Fila de camiones de carga en una carretera al amanecer rumbo a un cruce fronterizo, en referencia a la relación comercial entre México y Estados Unidos.

Visas, soberanía y oposición: México no necesita división, necesita más transformación

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Por César Guti

La reciente cancelación de visas estadounidenses a figuras de la vida pública mexicana abrió una discusión que va mucho más allá de un documento migratorio.

Estados Unidos afirma que una visa es un privilegio. Es cierto: cada nación determina quién puede ingresar a su territorio. Pero también existe un privilegio mucho mayor: tener una buena relación entre dos países vecinos, socios y profundamente interdependientes.

Por eso resulta legítimo preguntarnos si algunas de estas decisiones, además de su dimensión administrativa, están enviando mensajes de presión política hacia México.

Y aquí aparece algo preocupante: sectores de la derecha mexicana parecen haber encontrado en cada señal proveniente de Washington una narrativa para atacar al gobierno y a la Cuarta Transformación.

El problema del PRIAN está en México

El PAN y el PRI —el bloque que en el debate público suele nombrarse como PRIAN— parecen buscar afuera la fuerza política que han perdido dentro del país.

Su principal problema no es Morena ni Estados Unidos: es su creciente distancia con buena parte del pueblo mexicano, la falta de nuevos liderazgos y la incapacidad para construir una alternativa que genere esperanza.

Jorge Romero en el PAN y Alejandro «Alito» Moreno en el PRI difícilmente representan una renovación capaz de reconectar con una sociedad que cambió.

Ante la falta de propuestas atractivas, una parte de la oposición ha optado por el miedo, la confrontación y un discurso que profundiza la división. Pero México no necesita más odio entre mexicanos. México necesita más transformación.

Estados Unidos y México se necesitan

Hay algo que ninguna coyuntura política puede borrar: la enorme relación económica entre ambos países.

Durante el primer semestre de 2026, México exportó mercancías por un monto récord de 389 mil 723 millones de dólares, con un crecimiento anual de 24.6%, de acuerdo con el INEGI. En ese mismo periodo, el 84.16% de las exportaciones no petroleras tuvo como destino Estados Unidos.

Esto significa empleos, fábricas, inversiones y cadenas productivas a ambos lados de la frontera.

El T-MEC será fundamental para el futuro de esta relación. Frente al crecimiento económico, industrial y tecnológico de Asia, el verdadero desafío no debería ser dividir a Norteamérica, sino fortalecerla.

México, Estados Unidos y Canadá tienen la posibilidad de consolidar una de las regiones económicas más poderosas del planeta. Ahí deberían concentrarse nuestros esfuerzos.

Dialogar sin subordinarnos

La presidenta Claudia Sheinbaum ha demostrado que se puede mantener el diálogo con Estados Unidos defendiendo al mismo tiempo los intereses nacionales.

Y desde la Secretaría de Economía, Marcelo Ebrard ha construido una relación permanente y efectiva con sus contrapartes estadounidenses en momentos particularmente complejos para el comercio internacional y rumbo a la revisión del T-MEC.

Esa debería ser la ruta: cooperación sin subordinación, integración sin renunciar a nuestra soberanía y diálogo desde la dignidad.

También hay datos que contradicen muchas de las narrativas catastrofistas que durante años se construyeron alrededor de México. El peso llegó a cotizar en 17.02 unidades por dólar a mediados de agosto —e incluso perforó brevemente la marca de los 17 pesos, algo que no ocurría desde 2024, según cifras del Banco de México—, mientras las exportaciones alcanzan máximos históricos.

México tiene desafíos, sin duda. Pero también tiene fortalezas que no pueden ignorarse.

La gente entiende lo que está ocurriendo

La oposición comete un error si piensa que cada presión proveniente del exterior necesariamente se convertirá en desgaste para la transformación.

El pueblo mexicano tiene memoria, información y capacidad para formar su propio juicio. Y puede distinguir entre una oposición que propone una alternativa y otra que parece esperar que los problemas externos hagan el trabajo político que ella no ha podido realizar.

Ahí está posiblemente uno de los mayores riesgos para el PAN y el PRI rumbo a 2027. Incluso sus bastiones históricos estarán en disputa.

Querétaro será uno de ellos

Hoy sería equivocado afirmar que la elección está decidida. No lo está. Pero también sería un error pensar que Querétaro permanecerá políticamente inmóvil.

Cada vez existen mayores condiciones para que la transformación dispute espacios que durante décadas parecieron intocables.

Y si Morena logra construir unidad, organización, territorio y cercanía con la ciudadanía, la posibilidad de que Querétaro se pinte de guinda será cada vez más real.

Porque los bastiones no son eternos cuando cambia la conciencia de la gente.

Las visas podrán otorgarse o retirarse. Los gobiernos cambiarán y las coyunturas pasarán. Pero México y Estados Unidos seguirán siendo vecinos.

Por eso necesitamos construir una relación basada en respeto, comercio, prosperidad y soberanía.

Y dentro de nuestro país necesitamos algo todavía más importante: menos odio, menos división y más unidad nacional.

Porque México no necesita regresar al pasado. México necesita más transformación.


Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad del autor y no representan necesariamente la posición editorial de LYPmultimedios.

Cesár "Guti" Gutiérrez Sánchez
Sobre el autorPeriodistaCesár "Guti" Gutiérrez Sánchez

César Alberto Gutiérrez Sánchez, conocido como "El Guti", es un destacado político, analista y activista social queretano, identificado con los principios de la Cuarta Transformación y el partido Morena. Su paso más reciente y relevante en la administración pública federal fue como Delegado del Corredor Económico del Bienestar en Bajío, adscrito a la Secretaría de Economía. Desde este encargo y como secretario técnico del Comité Promotor de Inversiones, impulsó la estrategia nacional de relocalización de empresas (nearshoring), el fortalecimiento de las MiPyMEs y la vinculación con el sector industrial para detonar un desarrollo regional equitativo. Previo a su consolidación como funcionario federal, destacó en el ámbito mediático y social de Querétaro como colaborador en espacios de análisis político y crítico, además de impulsar un constante activismo territorial en colonias y comunidades del estado. Con una sólida formación técnica y empresarial, "El Guti" se ha posicionado en la escena política local con miras a los procesos electorales municipales, abogando por un modelo de crecimiento económico inclusivo, el combate a la desigualdad y una mayor cercanía entre el gobierno y la ciudadanía queretana.

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