Lo que sigue es cuidar al maximo y fortalecer todos los mantos acuíferos

Acuíferos en números rojos: el subsuelo que Querétaro ya no puede seguir ignorando

Aunque las lluvias pueden sacar temporalmente al estado de la sequía, el problema profundo está bajo tierra: siete de los 11 acuíferos de Querétaro registran disponibilidad negativa. La crisis hídrica no solo se mide en presas o nubes; se mide en el déficit invisible que sostiene a la ciudad, al campo, a la industria y al futuro digital.

Por Redacción LYPmultimedios
Querétaro, Qro., domingo 26 de julio de 2026.

Querétaro suele medir su angustia hídrica mirando hacia arriba. Si llueve, respira. Si las presas suben, se tranquiliza. Si el Monitor de Sequía mejora, la conversación pública baja de intensidad. Pero el verdadero termómetro del futuro no está solamente en el cielo ni en los embalses: está bajo tierra.

Ahí, debajo de la ciudad que crece, de los parques industriales que se expanden, de los fraccionamientos que se multiplican y de los data centers que prometen futuro, hay un dato que debería ordenar toda la política pública del estado: siete de los 11 acuíferos de Querétaro tienen disponibilidad media anual negativa.

Eso significa que el problema no es únicamente si llueve este mes. El problema es que varias de las reservas subterráneas que sostienen al estado están operando en déficit. Querétaro no solo enfrenta una crisis de agua visible. Enfrenta una crisis de saldo.

De acuerdo con la información oficial de CONAGUA, el Valle de Querétaro registra una disponibilidad negativa de -65.56 hectómetros cúbicos anuales; el Valle de San Juan del Río, -56.89 hm³; Amazcala, -22.16 hm³; Buenavista, -13.87 hm³; Tequisquiapan, -5.14 hm³; Tolimán, -4.93 hm³, y Huimilpan, -4.53 hm³. Los acuíferos con saldo positivo son Tampaón-Zona de Sierra, Valle de Amealco, Valle de Cadereyta y Moctezuma.

Dicho sin el lenguaje técnico que suele esconder la dimensión política del dato: Querétaro está gastando agua subterránea que no alcanza a reponer.

Esa es la frase que debería estar en el centro de cada autorización inmobiliaria, de cada ampliación industrial, de cada proyecto de infraestructura, de cada centro de datos, de cada parque logístico y de cada discusión presupuestal. Porque un acuífero no es una alcancía infinita. Es una reserva viva, lenta y vulnerable. Cuando se extrae más de lo que se recarga, el problema no aparece de inmediato en forma de espectáculo. No truena una alarma. No se seca una fuente pública en cadena nacional. No hay un video viral del subsuelo bajando.

Pero el daño avanza.

La paradoja de 2026 es que Querétaro puede tener semanas de alivio climático y, al mismo tiempo, conservar intacta su crisis estructural. El Monitor de Sequía de México se actualiza de manera quincenal y permite determinar la presencia e intensidad de sequía en el territorio; a finales de junio, reportes basados en ese monitoreo señalaron que Querétaro llegó a estar con 100% de su superficie libre de sequía o condición anormalmente seca, después de un junio con 140.9 milímetros de lluvia acumulada, tres veces más que mayo.

Pero esa mejoría no debe confundirse con seguridad hídrica.

Apenas unas semanas después, durante la primera quincena de julio, se reportó el regreso de superficie anormalmente seca en siete municipios: Cadereyta de Montes, Colón, Ezequiel Montes, Jalpan de Serra, Landa de Matamoros, San Juan del Río y Tequisquiapan. Es decir, el mapa climático se mueve rápido; el déficit subterráneo, en cambio, es más profundo y más difícil de revertir.

Ahí está el riesgo político de las lluvias: pueden producir una sensación falsa de normalidad.

Cuando llueve, el discurso público se relaja. Cuando suben algunas presas, la urgencia se diluye. Cuando desaparece temporalmente la mancha roja de sequía en un mapa, las autoridades pueden administrar la narrativa. Pero un acuífero en déficit no se recupera con una buena semana de lluvia. Y menos si la ciudad sigue expulsando agua por drenajes, sellando zonas de recarga con concreto, perdiendo agua en fugas y extrayendo más de lo que infiltra.

La crisis de Querétaro no es solo meteorológica. Es hidrogeológica, urbana, industrial y política.

El crecimiento poblacional añade otra capa al problema. El Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI registró 2 millones 368 mil 467 habitantes en Querétaro; los municipios más poblados fueron Querétaro, con 1 millón 49 mil 777 habitantes, San Juan del Río, con 297 mil 804, y El Marqués, con 231 mil 668. Entre 2010 y 2020, la tasa media de crecimiento anual del estado fue de 2.7%, una presión demográfica que se traduce en más vivienda, más servicios, más vialidades, más consumo y más demanda de infraestructura.

Pero la pregunta incómoda no es cuánta gente llega. La pregunta es bajo qué modelo territorial se recibe ese crecimiento.

Porque no todo crecimiento pesa igual sobre el agua. Una ciudad compacta, con captación pluvial, reúso, parques infiltrantes, medición inteligente y red eficiente no se comporta igual que una ciudad extendida, impermeable, dependiente del pozo, fragmentada por fraccionamientos, estacionamientos, vialidades y desarrollos que convierten el suelo en una superficie que expulsa lluvia.

Querétaro se ha vendido como una historia de éxito económico. Y en muchos sentidos lo es. Tiene industria, logística, conectividad, servicios, universidades, crecimiento tecnológico y capacidad de atracción. Pero el éxito económico sin contabilidad hídrica puede convertirse en una deuda ambiental que termine pagándose como conflicto social.

El agua ya no puede tratarse como una variable secundaria del desarrollo. Debe ser el filtro principal.

Ese filtro toca al campo, donde el agua define productividad y sobrevivencia. Toca a la vivienda, donde la falta de continuidad se vuelve tinaco, cisterna, pipa y gasto familiar. Toca a la industria, donde la seguridad hídrica condiciona competitividad. Toca a la salud pública, porque la confianza en la calidad del agua no es un lujo. Y toca a la tecnología, porque la llegada de data centers exige algo más que inversión: exige compatibilidad territorial.

La ciudadanía ya vive señales de ese desgaste. La ENCIG 2025 del INEGI reporta que, en zonas urbanas queretanas de más de 100 mil habitantes, 92.2% de la población recibe el servicio de agua potable de la red pública, pero solo 65.7% reporta suministro constante. Es decir, la cobertura existe, pero la continuidad no está garantizada para una parte importante de la población.

Ese dato cambia la discusión. Tener red no equivale a tener seguridad hídrica. Tener infraestructura no equivale a tener confianza. Tener acceso formal no equivale a tener un servicio robusto frente al crecimiento y al estrés climático.

Y entonces vuelve la pregunta de fondo: si el subsuelo está en déficit, si la ciudad crece, si la red pierde agua, si la ciudadanía no siempre recibe suministro constante y si la economía exige más infraestructura, ¿qué sigue?

La respuesta más cómoda es buscar más agua. La más responsable es revisar el modelo completo.

El Sistema Batán se presenta como una de las apuestas más ambiciosas del gobierno estatal: regenerar y reutilizar 1,800 litros por segundo de agua previamente tratada para abastecer a la Zona Metropolitana de Querétaro, mediante procesos como MBR, carbón activado y ozonificación. El propio portal del proyecto reconoce que la demanda de agua en la zona metropolitana supera la oferta disponible y estima un déficit de al menos 0.21 m³/s para 2026.

El reúso será indispensable. El agua regenerada será parte de cualquier futuro serio. Pero Batán no debe convertirse en coartada para seguir urbanizando como si el subsuelo fuera infinito. Si una nueva fuente entra a una ciudad que pierde agua, impermeabiliza suelo y no protege zonas de recarga, la solución termina funcionando como anestesia, no como transformación.

La política hídrica que Querétaro necesita debe empezar por una frase sencilla: los acuíferos no son un trámite técnico; son el límite físico del desarrollo.

Eso implica tomar decisiones que incomodan. Mapas de recarga con valor vinculante. Restricciones reales a cambios de uso de suelo en zonas estratégicas. Obligación de captación pluvial en vivienda nueva, escuelas, edificios públicos, plazas y parques industriales. Reúso de agua tratada para usos que no requieren agua potable. Auditoría pública de fugas. Metas anuales de reducción de pérdidas. Medición abierta por zona. Incentivos para infiltración urbana. Sanciones al desperdicio sistémico. Y una regla básica para grandes consumidores: ninguna inversión debe recibir aplauso público si no presenta su balance hídrico local.

La conversación sobre data centers, por ejemplo, no puede quedarse en el titular de “enfriamiento sin agua”. Eso puede ser relevante y positivo si se verifica, pero no agota la discusión. La huella territorial incluye energía, suelo, infraestructura, permisos, presión urbana y legitimidad social. Si Querétaro quiere ser sede de la economía digital, debe construir también una economía de reparación hídrica: que mida, compense, infiltre, reutilice y transparente.

El dilema no es desarrollo contra agua. El dilema es desarrollo con contabilidad o desarrollo con deuda.

La historia del Acueducto debería recordarle al estado que el agua siempre ha sido política, ingeniería y poder. Querétaro no nació ajeno a la escasez. La ciudad aprendió históricamente que el agua debía traerse, conducirse, cuidarse y administrarse. La diferencia es que hoy el reto ya no es solo llevar agua a una ciudad colonial: es sostener una metrópoli industrial, tecnológica y demográfica en un territorio con acuíferos en números rojos.

Por eso el debate público debe abandonar la comodidad de la coyuntura.

No basta con preguntar si las presas subieron.
Hay que preguntar si los acuíferos se recuperan.
No basta con celebrar que llovió.
Hay que preguntar cuánta lluvia se infiltró.
No basta con anunciar nuevas obras.
Hay que preguntar cuánta agua se pierde.
No basta con atraer inversión.
Hay que preguntar qué devuelve al territorio.
No basta con pedir ahorro ciudadano.
Hay que exigir rendición de cuentas institucional.

El problema hídrico de Querétaro no se resolverá con una sola obra, una sola campaña ni una sola temporada de lluvias. Se resolverá cuando el estado deje de tratar el agua como un insumo administrativo y empiece a tratarla como el eje rector del territorio.

La provocación es necesaria: Querétaro no está en crisis porque no sepa crecer. Está en crisis porque todavía no decide qué crecimiento cabe dentro de sus límites hídricos.

El subsuelo ya puso el dato.
Siete acuíferos en déficit.
Una metrópoli en expansión.
Una ciudadanía con suministro irregular.
Una economía que quiere más futuro.
Un territorio que exige contabilidad.

La pregunta ya no es si Querétaro puede seguir creciendo. La pregunta es más seria:

¿Puede crecer sin seguir vaciando el suelo que lo sostiene?

La mayor parte del agua se esta llenado en las fugas

Querétaro pierde agua antes de buscarla: la crisis invisible bajo sus calles

Mientras siete acuíferos del estado operan con déficit, la Comisión Estatal de Aguas ha reconocido pérdidas cercanas al 40% del agua potable por fugas, clandestinaje o mala medición. El problema no es solo de sequía: es de infraestructura, transparencia y responsabilidad pública.

Por Redacción LYPmultimedios
Querétaro, Qro.

Querétaro discute el agua casi siempre mirando hacia el cielo. Espera lluvias, mide presas, teme sequías, anuncia obras, promete soluciones. Pero una parte decisiva de la crisis no está en las nubes ni en los embalses: está debajo del pavimento.

Está en tuberías que no se ven.
En fugas que no se vuelven virales.
En conexiones irregulares.
En mediciones deficientes.
En redes presurizadas sin suficiente inteligencia operativa.
En litros que ya fueron extraídos, bombeados, tratados, conducidos y pagados… pero nunca llegaron completos a su destino.

En 2025, el vocal ejecutivo de la Comisión Estatal de Aguas, Luis Alberto Vega Ricoy, reconoció que en Querétaro se pierde cerca del 40% del agua potable por fugas, clandestinaje o mala medición. El dato no debería tratarse como una falla técnica menor. En un estado que habla de estrés hídrico, crecimiento acelerado y nuevas fuentes de abastecimiento, perder cuatro de cada diez litros es una emergencia pública.

La frase es incómoda, pero necesaria: Querétaro pierde agua antes de buscarla.

Y lo hace en un territorio donde el subsuelo ya está en números rojos. De acuerdo con la información oficial de CONAGUA sobre disponibilidad media anual de agua subterránea, siete de los once acuíferos de Querétaro tienen disponibilidad negativa. El Valle de Querétaro registra un déficit de -65.56 hm³ anuales; el Valle de San Juan del Río, -56.89 hm³; Amazcala, -22.16 hm³; Buenavista, -13.87 hm³; Tequisquiapan, -5.14 hm³; Tolimán, -4.93 hm³, y Huimilpan, -4.53 hm³.

Dicho de otro modo: varios de los acuíferos que sostienen la vida cotidiana, la vivienda, la industria, el campo y el crecimiento metropolitano del estado están entregando más agua de la que pueden reponer.

Ahí está la contradicción central.

Querétaro busca nuevas soluciones, pero todavía no ha convertido la reducción de pérdidas en la primera gran política hídrica del estado. Busca agua nueva mientras una parte de la que ya tiene se escapa. Pide ahorro doméstico mientras el sistema arrastra pérdidas estructurales. Discute megaproyectos mientras la red existente exige una auditoría profunda, pública y territorializada.

La primera fuente de agua para Querétaro no tendría que venir necesariamente de más lejos. Podría estar enterrada en sus propias fugas.

No es una metáfora bonita. Es una tesis de política pública.

Reducir pérdidas en una red de agua no solo ahorra líquido. Ahorra energía, disminuye presión sobre pozos, retrasa nuevas extracciones, mejora continuidad del servicio, reduce costos operativos y recupera confianza ciudadana. Cada litro que no se pierde es un litro que no tiene que extraerse otra vez del subsuelo.

Por eso el dato del 40% debería abrir una discusión mucho más seria que la indignación momentánea. La pregunta no es únicamente cuánta agua se pierde. La pregunta es dónde, por qué, desde cuándo, por responsabilidad de quién y con qué plan verificable se va a reducir.

La ciudadanía ya percibe que la cobertura formal no equivale a seguridad hídrica. La ENCIG 2025 del INEGI reporta que, en las zonas urbanas de Querétaro mayores a 100 mil habitantes, 92.2% de la población recibe agua potable de la red pública, pero solo 65.7% reporta suministro constante y apenas 28.7% considera que el agua es bebible sin temor a enfermarse.

Tener toma no significa tener tranquilidad. Tener red no significa tener confianza. Tener recibo no significa tener justicia hídrica.

El problema de las fugas tiene una característica política muy conveniente para los gobiernos: muchas veces no se ve. Una presa seca puede fotografiarse. Una lluvia extrema puede convertirse en video. Una colonia sin agua puede organizarse. Pero una fuga subterránea no siempre tiene imagen, rostro ni hora exacta. Puede durar días, semanas o meses sin producir escándalo. Puede filtrar el futuro de una ciudad gota por gota, sin que nadie la nombre como crisis.

Y, sin embargo, se paga.

Se paga en más bombeo.
Se paga en más extracción.
Se paga en recibos.
Se paga en cortes.
Se paga en baja presión.
Se paga en colonias que aprenden a vivir con tinacos, pipas y horarios inciertos.
Se paga en desconfianza.

Por eso la conversación pública debe dejar de cargar todo el peso moral sobre la ciudadanía. Sí: hay que cerrar la llave, evitar desperdicios, cambiar hábitos y entender que el agua no es infinita. Pero ninguna campaña de “cultura del agua” será plenamente legítima si antes no existe una cultura institucional de medición, reparación, transparencia y rendición de cuentas.

El mensaje no puede ser: “ciudadano, ahorra”, mientras el sistema pierde demasiado.

El mensaje debe ser otro: todos ahorran, pero el sistema rinde cuentas primero.

La CEA ha señalado avances operativos. En julio de 2025, Vega Ricoy afirmó que se trabajaba en disminuir el 40% de pérdida de agua en el estado, particularmente en la zona metropolitana, y destacó que a junio de ese año el 93.5% de las fugas reportadas se atendía y resolvía en menos de 24 horas. Ese dato importa, pero también abre una segunda pregunta: ¿qué ocurre con las fugas que no se reportan, las pérdidas subterráneas, las zonas con infraestructura más vieja, las conexiones irregulares y la medición deficiente?

Atender fugas reportadas es necesario. Pero una estrategia moderna no puede limitarse a esperar el reporte ciudadano. Una ciudad que enfrenta estrés hídrico necesita anticipar la pérdida, no solo reaccionar cuando el agua ya rompió el pavimento.

La tecnología existe: sectorización hidráulica, macromedición, micromedición, sensores de presión, detección acústica, telemetría, modelación de redes, control de presiones, renovación programada de tuberías, auditorías de agua no contabilizada y tableros públicos por zona.

La pregunta es si Querétaro tiene la voluntad de convertir esa información en conversación pública.

Porque una cosa es decir “se pierde cerca del 40%”. Otra muy distinta es publicar, mes a mes, colonia por colonia, cuánta agua entra a cada distrito hidráulico, cuánta se factura, cuánta se pierde, cuántas fugas se reportan, cuántas se reparan, cuánto tiempo tardan, cuántas reinciden y cuánto dinero cuesta esa ineficiencia.

Eso sería cambiar el debate.
Eso sería ponerle mapa a la crisis.
Eso sería pasar de la retórica del ahorro a la administración verificable del agua.

El Sistema Batán aparece en este contexto como una de las apuestas oficiales más importantes. El proyecto plantea regenerar y reutilizar 1,800 litros por segundo de agua previamente tratada, con procesos como MBR, carbón activado y ozonificación, para suministrar agua potable a la Zona Metropolitana de Querétaro.

El reúso será indispensable. La regeneración de agua será parte del futuro. Pero ninguna solución de gran escala debería usarse para evadir la pregunta más básica: ¿qué pasa si el agua nueva entra a una red que sigue perdiendo demasiado?

No hay megaproyecto que sustituya a una red eficiente.
No hay obra que alcance si el sistema no mide.
No hay discurso de sustentabilidad que sobreviva a una fuga permanente.

El problema se vuelve todavía más urgente porque Querétaro no está detenido. Crece su población, se expande la mancha urbana, aumentan los parques industriales, se multiplican desarrollos inmobiliarios y se fortalece el corredor tecnológico. Cada nuevo fraccionamiento, nave, plaza, escuela, hospital, parque industrial o centro de datos se monta sobre la misma pregunta estructural: ¿hay agua suficiente, bien medida y bien administrada para sostener ese modelo?

La respuesta no puede depender solo de traer más agua. Debe incluir una política agresiva de reducción de pérdidas.

Querétaro necesita un programa público con metas claras: bajar las pérdidas de cerca del 40% a 30%, luego a 25%, luego a estándares más ambiciosos. Necesita publicar avances, costos y zonas intervenidas. Necesita distinguir entre fuga física, clandestinaje y error de medición. Necesita explicar qué parte se debe a infraestructura vieja, qué parte a crecimiento desordenado y qué parte a falta de supervisión. Necesita tratar el agua no como un servicio opaco, sino como el dato central del futuro del estado.

Porque la crisis hídrica no es solo una crisis natural. También es una crisis de información.

Lo que no se mide no se corrige.
Lo que no se transparenta no se exige.
Lo que no se audita se normaliza.

Y Querétaro ya no puede normalizar que una parte tan alta de su agua potable se pierda mientras sus acuíferos cargan déficit, su ciudadanía reporta suministro irregular y sus autoridades anuncian nuevas soluciones para un problema que también está enterrado bajo sus calles.

La pregunta pública debe ser directa:

¿Dónde está el mapa de fugas?
¿Dónde está el tablero de pérdidas?
¿Dónde está la meta anual de reducción?
¿Dónde está la auditoría independiente?
¿Dónde está el costo real de no reparar a tiempo?
¿Dónde está la explicación de cuánto paga la ciudadanía por la ineficiencia del sistema?

Querétaro no necesita una conversación más sobre culpa. Necesita una conversación sobre responsabilidad.

Responsabilidad ciudadana, sí.
Pero también responsabilidad institucional.
Responsabilidad industrial.
Responsabilidad inmobiliaria.
Responsabilidad política.
Responsabilidad técnica.

Porque el agua que se pierde no desaparece del debate: regresa como desabasto, como presión sobre acuíferos, como tarifa, como conflicto social, como incertidumbre y como límite al crecimiento.

Antes de buscar más agua afuera, Querétaro debe mirar debajo de sus calles.

Ahí podría estar una de sus mayores reservas.
No en una presa nueva.
No en una promesa.
No en una campaña.

En las fugas que todavía no se reparan, en las pérdidas que todavía no se explican y en los datos que todavía no se publican.

La primera presa de Querétaro está enterrada en su propia red.

Ponerse la verde es estar en unidad

La playera verde: el uniforme interno de los equipos extraordinarios

Por Lilith | Dakini en florecimiento —Kandroma—, Tribu de Jade

Cada cuatro años sucede algo extraordinario.

Personas que jamás se han visto se abrazan en una plaza. Familias enteras olvidan por noventa minutos sus diferencias. Empresas detienen juntas para mirar una pantalla. Miles de desconocidos visten la misma playera verde y, por un instante, parecen un solo corazón.

Siempre me hago la misma pregunta:

¿Qué tiene una simple camiseta para lograr lo que tantas organizaciones, familias y gobiernos no consiguen?

La respuesta no está en el fútbol.

Está en el sentido de pertenencia.

Por eso hoy no quiero hablarte únicamente de un Mundial. Quiero hablarte del uniforme invisible que convierte a los grupos en equipos extraordinarios.

¿Y qué tiene que ver todo esto con México?

Muchísimo.

Antes de pensar en conquistar el mundo, quizá necesitamos recordar quiénes somos.

Somos herederos del Anáhuac, una de las civilizaciones más profundas en educación, organización comunitaria y desarrollo humano. Los antiguos toltecas comprendieron algo que hoy la psicología organizacional, las neurociencias y las nuevas metodologías de liderazgo apenas están volviendo a confirmar: un grupo solo puede ser verdaderamente fuerte cuando cada individuo aprende primero a habitar su propio centro.

Por eso la meditación nunca fue un lujo espiritual.

Fue una tecnología interior.

Una forma de gobernarse a uno mismo antes de intentar influir en los demás.

La verdadera unidad no consiste en que todos piensen igual, sino en que cada persona descubra su mejor versión y la ponga al servicio del conjunto.

Eso hicieron los grandes pueblos del Anáhuac. No buscaban uniformidad; buscaban armonía. Sabían que la diversidad bien integrada genera una fuerza mucho más poderosa que cualquier imposición.

Hoy, las empresas más innovadoras del mundo hablan de bienestar, mindfulness, inteligencia emocional, liderazgo consciente y cohesión de equipos.

Nosotros, en realidad, estamos recordando un conocimiento que esta tierra ya conocía desde hace siglos.

En Teocalli Infinito llamamos a ese proceso Re·Evolución Humana: volver a cultivar el equilibrio interior para crear relaciones más sanas, organizaciones más fuertes y comunidades capaces de inspirar a otras.

Pero yo no entendía nada de eso cuando llegué.

Si soy completamente honesta, llegué buscando algo muchísimo más simple.

Y, si me permites, comenzaré con un pequeño secreto.

Yo no llegué buscando despertar.

Llegué buscando un masaje.

Sí. Así de simple.

Todo empezó por culpa —o gracias— a una amiga.

La conocía desde hacía muchos años. Siempre había sido una mujer admirable: empresaria, inteligente, independiente, exitosa. Pero un día ocurrió algo que no pude explicar.

No era su ropa.

No era un cambio físico.

Era ella.

Se veía radiante.

Tenía una paz extraña. Caminaba con elegancia, reía con una libertad contagiosa y, aunque seguía trabajando muchísimo, parecía que la vida había dejado de pesarle.

Había florecido.

Obviamente tuve que preguntarle qué estaba haciendo.

Entre risas me respondió:

—Conocí un lugar donde hacen un masaje teotihuacano… pero no es cualquier masaje.

No la dejé terminar.

Mi imaginación hizo el resto.

Pensé exactamente lo que probablemente estás pensando tú:

“Eso suena delicioso”.

Siempre he sido curiosa. Me encanta experimentar. Amo mi cuerpo y jamás he creído que el placer sea algo de lo que debamos avergonzarnos.

Así que fui.

Convencida de que viviría una experiencia agradable.

Jamás imaginé que esa decisión terminaría cambiando mi vida.

El día que comprendí la diferencia entre ser deseada y ser venerada

Aquella sesión rompió algo dentro de mí.

O mejor dicho: rompió una idea que llevaba años creyendo.

Descubrí a un hombre completamente presente.

Sin prisa.

Sin intención de conquistarme.

Sin necesidad de impresionarme.

Sin querer obtener algo de mí.

Toda su atención estaba puesta en mi bienestar, en honrar mi proceso, en ayudarme a encontrarme conmigo misma.

Fue profundamente desconcertante.

Porque entendí que muchas veces confundimos intensidad con profundidad.

Y no son lo mismo.

Aquella experiencia me enseñó que una mujer florece de una manera distinta cuando deja de sentirse objeto y comienza a sentirse verdaderamente vista.

No era él quien despertaba mi poder.

Era yo.

Por primera vez dejaba de buscar validación afuera para descubrir la fuerza que siempre había estado dentro de mí.

Ese día entendí algo que hoy intento vivir todos los días:

La verdadera sensualidad nace de la presencia.

No de la conquista.

No de la ansiedad.

No del ego.

Sino del encuentro.

Y fue precisamente esa experiencia la que despertó mi curiosidad por conocer la metodología completa de Teocalli Infinito.

Entré buscando placer.

Me quedé porque descubrí una nueva manera de vivir.

El verdadero uniforme

Hace unos días, nuestro maestro escribió sobre el poder de la tribu.

Mientras lo leía, pensaba en la playera verde de la Selección Mexicana.

Porque esa camiseta no hace mejores futbolistas.

Pero sí les recuerda que representan algo más grande que ellos mismos.

Eso ocurre también en las empresas.

Un uniforme no crea compromiso.

Una credencial no crea pertenencia.

Un sueldo, por sí solo, tampoco.

Lo que crea compromiso es sentir que formas parte de algo valioso.

Eso es engagement.

Y por eso los equipos extraordinarios no se construyen solamente con talento.

Se construyen con identidad.

Phil Jackson descubrió un secreto que la naturaleza ya conocía

Nuestro maestro habló hace algunas semanas de Phil Jackson.

No ganó once campeonatos únicamente porque dirigiera a Michael Jordan o Kobe Bryant.

Ganó porque convirtió a un grupo de estrellas en una comunidad.

Incorporó mindfulness, rituales, símbolos y principios inspirados en tradiciones ancestrales para que sus jugadores dejaran de pensar solo como individuos y comenzaran a respirar como equipo.

Las leyendas deportivas nunca nacen solas.

Nacen dentro de culturas que las hacen posibles.

Y la naturaleza lleva millones de años demostrándolo.

Las abejas necesitan a las flores.

Las flores necesitan a las abejas.

Los árboles alimentan a los hongos.

Los hongos sostienen a los bosques.

Nuestro propio cuerpo vive gracias a millones de microorganismos que trabajan con nosotros.

Eso tiene un nombre muy sencillo:

Mutualismo.

La vida no prospera porque todos compitan.

Prospera porque aprende a colaborar.

Entonces, ¿por qué nosotros insistimos en competir incluso con quienes caminan a nuestro lado?

Mi Dakini comenzó a florecer

En Teocalli Infinito existe un concepto que me enamora.

Dakini significa la que danza con los ritmos de la vida.

No es un grado para sentirse superior.

Es una manera de aprender a escuchar.

Con el tiempo comprendí que esa danza empieza a florecer. Y cuando lo hace, aparece lo que en nuestra tradición llamamos Kandroma.

No es otra persona.

Es la misma mujer.

Pero ahora danza con tanta libertad que parece tocar el cielo con los dedos.

Hoy entiendo que eso comenzó a pasar conmigo.

La Tribu de Jade me sostuvo cuando dudé.

Me abrazó cuando sentí miedo.

Celebró mis avances incluso antes de que yo pudiera verlos.

Y poco a poco ocurrió algo que jamás esperé.

Dejé de practicar solamente para sentirme mejor.

Comencé a practicar porque deseo profundamente que otras personas también descubran el poder que habita en ellas.

Hoy mi fe ya no consiste solamente en creer.

Consiste en saber.

Porque lo he vivido.

Toltecas de la Última Era del Quinto Sol

Nuestro maestro suele decir algo que al principio me parecía demasiado grande.

Hoy comienza a tener sentido.

Ser un Tolteca de la Última Era del Quinto Sol no significa pertenecer a una escuela.

Significa decidir que la evolución comienza en uno mismo, pero nunca termina en uno mismo.

Empieza en mi paz.

Continúa en mi familia.

Se refleja en mi empresa.

Abraza a mi país.

Y finalmente reconoce una sola humanidad.

Quizá por eso hoy veo diferente esa playera verde.

Ya no representa solamente a México.

Representa la posibilidad de recordar que todos los seres humanos podemos sentirnos parte de un mismo equipo.

El uniforme más importante no es el que llevamos puesto.

Es el corazón que decidimos cultivar.

Ese es nuestro jade interior.

Y cuanto más lo pulimos, más capaces somos de reconocer el brillo del otro.

Ritual de la Playera Verde

El uniforme interno de los equipos extraordinarios

Puedes realizarlo con tu familia, con tu equipo de trabajo o con tus amigos.

No importa si usan la playera de la Selección Mexicana o simplemente una prenda verde.

El verde simboliza crecimiento, esperanza y el jade del corazón.

1. El círculo

Formen un círculo.

Cada persona coloca una mano sobre su pecho y la otra sobre el hombro de quien está a su lado.

Respiren juntos durante tres minutos.

No hablen.

Solo respiren.

2. La declaración

Uno por uno respondan únicamente esta pregunta:

¿Qué talento mío pongo hoy al servicio del equipo?

No qué necesito.

No qué espero recibir.

Qué puedo ofrecer.

3. El canto

Cierren cantando juntos una canción que todos conozcan.

No importa cuál sea.

Lo importante no es la música.

Es sincronizar la respiración, la emoción y el corazón.

Así nace una sola humanidad.

El uniforme interior

Cada Mundial termina.

Las playeras vuelven al clóset.

Los estadios se vacían.

Pero la necesidad humana de pertenecer permanece.

Eso fue lo que encontré en la Tribu de Jade.

No un grupo perfecto.

Sino personas imperfectas que decidieron crecer juntas.

Personas que comprendieron que el éxito compartido sabe mucho mejor que el triunfo solitario.

Hoy entiendo que el verdadero uniforme nunca fue verde.

Siempre fue interior.

Y quizá ese sea el siguiente paso de nuestra evolución:

que después de aprender a apoyar a un equipo, aprendamos a apoyar a la humanidad.

Porque la verdadera victoria llegará el día en que dejemos de preguntarnos de qué país somos y empecemos a recordar que todos pertenecemos a la misma Tribu de la Vida.

Ese día, el jade de nuestro corazón brillará más que cualquier trofeo.

Y esa será, para mí, la mayor copa que la humanidad pueda levantar.

Y tú, ¿te pones la camiseta?

San juan_1

La fondation de la ville de San Juan del Río, Querétaro

Ubaldo Neftalí Sáenz Bárcenas
Chroniqueur municipal de San Juan del Río, Querétaro

Sur le territoire qu’occupe aujourd’hui San Juan del Río, au bord de l’affluent qui porte le même nom, des vestiges d’une ancienne culture, la Chupícuaro, ont été découverts. Ces traces indiquent que la région était habitée vers l’an 400 av. J.-C., époque où commença l’activité constructive sur ce site.

Les anciens habitants étaient des cueilleurs sédentaires, porteurs d’une culture et d’un mode de vie complexes. On considère cette organisation comme l’une des plus anciennes du haut plateau mexicain.

Après d’importantes avancées en agriculture, ces habitants se regroupèrent dans la région autour du cerro Techimacit, aujourd’hui connu sous le nom de Cerro de la Cruz. Son occupation commença vers l’an 500 apr. J.-C. D’autres toponymes semblent également faire référence à cette colline, tels que Texmaccu, Texmachu et Anttaxmachu. L’historien sanjuanense Rafael Ayala Echávarri, dans son livre San Juan del Río, géographie et histoire, identifie le Cerro de la Cruz avec le toponyme Techimacit, qui, selon lui, signifie « rocher blanc, fort et rond des Mecos, ou Chichimèques ». Cependant, bien qu’aucun des derniers toponymes n’ait pu être identifié linguistiquement, on soupçonne qu’ils sont d’origine otomie. La dernière étape constructive au sommet de cette colline se situe entre les années 1100 et 1200 apr. J.-C.

Concernant la toponymie et la population autochtone de San Juan del Río au XVIe siècle, plusieurs documents historiques identifient le peuplement sous le nom d’Iztacchichimecapan, appellation qui semble parfois correspondre au Cerro de la Cruz et, dans d’autres cas, au Cerro de la Venta, situé à l’ouest du premier. Iztacchichimecapan, avec d’autres villages, faisait partie de l’Altépetl —unité géographique, politique et économique composée de plusieurs villages organisés hiérarchiquement— appartenant à Jilotepec, qui était à son tour tributaire de la Triple Alliance; c’est-à-dire de la dernière confédération d’États autochtones situés dans la vallée de Mexico, les Mexicas, jusqu’à la chute de Mexico-Tenochtitlan, le 13 août 1521.

Les principales références historiques du XVIe siècle concernant le village de San Juan del Río se trouvent dans la Relación de Querétaro de 1582, document rédigé par Francisco Ramos de Cárdenas, où sont mentionnées des données sur les personnes qui habitaient ces régions, leurs coutumes, leur langue et d’autres aspects. Ce rapport indique que San Juan del Río fut peuplé peu après la conquête de Tenochtitlan par des Otomis provenant de Jilotepec et, selon la description, l’ancien nom du Cerro de la Cruz peut être identifié comme Iztac Chichimecapan en nahuatl.

Iztacchichimecapan était contrôlé par son cacique, un Autochtone nommé Mexici, qui reçut par la suite le nom chrétien de Juan lorsqu’il fut baptisé immédiatement après la conquête espagnole. Dans le rapport de 1582, on peut lire : « Le village de San Juan del Río fut fondé par un Indien de la génération des Otomis, natif du village et chef-lieu de Jilotepec, qui, après avoir reçu l’eau du saint baptême, fut appelé Don Juan, et prit comme surnom le premier nom qu’il avait dans sa gentilité, qui était Mexici, ce qui veut dire “mexicain” et, sous un autre nom, “petit”. »

Vers 1526, Mexici installa son peuple sur une terre calcaire et tepetateuse, près de sabinos situés au bord du fleuve. Ainsi, lorsque les pacificateurs arrivèrent sur les lieux, des gens qu’ils connaissaient y habitaient déjà depuis plusieurs années, et ce fut Mexici lui-même qui remit son peuple à la délégation venue au nom de la Couronne de Castille. Le même rapport mentionne : « Celui-ci, Mexici, voyant que les Espagnols avaient conquis Mexico et sa province de Jilotepec, décida de se retirer vers la terre des Chichimèques, et peupla un lieu près d’un fleuve, là où se trouve aujourd’hui ledit village de San Juan, où il y a une petite colline quelque peu dénudée qui, en langue mexicaine, se nomme Iztac Chichimecapan, ce qui veut dire en langue espagnole “Chichimèques blancs” et, plus justement, “terre blanche de Chichimèques”; car la terre où est établi ledit village de San Juan est une terre blanche très dure, que l’on ne peut rompre avec des pics qu’avec difficulté. »

La fondation espagnole de San Juan del Río eut lieu le 24 juin 1531, sans résistance de la part des Autochtones. Il s’agit d’une conquête pacifique menée par les Européens et leurs alliés autochtones, qui étaient arrivés les jours précédents et avaient attendu le jour de saint Jean-Baptiste pour établir le village. Au moment de l’arrivée des Espagnols, il existait déjà un petit noyau de population installé sur ces terres depuis au moins vingt ans, héritier d’un établissement plus important à l’époque classique.

La fondation de San Juan del Río répondait à une nécessité stratégique : elle marquait une frontière de protection contre les Chichimèques, soutenait l’expansionnisme vice-royal et facilitait le transfert des richesses des fonds miniers du nord du pays vers la ville de Mexico. Le nord de la Mésoamérique fut abandonné par les groupes agricoles au début du deuxième millénaire, et ces territoires furent occupés par des groupes de chasseurs-cueilleurs connus sous le nom de Chichimèques, jusqu’à l’arrivée des Espagnols. On peut considérer le río San Juan —au moment de la fondation espagnole— comme la frontière entre ces groupes chichimèques et les agriculteurs établis au sud de ce fleuve.

La fondation de San Juan del Río fut antérieure à celle de Santiago de Querétaro; toutefois, comme cette population, ses origines remontent à la période préhispanique.

Entre 1536 et 1541, il est fort probable que les autorités espagnoles se soient établies à San Juan del Río, y construisant leurs premières maisons et développant le village comme tel. Les premières concessions de terres aux Européens commencèrent alors dans le territoire, de même que le développement des gouvernements autochtones et espagnols. Ce n’est qu’en 1558 qu’il reçut la catégorie de Pueblo.

Depuis sa fondation, San Juan del Río occupa une place importante dans l’avancée espagnole vers le nord, rôle qu’il conserva avec l’établissement, en 1578, de l’Alcaldía Mayor de Querétaro. Il devint la deuxième population en importance de la juridiction pour plusieurs raisons : en raison de son emplacement sur la route entre la capitale de la Nouvelle-Espagne et la route de l’argent; pour ceux qui voulaient pénétrer dans la Sierra Gorda; et, enfin, grâce à la richesse agricole des vallées qui l’entourent.

Selon la Relación de méritos de Don Nicolás de San Luis Montañez, pacificateur autochtone allié aux Européens, la fondation de San Juan del Río est décrite ainsi :

C’est de cette manière qu’ils arrivèrent sur les lieux. Après avoir parcouru plusieurs lieues, ils arrivèrent à un endroit où se trouvait un fleuve abondant, entouré de sabinos et de sources. Il y avait également une colline entourée de rochers. Là s’installèrent les vingt-cinq mille trois cent vingt-neuf soldats. Le Capitaine resta au sommet du rocher avec tous les principaux qui l’accompagnaient, afin d’attendre le jour de saint Jean-Baptiste et de donner ce nom au village qui allait être fondé, et de célébrer ce même jour la première messe pour la première fois en ce lieu.

Ils entrèrent dans ce qui est aujourd’hui le centre de la ville le 24 juin 1531, et ce même jour la messe fut dite. Après la célébration, tous se rassemblèrent, puis le Fiscal Mayor se leva et déclara que c’était le jour de saint Jean-Baptiste et que, dans le lieu où ils se trouvaient, il y avait des sources; par conséquent, le village devait y être fondé et devait s’appeler San Juan del Río.

À midi, on ordonna de faire la procession, en traçant les rues, qui furent au nombre de quatre, dans la petite plaine où la messe avait été dite. Les rues devaient être tracées en formant un carré, ce qui donna huit rues. On établit le fonds légal du village et, dans une tonnelle également construite, on érigea la première chapelle. Son fonds devait avoir deux mille cinq cents varas carrées, et l’on signala à chacune de ses extrémités des croix de sabino vert. C’est ainsi que fut fondé le village de San Juan del Río. À ce moment, le capitaine Nicolás de San Luis Montañez ordonna que l’on fasse sonner les deux cloches qu’ils portaient, que l’on joue des clairons et des caisses de guerre, et que l’on sorte parcourir le fonds légal. Le porte-étendard qui portait le drapeau blanc de paix accompagna la procession. Les capitaines sortirent à cheval et à pied; le capitaine Montañez y allait aussi, ainsi que frère Juan Bautista, chargé de l’évangélisation. Après avoir parcouru le fonds, les rues bien tracées et tous réunis, ils crièrent à haute voix : Village de San Juan del Río, au nom de Dieu Notre Seigneur, du ciel et de la terre, tu es fondé!

Immédiatement, on procéda au tracé du presidio. À chacune des extrémités du fonds, on construisit des meurtrières, ainsi que d’autres à différents intervalles, pour un total de trente-deux, toutes portant le drapeau blanc de paix avec les armes de Castille. Chacune des meurtrières situées aux extrémités du fonds fut habitée : au nord, par Don Nicolás de Mora, principal; à l’est, par Don Juan Juárez; au sud, par Don Marcelo Chimal; et à l’ouest, par Don Alfonso de Guzmán. Ces hommes furent nommés maires, grands alguazils et doctrineros, et cent Indiens catholiques demeurèrent avec eux.

L’armée installée à San Juan del Río partirait ensuite vers ce qui est aujourd’hui La Cañada et Santiago de Querétaro, avant le 25 juillet, date mythique de la fondation de la capitale de l’actuel État de Querétaro; c’est-à-dire un mois après la fondation de San Juan del Río.

Ainsi, San Juan del Río fut un pueblo du XVIe au XVIIIe siècle. Au XIXe siècle, grâce à son vif essor, il devint Villa en 1830 et acquit en 1847 la catégorie de Ville. En plein XXIe siècle, San Juan del Río, avec Tequisquiapan, a été élevé au rang de l’une des plus importantes zones métropolitaines du Mexique.

San Juan del Río, ville reconnue comme patrimoine mondial de l’UNESCO grâce au Camino Real de Tierra Adentro, célèbre en 2026 les 495 ans de sa fondation. À l’approche de ses cinq siècles, sa grandeur a été démontrée et l’a établie comme une référence nationale.

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The Founding of the City of San Juan del Río, Querétaro

The Founding of the City of San Juan del Río, Querétaro

Ubaldo Neftalí Sáenz Bárcenas
Municipal Chronicler of San Juan del Río, Querétaro

In what is now the territory of San Juan del Río, along the banks of the tributary that bears the same name, remains of an ancient culture, the Chupícuaro, have been found. These traces indicate that the area was inhabited around 400 B.C., a period in which construction activity began at the site.

Its ancient inhabitants were sedentary gatherers, bearers of a complex culture and way of life. It is considered one of the oldest social organizations of the Mexican highlands.

After major advances in agriculture, these inhabitants settled in the region around Techimacit Hill, now known as Cerro de la Cruz. Its occupation began around 500 A.D. Other place names have been found that appear to refer to this hill, such as Texmaccu, Texmachu, and Anttaxmachu. San Juan historian Rafael Ayala Echávarri, in his book San Juan del Río, Geography and History, identifies Cerro de la Cruz with the place name Techimacit, which, according to him, means “white, strong, and round rock of the Mecos, or Chichimecas.” However, although none of the latter place names has been linguistically identified, they are suspected to be of Otomi origin. The final construction stage at the top of this hill took place between 1100 and 1200 A.D.

Regarding the toponymy and Indigenous population of San Juan del Río in the 16th century, several historical documents identify the settlement as Iztacchichimecapan, a name that sometimes appears to correspond to Cerro de la Cruz and at other times to Cerro de la Venta, located west of the former. Iztacchichimecapan, together with other towns, formed part of the Altépetl —a geographic, political, and economic unit composed of several towns organized hierarchically— belonging to Jilotepec, which in turn was tributary to the Triple Alliance; that is, to the last confederation of Indigenous states located in the Valley of Mexico, the Mexica, until the fall of Mexico-Tenochtitlan on August 13, 1521.

The main 16th-century historical references to the settlement of San Juan del Río are found in the Relación de Querétaro of 1582, a document written by Francisco Ramos de Cárdenas, which includes information about the people who inhabited these regions, their customs, language, and other aspects. This report indicates that San Juan del Río was populated shortly after the conquest of Tenochtitlan by Otomi people from Jilotepec and, according to the description, the ancient name of Cerro de la Cruz can be identified as Iztac Chichimecapan in Nahuatl.

Iztacchichimecapan was controlled by its cacique, an Indigenous man named Mexici, who later received the Christian name Juan when he was baptized immediately after the Spanish conquest. The 1582 account states: “The town of San Juan del Río was founded by an Indian of the Otomi lineage, native of the town and head district of Jilotepec, who, having received the holy water of baptism, was called Don Juan, and took as a surname the first name he had in his gentility, which was Mexici, meaning ‘Mexican,’ and by another name, ‘little one.’”

Around 1526, Mexici settled his people on calcareous and tepetate land, next to some sabino trees on the banks of the river. Thus, when the pacifiers arrived at the site, people already known to them had been living there for years, and it was Mexici himself who surrendered his town to the delegation that came on behalf of the Crown of Castile. The same account states: “He, Mexici, seeing that the Spaniards had conquered Mexico and his province of Jilotepec, decided to withdraw toward the land of the Chichimecas, and settled beside a river, where the said town of San Juan is now populated, where there is a somewhat bare little hill that, in the Mexican language, is called Iztac Chichimecapan, which in Spanish means ‘white Chichimecas’ and, more fittingly, ‘white land of Chichimecas’; because the land where the said town of San Juan is located is very hard white earth, which cannot be broken with picks except with difficulty.”

The Spanish founding of San Juan del Río took place on June 24, 1531, without resistance from the Indigenous people. It was a peaceful conquest by the Europeans and their Indigenous allies, who arrived days before and waited until the feast day of Saint John the Baptist to establish the town. By the time the Spaniards arrived, a small population nucleus had already existed on these lands for at least twenty years, remaining from a larger one in classical times.

The founding of San Juan del Río responded to a strategic need: it marked a protective frontier against the Chichimecas, supported viceregal expansionism, and facilitated the transfer of wealth from the mining estates of northern Mexico to Mexico City. Northern Mesoamerica had been abandoned by agricultural groups at the beginning of the second millennium, and these territories were occupied by hunter-gatherer groups known as Chichimecas until the arrival of the Spaniards. At the time of the Spanish founding, the San Juan River may be considered the frontier between these Chichimeca groups and the agricultural peoples located south of the river.

The founding of San Juan del Río preceded that of Santiago de Querétaro; however, like that settlement, its origins lie in the pre-Hispanic period.

Between 1536 and 1541, it is most likely that Spanish authorities were established in San Juan del Río, building their first houses and developing the town as such. The first land grants to Europeans in the territory began, and the development of Indigenous and Spanish governments started. It was not until 1558 that it was granted the category of Pueblo.

From its founding, San Juan del Río held an important place in the Spanish advance toward the north, a position it preserved when the Alcaldía Mayor of Querétaro was established in 1578. It became the second most important settlement in the jurisdiction for several reasons: its location on the road between the capital of New Spain and the silver route; its role for those seeking to enter the Sierra Gorda; and, finally, the agricultural wealth of the valleys surrounding it.

According to the Relación de méritos of Don Nicolás de San Luis Montañez, an Indigenous pacifier allied with the Europeans, the founding of San Juan del Río is described as follows:

In this way, they arrived at the site. After traveling several leagues, they reached a place where there was a mighty river, surrounded by sabino trees and springs. There was also a hill surrounded by rocks. There, the twenty-five thousand three hundred twenty-nine soldiers settled. The Captain remained atop the rock with all the principal figures who accompanied him, to await the day of Saint John the Baptist and give that name to the town that was to be founded, and on that same day celebrate the first Mass there.

They entered what is now the city center on June 24, 1531, and that same day Mass was said. After it was celebrated, everyone gathered, and immediately the Chief Fiscal stood up and said that it was the day of Saint John the Baptist and that, in the place where they were, there were springs; therefore, the town should be founded there and should be called San Juan del Río.

At midday, the ceremonial walk was ordered, and the streets were laid out: four streets in the small plain where Mass had been said. The streets were to be drawn forming a square, resulting in eight. The town’s legal foundation area was established, and in a bower that was also built, the first chapel was raised. Its foundation area was to measure two thousand five hundred square varas, and at each corner of the foundation area they placed crosses made of green sabino wood. In this way, the town of San Juan del Río was founded. At that moment, Captain Nicolás de San Luis Montañez ordered the two bells they carried to be rung, the bugles and war drums to be sounded, and the legal foundation area to be toured. The standard-bearer carrying the white flag of peace accompanied the procession. The captains went out on horseback and on foot; Captain Montañez also went, as did Fray Juan Bautista, the latter charged with evangelization. After touring the foundation area, with the streets properly laid out and everyone gathered, they cried out aloud: Town of San Juan del Río, in the name of God Our Lord, of heaven and earth, you are founded!

Immediately, the layout of the presidio was begun. At each corner of the foundation area, embrasures were built, along with others at different intervals, totaling thirty-two, all bearing the white flag of peace with the arms of Castile. Each of the corner embrasures of the foundation area was occupied: to the north, by Don Nicolás de Mora, principal; to the east, by Don Juan Juárez; to the south, by Don Marcelo Chimal; and to the west, by Don Alfonso de Guzmán. These men were appointed mayors, chief constables, and doctrineros, remaining there with one hundred Catholic Indians.

The army stationed in San Juan del Río would later depart toward what is now La Cañada and Santiago de Querétaro, before July 25, the mythical date of the founding of the capital of the present-day state of Querétaro; that is, one month after the founding of San Juan del Río.

Thus, San Juan del Río was a pueblo from the 16th to the 18th centuries. In the 19th century, due to its vibrant growth, it became a Villa in 1830, and in 1847 it acquired the category of City. In the 21st century, San Juan del Río, together with Tequisquiapan, was elevated to one of the most important metropolitan areas in Mexico.

San Juan del Río, a city recognized as a UNESCO World Heritage Site thanks to the Camino Real de Tierra Adentro, celebrates in 2026 the 495th anniversary of its founding. As it approaches its fifth century, its greatness has been clearly demonstrated, establishing it as a national landmark.

lallave1 jul 2026, 09_58_07 a.m.

PAZ, Somos México y Nuevo Rumbo: lo que empieza el 1 de julio en la vida política

Probablemente mucha gente todavía no tenga en el radar lo que va a ocurrir el 1 de julio. Pero, en materia política, empieza algo que conviene traer a la mesa: ese día —hoy— comienzan a surtir efectos dos nuevos partidos políticos nacionales y, en Querétaro, una nueva asociación política estatal.

Los partidos son Partido PAZ y Somos México. Y aquí, en Querétaro, hablamos de Nuevo Rumbo, como asociación política estatal.

A veces estos temas se quedan entre acuerdos, sesiones, siglas y documentos; y cuando llegan a la conversación pública ya vienen todos mezclados: que si son partidos, que si son asociaciones, que si ya van a competir, que si ya reciben recursos, que si quién está detrás, etcétera.

Vamos por partes.

Primero: PAZ y Somos México dejan atrás la etapa de buscar registro y entran a una nueva fase: participar formalmente en la vida política nacional, presentar sus propuestas y cumplir las obligaciones que marca la ley.

Y aquí viene una pregunta que se escucha mucho: ¿dos partidos más significan más dinero para la política?

No exactamente.

El financiamiento público a partidos políticos no funciona como si cada nuevo partido activara otra bolsa de recursos. Hay una cantidad que se calcula conforme a la ley y esa cantidad se distribuye entre quienes tienen derecho a recibirla. Entonces, no aparece dinero nuevo por arte de magia; lo que cambia es la forma en que se reparte.

Ahora, eso no vuelve menor el tema. Si van a recibir recursos públicos, tendrán que explicar en qué los usan, cómo los comprueban y qué le regresan a la gente.

Además, los partidos políticos de nueva creación tienen una prueba fuerte: en su primera elección les toca ir solos. No llegan, de entrada, colgados de otros partidos. Primero tienen que participar con su propio nombre, su propia propuesta y su propia responsabilidad.

Y luego está Querétaro.

Nuevo Rumbo comienza a surtir efectos el mismo 1 de julio, pero no es partido político. Es una asociación política estatal.

Una asociación política estatal no compite como partido, no postula candidaturas como partido y tampoco es un partido chiquito. Su papel es otro: organizar ciudadanía, promover cultura democrática, discutir asuntos públicos y trabajar propuestas sobre temas del estado.

Entonces, el 1 de julio arrancan tres figuras nuevas: dos partidos políticos nacionales y una asociación política estatal en Querétaro.

No son iguales, no hacen lo mismo y no tienen los mismos alcances. Pero las tres entran formalmente a la vida pública.

Y hasta ahí, todo bien: ya tienen reconocimiento formal. Ahora empieza lo que sigue, que no es menor: participar, explicar, proponer y hacerse cargo de lo que implica estar en la vida pública.

Soy Daniel Dorantes. Esto fue La Llave.

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¿Ya ganó alguien… o solo viste una encuesta? | La Llave con Daniel Dorantes

La realidad detrás de las gráficas en redes sociales

Porque últimamente suben una gráfica bonita, le ponen un numerote enorme, dos colores llamativos y listo: “ya se acabó la elección”.

Aguas. No te vayas con la finta.

No digo que las encuestas no sirvan. Claro que sirven. Una encuesta bien hecha ayuda a leer el ambiente político, mide momentos y pone datos sobre la mesa. Pero una cosa es una encuesta seria. Y otra cosa es una imagen bonita circulando en redes como si fuera verdad revelada.

Soy Daniel Dorantes y esto es La Llave.

¿Dónde aparecen y qué nos dicen las encuestas?

Cada vez que se empieza a calentar la política, aparecen encuestas por todos lados. En medios, en redes, en grupos de WhatsApp, en publicaciones pagadas, en cuentas que nadie sabe bien de dónde salieron.

Y casi siempre vienen con frases muy sabrosas:

  • “Ya se despegó”.

  • “Ya alcanzó”.

  • “Ya no hay competencia”.

  • “Esto ya se cerró”.

Pero alto. Antes de creerle al numerote, hay que ver la letra chiquita.


La «letra chiquita»: Lo que debes revisar en una medición seria

¿Quién hizo la encuesta? ¿Cuándo se levantó? ¿A cuántas personas entrevistó? ¿Cómo preguntó? ¿Fue en vivienda, por teléfono, por internet? ¿Quién la pagó? ¿Dónde está la metodología?

Porque ahí está la diferencia entre una medición útil y una gráfica hecha para hacer ruido.

Nota sobre transparencia: Que una encuesta sea pagada no la vuelve mala automáticamente. Muchas encuestas serias son contratadas. El punto es otro: si alguien la paga y luego la presume, lo mínimo es que podamos saber cómo se hizo.

Porque si yo veo solo el número grande, pero no veo muestra, fecha, método ni responsable, pues entonces no estoy viendo la encuesta completa. Estoy viendo el anuncio de la encuesta. Y eso no es lo mismo.

Marco legal y regulación de sondeos electorales

Ahora, aquí viene un punto técnico, pero importante. Las reglas electorales sí regulan encuestas, sondeos, encuestas de salida y conteos rápidos, sobre todo durante los procesos electorales. Cuando se publican encuestas sobre preferencias o tendencias electorales dentro de ese periodo, debe existir un estudio que las respalde, con metodología, muestra, fechas, responsable y demás elementos mínimos.

En elecciones locales, esa información se presenta ante el organismo electoral local correspondiente.

¿Para qué?

  1. Para que la ciudadanía no se quede solo con la gráfica bonita.

  2. Para que pueda revisar qué hay detrás del número.


Rumbo a 2027: Escenarios, coaliciones y percepción

Pero aquí está el tema de fondo: la política ya se mueve antes del arranque formal del proceso. Las encuestas, los gráficos y las mediciones empiezan a circular meses antes. Entonces la pregunta incómoda es esta: ¿no tendríamos que hablar también de cómo transparentarlas mejor desde antes?

No para prohibirlas, ni para espantarnos, ni para decir que todas están mal. Sino para que cualquiera pueda saber lo básico: quién la hizo, quién la pagó, cuándo se levantó, cómo preguntó y qué escenario midió.

El impacto de las alianzas en los datos

Muchas encuestas miden personas o partidos por separado, pero la elección real puede terminar con coaliciones, candidaturas comunes o combinaciones distintas. Y eso cambia toda la lectura.

No es lo mismo medir a alguien solo que medirlo acompañado; no es lo mismo preguntar por partidos separados que por una alianza. Cuando veas una encuesta rumbo a 2027, la pregunta buena es: ¿Qué escenario me están enseñando?

Conclusión: Un dato a medias, confunde

No se trata de desconfiar de todas las encuestas, sino de no creernos cualquiera. Una encuesta no decide una elección; la gente decide. Pero una encuesta mal leída sí puede acomodar percepciones e instalar ánimos.

Así que la próxima vez que veas una encuesta, haz una pausa:

  • Mira la letra chiquita.

  • Mira el escenario.

  • Mira la metodología.

Porque en política, un dato completo ayuda. Un dato a medias, confunde.

Soy Daniel Dorantes y esto fue La Llave.

pueblos mágicos

Los 10 Pueblos Mágicos más bonitos de México en 2026: Una guía de experiencias auténticas

¿Alguna vez has sentido que un lugar te abraza nada más llegar? Esa es la magia de México. Este 2026, el Gran Turismoha dejado de ser solo lujo visual para convertirse en un lujo de sensaciones. Ya no solo buscamos la foto perfecta, sino la historia detrás del artesano o el sabor exacto de una receta centenaria.

Si estás planeando tu próxima escapada, he preparado para ti una ruta personal por los Pueblos Mágicos que, tras recorrerlos este año, se han quedado grabados en mi bitácora. ¡Acompáñame!

1. San Miguel de Allende, Guanajuato: El eterno favorito

No es sorpresa que encabece la lista. Pero este año, mi recomendación es ir más allá de la icónica Parroquia de cantera rosa. San Miguel de Allende se vive hoy desde sus rooftops al atardecer y sus viñedos boutique. La tendencia es el wellness cognitivo: regálate una tarde de spa con ingredientes locales y termina con una cata de mezcal artesanal. Es, sencillamente, otro nivel de sofisticación.

2. Amealco de Bonfil, Querétaro: El alma de la tradición

Si buscas una conexión real, tienes que venir aquí. Caminar por Amealco es rendir tributo a la muñeca Lele, pero también descubrir su increíble arquitectura colonial. Me fascinó ver cómo las comunidades integran al viajero en sus talleres de alfarería. Es el destino ideal para quienes amamos el turismo de origen.

3. Tequisquiapan, Querétaro: Queso, vino y cielos de colores

Este mayo, Tequisquiapan está de fiesta celebrando los 50 años de su Festival del Queso y el Vino. Mi parte favorita sigue siendo la «Fiesta de los Papalotes» en Cava Bocanegra; hay algo profundamente relajante en ver esos colores en el cielo mientras disfrutas de una tabla de quesos locales. Es el equilibrio perfecto entre lo chic y lo familiar.

4. Tecozautla, Hidalgo: Un oasis de aguas termales

Si necesitas desconectar del ruido de la ciudad, Tecozautla es el secreto mejor guardado. Sus balnearios de aguas termales y el impresionante geiser natural son medicina pura. Es ese rincón de paz donde el tiempo parece detenerse bajo la sombra de sus nogales.

Los otros 6 imprescindibles de mi lista:

  • 5. Bernal, Querétaro: Por su energía mística y sus famosas gorditas de maíz quebrado.

  • 6. Bacalar, Quintana Roo: El santuario del lujo sustentable frente a la laguna.

  • 7. Pátzcuaro, Michoacán: Para perderse entre sus mercados y artesanías.

  • 8. Taxco, Guerrero: Una joya de plata colgada de la montaña.

  • 9. Todos Santos, B.C.S.: Donde el desierto se encuentra con el surf y el arte.

  • 10. Izamal, Yucatán: La ciudad amarilla que ahora es más accesible gracias al Tren Maya.

Y tú, ¿cuál de estos Pueblos Mágicos tienes en tu lista de deseos para este fin de semana? Cuéntame en los comentarios, ¡me encanta leer tus recomendaciones!

 


Despertar

La Madre despierta en el corazón del mundo

Por el Maestro M — Invitado en la columna Tlatoani in Yolotl

En la conmemoración del Día Internacional de la Mujer se crearon alianzas y se fortaleció el tejido social. Hoy, con humildad y gratitud, mis alumnas me han permitido tomar por un momento la voz de su columna para recordar la fuerza que, hace ya dos meses, nos unió a todos. Tlatoani in Yolotl, “la palabra que nace del corazón”, es este espacio donde mis amadas alumnas han hecho historia y hoy es mi honor colaborar nuevamente.

Quiero comenzar agradeciendo a quienes han sostenido este espacio durante meses: Kali, Nieth y Lilith. Ellas han llevado con disciplina y valentía una conversación que hoy es urgente para el mundo contemporáneo: cómo integrar el Mindfulness, la ritualidad y la comunidad en el ámbito laboral, recordando que las empresas no están hechas de números, sino de seres humanos.

En tiempos donde el estrés, la hiperproductividad y la desconexión emocional se han normalizado, ellas han propuesto algo aparentemente simple, pero profundamente revolucionario: volver a la conciencia. Han hablado de atención plena, de ritual, de cooperación y de un liderazgo con humanidad. Pero, en el fondo, lo que han estado haciendo es algo más trascendental: avivar la llama del Sagrado Femenino.

Y hoy quiero felicitarlas por ello.

El Sagrado Femenino: Recordar la otra mitad del mundo

Durante siglos, la humanidad se desarrolló privilegiando una sola forma de conocimiento: la lógica lineal, la conquista y la dominación de la naturaleza. Ese paradigma construyó ciudades, tecnología y sistemas económicos extraordinarios… pero también generó una profunda fractura interior. La otra mitad del conocimiento —la que siente, cuida, intuye y vincula— fue relegada.

El Sagrado Femenino no es una ideología ni una moda espiritual. Es el reconocimiento de que la vida se sostiene en dos fuerzas complementarias: razón y emoción. El pensamiento contemporáneo lo explica desde la neurociencia: el cerebro humano posee dos hemisferios que procesan la realidad de manera distinta. El izquierdo organiza, analiza y estructura; el derecho percibe patrones, emociones, intuición y significado. Investigadores como el psiquiatra británico Iain McGilchrist han mostrado cómo el desequilibrio entre ambos modos de percepción altera nuestra relación con el mundo.

Las culturas antiguas ya lo sabían:

  • En China hablaron del Yin y el Yang.
  • En la India, de Shiva y Shakti.
  • En el Anáhuac, de Ometéotl, la dualidad creadora.

El problema nunca fue lo masculino; el problema fue olvidar lo femenino. Y cuando una civilización olvida a la Madre, pierde la capacidad de cuidar la vida.

Cuando la Madre desaparece

Una humanidad sin Madre se vuelve eficiente, pero vacía. Produce riqueza, pero pierde el sentido. Avanza rápido, pero no sabe hacia dónde. El mundo moderno no sufre falta de tecnología; sufre falta de ternura.

Lo femenino representa la dimensión que nutre, conecta y sostiene. No pertenece exclusivamente a las mujeres; es una capacidad humana universal. Cuando esa dimensión se silencia, la sociedad se vuelve competitiva hasta el agotamiento, productiva hasta la alienación y racional hasta el desarraigo. Por eso el despertar femenino no es una lucha contra los hombres; es un acto de reequilibrio civilizatorio.

El símbolo que nunca dejó de hablar

En México, este proceso tiene una historia particular. Durante la conquista se destruyeron templos, códices y saberes ancestrales, pero los pueblos no olvidaron del todo a la Madre. Su memoria se ocultó bajo nuevas formas.

Uno de esos símbolos es la Virgen de Guadalupe. Para el catolicismo colonial fue un instrumento de evangelización, pero bajo su imagen persistía una memoria más antigua: Tonantzin, “Nuestra Venerable Madre”, la deidad femenina que los pueblos del Anáhuac honraban mucho antes de la llegada de Europa. Así ocurrió uno de los fenómenos culturales más complejos de nuestra historia: el sincretismo. Un símbolo impuesto que, con el tiempo, también se convirtió en refugio de una memoria profunda.

Hoy podemos mirarlo con una conciencia nueva, no para negar la fe de nadie, sino para comprender que detrás de ese rostro moreno vive un recordatorio: la Madre nunca desapareció. A veces la historia intenta silenciar la sabiduría… pero la vida siempre encuentra la forma de preservarla.

La historia nos hizo creer que El Dorado era una ciudad llena de oro. Pero la sabiduría antigua siempre insinuó otra cosa: el verdadero viaje era hacia adentro. Ese es el tesoro del Toltecayotl; el oro solo era una prenda. Porque cuando descubres tu propia riqueza, todo lo que tocas comienza a brillar.

El despertar de nuestro tiempo

El Día Internacional de la Mujer no es solo una conmemoración política. Es también una señal cultural de algo más profundo que está ocurriendo en la conciencia colectiva. El mundo está comenzando a recordar lo que había olvidado: que la inteligencia necesita sensibilidad, que el poder necesita ternura y que el progreso necesita propósito.

Las mujeres han sido las primeras en levantar esa memoria, pero este despertar no les pertenece solo a ellas; es una invitación a toda la humanidad. Porque cuando el femenino despierta en una sociedad, lo que despierta en realidad es la vida misma.

La historia de la humanidad no está completa sin la Madre. Y tal vez por eso nuestro tiempo está comenzando a recordarla. Porque después de siglos de silencio, algo profundo vuelve a latir en el corazón del mundo.

La Madre ha vuelto. Y esta vez… viene vestida de humanidad.

Ritual de Temporada: La Siembra del Propósito

En nuestra tradición de práctica contemplativa, las palabras deben siempre encontrar su reflejo en la acción. Por ello, en estas fechas hemos atravesado una de las celebraciones de temporada más importantes de nuestro calendario ritual.

Del 1 al 7 de marzo celebramos Tlasohteotl Nemilistli, el ciclo de purificación. Tlasohteotl representa la capacidad de la vida para limpiar lo que se ha acumulado, para devolver al ser humano a su estado de claridad. Durante estos siete días trabajamos simbólicamente con los siete centros energéticos del cuerpo, recorriendo un camino de limpieza que va desde la raíz hasta la coronilla.

Mañana, 8 de marzo, este ciclo llega a su cénit con la celebración de Cuaumikistli Tezcatlipoca. Su nombre puede traducirse como “la caída del águila”. En la cosmovisión antigua, el águila representa la energía solar, la fuerza masculina, el impulso que asciende hacia el cielo. Pero en este momento ocurre algo profundamente simbólico: el águila desciende. La energía masculina se inclina hacia la tierra, hacia la oscuridad fértil donde todo germina. Es el momento en que la semilla —portadora de la fuerza activa— se deposita en la Madre Tierra.

En nuestro solárium, este gesto se representa con una espada colocada con el filo hacia la tierra. No como arma agresiva, sino como signo de servicio. La espada no hiere: protege. Y al inclinarse hacia el suelo reconoce algo más antiguo que cualquier poder humano: la soberanía de la Madre.

Ritual Comunitario del Despertar Femenino

Aprovechando la energía de esta fecha, realizaremos un ritual que integra movimiento, emoción y silencio. Porque el despertar de la conciencia no ocurre solo en la mente; ocurre en el cuerpo.

  1. La Marcha del Recuerdo: Caminata lenta en espiral sosteniendo una intención de sanación.
  2. La Danza de la Tierra: El pulso del tambor guía una oración en movimiento para liberar lo contenido.
  3. El Canto de la Madre: Unísono de voces para sincronizar el ritmo del corazón comunitario.
  4. La Catarsis: Espacio para liberar emociones (llanto, risa, gratitud o perdón).
  5. La Quietud de la Tierra: Silencio absoluto para imaginar el propósito descendiendo como semilla a la profundidad del ser.

Así concluimos el ritual. Sin aplausos, solo con la certeza de que algo ha sido sembrado. Porque el verdadero cambio del mundo empieza en el corazón humano.

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El tablero del 2027 toma forma: El ascenso de Ulises Gómez de la Rosa y la rentabilidad de la fiscalización

Por Redacción / Análisis Político

SANTIAGO DE QUERÉTARO. – La carrera por la presidencia municipal de Querétaro rumbo al 2027 ha dejado de ser una especulación a puerta cerrada para convertirse en una medición abierta de fuerzas. El más reciente estudio de la encuestadora Rubrum (abril 2026) ha sacudido el tablero local al revelar las tendencias de intención de voto en la capital, dejando una lectura innegable: el electorado está comenzando a decantarse por perfiles que combinan el trabajo territorial con una agenda legislativa de mano dura contra la opacidad.

En este complejo ajedrez, el nombre del diputado local Ulises Gómez de la Rosa destaca de manera insoslayable. El legislador de Morena ha logrado irrumpir y consolidarse en los primeros puestos de las preferencias ciudadanas dentro de su partido para abanderar la candidatura por la capital queretana. Pero, ¿qué hay detrás de este ascenso en las encuestas?

El análisis riguroso demuestra que su posicionamiento no es producto del azar ni de la inercia de las marcas partidistas, sino el resultado de una calculada y agresiva ofensiva legislativa que ha acaparado la agenda pública en los últimos meses.

La bandera de la rendición de cuentas como capital político

Mientras otros actores políticos apuestan por el discurso de confrontación estéril, Gómez de la Rosa ha optado por capitalizar un tema que duele profundamente a la ciudadanía: el manejo del dinero público.

Apenas este 28 de abril, el diputado presentó una de las iniciativas más ambiciosas de la LXI Legislatura: una reforma integral a la Ley de Fiscalización Superior. Su propuesta busca erradicar la «opcionalidad» en la revisión del gasto y forzar la creación de una Comisión Permanente de Fiscalización en el Congreso.

Días antes, Gómez de la Rosa ya había levantado ámpula al criticar severamente la inoperancia de las comisiones actuales, denunciando que las cuentas públicas de 2024 carecen de criterios homogéneos y que existen municipios con «nula fiscalización». En un escenario donde la ciudadanía exige transparencia, el diputado se ha erigido como el principal auditor político del estado.

Austeridad y empoderamiento municipal

El ascenso de Gómez de la Rosa en el estudio de Rubrum también encuentra eco en su congruencia discursiva. En la histórica y maratónica sesión del pleno de este 30 de abril, el legislador fue una de las voces más contundentes para defender la minuta federal que pone un límite a las jubilaciones y frena las llamadas «pensiones doradas» de la alta burocracia estatal. «Nadie puede servirse del poder y excederse en el uso de recursos», sentenció, marcando una clara línea de austeridad que resuena positivamente en el electorado.

A esto se suma su constante trabajo de base. Durante el primer trimestre de 2026, ha liderado un intenso movimiento territorial para impulsar la municipalización de Santa Rosa Jáuregui, construyendo estructuras «casa por casa» y defendiendo el derecho de las comunidades a su autodeterminación. Asimismo, ha impulsado reformas a la Ley Orgánica Municipal para quitarle el control absoluto a los alcaldes y regresarle el poder de decisión a los cabildos.

La lectura rumbo al 2027

La encuesta de Rubrum es una fotografía del momento, pero sus implicaciones son profundas. Confirma que el electorado queretano, conocido por su nivel de exigencia e información, está premiando a los perfiles proactivos.

Ulises Gómez de la Rosa ha entendido que, en la antesala del 2027, el capital político no se construye únicamente con espectaculares o mítines, sino arrastrando el lápiz en el Congreso, incomodando al poder establecido mediante la fiscalización de los recursos y manteniendo una presencia ininterrumpida en las calles. Si la tendencia se mantiene, el diputado no solo será un factor de peso en la LXI Legislatura, sino el contendiente a vencer en la disputa por el Centro Cívico de Querétaro.