Las instalaciones especializadas en agua potable y residual fueron distinguidas por ERA Waters y mantienen vigente su acreditación ante la EMA
Los laboratorios de agua potable y aguas residuales de la Comisión Estatal de Aguas (CEA) de Querétaro recibieron la distinción internacional de “Laboratorios de Excelencia”, otorgada por ERA Waters Company tras evaluar la precisión y confiabilidad de sus procesos analíticos.
El reconocimiento se deriva de la participación de ambas instalaciones en ensayos de aptitud, ejercicios en los que distintos laboratorios examinan muestras controladas y posteriormente comparan sus resultados. Este mecanismo permite identificar desviaciones, verificar métodos y medir la capacidad técnica de cada participante frente a parámetros internacionales.
ERA Waters es una compañía especializada en materiales de referencia y pruebas de desempeño para laboratorios ambientales. De acuerdo con la propia empresa, estos ejercicios sirven para evaluar la capacidad de una institución para producir resultados técnicamente sólidos y constituyen un componente relevante para conservar sus acreditaciones.
El subgerente de Calidad del Agua de la CEA, Enrique Hernández Cantero, sostuvo que la distinción reconoce la competencia del personal, la precisión de los análisis y la confiabilidad de los resultados emitidos por las instalaciones queretanas.
“Para mantener este reconocimiento, los laboratorios deben cumplir con rigurosos procesos de evaluación, entre ellos la participación periódica en ensayos de aptitud, en los que se verifica el desempeño de sus métodos analíticos”, explicó.
Dos respaldos distintos
La distinción concedida por ERA Waters y la acreditación otorgada por la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA) son respaldos relacionados, pero no equivalentes.
El reconocimiento internacional corresponde al desempeño mostrado en pruebas comparativas entre laboratorios. La acreditación de la EMA, en cambio, representa una evaluación formal de la competencia técnica, los procedimientos, el personal, los equipos, la trazabilidad de las mediciones y los sistemas de gestión.
La EMA señala que un laboratorio de ensayo acreditado debe demostrar su capacidad para producir resultados técnicamente válidos mediante métodos apropiados, equipos calibrados y personal competente, conforme a los principios de la norma internacional ISO/IEC 17025.
Los dos laboratorios de la CEA conservan vigente esta acreditación. Durante la auditoría practicada en junio de 2026 se identificaron acciones de mejora, las cuales —según la dependencia— fueron atendidas satisfactoriamente.
Análisis bajo la norma sanitaria
En el caso del agua destinada al consumo humano, la CEA informó que sus estudios se realizan con base en la NOM-127-SSA1-2021, disposición federal que establece los límites permisibles de calidad que debe cumplir el líquido para ser considerado apto para uso y consumo humano.
La norma contempla parámetros microbiológicos, físicos, químicos y radiactivos. Disponer de laboratorios capaces de medirlos con precisión resulta fundamental para detectar posibles riesgos, determinar tratamientos y sustentar las decisiones de las autoridades responsables del suministro.
Los ensayos de aptitud son particularmente relevantes porque no se limitan a revisar documentos: someten a los laboratorios a pruebas prácticas y comparan sus mediciones con valores de referencia y resultados de otras instituciones especializadas.
Lo que significa para la población
La distinción aporta certeza sobre la capacidad de la CEA para analizar muestras y emitir resultados confiables. Sin embargo, no debe interpretarse como una certificación permanente de toda el agua que circula por la red estatal.
La calidad que finalmente llega a los domicilios también depende de la ubicación y frecuencia de los muestreos, el funcionamiento de las plantas de tratamiento, el estado de las tuberías, el almacenamiento y las condiciones particulares de cada sistema de distribución.
El valor del reconocimiento radica, por tanto, en que Querétaro cuenta con instrumentos técnicamente competentes para identificar problemas y orientar las decisiones sanitarias. El siguiente paso consiste en trasladar esa solidez técnica al terreno de la transparencia: publicar periódicamente resultados comprensibles, zonas de muestreo, parámetros evaluados y medidas adoptadas cuando se detecten desviaciones.
La confianza pública no depende únicamente de que las mediciones sean precisas, sino también de que la ciudadanía pueda conocerlas. En materia de agua, analizar bien es indispensable; informar con claridad también lo es.



