El Secretario Marco Antonio Del Prete durante la inauguración del Latan Mobility México

Querétaro ya fabrica baterías y tren motriz eléctrico: ahora necesita a los técnicos que los operen

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Por Sofía Peña, periodista de negocios LYP

Durante cinco años, la conversación mexicana sobre electromovilidad giró alrededor de dos variables: el precio de las unidades y la disponibilidad de cargadores. Era una conversación de consumidor.

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En 2026, la discusión se movió. Y se movió en el lugar donde tenía que moverse: en los estados que ya tienen la cadena de proveeduría instalada y, por lo tanto, ya enfrentan la pregunta que viene después del incentivo fiscal.

El planteamiento que el secretario de Desarrollo Sustentable de Querétaro, Marco Antonio Del Prete Tercero, sostuvo en el foro de movilidad regional celebrado este año es que la transición a la electromovilidad no se resuelve con subsidios ni con infraestructura: se resuelve con talento. Es una afirmación que suena a lugar común hasta que se revisan los números de la cadena queretana. Entonces deja de ser retórica y se convierte en el diagnóstico más preciso disponible sobre el cuello de botella real de la industria.

Esta es la aritmética que lo respalda.

Lo que ya está instalado

Querétaro reúne más de mil empresas proveedoras de la industria automotriz y cerca de 123 mil empleos directos. Esa escala, por sí sola, no dice gran cosa: varios estados del Bajío pueden presentar cifras comparables.

Lo que distingue a Querétaro es la composición de esa cadena. El estado ya alberga proveeduría en cuatro subsistemas:

  • Baterías
  • Tren motriz eléctrico
  • Gestión térmica
  • Unidades de control de potencia

Esos cuatro rubros no son componentes periféricos. Son, en la arquitectura de un vehículo eléctrico, donde se concentra el valor agregado — exactamente los subsistemas que no existían en un vehículo de combustión interna y que no se pueden adaptar desde la proveeduría tradicional de motor y transmisión.

Dicho de otro modo: Querétaro no está esperando que llegue la electromovilidad para reconvertirse. Ya se reconvirtió parcialmente, y la inversión está en el piso.

El problema siguiente es de otro orden.

El mercado local ya se movió, y rápido

La demanda estatal no es hipotética. Entre enero y mayo de 2026, Querétaro comercializó 2,315 vehículos electrificados, frente a 1,197 unidades en el mismo periodo del año anterior: un alza de 93.4%, el segundo mayor crecimiento porcentual del país, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores de Querétaro, que preside Laura Rodríguez Miranda.

El desglose importa porque cada segmento demanda capacidades técnicas distintas:

SegmentoUnidades ene–may 2026Variación anual
Híbridos convencionales1,504+85.5%
Híbridos conectables437+241.4%
Eléctricos de batería374+45%
Total2,315+93.4%

Hoy, 16.4% de las unidades nuevas que se comercializan en el estado son electrificadas. El parque acumulado desde 2019 alcanza 14,106 vehículos, y la proyección para el cierre de 2026 es de 4,882 unidades, un alza de 36.6%.

El dato relevante para la cadena no es el volumen, sino la velocidad. Un parque que se duplica en un año genera demanda de servicio, diagnóstico y mantenimiento especializado a un ritmo que ningún programa de formación convencional alcanza en el mismo plazo.

Por qué la formación es la restricción y no la inversión

Querétaro opera hoy con un desempleo de 1.98% —prácticamente pleno empleo— y aparece en noveno lugar nacionalen el subíndice de Mercado de Trabajo del Instituto Mexicano para la Competitividad, dentro de un indicador general que coloca al estado como la segunda entidad más competitiva del país.

Ese contexto es favorable en casi todo sentido, con una excepción operativa: un mercado laboral sin holgura no puede absorber una reconversión tecnológica mediante reclutamiento. No hay reserva de la cual tomar. A nivel nacional, 67% de los empleadores reporta no encontrar el personal calificado que requiere, según la medición de ManpowerGroup.

La consecuencia es aritmética, no ideológica: si no hay a quién contratar, la única vía es formar — y formar a quien ya está dentro del sistema productivo.

Aquí es donde la electromovilidad se separa de otras reconversiones industriales. Un técnico de motor de combustión y un técnico de sistemas de alto voltaje no son perfiles adyacentes. El segundo requiere certificación en seguridad eléctrica, protocolos de bloqueo y etiquetado, manejo de paquetes de batería de litio y diagnóstico por software. No es una ampliación de competencias: es una habilitación distinta, con requisitos verificables y con riesgo físico real cuando se improvisa.

Eso es lo que convierte al talento en el cuello de botella de largo plazo y no en una variable blanda del discurso. Una planta se construye en 24 meses. Un cuadro técnico certificado, no.

El plazo que la infraestructura también marca

La formación no es la única capacidad que debe crecer al ritmo del parque vehicular. La red de carga pública del área metropolitana de Querétaro está en desarrollo temprano: los puntos documentados suman alrededor de 26 cargadores con 310 kilowatts de capacidad combinada, distribuidos en cinco ubicaciones comerciales (Portal Querétaro, Plaza Antea, Puerta La Victoria, Urban Center Jurica y Urban Center Juriquilla).

La presión sobre esa red todavía es moderada porque 65% de lo que se vende son híbridos convencionales, que no se enchufan. Pero el segmento de mayor crecimiento —híbridos conectables, +241.4%, donde Querétaro ya ocupa el séptimo lugar nacional— sí depende de ella. La demanda de carga no es un problema de 2026. Es un compromiso de 2028 que se está contrayendo hoy.

Y la infraestructura de carga comparte un requisito con la formación técnica: ambas tienen plazos de maduración más largos que la curva de adopción que deben atender. Esa asimetría de tiempos, más que cualquier cifra aislada, es lo que hace que el diagnóstico sobre capital humano llegue en el momento correcto y no tarde.

El mapa de la demanda está concentrado

Para quien debe planear capacidad —formativa, de servicio o de carga— la geografía acota el problema y lo hace manejable. La comercialización de vehículos nuevos en el estado se concentra en un radio corto: Querétaro capital capta 62.6%, Corregidora 10.4%, El Marqués 9.5% y San Juan del Río 9.0%.

Cuatro municipios explican más del 91% del mercado. Una estrategia de formación técnica o de red de servicio diseñada para el área metropolitana y el corredor hacia San Juan del Río cubre prácticamente toda la demanda estatal — y eso es una ventaja de planeación que no todos los estados tienen.

Por qué importa para las empresas

Si es proveedor de la cadena automotriz: el valor se está desplazando hacia batería, tren motriz eléctrico, gestión térmica y control de potencia. Querétaro ya tiene presencia en los cuatro. La pregunta operativa no es si el estado está posicionado, sino si su empresa está en esos subsistemas o en los que pierden demanda con cada punto de penetración eléctrica.

Si dirige recursos humanos o capacitación industrial: en un mercado con 1.98% de desempleo, el presupuesto de reclutamiento especializado rinde menos que el de formación interna. El técnico de alto voltaje que necesitará en 2028 ya está empleado — con alta probabilidad, por usted.

Si opera taller, servicio o posventa: el parque electrificado del estado se duplicó en un año y proyecta 4,882 unidades nuevas en 2026. La certificación de personal en sistemas de alto voltaje deja de ser diferenciador competitivo y se vuelve requisito de operación segura.

Si administra flota: con una red pública en etapa temprana, la electrificación de flota depende de capacidad de carga propia. Eso implica trámite de interconexión en media tensión, y ese plazo debe entrar al cronograma antes que la decisión de compra de unidades.

Si forma parte del sistema educativo técnico o de una cámara industrial: la demanda de perfiles es identificable, concentrada geográficamente y con plazo definido. Es, en términos de diseño curricular, un caso inusualmente claro.

La pregunta para el consejo directivo

Si su operación en Querétaro requiere personal certificado en sistemas de alto voltaje hacia 2028, ¿el programa de formación que lo produce ya está presupuestado y en marcha — o sigue en la categoría de iniciativa pendiente mientras el parque vehicular se duplica cada año?


Querétaro hizo bien la primera parte. Atrajo la proveeduría, construyó la base industrial y llegó a los subsistemas donde está el valor de la electromovilidad. Esa fase está documentada en más de mil empresas y 123 mil empleos.

La segunda parte no se resuelve con inversión extranjera directa ni con incentivos a la compra. Se resuelve en aulas, en centros de certificación y en pisos de planta, un técnico a la vez.

La batería se puede importar. El técnico que la diagnostica, se forma — y ese plazo nadie lo puede acelerar con capital.

RL
Sobre el autorEquipo editorialRedacción LYPmultimedios

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