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El coordinador de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional inició una nueva etapa de recorridos desde su tierra natal. La fotografía política dejó algo más que discursos: Morena y el PT mostraron capacidad de convocatoria y cierre de filas, mientras las diferencias con el Partido Verde volvieron a quedar sobre la mesa.
Santiago Nieto Castillo comenzó un nuevo recorrido político y el punto de partida difícilmente puede considerarse fortuito: San Juan del Río, su tierra natal.
Ya lo había hecho durante el periodo previo a la definición de la coordinación de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. Ahora regresa con una condición política distinta: ya no como uno de los perfiles en competencia, sino como el liderazgo alrededor del cual Morena busca articular una nueva etapa de organización en Querétaro.
El escenario fue Portal de Reyes, uno de los espacios emblemáticos de San Juan del Río. Ahí coincidieron dirigentes, legisladores, representantes populares, militantes y simpatizantes de Morena y el Partido del Trabajo. También llegó una cantidad considerable de medios de comunicación.
Entre seguidores, curiosos y observadores de otras fuerzas políticas, el lugar terminó convertido en una fotografía del momento que vive la Cuarta Transformación en Querétaro.
Y esa fotografía merece una lectura política.
Una mesa demasiado grande para caber en el encuadre
La imagen habló antes que los discursos.
En la mesa se encontraban figuras de la LXI Legislatura como Arturo Maximiliano García, coordinador de la bancada de Morena; Sully Mauricio, Andrea Tovar y Edgar Inzunza “El Güero”, además del diputado federal Alfonso Ramírez Cuellar.
También estuvieron integrantes de la dirigencia estatal de Morena, entre ellos Gisela Sánchez y Alejandro Pérez, así como liderazgos con presencia en diferentes municipios: César “Guti” Gutiérrez, Rosy Sinecio y Edgar Ponce, entre otros cuadros y militantes que han desarrollado trabajo territorial en San Juan del Río y otras regiones del estado.
La presencia de Valeria Flores, delegada estatal del Partido del Trabajo, tuvo también un significado político. La dirigente dejó clara la posición de su partido: cerrar filas en torno a Santiago Nieto y reconocer su coordinación.
Más allá de la cantidad de asistentes, la señal relevante fue otra: distintas expresiones de Morena y el PT aparecieron compartiendo espacio alrededor de un mismo liderazgo.
Después de un proceso interno con varios aspirantes, esa imagen tiene peso propio.
Del informe de Sheinbaum al escenario queretano
Formalmente, una parte importante de la conferencia estuvo dedicada al balance del segundo informe de actividades de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Se habló de inversión pública, infraestructura, movilidad, conectividad, vivienda y programas sociales. Entre los proyectos mencionados estuvo el Tren México-Querétaro, una de las obras federales con mayor impacto esperado para la entidad.
Los participantes destacaron también las políticas de vivienda y bienestar y presentaron cifras sobre reducción de la pobreza en Querétaro.
Son datos que requieren ser analizados en su dimensión y contexto, pero que revelan algo sobre la estrategia política que comienza a desplegarse: Morena buscará llevar los resultados del gobierno federal al territorio y convertirlos en parte central de su narrativa frente al electorado queretano.
Sin embargo, aunque la conferencia estuvo cargada de cifras, ese no era necesariamente el asunto que despertaba mayor curiosidad entre los medios.
La pregunta estaba en otro lugar.
¿Qué tan consolidada está realmente la unidad alrededor de Santiago Nieto?
La segunda encuesta que Morena dice que no existe
Uno de los asuntos inevitables fue la posición del Partido Verde Ecologista de México.
Su dirigente estatal, Ricardo Astudillo, había planteado públicamente la posibilidad de una segunda encuesta relacionada con la coordinación estatal.
La respuesta de Morena y el PT en San Juan del Río fue prácticamente un cierre de filas.
Valeria Flores defendió la determinación política asumida por el PT alrededor de Santiago Nieto. Por su parte, Gisela Sánchez Díaz de León, presidenta estatal de Morena, sostuvo que la Comisión Nacional de Elecciones realizó el procedimiento correspondiente con participación de las fuerzas de la coalición, incluido el Partido Verde.
Desde esa lectura, para Morena no existe una segunda encuesta pendiente.
La controversia es importante porque exhibe una diferencia que la fotografía de unidad de este fin de semana no alcanza a ocultar: mientras Morena y PT parecen avanzar hacia una alineación alrededor de Nieto, el Verde mantiene una posición propia y busca conservar capacidad de negociación dentro del bloque.
No es un fenómeno nuevo. El PVEM ha construido históricamente buena parte de su poder electoral mediante alianzas pragmáticas y negociación política. En Querétaro, la pregunta será hasta dónde puede llevar esa estrategia sin quedar aislado frente a sus propios aliados.
Beatriz Robles pone números sobre la mesa
Santiago Nieto no necesitó responder directamente a Ricardo Astudillo.
Durante el encuentro, la senadora Beatriz Robles abordó los resultados del proceso interno y expuso el orden en el que, según lo señalado durante la conferencia, quedaron posicionados los perfiles participantes.
Nieto habría ocupado el primer lugar, seguido por Gilberto Herrera, Beatriz Robles, Astrid Ortega, Ricardo Astudillo y Luis Humberto Fernández.
La exposición tuvo una lectura política evidente: frente a la discusión sobre una eventual nueva medición, una integrante del propio movimiento colocó sobre la mesa los resultados del proceso anterior.
Y Nieto evitó engancharse en la confrontación.
Esa decisión también comunica.
Cuando un liderazgo considera resuelta una disputa, responder a cada cuestionamiento puede terminar otorgándole más peso del que pretende concederle.
¿Músculo político o fotografía de coyuntura?
Santiago Nieto sí respondió ampliamente a los medios.
Habló sobre problemas estatales, los próximos procesos para definir coordinaciones municipales y los cuestionamientos provenientes del PAN. También fue interrogado sobre preferencias y posibles perfiles rumbo a futuras candidaturas, terreno en el que evitó adelantar definiciones.
Pero el dato políticamente más relevante del encuentro quizá no estuvo en ninguna respuesta.
Estuvo alrededor de él.
La cantidad y diversidad de actores presentes permitió mostrar capacidad de convocatoria y un grado visible de cohesión entre distintas expresiones de Morena y el PT.
¿Es suficiente para afirmar que el PAN debe “temblar”?
Periodísticamente, todavía no.
Una concentración partidista no gana elecciones y una fotografía de unidad tampoco garantiza que las diferencias internas hayan desaparecido.
Pero minimizar lo ocurrido sería igualmente equivocado.
Después de años en los que la oposición queretana ha encontrado dificultades para articular una alternativa competitiva frente al PAN, Morena comienza a mostrar algo indispensable para disputar seriamente el poder estatal: una figura alrededor de la cual diferentes grupos parecen dispuestos, al menos por ahora, a sentarse en la misma mesa.
Eso sí debería ocupar la atención del panismo.
El verdadero mensaje para el PAN
La amenaza electoral para Acción Nacional no está en cuántas personas lograron llenar Portal de Reyes.
Está en otra parte.
Si Morena consigue transformar la fotografía de San Juan del Río en organización territorial, unidad interna, candidaturas competitivas y una propuesta capaz de dialogar con sectores más allá de su militancia, entonces el escenario electoral de Querétaro podría cambiar considerablemente.
Pero ese “si” sigue siendo enorme.
Morena tendrá que resolver sus propias coordinaciones municipales, contener disputas internas, incorporar a quienes no resultaron favorecidos en los procesos de definición y administrar una alianza en la que el Partido Verde ya ha mostrado que no necesariamente caminará sin negociar.
Santiago Nieto, por su parte, tendrá que demostrar que la capacidad de reunir liderazgos puede convertirse en una estructura política funcional en los 18 municipios.
San Juan del Río fue apenas una primera fotografía.
Y probablemente por eso eligió comenzar ahí.
Volver a su tierra natal le permitió mostrar pertenencia, estructura y capacidad de convocatoria. Pero, sobre todo, colocar un mensaje hacia dentro y hacia fuera del movimiento: la etapa de las mediciones terminó y comienza la de construir unidad política en territorio.
El Verde hace ruido; Morena intenta cerrar filas
El comportamiento del Partido Verde merece una lectura aparte.
Reducirlo simplemente a un partido que “obedece al poder en turno” sería insuficiente para entender su papel. Su fortaleza ha estado precisamente en convertir su capacidad de negociación en posiciones políticas, candidaturas y espacios de representación.
Ricardo Astudillo parece dispuesto a mantener abierta esa capacidad de negociación.
La incógnita es cuánto margen tendrá para hacerlo si Morena y PT mantienen el cierre de filas mostrado alrededor de Santiago Nieto.
Porque en política las alianzas no eliminan los intereses: los administran.
Y mientras el Verde busca conservar su peso en la mesa, Morena parece intentar demostrar que la definición principal ya ocurrió.
Lo que comenzó en San Juan del Río, entonces, no fue solamente una gira.
Fue una demostración de fuerza interna, una prueba de unidad y el comienzo de una etapa en la que Santiago Nieto tendrá que convertir respaldo partidista en organización territorial.
Todavía falta mucho para hablar de resultados electorales.
Pero si esa cohesión consigue mantenerse y crecer, entonces sí habrá una pregunta que Acción Nacional tendrá que tomarse seriamente:
¿está preparado el PAN para enfrentar a una oposición finalmente organizada alrededor de un liderazgo común?


