El Presidente municipal durante su tercer jornada del informe

Agua en San Juan del Río: la obra que presume Cabrera no alcanza para tapar la crisis

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El gobierno municipal reporta millones de pesos en infraestructura, pero el acuífero está sobreexplotado, JAPAM atendió 1,806 fugas en apenas cuatro meses y el propio organismo ha tenido que responder con cientos de pipas ante problemas de suministro.

Por: Rodrigo Vissuet | LYPmultimedios

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San Juan del Río, Querétaro, 25 de septiembre de 2026.— Roberto Cabrera Valencia dedicó el tercer día de actividades de su Quinto Informe de Gobierno a presumir inversiones, tanques, redes, pozos, drenajes y programas para garantizar el abasto de agua en San Juan del Río.

El problema es que la fotografía que presenta el gobierno municipal es mucho más cómoda que la realidad hídrica que enfrenta el municipio.

Mientras la administración habla de infraestructura y de “seguridad” del agua, los datos oficiales muestran un acuífero cuya extracción supera la recarga, una red que sigue registrando miles de fugas y una operación que todavía requiere recurrir a pipas para atender a la población.

La pregunta, entonces, no es cuántas obras puede enlistar el gobierno.

La pregunta es si San Juan del Río está administrando mejor el agua o simplemente está construyendo más infraestructura para sostener un modelo que continúa consumiendo más agua de la que el acuífero puede reponer.

El dato incómodo: se extrae más agua de la que se recarga

La información de CONAGUA sobre el acuífero Valle de San Juan del Río es contundente.

La autoridad federal reporta una recarga media anual de 277.9 millones de metros cúbicos, mientras que el volumen de extracción de aguas subterráneas asciende a 334.79 millones de metros cúbicos.

El resultado: una disponibilidad media anual negativa de 56.89 millones de metros cúbicos.

No es una interpretación política.

Es el balance oficial del acuífero.

Y esa cifra coloca el discurso de “Raíces del Agua” en un contexto mucho más exigente.

El programa, presentado por Cabrera como una estrategia de regeneración ambiental y recarga del acuífero, contempla bordos, pozos de absorción, zanjas y reforestación. El municipio asegura que entre 2025 y 2026 se han destinado 13 millones de pesos junto con CONAFOR y 11 ejidos.

Las acciones pueden ser necesarias.

Pero la existencia de obras de infiltración no demuestra por sí misma que el acuífero se esté recuperando.

Para sostener esa conclusión harían falta indicadores que el informe no proporciona: cuánto volumen adicional se está infiltrando, cuánto ha variado el nivel piezométrico, qué superficie ha mejorado su capacidad de infiltración y, sobre todo, si la extracción está disminuyendo frente a la recarga.

Sin esos datos, “recarga del acuífero” es un objetivo de política pública, no un resultado demostrado.

La paradoja: más infraestructura, pero miles de fugas

El gobierno municipal reporta que JAPAM ha invertido más de 58 millones de pesos en infraestructura durante el último año.

Se habla de ampliación y sustitución de redes, mantenimiento de pozos, renovación de tuberías, obra eléctrica y construcción de tanques.

Pero mientras se anuncian nuevas obras, la red existente continúa perdiendo agua.

Durante el primer cuatrimestre de 2026, JAPAM atendió 1,806 fugas en el municipio. El propio organismo reconoció que las fugas representan uno de sus retos operativos y que pueden provocar el desperdicio de cantidades importantes de agua.

Y el problema no comenzó este año.

JAPAM reportó 5,866 trabajos de atención a fugas durante 2025, entre tomas domiciliarias, abrazaderas, redes de distribución y conducción, así como otras reparaciones.

Esto obliga a mirar el problema desde otro ángulo.

No basta con construir nuevos kilómetros de red si una parte de la infraestructura existente continúa presentando fallas recurrentes.

La pregunta que debería acompañar cualquier informe de inversión es elemental: ¿cuántos millones de metros cúbicos de agua se pierden anualmente antes de llegar al usuario?

Y ahí aparece un vacío importante.

El organismo ha reconocido públicamente que no cuenta con una cuantificación exacta del agua desperdiciada por determinadas fugas.

1,478 pipas: el indicador que el informe no quiere mirar

Otro dato presentado como logro es el programa “Agua A Tu Alcance”.

Según el gobierno municipal, durante el último año se entregaron 1,131 pipas de agua potable en la zona urbana y 347 en la zona rural.

En total: 1,478 servicios mediante pipas.

El informe los presenta como una acción de atención social.

Y lo es.

Pero también son un indicador que merece escrutinio.

Porque cada pipa representa una zona, familia, comunidad o circunstancia que necesitó agua transportada en lugar de recibirla directamente a través de la red.

El informe no desglosa cuántas pipas fueron utilizadas para emergencias, cuántas por fallas de infraestructura, cuántas por falta de cobertura y cuántas por interrupciones prolongadas.

Sin ese contexto, la cifra sirve para presumir capacidad de respuesta, pero no para demostrar que el problema del abasto está resuelto.

La ciudad crece; la red corre detrás

La propia JAPAM reconoce que la infraestructura hidráulica enfrenta una presión creciente.

En junio, el organismo explicó que las interrupciones temporales registradas en colonias de la zona oriente no correspondían a tandeos, sino a variaciones de voltaje que afectaban los equipos de bombeo.

En distintos momentos del año también se han registrado suspensiones del servicio en colonias y comunidades del municipio, mientras que en agosto JAPAM tuvo que atender una afectación en una línea de distribución que provocó problemas de turbiedad en sectores de Pedregoso y la colonia México.

Nada de esto significa que el sistema esté colapsado.

Pero sí demuestra que la infraestructura hidráulica de San Juan del Río continúa siendo vulnerable y que garantizar un suministro constante depende de una red que requiere mantenimiento permanente, renovación y capacidad operativa.

Los millones no cuentan toda la historia

Entre las obras enumeradas por JAPAM aparecen proyectos importantes: más de 10.1 millones de pesos para drenaje sanitario en Insurgentes; más de 5.5 millones para redes en El Rocío 1 y 3; más de 9 millones para sustituir una línea de conducción en Cerro Gordo; más de 20 millones para un tanque de regulación en Solares Banthí y 22 millones destinados al tanque de regulación y equipamiento de un pozo en Lomas de Banthí.

El problema no es que esas obras sean innecesarias.

El problema es presentar la suma de infraestructura como si fuera equivalente a seguridad hídrica.

No lo es.

Una ciudad puede tener más tanques, más tuberías y más pozos y, al mismo tiempo, enfrentar una creciente presión sobre su fuente de abastecimiento.

Y San Juan del Río tiene precisamente ese problema.

CONAGUA registra para su acuífero un déficit de disponibilidad de 56.89 millones de metros cúbicos anuales.

La pregunta que falta en el Quinto Informe

El gobierno municipal informa que JAPAM opera con 42 pozos, 74 tanques, 21 rebombeos y 10 plantas de tratamiento de aguas residuales.

Es una infraestructura importante.

Pero el tamaño del inventario no dice cuánto está funcionando eficientemente.

Para evaluar realmente la política hídrica de la administración de Roberto Cabrera harían falta, entre otros, datos públicos y comparables sobre:

  • volumen total extraído por los 42 pozos;
  • evolución de los niveles del acuífero;
  • porcentaje de agua perdida en la red;
  • continuidad promedio del suministro;
  • número de usuarios afectados por interrupciones;
  • volumen anual distribuido mediante pipas;
  • porcentaje de agua residual efectivamente tratada;
  • volumen de agua tratada que se reutiliza;
  • costo por metro cúbico producido y distribuido;
  • y evolución anual de la eficiencia física de la red.

Sin esa información, un informe de obras termina siendo eso: un inventario de obras.

No una evaluación integral de la política hídrica.

Cabrera tiene obras para presumir. La ciudad necesita resultados para medir.

El gobierno de Roberto Cabrera puede acreditar infraestructura ejecutada y recursos destinados al agua potable y al drenaje.

Eso debe reconocerse.

Pero el periodismo no está para reproducir el informe.

Está para hacer las preguntas que el informe deja fuera.

Y en San Juan del Río la pregunta es especialmente incómoda:

¿De qué sirve construir más infraestructura si el acuífero continúa extrayéndose por encima de su capacidad de recarga y la red todavía enfrenta miles de fugas?

La respuesta no está en un discurso.

Tampoco en el número de tanques construidos.

Está en los metros cúbicos recuperados, en los litros que dejan de perderse, en la reducción de la extracción, en la continuidad del servicio y en la capacidad de garantizar agua para una ciudad que seguirá creciendo.

Porque San Juan del Río no enfrenta únicamente un problema de tuberías. Enfrenta un problema de disponibilidad.

Y mientras el acuífero tenga un balance negativo, ningún informe de gobierno puede dar por resuelto el problema del agua solamente porque la obra pública haya aumentado.

Rodrigo Vissuet
Sobre el autorDirección · PolíticaRodrigo Vissuet

Rodrigo Vissuet es fundador y director de LYPmultimedios. Además de dirigir el medio, firma buena parte de la cobertura política de Querétaro y encabeza «La Ruta del Agua», la serie de investigación sobre la crisis hídrica de la región. Con más 15 años en los medios y formación en Producción / Comunicación / Periodismo / Marketing digital, apuesta por un periodismo local que fiscaliza al poder y pone los temas de fondo sobre la mesa: el agua, el Congreso y las decisiones que moldean el Bajío. hoy su visión esta en la integración norteamericana con bienestar para esta región del planeta.

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