidad de construir una salida conjunta.

La suma del PT

 

El siguiente paso fue tender un puente con Claudia Díaz Gayou, diputada del PT, quien atraviesa distancias con sus dirigencias estatal y nacional y que, según versiones, podría dar el salto a Morena. Su incorporación resultó menos ríspida y abonó a la conformación de un frente opositor común. Incluso, se comenta que los legisladores varones acordaron vestir con corbata guinda y traje negro en la sesión solemne, como signo visible de unidad.

La protesta simbólica

 

El resultado fue contundente: Morena y PT abandonaron el informe del primer año de la LXI Legislatura en protesta por lo que califican como parálisis legislativa impuesta por el PAN y sus aliados —PRI, PVEM y MC—. Con ello, no solo evidenciaron las tensiones del Congreso local, sino que enviaron un mensaje de fortaleza a su militancia: la oposición puede caminar en bloque.

¿Parteaguas o anécdota?

 

Si esta alianza se consolida en los próximos dos periodos ordinarios, podría alterar el equilibrio político queretano. Aunque el PAN conserva mayoría con sus aliados, Morena y PT, con 12 votos, ganarían en fuerza moral y narrativa, legitimando un discurso opositor que conecte con la ciudadanía y allane el camino hacia 2027. La militancia lo sabe: la unidad es condición para competir con seriedad por la gubernatura.

Por ahora, queda la incógnita: ¿se trata del nacimiento de un verdadero parteaguas político o de un episodio anecdótico en la historia legislativa queretana? Lo cierto es que el tablero se movió y, con ello, las reglas del juego ya no lucen tan inmutables.