Las comparecencias del gabinete ampliado ante el Congreso local desnudaron la visión administrativa del quinto año de gobierno en Querétaro. Mientras la Agencia de Movilidad del Estado de Querétaro (AMEQ) basó su narrativa de éxito en el volumen de tarjetas recargadas, venta de bonos y modernización del sistema de cobro, la Comisión Estatal de Aguas (CEA) celebró un incremento en sus propios ingresos financieros a la par que lanzó una advertencia crítica: la presión demográfica que traerá el futuro tren de pasajeros pondrá contra las cuerdas el abasto de agua, obligando al estado a perforar más pozos.
El desahogo de la Glosa del V Informe de Gobierno continuó en la LXI Legislatura bajo la conducción del presidente de la Mesa Directiva, Sinuhé Arturo Piedragil Ortiz. Los titulares Gerardo Gabriel Cuanalo Santos (AMEQ) y Luis Alberto Vega Ricoy (CEA) acudieron ante los legisladores a justificar la operación de los dos servicios públicos que generan mayor fricción social en la entidad. Sin embargo, el contraste entre el triunfalismo burocrático y la realidad operativa marcó la jornada.
AMEQ: El triunfo de la ventanilla de cobro sobre el servicio
El titular de la AMEQ, Gerardo Cuanalo Santos, afirmó que el sistema Qrobus «ha transformado de manera importante la movilidad». Para sostener esta afirmación, presentó una numeralia enfocada casi exclusivamente en la eficiencia recaudatoria y la digitalización del sistema.
El funcionario presumió la existencia de 1,909 centros de recarga, los cuales generan 2.1 millones de transacciones mensuales, y la venta de 774 mil bonos de prepago. Destacó además que la aplicación de Qrobus cuenta con 320 mil usuarios registrados y que el sistema ya permite el pago con tarjetas bancarias.
No obstante, cuando se abordó la mejora material de la flota, las cifras resultaron mínimas: de un universo actual de mil autobuses distribuidos en 126 rutas, Cuanalo informó que este año se han sustituido apenas 80 unidades. Es decir, el esfuerzo de renovación cacareado impacta únicamente al 8% del parque vehicular, apostando el discurso de modernidad a la promesa de equipar con internet a 120 autobuses.
A pesar de esta limitada renovación física, la AMEQ se escudó en datos del INEGI para asegurar que la satisfacción del usuario saltó del 35.1 en 2023 al 59.6 en 2025.
CEA: Finanzas sanas sustentadas en la sobreexplotación
Por su parte, el vocal ejecutivo de la CEA, Luis Alberto Vega Ricoy, presentó un informe donde la solución a la escasez sigue siendo la perforación. El funcionario expuso una inversión de 552 millones de pesos para incorporar 19 nuevas fuentes de abastecimiento, principalmente pozos y tanques de almacenamiento.
El triunfalismo financiero de la CEA, que reportó «finanzas sanas» y un incremento del 7.7% anual en sus ingresos propios, chocó frontalmente con el panorama a mediano plazo delineado por el propio titular. Vega Ricoy advirtió que el desarrollo del proyecto del tren generará una «presión migratoria todavía mayor», lo que obligará al estado a buscar nuevas fuentes de abastecimiento y perforar más pozos.
La dependencia presumió el uso de inteligencia artificial en 100 kilómetros de sensores para detectar fugas no visibles y un gasto de 12 millones de pesos en programas de «cultura del agua» para que la ciudadanía no desperdicie el recurso. Resulta paradójico exigir ahorro ciudadano mientras la política estatal asume el crecimiento poblacional desmedido como inevitable.
VOCES Y DECLARACIONES
- “En un tiempo vendrá el tema del tren que traerá una presión migratoria todavía mayor y una presión para tener nuevas fuentes de abastecimiento (…) se seguirá trabajando en incrementar el número de pozos”. — Luis Alberto Vega Ricoy, Vocal Ejecutivo de la CEA.
- “En cuanto a la satisfacción del usuario del transporte público ha crecido pasando del 35.1 en 2023, a 59.6 en 2025, pasando del lugar 24 al segundo lugar en satisfacción, según datos del INEGI”. — Gerardo Cuanalo Santos, titular de la AMEQ.
Las comparecencias exhiben a una administración que confunde la modernización administrativa con la resolución de los problemas estructurales. Para la AMEQ, el éxito del transporte se mide en cuántas tarjetas se recargan y cuántos bonos se venden, invisibilizando las frecuencias de paso y los tiempos de traslado. Para la CEA, el éxito se mide en el aumento de la recaudación (7.7%) y en la capacidad de perforar el subsuelo, admitiendo de facto que el estado no tiene una política para contener el crecimiento urbano depredador, sino que se limitará a buscar desesperadamente más agua para sostenerlo.
Tras la comparecencia ante 15 legisladores locales, el escrutinio deberá centrarse en la viabilidad real de los sistemas reportados.




