Martín Arango se contradice con la Ley Electoral

111 días: lo que cambió (y lo que no) en el discurso de Martín Arango sobre la paridad de género

Por: Redacción de LYPmultimedios

Santiago de Querétaro, Qro., 17 de julio de 2026.— El 25 de marzo de este año, el presidente del Comité Directivo Estatal del PAN en Querétaro, Martín Arango, convocó a una conferencia de prensa para atacar una reforma electoral impulsada por Morena. La calificó de «retroceso democrático», aseguró que «elimina la paridad de género» y que carece de acciones afirmativas para mujeres. Fue más allá: dijo que sus impulsores «no saben ni sumar» y describió la propuesta como un acto de «venganza» política, un «recurso tramposo» de cara a 2027.

Ciento once días después, el mismo Martín Arango salió a celebrar una reforma electoral —esta vez la de Querétaro, aprobada por la LXI Legislatura con el respaldo explícito de los grupos legislativos de Morena y del Partido Verde Ecologista de México— como un logro que coloca al estado «a la vanguardia en materia de igualdad sustantiva, paridad de género y participación política». El comunicado de su oficina no incluyó una sola mención a las críticas que él mismo había hecho meses antes.

Dos reformas, un mismo patrón de reglas

Vale la pena precisar que no se trata literalmente de la misma ley: en marzo, Arango criticaba el «Plan B» de reforma electoral que se discutía a nivel federal, impulsado desde el Congreso de la Unión; en julio, celebra la reforma a la Ley Electoral del Estado de Querétaro, aprobada por el Congreso local. Son procesos legislativos distintos, en niveles de gobierno distintos, y es posible —en un ejercicio de buena fe— que Arango encuentre defectos específicos en uno que no encuentra en el otro. Pero el patrón de fondo es difícil de ignorar: ambas reformas comparten el mismo tipo de contenido —reglas de paridad de género, acciones afirmativas para mujeres, mecanismos contra la violencia política de género— y ambas fueron impulsadas, en lo esencial, por Morena. Solo que en marzo, Morena era el adversario a atacar antes de que la reforma avanzara; en julio, es el partido cuyo trabajo el PAN «reconoce», una vez que la reforma ya es un hecho consumado y quedan meses para el proceso electoral de 2027.

Lo que Arango no aclaró: cómo votó su propia bancada

El comunicado de julio felicita, en términos genéricos, «el trabajo responsable de la Legislatura local», sin precisar si los diputados del propio PAN votaron a favor del dictamen final en el Pleno del 14 de julio, que se aprobó con 19 votos a favor y 6 en contra. La cobertura disponible hasta ahora atribuye el impulso de la reforma, en su etapa de comisión, a los grupos legislativos de Morena y del PVEM, no al PAN. Es una omisión pequeña pero relevante: Arango «reconoce» y promete que «el PAN seguirá respaldando» este tipo de reformas, sin necesariamente confirmar que su bancada haya sido protagonista de la que hoy celebra.

El patrón se repite en otro terreno

Esta no es la primera vez este año que el discurso de Arango sobre derechos e inclusión parece depender de quién esté del otro lado de la mesa. En mayo, el dirigente panista respaldó públicamente la decisión del gobernador Mauricio Kuri de vetar la Ley de Identidad de Género en Querétaro, argumentando protección a menores de edad y señalando «omisiones en materia electoral» en esa ley. Dos meses después, el mismo dirigente usa el lenguaje de «igualdad sustantiva» y «lenguaje incluyente» para describir como un logro histórico una reforma electoral. Ninguna de las dos posturas es, por sí sola, contradictoria de manera automática —son temas distintos, con argumentos distintos—, pero juntas dibujan un patrón: el PAN parece más cómodo defendiendo el lenguaje de la inclusión cuando se trata de candidaturas y menos cuando se trata de identidad de género.

La lectura política

Con el proceso electoral de 2027 cada vez más cerca, la lectura más sencilla es también la más obvia: a Martín Arango le conviene, hoy, aparecer como un dirigente que respalda la paridad de género, en un estado donde su partido busca retener la gubernatura y donde el propio PAN ya ha impulsado, en otras discusiones legislativas, que se obligue a los partidos a postular mujeres a la gubernatura en 2027. Atacar una reforma similar en marzo, cuando el protagonismo era enteramente de Morena a nivel federal, y respaldar una en julio, cuando el PAN puede sumarse a la fotografía de un logro ya aprobado, no es necesariamente incoherencia: es, probablemente, estrategia. La pregunta que le queda pendiente a Arango —y que su comunicado de ayer no respondió— es simple: ¿su bancada en el Congreso de Querétaro votó a favor de la reforma que hoy celebra, o solo llegó a tiempo para el aplauso?

Facebook Comments Box

Comments are closed.